Domingo 03 de Abril de 2005

“EEUU ABOFETEA A ZAPATERO”


Las guerras se sabe cómo empiezan, no cómo terminan. El Papa se opuso a la contienda de Iraq por razones doctrinales, también porque previó lo que iba a ocurrir en la posguerra. Hice siete veces Vietnam para «ABC» y para la televisión. Desde mi experiencia, advertí reiteradamente en esta canela fina contra la conflagración en Iraq. Aznar discrepaba porque tenía sus propias convicciones e informaciones para apoyar la guerra. Pero no participó en ella. Esa es la verdad, deformada por los vociferantes de las manifestaciones y los medios adictos. Enviamos un buque sanitario que llegó tarde. Después España, con el acuerdo unánime del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, desplazó, junto a otras 32 naciones, tropas a Iraq para la pacificación y reconstrucción del país.
Por lamentables razones demagógicas, como un muchacho de preuniversitario, Zapatero retiró, en una decisión de cobardía moral que constituye una vergüenza para la historia de España, a nuestros soldad os de Iraq y además ha invitado solemnemente a las demás naciones a que hagan lo mismo, a la de-serción para aislar a Estados Unidos. Como se sabe, al requerimiento del gran líder español y occidental, los 32 países han respondido retirando en tropel a sus soldados. No faltaba más. Nadie discute la autoridad de Zapatero, el cual se ha callado, por cierto, al igual que su caravana de actores y actrices apesebrados, que, en el intento de que no se sigan cachondeando de su cobardía en la OTAN , ha enviado a un millar de soldados a Afganistán en donde están con el mismo mandato de la ONU con que patrullaban en Iraq.
La política internacional es un difícil tablero de ajedrez en el que nadie mueve una pieza sin encontrar respuesta. Estados Unidos ha contestado cortesmente a la invitación a la deserción de Zapatero con una sonora bofetada, despojando a España del contrato milmillonario para la reparación de la VI Flota en Izar. Ha tendido, además, la mano a Marruecos, después del apoyo q ue nos dio en Perejil, dejándonos en el regazo del «amigo francés», ayer por cierto en Madrid, que es mucho más amigo de Marruecos que de España. La demagogia pueril de Zapatero nos va costar un dídimo y, si nos descuidamos, la yema del otro. ¡Qué torpeza Zapatero, qué desatino Moratinos!  

Luis María Anson

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