Domingo 03 de Abril de 2005

AMBITO FINANCIERO SE EXCEDIÓ

 

Cuando uno observa con mirada indulgente  las movilizaciones piqueteras tiene la certeza  que estas organizaciones expresan y agrupan  a sectores sociales marginados, independientemente de quienes sean sus dirigentes ni a que sector de la política responden.

Su pobreza y postergación se revelan en el rostro y en el gesto.

En la inmensa mayoría son jóvenes que encuentran bloqueadas las puertas al mundo del trabajo a consecuencia de la horrible crisis en que nos sumergió la alianza y el gobierno de Duhalde --devaluación mediante- aunque, claro está, ellos, los piqueteros, no se den por  enterados.

Nacieron en la década del 90’ y fueron la expresión organizada de los nuevos movimientos sociales.

En los avances por las calles de las grandes ciudades revelan su voluntad de participación, como también sus ansias de integración.

El  permanente estado de movilización en que se encuentran mantiene viva la llama de la esperanza, como también preservarse del olvido de la sociedad. Les aseguro que lo logran y con creces.

En esto vale más que nunca la enseñanza de Discépolo: “el que no llora no mama” los peronistas algo sabemos de estos temas.

Lo afirmado va más allá de sus circunstanciales dirigentes. Al fin y al cabo estas organizaciones han creado una red social de contención como también han sabido canalizar con signo positivo  la crisis social.

Avanzan por las calles interfiriendo y cortando el tránsito. Por aquí se pasa, por allá no,  estos mínimos hechos  de poder pareciera hacerlos sentir más ciudadanos. Claro, el resto de los mortales padecemos. Si sólo es esto debiéramos hacer el esfuerzo de comprender, tanto unos como otros. 

Por eso es inadmisible el lenguaje soez,  discriminador y antisocial del diario Ámbito Financiero. Se le ha hecho costumbre a este matutino maltratar y denigrar a las organizaciones piqueteras. Embiste, cotidianamente, contra las “tribus” los “clanes” y los “caciques”. El periódico ha decidido enfrentar a estos grupos utilizando la peor de las herramientas: la desvalorización social y el desprecio por los pobres.                                         Doblemente grave por descalificar, al mismo tiempo, a los pueblos primarios. 

En esto el matutino se acerca a aquel pasquín ultra reaccionario de la época de Irigoyen, La Fronda que castigaba a los seguidores del caudillo de Balvanera anatematizándolos como “un movimiento de manumisión de los negritos”.

Debiera terminar el desprecio social en la Argentina.

Que los piqueteros cometen excesos, es público y notorio. ¡Vaya novedad! Eso no habilita a la desvalorización social especialmente por parte de ciudadanos que han tenido la posibilidad de educarse.

Excesos también los hubo por parte del movimiento obrero antes y durante el peronismo ¿Y...?

¿Acaso el Coronel Perón no tuvo la habilidad desde la Secretaría de Trabajo de integrarlos a un proyecto junto a las Fuerzas Armadas y a un sector del empresariado?.

Nadie ignora que los obreros fueron una consecuencia  deseable del desarrollo industrial y del crecimiento económico. Asociados inclaudicables   del proceso sustitutivo.

Los piqueteros, por el contrario, tienden a desaparecer en la medida en que la sociedad crecen las posibilidades laborales.

Pero nadie en su sano juicio puede creer que estos hombres y mujeres deseen afirmarse en su actual situación por el mero hecho de cobrar un plan. Pueden y deben ser agentes del cambio.

El golpe de Estado del 43´, en su momento, enfrentó al movimiento obrero, al punto que inmediatamente después de su llegada al poder  clausuró la vida sindical prohibiendo a las dos organizaciones que la representaban: CGT Nº1 y CGT Nº 2 fundamentalmente por los prejuicios ideológicos y sociales de la época.

Perón supo captar el momento y a los dirigentes, cualquiera fuera su ideología, comunista, socialista o anarquista. Convocó a  la CGT Nº 2  a la Secretaría de Trabajo a pesar de que sus dirigentes eran prófugos de la Justicia por voluntad del Gobierno Militar, garantizándoles que antes, durante y después de la entrevista no serían detenidos.

En otra oportunidad y frente al conflicto de los obreros de la carne, Perón se comprometió a liberar a su principal dirigente José Peter, comunista, que se encontraba detenido por orden del Gobierno Militar en la Provincia de Neuquen. Lo trasladó a la Capital Federal en un avión militar, ocurrió la entrevista y los dirigentes levantaron el paro en una tumultuosa asamblea de seis mil trabajadores en la cancha de Dock Sud.

El Coronel Mercante narró de esta manera los acontecimientos que le tocaron vivir en medio de aquellos obreros:

“ yo caminé entre ellos con mi uniforme y nadie me molestó pese a que miraban con odio”.

Diez años de gobierno peronista hicieron que ese odio se disipara.

El periodismo debiera contribuir a explicar y hacer docencia para posibilitar una sociedad más viable. Ámbito Financiero debiera corregir su intolerancia.

   

 

Claudio Chaves

 

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