ARGENTINA
Peronismo
y Lucha de Clases
Hace muy poco Pablo Rojo ocupó esta misma tribuna, y entre las observaciones
que nos dejó, hubo una muy gráfica, muy ilustrativa: cuando el tipo de
cambio es alto, los salarios son bajos. Y cuando los salarios son bajos, la
variable de ajuste son los de abajo. Y cuando la variable de ajuste son los de
abajo, seguro, seguro, que ese gobierno no es peronista. Redondo.
El drama de América Latina es que lleva más de cien años pendulando, de una
punta a la otra, entre gobiernos que solo producen riqueza, por un lado, y
gobiernos que solo la reparten, por el otro. Pero nunca es un mismo gobierno
el que produce y también distribuye. Las dos cosas. Tenemos, entonces, períodos
de enriquecimiento sin distribución, seguidos de períodos de distribución
sin crecimiento. Gobiernos de minorías que enriquecen a los países y que
invariablemente terminan en estallidos sociales. Y gobiernos populares que
ponen justicia, reparten, distribuyen y terminan en un caos porque no saben
aumentar la productividad.
Si miramos una por una la historia de las treinta y pico naciones de América
Latina, esto
siempre
fue una constante. Excepto en uno de esos países. En todos menos en uno. Y
dentro de ese país, en ciertos momento sí y en otros, no. Ese país es
Argentina, y esos momentos de excepción, de rotura de esa condena, son los
períodos en que gobernó el peronismo. Porque solo la doctrina peronista -y
después la praxis peronista- conduce a políticas de aumento de la riqueza y,
al mismo tiempo, una mejor distribución de esa riqueza. Solo el peronismo
consigue eso. Y aunque fuera por esa sola razón, por ese único rasgo, habría
más que merecido lo que históricamente consiguió: persistir más vigente
que nunca mientras los demás partidos y agrupaciones políticas se mueren, se
dividen o se caen, o sobreviven travistiendo a cada rato, a cada elección las
siglas, las banderas, los dirigentes, los candidatos. Y que solo consiguen,
invariablemente, un caudal electoral que no compite con el peronismo. por qué
esto es así y qué tiene que ver con la política exterior? Esto es así
porque, a diferencia de todos los movimientos o partidos populistas el
peronismo no plantea la lucha de clases. El peronismo es alianza de clases, no
lucha de clases.
Es por esa simple razón que siempre se encontró en capacidad de convocar, al
mismo tiempo, a patrones y obreros, al capital y al trabajo, y hacerlos
acordar, concertarlos en objetivos comunes a los dos: cada vez más riqueza,
cada vez más justicia. Un círculo virtuoso. Es muy simple, tan simple que
hace sesenta años no la pueden derrotar. Es por eso que al principio dije que
hay gobiernos que pueden llamarse a si mismos peronistas, exhibir los símbolos,
ponerlos en las boletas y cantar
Cierto que en situaciones extremas, a veces es necesario repartir de
inmediato, atender lo urgente. Pero si eso se hace permanente, si no se
promueven inversiones y fuentes de trabajo, el distribucionismo de hoy termina
siendo hambre de mañana. El peronismo siempre creó puestos de trabajo, no
subsidios, no dádivas a fin de mes de la mano de los punteros del político
de turno. Eso es populismo clasista, no peronismo. Eso es clientelismo
denigrante, no movilización popular. Y ya se sabe, los populistas aman tanto
a los pobres que se dedican a multiplicarlos. No por casualidad los índices
de pobreza de hoy prácticamente duplican a los de los noventa, y el salario
tiene el más bajo poder adquisitivo que tuvo nunca en un gobierno de origen
peronista. ¿Y qué tiene esto que ver con la política exterior? Tiene que
ver en que también en política exterior pueden aplicarse criterios
emparentados con la lucha de clases o con la alianza de clases.
Por ejemplo, todos los partidos de izquierda, desde las virtuosas
socialdemocracias europeas hasta los populismos extremos asiáticos, africanos
o latinoamericanos transitaron siempre por una especie de lucha de clases
universal. Recuerden ustedes al Movimiento de No Alineados y su paradigma de
Norte contra Sur, ricos contra pobres, imperialistas versus esclavos. A propósito,
Alguien ha leído en los últimos cuatro años alguna noticia en los diarios
de lo que hace o deja de hacer el Movimiento de No Alineados? De-sa-pa-re-ció.
No es que los imperialismos no hayan existido. Ni que ya no existan hoy. Como
tampoco negar que hay países escandalosamente ricos y países en la más
abyecta de las miserias. Nada de eso. El mundo sigue profundamente injusto. Es
por eso que después de más de medio siglo, en lugar de caerse, la doctrina
justicialista sigue vigente: hay un claro enemigo para combatir. Es esa lucha
lo que nos mantiene vigentes en el corazón de la gente. La gente tiene
memoria. La mejor de las memorias, la más indeleble: la que se conecta con la
esperanza y la prosperidad.
Esto es así, porque los Estados repiten en el mundo lo que en cada país
tenemos internamente: injusta distribución de las riquezas y lucha por
conseguir cada día un reparto mejor. Un reparto mejor, pero de una torta que
crezca cada día más. En el mundo pasa lo mismo que pasa en el interior de
los países. Por eso tenemos una doctrina para el mundo que es igual a la que
tenemos para los argentinos, para adentro de nuestro país. Y aquí aparece la
dimensión internacional del peronismo: porque nadie como el peronismo ha
elaborado una doctrina completa, consistente, acerca de cómo podemos
progresar y mejorar nuestro papel, dentro y no fuera del sistema productivo,
mejorarlo, enriquecerlo y, en cada día, en cada paso, obtener a cambio una
mayor justicia para nuestros pueblos. Esa ha sido siempre la doctrina
internacional del peronismo. Sumar a
Durante muchos años, a quienes decíamos esto nos pasaba como en la alegoría
de la caverna de Platón, la que estudiábamos en el colegio. Un esclavo,
nacido y crecido dentro de una mina en Grecia, se escapa. Decide volver, y
cuando les cuenta a sus propios amigos y hermanos, que afuera el mundo es
distinto, que existen los árboles, el sol, el cielo y la libertad, que el
mundo es otra cosa muy diferente que esas cavernas de miseria y oscuridad, sus
propios amigos y hermanos deciden que está loco y lo matan . Entre los
numerosos compañeros que vivieron largas décadas sin ser escuchados, muchas
veces despreciados, permítanme aquí un modesto homenaje a la trayectoria del
querido Guido Di Tella, enorme peregrino de esta larga travesía en el medio
de la ignorancia y la incomprensión. Del 55 en adelante, todo eso siguió
pasando durante más de treinta años Más de treinta años! Pero hoy, en el
Nosotros no tenemos que repetir el calvario de tantos compañeros y del pobre
liberto griego, porque ya lo vivimos. No nos lo tienen que contar: nosotros ya
lo vimos. Tuvimos la oportunidad y ya lo vimos. Durante diez gloriosos años
pudimos abrir las puertas de la caverna y llevar a nuestra gente a ver, a
tocar, a trabajar y estudiar, a vivir de la manera en que lo hacen los pueblos
más avanzados de
Cuando nosotros llegamos al gobierno, en esa caverna oscura que era la política
exterior argentina se creía a pie juntillas que era imposible llevarse bien
con EE.UU. y, al mismo tiempo, prosperar. Nosotros rompimos cien años de
malas relaciones, abrimos paso al flujo de inversiones más grande de todo el
siglo y crecimos durante años a un promedio que nunca antes habíamos tenido
desde la generación del Ochenta. En esas mismas cavernas nos habían enseñado
que con Chile era imposible entenderse . Entonces, solo seis años arreglamos
todas, absolutamente todas las controversias limítrofes que llevaban un siglo
"sin solución posible" -nos decían- y establecimos con Chile una
relación estructural, desde la matriz gasífera, pasando por el récord de
inversiones chilenas en el exterior, el uso común de los puertos en el Atlántico
y el Pacífico, la quintuplicación del comercio, las disculpas por lo actuado
en
Con Brasil pasó lo mismo. El Mercosur era un compromiso lleno de buena
voluntad firmado por Sarney y Alfonsín, hasta que llegó nuestra política
exterior, dejamos de considerar a los vecinos como hipótesis de conflicto,
pasamos a tenerlas como hipótesis de cooperación y allí se puso en marcha,
de verdad, la integración del Cono Sur . No hace ninguna falta explicarles a
ustedes lo que esos años significaron para el comercio y las exportaciones
argentinas. Dicho sea de paso, convertimos a América del Sur en la zona más
extensa y más poblada del orbe libre de armas nucleares, químicas y
bacteriológicas y con los presupuestos militares más bajos de todo el
planeta como porcentajes de nuestros respectivos productos brutos. Todavía
hoy, en el mundo entero, no hay un caso así. Es un lugar común decir que la
política exterior de los Noventa no fue otra cosa que un acto de oportunismo
con Washington, una desviación de la tradición justicialista. No conocen ni
a Perón ni a la doctrina justicialista. No se la saben. Fue todo lo
contrario: fue el resultado de una profunda concepción de lo que debía ser
el peronismo frente al mundo si queríamos resultar coherentes con lo que queríamos
ser frente a nuestra propia gente, frente a los argentinos. Hay un hilo
conductor directo, profundo, entre el pensamiento de Perón y la política
exterior de los noventa.
Cuando desde el oficialismo de hoy se pondera a la políticas exteriores como
las de Lula, Lagos o Cardoso, y se las pone como ejemplo, no se dan cuenta que
a los que están reivindicando es a nosotros, a los Noventa. Permítanme
leerle un párrafo muy corto: "Nuestro país, desde los primeros días de
la revolución que la separó de la madre patria, puso particular empeño en
aproximarse políticamente a los EE.UU. de América, adhirió luego a la
doctrina Monroe y procuró así concluir, sobre la base de esa doctrina, una
Alianza ofensiva y defensiva con la "Gran Nación del Norte, como ya
entonces la llamaban los próceres de
Hasta el día de hoy Brasil sigue la doctrina de Rio Branco. Doctrina que
incluyó el concepto bioceánico (Atlántico y Pacífico) y el "ABC"
que luego Perón llevó a la práctica con un tratado formalmente propuesto a
Ibáñez del Campo y Getulio Vargas, favorables al proyecto, firmado y
aprobado en Chile y desgraciadamente no aceptado por la clase política
brasileña. Un tratado que hubiera adelantado al Mercosur en treinta años.
Que anticipaba lúcidamente lo que recién acordamos dos generaciones después.
Es que ya se sabe, los hombres y las ideas adelantadas a su tiempo solo son
contemporáneos de su posteridad. Al revés, hay quienes, a diferencia de Perón
no solo no se adelantan sino que directamente atrasan respecto de los tiempos.
Algunos como treinta años. Hasta la década de los setenta, por ejemplo. En
la década de los Noventa, la que marcó el camino en política exterior fue
Cardoso
. Eso hicimos nosotros en lugar de fabricar misiles para venderlos en Medio
Oriente. Hace unos días el Presidente se llenó la boca anunciando muy
orgulloso la construcción de otro satélite más, por parte de INVAP (**) y
CONAE. Sería bueno repasar los archivos y ver qué opinaron los hoy
responsables del Gobierno cuando suprimimos en Cóndor y creamos
Nos siguió toda América Latina y Brasil, país con una lúcida dirigencia,
también terminó suscribiéndolo. Y generamos con EE.UU. una relación histórica
que es la misma que siempre tuvo Brasil y que Lula, debajo de toda la
pirotecnia, continúa invariable. Porque en Brasil tienen continuidad, no como
acá que cada gobierno borra al anterior e inventa la rueda de nuevo. Incluso
así, terminamos nosotros, y no Brasil, como Aliados Extra-Nato de los EE.UU.
Todavía lo somos, pueden creerlo? Les pregunto de nuevo: estos señores que
entonces dijeron de todo contra nuestra condición de Aliados Extra Nato de
los EE.UU., que nos tildaron de traidores y entreguistas, Se han enterado
ustedes que en un rapto de suprema dignidad hayan devuelto esa condición,
hayan renunciado a esa alianza? De nuevo, más silencio, señores. Excuso
decirles cómo andamos ahora, lo bajo que estamos cayendo. Dos botones de
muestra. Uno: en el Departamento de Estado, en Washington, la oficina que se
encarga del Cono Sur, no se llama "Cono Sur." Se llama "Brasil
y Cono Sur". Otro: en la plataforma electoral del Partido Demócrata ni
figuramos (Se acuerdan de la época de Clinton, que nos llamaba sus amigos de
más confianza?) y en la del Partido Republicano se menciona a los cuatro países
más confiables de América Latina: son Méjico, Colombia, Brasil . y Chile.
Nosotros no existimos más. Eso no se arregla pegándose un viaje para sacarse
fotos en
Hace ya un año que el único que en esos casos nos apoya son los EE.UU. Y
todo eso, todo ese acercamiento con los vecinos, toda esa prosperidad en la
unidad, no la hicimos en nombre de la lucha reivindicativa contra perversos
imperios que nos sojuzgaban sino al revés: asociándonos con los países más
grandes, más democráticos y exitosos del planeta encontrando con ellos
intereses comunes que nos permitieran prosperar en el entendimiento, no en la
confrontación. Exactamente lo que hace el peronismo en la política interna
entre ricos y pobres, entre empresarios y trabajadores. Los resultados
estuvieron muy pronto a la vista. Eso es hacer política exterior peronista.
Eso es tener frente al mundo la misma cara que tenemos frente a nuestros
compatriotas: una misma política interior y exterior compatibles,
articuladas. Ese es el origen de nuestra fortaleza. Y esa es la razón por la
cual no nos pueden derrotar. Muchas gracias
. (*) Comisión Nacional de Actividades Espaciales, sin tareas secretas y
cuyos proyectos y presupuestos se discuten abiertamente cada año en el
Congreso de
(**) Empresa estatal de la provincia de Río Negro, modelo mundial de producción
tecnológica de punta y que no percibe un centavo del presupuesto estatal,
manteniéndose en base a su propia úcturación.
(***) Tratado de No Proliferación nuclear.
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