El accionar fascista de los
pequeños grupos dedicados a lo que se llamó "escrache" nunca
fue analizado por la prensa argentina. Sobre todo su
similitud con la actuación de los "camisas pardas" nazis,
que en pequeños grupos violentos, impedían las reuniones
públicas de los partidos políticos alemanes, precediendo la
llegada de Adolfo Hitler. Publicamos una carta del correo de
los lectores del diario "La Nación", enviada por el diputado
Jorge Enriquez, ya que nos parece un valioso e inteligente
aporte al debate.
Ante el “escrache” del que fue
victima, la señora Estela de Carlotto anunció que promoverá
acciones legales contra sus autores, a los que calificó de
delincuentes.
Creo, como los familiares de
las víctimas de Cromagnon, que la señora de Carlotto cometió
un serio error al participar de una solicitada que parece
ser un aval político a la impunidad. Creo también, como
ella, que la agresión fue injustificada y que no debe
tolerarse.
Lo que mas me asombra es que
recién ahora, cuando ella misma es víctima de ese método de
protesta, la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo clama
por justicia. Antes, cuando los escraches eran realizados
por personas vinculadas a su actividad, no le parecían
objetables. ¿Qué dirá si alguien le expresa que sus acciones
legales tienden a “criminalizar la protesta”?
Que todos aprendan la lección.
No hay escraches buenos y malos. Toda agresión debe merecer
el más enérgico repudio, aún la que se funde en motivos
legítimos. No reaccionar frente a los actos de violencia
menores abre la puerta a una lógica perversa que termina,
ineluctablemente, en la ley de la selva.
Dr. Jorge Enríquez
Diputado de la Ciudad de Buenos Aires