Miércoles 10 de Diciembre de 2008

BREVÍSIMO ARTICULO SOBRE UNA ENERGÚMENA*


 

Página 12 en su edición del domingo 30 de noviembre del corriente  año le realizó una nota a la Doctora Argibay, miembro de la Suprema Corte de Justicia. La conversación fue virando, como corresponde a todo progresista de rompe y raja, hacia temas como la discriminación femenina. Como ejemplo la Ministra observaba la escasez de baños femeninos (comparados con los de hombres) en los  edificios de los tribunales. Poco a poco fueron apareciendo temas más controvertidos.

Periodista: ¿La lógica del sistema penal que expulsa y afecta a las mujeres, como en el ejemplo de los edificios de los tribunales, es la misma que encierra a los niños que delinquen?

Hasta el poder político pide meter presos a los menores desde que Scioli llamó a bajar la edad de imputabilidad a 12 o 14 años.

Argibay: Es una de las cosas que a mi me tienen loca. Todo el mundo ya sabe lo que yo pienso sobre el aborto, así que cuando aparecen con estos planteos yo digo: ¿para qué quieren que nazcan? ¿para qué? Para maltratarlos, para meterlos presos, para abusarlos, para explotarlos, para dejarlos en la calle. ¡Pare eso quieren que nazcan! (suspira) Sin palabras.

Ni Herodes se hubiera atrevido a tanto.

Plantear como salida o alternativa a la pobreza sufriente el genocidio en el vientre y hacerlo desafiante, como doctrina revolucionaria y humanista frente a policías bravas, gatillo fácil o insensibilidad política es haber perdido el rumbo. El progresismo  se ha disparado al infinito o mejor dicho a las tierras yermas del spencerismo biológico y el nazismo. Es un crimen de lesa humanidad alcanzar la justicia social en las Trompas de Falopio.

En el siglo XIX Herbert Spencer escribía:

“Bajo el orden natural de las cosas la sociedad segrega continuamente sus miembros malsanos, imbéciles, retardados, vacilantes, fementidos, estas personas irreflexivas, aunque de buenas intenciones, abogan por la interferencia  que no solo detiene el proceso de purificación sino que hasta aumenta el vicio, favorece por entero la multiplicación de los incompetentes y desalienta la multiplicación de los competentes y previsores”

Al menos por aquellos años se planteaba la no intervención del estado en la vida social  para dejar actuar al orden natural y que los débiles desaparecieran. El progresismo del siglo XXI ha dado un paso más: la utilización del Estado para que sólo vivan los que no van a ser golpeados, ofendidos y maltratados.

Finalmente le acerco al lector las sesudas y tiernas palabras del fuhrer:

“El concepto de la lucha es tan antiguo como la vida misma, porque la vida se conserva sólo porque otros seres vivos perecen en la lucha”

Doctora Argibay con el aborto ni siquiera le da la opción de la lucha para vivir. Los aniquila indefensos.¡Usted es peor que Hitler!

Justificar el aborto con argumentos de doctrina ideológica es el más vil de los daños que se le pueda infligir a una sociedad.

 

*Energúmena: Persona poseída por el demonio.

Claudio Chaves 

 

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