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Página 12 en su edición del domingo 30 de noviembre del
corriente año le realizó una nota a la Doctora Argibay, miembro de la Suprema
Corte de Justicia. La conversación fue virando, como corresponde a todo
progresista de rompe y raja, hacia temas como la discriminación femenina. Como
ejemplo la Ministra observaba la escasez de baños femeninos (comparados con los
de hombres) en los edificios de los tribunales. Poco a poco fueron apareciendo
temas más controvertidos.
Periodista: ¿La lógica del
sistema penal que expulsa y afecta a las mujeres, como en el ejemplo de los
edificios de los tribunales, es la misma que encierra a los niños que delinquen?
Hasta el poder político pide meter presos a los menores
desde que Scioli llamó a bajar la edad de imputabilidad a 12 o 14 años.
Argibay: Es una de las
cosas que a mi me tienen loca. Todo el mundo ya sabe lo que yo pienso sobre el
aborto, así que cuando aparecen con estos planteos yo digo: ¿para qué quieren
que nazcan? ¿para qué? Para maltratarlos, para meterlos presos, para abusarlos,
para explotarlos, para dejarlos en la calle. ¡Pare eso quieren que nazcan!
(suspira) Sin palabras.
Ni Herodes se hubiera atrevido a tanto.
Plantear como salida o alternativa a la pobreza sufriente
el genocidio en el vientre y hacerlo desafiante, como doctrina revolucionaria y
humanista frente a policías bravas, gatillo fácil o insensibilidad política es
haber perdido el rumbo. El progresismo se ha disparado al infinito o mejor
dicho a las tierras yermas del spencerismo biológico y el nazismo. Es un crimen
de lesa humanidad alcanzar la justicia social en las Trompas de Falopio.
En el siglo XIX Herbert Spencer escribía:
“Bajo el orden natural de las cosas la sociedad segrega
continuamente sus miembros malsanos, imbéciles, retardados, vacilantes,
fementidos, estas personas irreflexivas, aunque de buenas intenciones, abogan
por la interferencia que no solo detiene el proceso de purificación sino que
hasta aumenta el vicio, favorece por entero la multiplicación de los
incompetentes y desalienta la multiplicación de los competentes y previsores”
Al menos por aquellos años se planteaba la no intervención
del estado en la vida social para dejar actuar al orden natural y que los
débiles desaparecieran. El progresismo del siglo XXI ha dado un paso más: la
utilización del Estado para que sólo vivan los que no van a ser golpeados,
ofendidos y maltratados.
Finalmente le acerco al lector las sesudas y tiernas
palabras del fuhrer:
“El concepto de la lucha es tan antiguo como la vida misma,
porque la vida se conserva sólo porque otros seres vivos perecen en la lucha”
Doctora Argibay con el aborto ni siquiera le da la opción
de la lucha para vivir. Los aniquila indefensos.¡Usted es peor que Hitler!
Justificar el aborto con argumentos de doctrina ideológica
es el más vil de los daños que se le pueda infligir a una sociedad.
*Energúmena: Persona poseída
por el demonio.
Claudio Chaves
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