Domingo 03 de Abril de 2005

ENIGMA

 

 

Y el enigma de siempre.

Andar, volver calles arriba persiguiendo niños,

ascender la manzana hasta la misma flor que se ha deshecho.

 

Reencontrarnos de pronto en la mañana

y creer que no somos aquel que está sentado

esperando la muerte,

creer

que mas allá esperan barcos.

Quién nos iba a pensar recibiendo el diploma

de tenedor de libros,

buscando un empleo en los diarios

junto a una mesa de café, con frío,

mojando la medialuna en el tazón de leche.

 

Hacia allí y hacia acá, como un madero, flotando.

Rabiando por el maldito dinero que nos dolía en el alma.

Después la adolescencia nos tumbó en una gloria

que dictaba medidas de agrimensor enloquecido.

Y no encontrar el camino.

 

Quién nos iba a pensar

en una mesa de café, con frío,

buscándonos un puesto de tenedor de libros.

 

Hector Yanover   

 

 

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