SECCION EXTRADITADOS
Un grupo de distinguidos juristas de la
Capital ha comenzado gestiones para solicitar la extradición de varios
dirigentes del gobierno italiano, incluyendo varios de los ministros
neo-fascistas que integran el gabinete. La iniciativa se funda en la apología
del régimen totalitario hecha por los fascistas del gobierno peninsular y la
cuenta aún abierta de los trabajadores argentinos contra la dictadura
totalitaria de Benito Mussolini en 1935.
En ese año los militantes obreros del sindicato de la construcción, los
hermanos Fioravanti, y otros compañeros del
movimiento obrero argentino, aunque nacidos en Italia, fueron deportados por
el régimen fraudulento del General Agustin P. Justo. Dicho gobierno,
integrado por radicales antipersonalistas (especie de peronistas renovadores
de hoy) y conservadores oligárquicos, aplico la Ley de Residencia 4144 a
dichos militantes. Pisoteó elementales derechos humanos, arrancó a los
hermanos Fioravanti de los brazos de sus familiares argentinos y los envió a
Italia, de acuerdo con los verdugos peninsulares. Allí los encerraron en la
terrible Isla de Lípari, destinada a los enemigos del régimen. Ha llegado el
momento de ajustar cuentas con los fascistas, que han retornado al poder.
El mismo núcleo de juristas, asesorados por un notable magistrado, de notoria
fibra patriótica, que por obvias razones ha solicitado la reserva de su
nombre, solicitará la extradición de la Señora Margareth Tathcher, ex
Primera Ministra del -Reino Unida, por crímenes de guerra. La iniciativa,
sugerida oportunamente por el Presidente, Dr. Menem, aunque causó
consternación en los círculos coloniales de la partidocracia argentina,
despertó simpatía en la masa de la población.
Como sin duda el público recuerda (aunque la prensa venal del país afecte
ignorarlo), dicha señora ordenó el hundimiento del crucero General Belgrano,
que no constituía un objetivo militar, pues en esos momentos navegaba fuera
de la zona de operaciones, provocando así la muerte de más de 400
argentinos. La decisión de esta gentil dama, obedeció a innobles cálculos
políticos. En efecto, perseguía el objetivo de frustrar las gestiones de paz
iniciadas por el Presidente del Perú Belaunde Therry y aceptadas por el
gobierno argentino, para poner término a las hostilidades. Al optar por la
guerra, la Señora Tatcher esperaba obtener réditos electorales para su
debilitado gobierno, lo que por cierto obtuvo, a costa de la sangre derramada.
Por actos de genocidio, se levantó el Tribunal de Nuremberg, donde fueron
condenados y ejecutados varios jerarcas del régimen nazi al concluir la II
Guerra Mundial. o hay duda que todo verdadero demócrata apoyará esta
legítima iniciativa.
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