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JAURETCHE, ANIBAL
FERNANDEZ Y LA PEOR DE LAS BURRADAS
El gobierno nacional se
ha metido y nos ha metido en un brete muy complicado con Uruguay. Esperemos
sea capaz de hallar una solución razonable para ambas partes; mientras esto
no ocurra es menester cuidar las palabras, los gestos y dar señales claras
de que se marcha a un entendimiento.
El Presidente Kirchner, a quien no se le cae de la boca la palabra
humildemente, se dirigió a su par uruguayo como “amigo y hermano”, ¡en hora
buena! si realmente lo cree y lo declara, sin embargo debiera cuidarse de
sus ministros y estar al tanto de las burradas que manifiestan públicamente.
En este caso la novedad es la creación del antimperialismo uruguayo. Idea
fuerza que va desenvolviéndose en ciertos personajes políticos de relevancia
nacional pero de menguada agilidad intelectual. Se los ve pulular por los
Ministerios y las Cámaras legislativas, acusan a los que consideran errónea
la conducta del Gobierno como agentes del enemigo uruguayo.
Quizás el Presidente lo sepa, cuando advierte que hay que cuidarse del
nacionalismo xenófobo que estos asuntos, no resueltos, generan.
De todos modos el kirchnerismo es el resultado de una mezcla de progresismo
kisch y cierto nacionalismo demodé que marcha a contramano de los vientos
mundiales de la globalización. En esta gelatina halla su debilidad.
Será por eso que algunos segundones copan la parada.
En la mañana del 2 de marzo por radio 10 el Ministro del Interior Anibal
Fernandez, conocido, también, como el Doctor Merengue por aquel simpático
personaje de historieta que mostraba un correctísimo perfil de urbanidad y
educación ante el vecindario, amigos y clientes, e inmediatamente revelaba
un costado grosero y patán propio de una personalidad desagradable y de
pésimo gusto. ¡Así es el Ministro!
Hace alarde de poseer dos títulos universitarios –entonces, culto y educado-
y tras cartón utiliza un lenguaje que supone desenfadado y auténtico y no
es más que un rústico y un soez. ¡El perfecto Doctor Merengue!
Decía, entonces, que Oscar Gonzalez Oro interpelaba al funcionario
manifestándole la complicación que significaba para Uruguay detener las
obras por 90 días si previamente no ofrecíamos un gesto como levantar los
bloqueos a los puentes.
Naturalmente el Ministro eludió todo lo que pudo una respuesta categórica
como es la de aceptar que los puentes estaban cortados y dándole vueltas al
asunto manifestó que algunos camiones pasaban.
El periodista sin dejarse convencer insistió que la mayoría
de los vehículos no lo hacían, en eso estaban cuando el Ministro estalló
malhumorado y colocó uno de sus desafortunados ejemplos. Sugirió que el
Negro Oro se ubicaba del lado uruguayo. Como cita de autoridad para
aplastar al cipayo apeló a la Zoncera de Don Arturo y atropelló:
- Yo le voy
a contar estimado Gonzalez Oro, como aseveraba Jaurteche en su Manual de
Zonceras, que el peor defecto de los argentinos es el que proviene de
aceptar sin más trámite la falsa ecuación Civilización o Barbarie. (Sic) e
insistió:
- Don Arturo observaba que el sistema cultural argentino se sustentaba en
sobrevalorar todo aquello que provenía del exterior tal cual hace Usted al
defender al Uruguay. (Sic)
Disparate semejante dejó sin aliento a los periodistas sin saber que
responder.
Pero así es el Ministro: cita autores, enuncia sentencias, recita versos y
naturalmente funda escuela: el antiimperialismo uruguayo.
CLAUDIO CHAVES
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