Sábado 27 de Mayo de 2006

Aníbal Fernández y Jauretche


JAURETCHE, ANIBAL FERNANDEZ Y LA PEOR DE LAS BURRADAS 

El gobierno nacional se ha metido y nos ha metido en un brete muy complicado con  Uruguay. Esperemos sea capaz de hallar una solución razonable para ambas partes; mientras  esto no ocurra es menester cuidar las palabras, los gestos y dar señales claras de que se marcha a un entendimiento.
El Presidente Kirchner, a quien no se le cae de la boca la palabra humildemente, se dirigió a su par uruguayo como “amigo y hermano”, ¡en hora buena! si realmente lo cree y  lo declara, sin embargo debiera cuidarse de sus ministros y estar al tanto de las burradas que manifiestan públicamente.
En este caso la novedad  es la creación del  antimperialismo  uruguayo. Idea fuerza que va desenvolviéndose en ciertos personajes políticos de relevancia nacional pero de menguada agilidad intelectual. Se los ve pulular por los Ministerios y las Cámaras legislativas, acusan a los que consideran errónea la conducta del Gobierno como agentes del enemigo uruguayo.
Quizás el Presidente lo sepa, cuando advierte que hay que cuidarse del nacionalismo xenófobo que estos asuntos, no resueltos, generan.
De todos modos el kirchnerismo es el  resultado de una mezcla de progresismo kisch y cierto nacionalismo demodé que marcha a contramano de los vientos mundiales de la globalización. En esta gelatina  halla su debilidad.
Será por eso que algunos segundones copan la parada.
En la mañana del 2 de marzo por radio 10 el Ministro del Interior Anibal Fernandez, conocido, también, como el Doctor Merengue por aquel simpático personaje de historieta que mostraba un correctísimo perfil de urbanidad y educación ante el vecindario, amigos y clientes, e inmediatamente revelaba un costado grosero y patán propio de una personalidad desagradable y de pésimo gusto. ¡Así es el Ministro!
Hace alarde de poseer dos títulos universitarios –entonces, culto y educado- y tras cartón utiliza un lenguaje que supone desenfadado y auténtico  y no es más que un rústico y un soez. ¡El perfecto Doctor Merengue!
Decía, entonces, que Oscar Gonzalez Oro interpelaba  al funcionario manifestándole la complicación  que significaba para Uruguay  detener las obras por 90 días si previamente no ofrecíamos un gesto como  levantar los bloqueos a los puentes.
Naturalmente el Ministro eludió todo lo que pudo una respuesta categórica como es la de aceptar que los puentes estaban cortados y dándole vueltas al asunto  manifestó que algunos camiones pasaban.
El periodista  sin dejarse convencer insistió que la mayoría de los vehículos no lo hacían, en eso estaban  cuando el Ministro estalló malhumorado y colocó  uno de  sus desafortunados ejemplos. Sugirió que el Negro Oro se ubicaba del lado uruguayo. Como cita de autoridad  para aplastar al cipayo apeló a la Zoncera de Don Arturo y atropelló:
- Yo le voy a contar estimado Gonzalez Oro, como aseveraba Jaurteche en su Manual de Zonceras, que el peor defecto de los argentinos es el que proviene de aceptar sin más trámite  la falsa ecuación Civilización o Barbarie. (Sic) e insistió:
- Don Arturo observaba que el sistema cultural argentino se sustentaba en sobrevalorar todo aquello que provenía del exterior tal cual hace Usted al defender al Uruguay. (Sic)
Disparate semejante dejó sin aliento a los periodistas sin saber que responder.
Pero así es el Ministro: cita autores, enuncia sentencias, recita versos y naturalmente funda escuela: el antiimperialismo uruguayo.     

                                                                         CLAUDIO CHAVES
 

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