Saturday 16 de September de 2006

Goma quemada



Reportaje a Jorge Asís del diario La Capital. Para el periodista, escritor y ex funcionario, el presidente necesita del piquetero DElía para poder controlar la calle.

Jorge Asís disfruta por estos días de cierto éxito editorial. Su último libro, "La marroquinería política; desastres seriales de un gobierno trivial", ya va por la cuarta edición. La obra compila una serie de textos publicados en su portal de Internet (www.jorgeasisdigital.com), un sitio donde el escritor hace gala de su pluma filosa para castigar al gobierno de Néstor Kirchner y su cultura seudoprogresista. En una época donde abunda el periodismo hiperoficialista, de barniz progre casi infantil, Asís le propone (muchas veces con éxito) a sus lectores una  mirada crítica, que rasca en la superficie para dejar al descubierto lo que él llama la "truchada kirchnerista", o el "sistema recaudatorio de acumulación", una práctica utilizada no sólo para lucrar con la política sino también para someter al otro, que pasa rápidamente de ser adversario a un acólito sumiso.
Sirviéndose de heterónimos o jugando con epístolas a un supuesto Tío Plinio, el autor de "Flores robadas de los jardines de Quilmes" va construyendo día a día una red de comentarios sumamente picantes, que constituye una suerte de oasis para aquellos que están hartos del discurso prepotente del kirchnerismo y de sus sujetos transmisores, que pueden ser desde un periodista a un amanuense de filiación K. Asís presentó su libro en Rosario, el jueves, en el auditorio de la Fundación Libertad. Un día después dialogó extensamente en el bar de un hotel del macrocentro con La Capital.

- ¿Pueden haber desastres seriales de un gobierno que no sea trivial?
- Puede, pero yo hablo exclusivamente de este gobierno. El título del libro es casi una editorial. La marroquinería kirchnerista es una política vinculada directamente a la dependencia de la caja. Puede sonar provocativo que alguien sostenga que este gobierno produce desastres en serie. Sobre todo en momentos de complacencia mediática tan alarmante. Y cuando suele extorsionarse con encuestas que indican que Kirchner tiene el 2 mil por ciento de imagen positiva.

- ¿A qué se refiere cuando habla de la existencia del Sistema Recaudatorio de Acumulación?
- Esa práctica, que otros llaman kirchnerismo, representa la perfección del sistema que, de manera precaria y brutal, se inició en Santa Cruz. Uno pensaba que lo que Kirchner hizo en su provincia no podía trasladarse al resto de la Nación. Pero Kirchner nos durmió a todos. Implantó un estado de sometimiento con el resto de los gobernadores, y hacia todos los sectores vinculados al poder. En cierto modo, Kirchner es el presidente que la sociedad se merece. Que pide, requiere y espera. Pero esta es, en el fondo, una sociedad volátil. De todas formas, le va a costar mantener una cierta fuerza de legitimidad que le permita llegar con aire suficiente hacia fines del 2007.

- ¿Por qué?
- Porque cada vez hay más gente que toma conciencia de la existencia del Sistema Recaudatorio de Acumulación. Incluso dentro del propio Ejecutivo. Porque este no es un gobierno enteramente corrupto. Hay sectores nominados que sí. Por donde pasa lo que tiene que ver con la caja. El asistencialismo, las obras, cuestiones estructurales.

- Pero la economía crece, no hay denuncias de corrupción...
- Es verdad. Se presentan como el colmo de la transparencia. Sostenido por un discurso progresista. Pero en realidad lo que propone el kirchnerismo es un gran simulacro de transformación, la renovación de lo permanente. El descubrimiento del sistema recaudatorio puede generar una decepción importante, y puede llegar a ser un punto muy vulnerable de esta estructura.

- ¿Por qué motivo?
- Porque se hiere enormemente una cierta legitimidad que necesita del progresismo, al que se le deben arrojar suficientes caramelos de madera, ligeramente espolvoreados con azúcar impalpable. A medida que estas situaciones se agraven, van a tener que tirar más militares a la olla. Denunciar otra vez a María Julia, a Menem, o a Alderete. Para cuidar la imagen del simulacro ante el progresismo. Pero acá no se modificó nada. No hay ninguna revolución en marcha. Lo que persiste es la acentuación del aislamiento de la Argentina en el exterior. Aunque ahora se le agrega el aislamiento interno. Porque Kirchner se quedó atado a lo peor de la militancia rentada.

- ¿Se refiere a la contramarcha de D’Elía para enfrentar a Blumberg?
- Pienso que fue uno de los momentos de plenitud de los errores y desastres del gobierno. Porque Blumberg les marcó la cancha, y en adelante la agenda. Ahora Kirchner sale a hablar de seguridad. Y es tan débil que no puede bancarse una manifestación de gente blanca, que paga sus impuestos y que se moviliza con unas antorchas. Entonces los arremete acusándolos de fascistas, o los vincula con el terrorismo de Estado. Aparte, no puede admitirse que un cuadro como D’Elía,  que maneja no menos de 80 mil planes sociales, no haya podido convocar a más de tres mil personas. Por otra parte, D’Elía es el exponente emblemático de la estética kirchnerista. Y es el único hombre de amianto que puede salir a defender al presidente. Porque aquellos que participan de los beneficios del sistema recaudatorio en el fondo lo desprecian. Y esperan el momento más o menos propicio para ir por él. Como así también lo esperan los medios de comunicación, los gobernadores, y hasta algunos barones del peronismo. Estas cosas que digo logra, por ejemplo, que las esposas o hijas de muchos de los que participan en las apoyaturas le digan a sus maridos: "Asís tiene razón".

- Sin embargo D’Elía le asegura a Kirchner el control de la calle.
- Exacto. Los últimos golpes, que se registraron en América Latina, en la Argentina inclusive, se dieron en la calle. Kirchner sabe que ningún  presidente puede oler a caucho quemado. A goma quemada, es un problema de pituitaria (secreción de mucosas nasales). Es mucho el dinero de los contribuyentes que se gasta en el control de la calle. Y su inutilidad quedó demostrada con la movilización de D’Elía. La oposición debería saber que D’Elía es el presidente. Caso contrario, no se entiende nada.

- ¿No le reconoce nada a Kirchner?
- Tiene algún mérito. Desde una posición crítica, se lo reconozco. Vuelve a instalar la idea del conflicto. No se puede crecer en política sin la existencia de un conflicto. Entonces Kirchner crece a partir del conflicto. Pero sin darse cuenta de que él, por su propia dinámica, se convierte en el propio conflicto. Y es exactamente con sus continuas agresiones donde el hombre, en el fondo, se suicida.

- ¿Por qué dice usted que es un "reeleccionista perverso"?
- Porque Kirchner tiene que ser lo suficientemente caballero para ser él, y no su mujer, quien esté al frente cuando le estallen sus desatinos. Cuando le exploten los desatinos de los desastres seriales del gobierno trivial. Me permito una disgresión: el emblema del sueño americano consistía en una horquilla y una iglesia. Es decir, simbolizaba la idea del trabajo y la fe. La imagen de la cultura kirchnerista es, en cambio, la de un piquetero de D’Elía concentrado frente a una máquina tragamonedas de Cristóbal López (por el empresario amigo de Kirchner dueño de varios casinos).

- ¿Qué pasa con los líderes de la oposición que les copa la parada un hombre como Blumberg, al que le cuesta pronunciar los adverbios?
- Blumberg representa hoy la tentación del liderazgo vacante. Aparte está lo que se ve, lo que hay. Tenemos a un Lavagna sostenido por reportajes pero con dificultades para el armado territorial. Son fenómenos políticos urbanos, y televisivos. Mientras se siga así, el bipartidismo va a ser eterno.

- ¿Pero si la UCR está cada vez más cerca de Kirchner?
- Kirchner quiere colonizar a la UCR. Alfonsín se queja, pero él quiso hacer lo mismo en los 80. Colonizar el peronismo con su famoso Tercer Movimiento Histórico. Por lo tanto, Alfonsín debe tomar la medicina que él también recetó. Ahora bien, por lo menos Alfonsín hablaba de epopeyas. Kirchner, en cambio, es más precario. La suya es la epopeya de la caja. Y los radicales K, o sea los que gobiernan, necesitan tener la
marroquinería, más o menos, en la proximidad.

- ¿No cree que sea serio el proyecto de Lavagna?
- Lavagna es otro transversalista. Acotado porque se vale de sobrevivientes del alfonsinismo, y de elementos residuales del duhaldismo. A algunos de ellos les gusta saludablemente presentarse como "duhaldistas resistentes". Pero también puede sospecharse que se encuentran en la resistencia porque Kirchner no los llamó. Asistimos, Palena, a la política del Sprayette. Es la política del "llame ya". Llegue primero. Porque muchos de los resistentes de la actualidad pueden cambiar de bando
con un simple llamado telefónico, ni siquiera desde la Casa Rosada.

- Si todo es tan precario y elemental, ¿por qué nadie se le planta?
- Gran pregunta, Palena. Tomemos el ejemplo de De la Sota. Tiene un correcto armado territorial, pero también tiene una deuda de 8 mil millones de pesos. Necesita del poder central, del que depende.
Tanto es así que hoy Kirchner se siente dispuesto a decidir quién tiene que ser el candidato por Córdoba. Pero las jugadas en cada provincia presentan su riesgo. En los lugares donde Kirchner coloniza exitosamente al radicalismo, lo que va a estallar va a ser el peronismo.

- ¿Qué lugar le asigna a Macri en el cuadro opositor?
- Macri representa la gravitante construcción política bostera. Para su accionar es infinitamente más importante contratar a Lavolpe o Basile, fotografiarse con Maradona, que cualquier viaje al exterior de los que puede organizarle Diego Guelar. Macri sabe que tiene presencia asegurada al lado de Martín Palermo, de Tinelli, siempre asociado
a la idea del triunfo. Y en esta Argentina trivializada, con eso le basta. Y hasta, creo, le sobra. Pero, como en el tango "La ultima curda", todo, todo, es muy fugaz. Tanto que el lugar que hoy ocupa Macri, Lavagna o Blumberg, mañana puede ocuparlo otro. Intuyo que pronto van a aparecer otras alternativas.

- En un reportaje a La Capital dijo que a Reutemann la historia le había golpeado la puerta, pero que él no la atendió porque se estaba afeitando. ¿Piensa que definitivamente le pasó el cuarto de hora?
- Intuyo que a mi amigo Reutemann ya le pasó el tren de la oportunidad por su estación. Ahora crecen pastos en los andenes, y hasta le sacaron el ramal. En política no puede haber fotos que te alarmen, ni programas de televisión que te saquen del escenario. Con fuerte ironía, a Reutemann suelo llamarlo "El Mártir de Punto Doc".

- ¿No hay nada que lo sorprenda, o que le pueda resultar innovador?
- La Argentina es tan imprevisible que en cualquier momento se vuelve previsible. Y previsiblemente, este gobierno es un desastre, y cada día va a ser más notoria la sensación de que el rey está desnudo. No hay, siquiera, discursos. Se registran  apelaciones para construir una Argentina nueva, aunque en realidad, Palena, todo esto es muy trucho. Acá no hay nada más que la impostura de izquierda, en el fondo todo esto es un simulacro atroz. En Buenos Aires se construyen departamentos a 4.500 dólares el metro cuadrado. Habría que avisarles a quienes los compran que se viene la revolución socialista. Para que huyan, porque podrían confiscarles todo. El principal
problema que tiene el país, Palena, no es la inseguridad ni la corrupción. Es algo peor. La insustancialidad, el truchismo. Y tanto afuera como adentro ya se empieza a tomar conciencia de la falta de sustento. De previsibilidad. Podemos entonces resultar simpáticos, ser buenos para ser amigos, comer un bife, bailar el tango. Pero nos va a costar que vuelvan a tomarnos en serio.

Walter Palena / La Capital 
 

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