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Martes 01 de Noviembre de 2005 |
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Documentos de la Izquierda Nacional
Cuando se cumplen diez años de la desaparición de Jorge Abelardo Ramos diversas personas y organizaciones brindaron su homenaje.
MEMORIAL AL CONCEJO SUPREMO DE LAS
FUERZAS ARMADAS
ES UN IMPERATIVO NACIONAL ABSOLVER Y CONDECORAR A LOS
COMANDANTES QUE DECIDIERON RECONQUISTAR LAS ISLAS MALVINAS
LA OFENSIVA ANTI ARGENTINA DE LA INTELIGENCIA BRITÁNICA Y LA HISTORIA SECRETA DE LA HEROICA LUCHA
Buenos Aires 12 de Febrero de 1986
Al Señor Presidente y Señores Miembros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.
Señores:
En mi triple
condición de argentino, historiador y presidente del FIP (Frente de Izquierda
Popular) siento el irrenunciable deber de dirigirme a Uds. , en vísperas del
dictado de las sentencias a los Señores Comandantes de las tres Fuerzas Armadas
que ordenaron la reconquista de las Islas Malvinas.
Al elevar el presente Memorial no me inspira otro interés que no sea el de la
patria, hoy tan olvidado. Respecto a los Señores Comandantes procesados, y a los
otros responsables anteriores del llamado Proceso de Reorganización Nacional,
tampoco me considero ligado en términos políticos o personales.
Jamás almorcé en la Casa de Gobierno con el General Videla o Harguindegui, como
tantos escritores y políticos, hoy muy en alza. Tampoco ni yo ni mis amigos
gozamos de cargo alguno en el régimen militar. No fuimos embajadores, ni
ministros, ni gobernadores, ni intendentes, según era costumbre en la inmensa
mayoría de los partidos políticos (hoy “democráticos”) de izquierda a derecha.
Por el contrario, el régimen militar de 1976 – 83 me agravió con varios
allanamientos, dos detenciones, cuatro procesos por violar la ley que prohibía
la actividad política, algunos centenares de detenciones a miembros del FIP y
seis afiliados muertos y desaparecidos. De donde se deduce la total objetividad
del presente escrito. No podría estar fundado en otro propósito que no fuera la
causa de la Nación, superior a la más amarga divergencia.
LA formidable campaña de “desmalvinización” guiada por el oculto poder de la
inteligencia Británica, dentro del país y fuera de el, ha llegado a una fase
crítica. Ahora, los ojos del pueblo argentino y de sus enemigos seculares están
fijos en cada uno de Uds., Señores Jueces del Consejo Supremo. Se aproxima la
hora de la sentencia. Desde ya descuento que no podrá influir en el espíritu de
los miembros del Consejo Supremo el atrabiliario Informe Rattenbach, que destila
“a priori” el rechazo a la gesta de recuperación territorial y en la cual
brilla, exquisita, la incompetencia del para – sociólogo militar.
En definitiva, ¿cuál es la médula de la cuestión sometida a ese Tribunal
Milita?. En homenaje a la brevedad, diré que la simple lectura del Informe de
Lord Franks a la Cámara de los Comunes, cuya edición castellana he patrocinadoy
cuyo prólogo me pertenece, demuestra categóricamente que ya antes del gobierno
militar instalado en 1976, el canciller del anterior gobierno constitucional,
Dr. Arauz Castex, advertía severamente al gobierno británico que su intolerable
política dilatoria respecto a la soberanía argentina de las Islas Malvinas
tocaba a su fin y que el gobierno de la República se reservaba el derecho de
adoptar las medidas que mejor convinieran al interés nacional. A 150 años de
ocupación por la violencia de nuestras islas, a 17 años de la resolución de las
Naciones Unidas de iniciar conversaciones que condujesen al traspaso de la
soberanía a la Argentina, el incidente de las Islas Georgias y el ultimátum
británico contra los obreros argentinos no dejaba al país sino un solo camino.
Por otra parte, se trataba de una vieja historia. YA en 1941, el Capitán de
Fragata Ernesto Villanueva, presentaba en la Escuela de Guerra Naval un proyecto
sobre los aspectos técnicos de la recuperación de las islas. Durante décadas se
estudiaron planes semejantes en las Instituciones Armadas. En 1977, según la
Comunidad británica de Inteligencia, citada por Lord Franks, el gobierno de la
Reina envió secretamente un submarino nuclear y dos fragatas misilísticas a las
Malvinas. Tal era el grado de tensión alcanzado por la despreciativa y burlona
actitud británica. Los tres Comandantes hoy procesados por ese Consejo Supremo,
estaban lejos de suponer en ese momento que cinco años mas tarde llegarían a los
mas altos cargos de sus Fuerzas respectivasy que el destino les señalaría la
responsabilidad que finalmente asumieron. Para ilustrar lo antes referido, me
permito adjuntar al presente Memorial un ejemplar del libro que contiene el
Informe de Lord Franks, a cada miembro del Consejo Supremo de las Fuerzas
Armadas.
No cabe duda que se trató de una decisión política inevitable, adoptada en el
momento justo. Desde hacía generaciones ese reclamo yacía en lo más profundo de
la conciencia nacional. Su consecuencia milita fue una operación que solo costó
la vida del Capitán Giachino, el primer héroe de las Malvinas, aunque no el
último.
En cuanto a la rendición de Puerto Argentino, no se trató del fin de la guerra,
sino de la suerte de una batalla. El gran estratega británico Lidell Hart
sostiene que es preciso desconfiar de aquellos generales o políticos que padecen
la obsesión de ganar todas las batallas. La verdadera victoria consiste en la
realización de los fines que el país en guerra se ha propuesto lograr. Tales
fines no se obtienen exclusivamente por medios militares.
Es frecuente en la historia que dichos objetivos sean alcanzados con el auxilio
de criterios políticos, financieros, económicos, culturales o diplomáticos. El
objetivo de la guerra no puede residir en el aniquilamiento del enemigo, a costa
de la extenuación propia, ni el azar de una batalla, condicionar el resultado de
una guerra. Todos los factores proveídos por la voluntad nacional deberían
concurrir al fin deseado, en nuestro caso recuperar las Islas Malvinas o
preparar el espíritu público para hacerlo.
Para escoger un simple ejemplo, el procesamiento de los generales que el 17 de
junio de 1982 derrocaron al Presidente Galtieri sería un juicio más útil a la
causa de Malvinas y más adecuado para las funciones del Consejo Supremo de las
Fuerzas Armadas que el juzgamiento de los Comandantes que ordenaron el retorno
de las islas a nuestras manos.
Debo recordar que dichos Generales – Reston, Vaquero, Varela Ortiz, Sotera,
Trimarco, Martella, Nicolaides, Calvi y demás colegas – despojaron del poder al
Presidente Galtieri no ha causa de una batalla perdida, sino porque en realidad
Galtieri se había atrevido a iniciarla. Los Generales conspiradores no pudieron
soportar la presión de los cipayos (vocablo de origen persa).
En definitiva, los tres Comandantes iniciaron la lucha y los generales liberales
la concluyeron de manera vergonzosa. Por lo demás, es un secreto a voces, que
desde semanas antes del 14 de junio un grupo de militares del Estado Mayor,
ayudados por civiles “prominentes”, comenzaron a conspirar desde la Embajada
Norteamericana, con la paternal ayuda del Sr. Harry Schlaudeman. EL propósito
era reemplazar al gobierno en guerra con los ingleses por un “gobierno civil
provisorio” destinado a hacer la paz con la piratería extranjera que asediaba
las islas. Hasta políticos hoy altamente situados participaron de esa
conspiración que vio la luz el día 17 de junio. El General Vernon Walters,
funcionario de la CIA y agente diplomático de la Casa Blanca, que visitó Buenos
Aires en secreto tres veces, podría relatar pormenores punzantes sobre estos
singulares argentinos. YA en mayo de 1982, la “desmalvinización” estaba en
marcha en las mas altas esferas militares y civiles de la Argentina en guerra.
Esta historia aún está por escribirse.
Después de la rendición de Puerto Argentino, la Junta que reemplazó a Galtieri
ejerció el triste papel de organizar la lúgubre llegada de los soldados y
oficiales vencidos y traicionados. NO hubo nada mas desmoralizador que aquel
regreso semi clandestino, sin pueblo y sin flores. Aturdidos y vejados, los
héroes anónimos entraron al país por la puerta trasera, apenas rozados por la
ironía de la gran prensa que rebosaba de piedad por la “comida fría” y el “pie
de trinchera”, mientras se solazaba en la derrota y condenaba la “aventura
criminal”. LA maquina de propaganda descargo entonces todo su poder para
quebrantar el espíritu de los ex combatientes. LA llegada al continente fue como
vivir una gran vergüenza. Al parecer, habían sido inútiles los caídos, los
heridos, el sufrimiento, la muerte y la vecindad de la muerte. Era un regreso
sin gloria. LA gloria quedaba reservada a los políticos charlatanes y mendaces,
que irían mas tarde a explotar la sed de libertad de la sociedad argentina. Se
sabe como han burlado algunos verbosos tribunos a la fe popular depositada en
ellos.
Así relatado, los generales liberales, que se estaban volviendo “democráticos”,
ayudados por los partidos, los intelectuales y los periodistas, remacharon con
sarcasmo la circunstancial derrota militar. Agradablemente sorprendido, Servicio
Secreto Británico, que no hacía otra cosa que cosechar fracasos en el resto del
mundo, obtenía una inesperada victoria en Buenos Aires.
Los ex combatientes fueron olvidados enseguida. Vagan desde entonces sin empleo,
ni ayuda económica o médica hasta hoy, como testigos molestos de un gran enigma.
El Presidente Alfonsín, hasta el día de la fecha, ha rehusado reglamentar y
poner en ejecución la ley aprobada por el Congreso Nacional que ampararía en
mínima parte a los veteranos de las Malvinas. Como la humillación no cesa, un
grupo de legisladores nacionales, originarios de diversos partidos, incluido el
oficialista, parten para Londres para un besamanos diplomático en la capital de
los invasores del territorio argentino. Su condición de legisladores los
obligaría a recordar la vigencia del conflicto con Inglaterra. NO se conversa en
casa del enemigo cuyas tropas ocupan las islas. Pero la dignidad no es rentable
en los tiempos que vivimos. EL país está plagado de desertores. Los ha empollado
el Occidente colonialista durante un siglo y medio de dominación política y
cultural. El propio gobierno del Dr. Alfonsín suprimió el 2 de abril del
calendario como fecha patria, pretendiendo arrojar la gesta a las tinieblas de
la historia. Su candor no tiene límites. Igual método de crítica histórica
practicaban ciertos Emperadores Incas y la Rusia de Stalin.
Señores miembros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas: por las razones
expuestas y para defender con hechos nuestros títulos a las Islas Malvinas,
resultaría imposible condenar a los Comandantes que ordenaron su recuperación.
Una condena, aún la mas leve, sería recibida en Gran Bretaña ( y en general,
entre las grandes potencias colonialistas) como una confirmación del derecho
británico a apoderarse de nuestras islas por la fuerza. Remacharía jurídicamente
la rendición de Puerto Argentino por la decisión de un Tribunal militar
argentino.
Dentro del país, y en el seno de las Fuerzas Armadas y sus colegios militares,
tal condena asumiría el significado de una renuncia a la defensa de la patria.
Supondría, lisa y llanamente, una advertencia de que de hoy en adelante toda
tentativa de reconquistar por medio de las armas un pedazo de territorio
argentino ocupado por una potencia extranjera, solo podría esperar una sentencia
infamante del más alto Tribunal Militar de la República. Sería una cruel
confirmación de la Doctrina Caputo, esto es, de que la única forma de proteger
la soberanía nacional consiste en el empleo de papel sellado, las exhortaciones
morales a la piratería inglesa y la substitución como poeta nacional de José
Hernández por Rudyard Kipling.
No puedo ocultarles, señores Jueces, que la responsabilidad que asuma el Consejo
Supremo en ese infortunado caso sería inmensa. Ningún miembro de ese Concejo
Supremo podría soslayar la severa investigación y revisión de tal hipotética
sentencia en el día no muy lejano en que un gobierno patriótico ejerza la
conducción de la República por la voluntad del pueblo, sucediendo al régimen
deplorable que hoy rige en el país y cuya estrategia frente a las grandes
potencias reside en ceder un poco mas cada día.
En efecto, señores, no se puede condenar a los Comandantes del 2 de abril por su
histórica y valiente decisión. Pues esa condena aparecería ante la opinión de
América Latina y del Tercer Mundo (y también de la República de Libia, cuya
generosa ayuda militar llegó a ser casi decisiva) como si la argentina
reconociese un papel de agresora. LA proeza iniciada el 2 de abril ¿no fue acaso
una lucha gallarda de un país semi colonial en defensa de su integridad
territorial? LA ferocidad y la rapacidad del imperialismo anglo sajón ¿no quedo
expuesta al desnudo? La hipócrita función del TIAR, por lo demás, resulto para
los hermanos de América Latina una demostración irrefutable de lo que es posible
esperar en una hora dramática de la famosa “solidaridad americana” urdida en
Washington.
En cuanto a la “democracia francesa”, tan en boga en la argentina actual, el
voto de Francia contra nosotros en el Consejo de Seguridad, junto a Estados
Unidos y Gran Bretaña, reiteró su tradición colonialista. El bloqueo de la
Comunidad Económica Europea a la Argentina así mismo puso en claro cuanto
podemos esperar del “Occidente democrático”.
Tampoco se podrá dudar que la abstención de la URSS y de China en dicho Consejo,
confirmó que la argentina solo puede confiar en sí misma y en América Latina.
Esas grandes lecciones no merecen ser olvidadas. En mi opinión, poco importa el
carácter legal o dictatorial del gobierno que decidió retomar nuestras
Malvinas. Entre la Argentina, gobernada por una dictadura militar, y Gran
Bretaña, dirigida por un gobierno democráticamente elegido, toda la razón está
de parte de la Argentina. LA disputa no se intercambiaba en un Congreso de
Derecho Internacional sobre el tema “Democracia o Dictadura” para emplear la
descarada antitesis manipulada por la señora Tatcher.
Se dirimía, por el contrario, por medio de las armas un combate entre un país
semi colonial que luchaba por su independencia y un país imperialista que
procuraba perpetuar un enclave colonial. LA democracia inglesa (vigente en su
metrópoli) había reposado durante siglos en la dictadura sangrienta más
implacable, ejercida por el Imperio Británico sobre la India, Birmania, gran
parte de África, Oceanía, Medio Oriente, y América Latina.
Mientras que los latinoamericanos, movidos por un impulso irresistible, sentían
soplar de nuevo el viento de Ayacucho, gran parte de la triste “inteligencia”
argentina, de los políticos profesionales y de la prensa comercial se mesaba los
cabellos. No escasos “intelectuales” rezaban por la victoria de Inglaterra en
nombre de su virtuosa oposición a la dictadura militar.
Aquellos que defendimos sin vacilar la gran causa de Malvinas contra el
imperialismo fuimos destinatarios del odio de los anglófilos. Poco nos importó,
ni ayer ni hoy. Recordamos muy bien la conducta del Libertador General San
Martín en una ocasión semejante. Cuando la flota anglo – francesa invadió en
1845 las aguas argentinas del Paraná, gobernaba Buenos Aires Juan Manuel de
Rosas y ejercía el manejo de las Relaciones Exteriores de la Confederación
Argentina, por mandato de las provincias restantes. Nadie dudaba que Rosas
ejercía la dictadura desde hacía casi 15 años y San Martín lo ignoraba menos que
nadie. El ataque y bloqueo extranjero, sin embargo, no era un ataque de Francia
e Inglaterra a la dictadura de Rosas, sino a la soberanía de las Provincias
argentinas y al suelo de la América Hispánica. Por esa causa, mientras los
unitarios emigrados en Montevideo aplaudían la intervención europea en el Plata
y deseaban ver flamear “en sus costas y fuertes la bandera de Francia y la
Inglaterra”, según recuerda Saldías, desde Europa el Libertador San Martín, en
una carta a Rosas, lamentaba no estar en condiciones por su edad de ofrecer sus
servicios a la causa de la soberanía americana. San Martín agregaba que esa
contienda, “es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la
España”. Más tarde, al redactar su testamento, legó la espada que lo había
acompañado en sus campañas continentales al Brigadier Juan Manuel de Rosas , que
era sin duda alguna, un dictador al que se oponían muchos argentinos y no pocas
provincias interiores, pero que en la Vuelta de Obligado había defendido la
patria de todos.
Un siglo y medio mas tarde, la intervención anglo yanqui en el Atlántico Sur fue
repudiada instantáneamente por el pueblo argentino y por las multitudes de
América Latina que salieron a las calles en las ciudades del Continente para
aclamar nuestra lucha. Fue una guerra nacional y una guerra latinoamericana.
Es mi convicción que la sentencia debe absolver a los Comandantes y ordenar que
sean condecorados, así como se ha condecorado a muchos oficiales, suboficiales y
soldados de las Malvinas.
Desde ya que dicha absolución no excluiría, por otras vías, la necesaria
investigación técnica particular sobre el balance puramente militar de la
guerra. , posibles errores cometidos, aciertos o deficiencias verificadas,
tácticas a examinar y temas similares.
Absolver a los Comandantes y condecorarlos envuelve una política que va mucho
mas allá de los propósitos que abrigaron, del contexto diplomático del momento,
de los recursos y potencial disponibles, de las hipotéticas alianzas y
coaliciones esperadas o de la oportunidad elegida para las operaciones. La
sentencia será una anticipación del juicio de la historia. Una absolución no
solo implica a los Comandantes. Incluye a la Argentina. Esa sentencia expresará
la fidelidad a la Nación o la sumirá en la humillación internacional.
Permítanme decirles, señores Jueces, que la sentencia afectara al país en su
relación consigo mismo y con el mundo. Si fuera absolutoria, como solicito,
reafirmaría la decisión irrenunciable de la Nación de restituir la integridad de
su propio territorio. El país que no sabe defender su suelo carece de derecho a
la existencia histórica.
Por supuesto que mi opinión sobre la sentencia que el interés nacional requiere
no supone un juicio de valor sobre las múltiples decisiones adoptadas por los
Comandantes en el curso de la guerra – propaganda psicológica, inteligencia,
coordinación de las Fuerzas, política económica,, respecto al enemigo-. Ese es
otro gran tema que estudio en mi libro en preparación “Malvinas: historia de la
guerra que Inglaterra perdió”. Añadiré al pasar que en dicha obra estudio
asimismo los factores militares del conflicto. La victoria argentina estaba
lejos de ser una hipótesis disparatada y así pretendo demostrarlo. No es sensato
olvidar que Estados Unidos e Inglaterra han perdido todas las guerras que
emprendieron desde 1945. Corea, Suez y Vietnam demuestran que las guerras
nacionales contra el imperialismo no se pierden nunca. El único triunfo
norteamericano en nuestros días fue la napoleónica victoria del Presidente
Reagan al invadir la isla de Grenada, de 350 kilómetros cuadrados y 90.000
habitantes. Es cierto que esta operación no despertará en demasía la atención de
los futuros historiadores.
Al salir el mencionado libro a la luz, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas
ya se habrá expedido. En mi obra juzgaré a mi vez al Consejo Supremo. ¡Raro
privilegio es el que dispone hasta el mas modesto historiador!. Por supuesto que
también Uds. , señores Jueces, desempeñan de algún modo el papel de
historiadores, ya que se disponen a enjuiciar a una historia vivida por otros
compatriotas, muchos de los cuales yacen en el suelo gredoso de las islas. Nadie
está libre de ser juzgado.
En definitiva, absolver y condecorar a los Comandantes trazará el camino de una
política nacional para la ardiente cuestión de las Malvinas. Dicha política se
define por el mantenimiento del no cese de las hostilidades y por la aplicación
de medidas políticas, culturales, financieras, económicas y diplomáticas que
lleven a la practica la voluntad argentina de arrojar de nuestro suelo a los
invasores. Las mencionadas líneas directrices son:
1)
Suspensión del pago de la deuda externa con la banca inglesa hasta que el último
de los soldados imperialistas abandone el territorio nacional. (constituye un
verdadero escándalo que el gobierno argentino subvencione los gastos de la
guarnición británica en las Malvinas, mediante el pago de la dolosa deuda
externa a los banqueros de los invasores).
2) La guerra de las Malvinas ha demostrado que solo los propios recursos de
la industria civil y de la tecnología militar argentina pueden garantizar la
defensa nacional en caso de conflicto. Se impone reestablecer el desarrollo
industrial que ponga fin a la dolorosa situación de la clase trabajadora, los
técnicos y la clase media pauperizada. Solo así podrá asegurarse el pleno
desenvolvimiento de los recursos potenciales de la Nación. Industrialización,
justicia social y defensa nacional son valores indisociables.
3) Resulta imperioso el apoyo del Estado a la Comisión Nacional de Energía
Atómica, a Fabricaciones Militares y a las plantas nacionales de acero,
amenazadas hoy de “privatización”, equivalente a “extranjerizar”. La obra del
general Savio se encuentra en peligro. Pilares tradicionales de la estrategia
nacional para una Argentina independiente se encuentran paralizados bajo la
perversa sugestión de los banqueros anglosajones. LA política es la continuación
de la guerra por otros medios, podríamos decir parafraseando a Clausewitz, de
donde se deduce que la causa de las Malvinas exige suspender la venta de las
empresas estatales así como decidir la construcción de submarinos nucleares.
Debemos unir la ciencia y la ingeniería nacionales con los planes de la defensa
y la investigación tecnológica.
4) Se requiere la preparación de manuales y textos de estudio sobre la
historia del colonialismo británico en la Argentina y el Tercer Mundo, a fin de
exorcizar en el sistema educativo argentino el mito de las potencias
“civilizadoras” de Occidente.
Señores Jueces:
Hay una Argentina impublicable, profunda y viviente que no encuentra eco en el régimen de difusión actual. Esa Argentina experimenta una profunda ansiedad por la sentencia en la causa de las Malvinas sometida a la decisión de ese Consejo Supremo. Si ella fuera absolutoria, reforzaría la posición argentina en el litigio; si por el contrario, fuera condenatoria, consolidaría el alicaído prestigio británico. Necesitamos demostrar a todos los intrusos y policías coloniales, presentes o futuros, que el país está unido alrededor de las Malvinas unido contra el pérfido poder imperial. NO hay mal medio para recuperar las islas, ni momento inoportuno para hacerlo. ¿Qué hace falta? Solo inteligencia, valor y patriotismo.
Saludo a los Señores Miembros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas muy atentamente.
Jorge Abelardo Ramos
EL PSIN LANZA LA IDEA DE UN FRENTE DE IZQUIERDA POPULAR
El PSIN ha lanzado la idea de formar un Frente
de Izquierda Popular para afrontar las próximas luchas políticas. Transcribimos
la declaración del XXI Pleno del CEN del PSIN, dada a conocer en Córdoba el 18
de septiembre.
El movimiento popular, a partir de mayo-junio de 1969, cambió sustancialmente la
correlación de fuerzas en su enfrentamiento contra el régimen. Ello determinó
que en el solo transcurso de nueve meses el país debiera padecer tres
presidentes. La incontrastable marea de las movilizaciones populares
provincianas, enmarcadas en el repudio unánime del pueblo argentino a los
sucesivos gobiernos de la mal llamada Revolución Argentina, forzó al régimen a
batirse en retirada, apelando a diversas "fórmulas salvadoras": primero,
Levingston con su seudo tentativa de nacionalismo populista sin romper con el
imperialismo, y luego, la apertura electoral, a través de Lanusse. Allí surge el
"Gran Acuerdo Nacional". Con él tiende a darse una base de estabilidad al
tambaleante sistema oligárquico, merced a la incorporación del peronismo al
sistema institucional, limando al máximo su poder de enfrentamiento,
pretendiendo lograr un acuerdo concertado en la candidatura a la Presidencia,
mediante la renuncia de Perón y el consentimiento de los Altos Mandos Militares.
Ello ha obligado a Lanusse a realizar una serie de hechos que, como la
restitución de los restos de Eva Perón, el reconocimiento del status jurídico de
no exiliado del Gral. Perón en Madrid, así como la repentina fijación de fecha
cierta al calendario electoral, muestran más que la fortaleza del régimen, su
debilidad y su impotencia. Pero no le queda otro camino; por sí solo no puede ni
avanzar ni retroceder: he ahí su tragedia.
El inesperado apresuramiento producido al asumir el compromiso público de dar
elecciones libres en fecha determinada, se explica por la presencia de un sector
gorila de las Fuerzas Armadas, cada vez más hostil a esa política, ante la sola
posibilidad del retorno del peronismo al poder.
Digno es de remarcar que tan histérica negación de la eventual expresión de la
soberanía popular, se expresa ante la inusitada revitalización que pretende
darse a los Comandos Civiles, que piden a coro con insaciable revanchismo "la
cabeza de Perón". Mientras, Federico Toranzo Montero, hace público anuncio del
propósito de llevar al país a la guerra civil, como única manera de negar el
imperio de la voluntad del pueblo.
Ellos son quienes en nombre de la pacificación incitan a la guerra civil, en
nombre de la democracia pretenden continuar con el autoritarismo despótico de
las minorías, y en nombre del "orden" quieren instaurar el caos, con tal de
mantener sus privilegios. Pero no están solos. En esto coinciden, como es
habitual en América Latina, con toda la izquierda cipaya. Por un lado, el P.C.,
que propone la sustitución del actual gobierno por otro, provisional, que solo
podría ser prohijado por aquellos mandos más reaccionarios que habiendo sido el
sostén de Onganía y Levingston se oponen a la actual política. Por otro lado, la
ultraizquierda que enarbolando un insurreccionalismo abstracto, practica, en
concreto, una política coincidente con los intereses reales de los Toranzo
Montero, López Aufranc y el imperialismo. Todos esos sectores coinciden en una
sola cosa: su antiperonismo.
Como en octubre del 45 y febrero del 46, una nueva opción se abre al país: con
el pueblo y la clase obrera, o contra ellos. Pero las masas no se engañan. Así
como las movilizaciones populares forzaron la apertura electoral del régimen,
sólo la continuación de ellas, podrá garantizar la realización de las elecciones
y el respeto al triunfo de la voluntad popular. Por ello, convocamos a todo el
pueblo a la lucha por la defensa de la soberanía popular, contra toda clase de
fraude o proscripción que el régimen, en un repliegue sobre sí mismo, intente
establecer.
Frente al proceso eleccionario ya abierto, el Socialismo de la Izquierda
Nacional expresa su irrenunciable vocación de aprovechar hasta el último
resquicio de legalidad que el régimen se vea obligado a otorgar, para hacer
pública expresión de sus ideas, vigorizando el cauce de las luchas en la nueva
etapa que comienza.
Damos nuestro apoyo crítico a los movimientos nacionales que, como el
Yrigoyenismo y el Peronismo, han encarnado o encarnan las aspiraciones del
conjunto del pueblo en su lucha antiimperialista. Ello no importa desconocer sus
históricas limitaciones que les impidieran, a su tiempo, expropiar las bases
materiales del poder oligárquico, para evitar, de esa manera, el retorno de la
reacción al poder. Acompañamos sus luchas y sostenemos sus reivindicaciones
nacionales y democráticas, pero lo hacemos desde un punto de vista
independiente, con una perspectiva revolucionaria y proletaria, en miras a la
instauración definitiva del Socialismo en el país.
Pero en el absoluto convencimiento de que solo un Gobierno Obrero y Popular,
podrá hacer efectivas las banderas de Independencia Económica, Soberanía
Política y Justicia Social, hemos de sostener nuestro programa a través de un
Frente de Izquierda Popular que, sin partidismos y con una amplia bandera de
Izquierda Nacional, sepa dar cauce a la verdadera vocación revolucionaria,
nacional y democrática del Pueblo Argentino.
Hacemos un público llamado a la joven generación de argentinos que estén
dispuestos a romper las barreras del Estatuto-Trampa, que intenta amordazar a
las nuevas fuerzas que se han expresado en el país a partir del 29 de mayo de
1969, a engrosar las filas del Frente de Izquierda Popular. Y también a quienes,
queriendo sentirse protagonistas de su propio destino estén dispuestos a ofrecer
a la Nación la verdadera opción obrera y popular que, en definitiva, será quien
ponga fin a la crisis del sistema oligárquico, a la dominación del imperialismo
y abrirá la perspectiva revolucionaria hacia la instauración del Socialismo en
la Argentina, dentro del marco de Unidad de la Patria Latinoamericana.
Córdoba, 18 de septiembre de 1971.
Izquierda Nacional - Nº 17 - octubre-noviembre de 1971 . Págs.2/3.
DISOLUCIÓN del MPL e incorporación de sus fuerzas al movimiento justicialista
Se ha empezado a discutir en el partido una idea de capital importancia. Se trata de disolver sus estructuras orgánicas e incorporar nuestras fuerzas al movimiento justicialista.
1.¿ Esto es deseable y es posible? ¿En qué medida tal decisión puede beneficiar a la línea histórica de la Izquierda Nacional y robustecer a las fuerzas de la Revolución Nacional, gran parte de las cuales y a pesar de las apariencias, hoy se encuentran, les guste o no, en el Movimiento Justicialista? Empecemos por decir que el peronismo se encuentra hoy en un callejón sin salida. También es cierto que nosotros, las mujeres y los hombres del MPL, nos encontramos en una situación similar.
2. Pero no hay situación sin salida, para bien o para mal. Después del retorno triunfal de Perón en 1973, su muerte puso en evidencia la decadencia del peronismo. A su vez, la dictadura le asestó una puñalada fatal. La desintegración de la clase obrera ensanchó el área de los marginales y los pequeños comerciantes. Ambos fenómenos dieron como resultado una curiosa coyuntura. La aparente invencibilidad electoral del peronismo sufrió un duro contraste en 1983. El más lastimoso y agotado partido de las clases medias, el radicalismo, vestigio petrificado del pasado, volvió al poder. En la trayectoria del peronismo era su primera derrota electoral. Podría no ser la última.
3. La historia no es precisamente un lugar donde ocurren cosas agradables. Aquel peronismo de 1945 y 1946, expresión de la prosperidad argentina sobre la que reposaba la alianza entre el ejército y clase obrera, ha desaparecido. El Frente de clases se disolvió. Se agotó el impulso revolucionario de los jóvenes oficiales. Los dirigentes sindicales septuagenarios de hoy, más o menos corrompidos, sólo aspiran a reclamar algo de tolerancia de los patrones y de Cavallo. A los jactanciosos tecnócratas del Ministerio de Economía, los representantes de la clase destinada a terminar con todas las clases e instaurar el reino de la libertad, sólo les imploran menos despidos. Pero es que Cavallo ha sido educado en Harvard y es un asalariado de la Fundación Mediterránea, compuesta por patrones, y no por sindicatos. La vieja oligarquía pampeana tiende a ser sustituida por empresarios capitalistas de cultivos intensivos. No le queda poder político considerable. El Ejército ha dejado de ser "un fragmento de Constitución". Castigados por sus propios crímenes, los generales de 1955 y los comandantes sucesivos, estupidizados por el anticomunismo y el antiperonismo, sólo supieron traicionar a Galtieri cuando la Guerra de Malvinas y hacer mutis por el foro. La izquierda se ha volatilizado. El colapso colosal del sistema stalinista a escala mundial ha puesto en discusión a todo Marx, a todo Lenin, a todo Mao y al significado, sentido y perspectiva del socialismo. Todo ha cambiado y todo debe ser repensado y replanteado.
4. Tampoco nosotros estamos como una lechuguita fresca. El tiempo galopa para todos. Hacia 1940, la putrefacta tradición de la izquierda socialista y marxista en la Argentina sólo se ocupaba en interpretar a la Argentina según el espejo curvo de Europa o Asia. Los jóvenes de aquel tiempo inauguramos una nueva escuela de pensamiento que consistió en examinar a Europa y Asia desde la Argentina. Nuestro examen no se redujo a la política, Sino que también abarcó la historia, la economía, la literatura y las costumbres. Buscábamos un camino nacional para perspectivas socialistas, donde la clase obrera fuese algún día no sólo "la columna vertebral" del movimiento nacido en 1945, sino también su cabeza. Ante el horror de la canalla progresista e izquierdista apoyamos a Perón desde 1945 en adelante.
5. Semejante conducta nos condenó a una proscripción periodística, doctrinaria y política, que no ha cesado, entre las llamadas clases cultas, los estudiantes, los intelectuales y los medios de comunicación. No se nos podía despreciar como a los peronistas, cuya causa defendíamos de manera irrefutable. De modo que la Argentina antinacional sólo podía reservarnos odio y silencio.
6. Durante medio siglo "cabalgamos al costado" del peronismo, en las buenas y en las malas, más bien en las malas. Enseñamos a media Argentina que era el peronismo, pero nos quedamos afuera. La tesis más o menos explícita, era la siguiente: en algún momento, la clase obrera reclamaría más poder en el frente de clases, cuya ala socialista externa éramos nosotros, los iluminados. Sobrevendría un reacomodamiento de tales fuerzas. Se "profundizaría" el cauce de la revolución iniciada en 1945. Los sectores políticos burgueses del peronismo, en el combate interno del Frente de clases, serían desplazados y se avanzaría hacia un gobierno obrero y popular. Esa sería "nuestra hora", en un impreciso porvenir. Mientras tanto, nuestro deber era apoyar a Perón, que era la encarnación histórica de las masas populares y al movimiento justicialista, que era el cauce que los acontecimientos habían cavado para que corriera el inmenso caudal.
7. Pero las cosas no ocurrieron así. En el propio PSIN y en el FIP luego, las cosas no estaban las claras como en los hermosos diagramas de la gran cabalgata histórica. Cabe recordar que desde su origen, el PSIN fue una especie de compromiso entre militantes provenientes del Partido Socialista Argentino, trotskystas de origen stalinista universitario como Spilimbergo y sobrevivientes de la vieja época (1940-1944) como Carpio y Ramos. La situación interna del PSIN, que se manifestó a plena luz en el FIP, era aproximadamente la siguiente: la mayoría juvenil, integrada por estudiantes, sostenía a Spilimbergo, que en cada ocasión aparecía como más "marxista" que Ramos, lo que era cierto. A Ramos se lo veía, quizás por ser mayor que él resto como un respetado (más o menos) tañedor de balalaika. Siempre teníamos una izquierda alerta a todas las desviaciones oportunistas de derecha, (o sea nacional).
8. Esta situación derivó en un estallido público en el Fortin O, en la Costanera, donde el FIP celebró una gran comida con 700 comensales, para festejar el triunfo electoral del 23 de septiembre de 1973. Spilimbergo pronunció un discurso donde calificó a Perón como al "Jefe del ejército de la clase enemiga", en una brumosa y súper abstracta analogía con la historia de la revolución china y el General Chiang-Kai-Shek, que ya en esa época había sido olvidado o nadie lo conocía. Este discurso causó conmoción entre la concurrencia. No pocos asistentes peronistas se retiraron. Al clausurar el acto, Ramos pronunció un discurso básicamente diferente. Señaló a Perón como al Jefe de la Revolución Nacional en marcha y brindó por su salud.
9. Estas disputas internas en general ponían de relieve algo interesante. Muchos intelectuales de izquierdas comprendían al peronismo y se esforzaban por interpretarlo, cuando Perón estaba en el exilio y el peronismo fuera del poder. Pero cuando Perón estaba cerca y para peor, el justicialismo asumía el gobierno, renacía en todos ellos (incluidas nuestras propias filas) la repulsión hacia el movimiento nacional. En definitiva, y así lo enseña la experiencia, nunca terminaba de gustarles, ni el Perón de la primera época, ni el Perón de la última etapa, ni la de Isabel Perón, ni ahora Menem.
10. Creo que nuestro movimiento ha conocido tres crisis graves, si dejo de lado las deserciones individuales, nacidas de diversas causas, sea hastío de la política sin gratificaciones, perspectivas profesionales, ideales conyugales varios, aunque en todos los casos tales deserciones se maquillaban con diferencias doctrinales de importancia. La primera de las crisis mencionadas fue encabezada por Ernesto Laclau. Había ingresado al PSIN con un numeroso grupo de estudiantes universitarios y egresados, casi todos de la Facultad de Filosofia y Letras, entre los cuales se destacaban Blas Alberti, Analía Payró y otros. Era un grupo intelectual de gran valor. Pero se encontraron ahogados en un pequeño partido, marginados en el corazón de la gran Capital. Como todo el resto del partido, luchó denodadamente para abrir un camino hacia los obreros. Esa tentativa fracasó. Los obreros nos ignoraban por completo. Eran peronistas. El único obrero que Laclau encontró en el PSIN, era justamente un obrero metalúrgico, fundador de la UOM y luego dirigente del sindicato de obreros de la pintura. Era Fernando Carpio, descendiente de guaycurúes santafesinos y auténtico revolucionario. Quizás a causa de su cultura y su refinamiento, su visión de un proletariado abstracto, similar a los admirados modelos bibliográficos, Laclau sentía horror por Carpio, que era un obrero de carne y hueso. Pero era el único obrero que teníamos. Todos los demás estaban con Perón. Carpio, para nosotros, era el símbolo del futuro proletariado. Pero no puede hacerse política solamente con símbolos. Laclau llegó a la conclusión de que el partido carecía de una táctica para llegar a las masas. Renunció, junto con sus amigos al PSIN y se marchó a la Universidad de Essex, en Inglaterra, donde reside desde 1969. Por cierto que se trató de una gran pérdida intelectual para nuestro movimiento.
11. En párrafos anteriores me he referido a la disidencia con Spilimbergo respecto a la naturaleza del peronismo y de Perón. Durante la dictadura, y a lo largo de un largo año, el FIP desarrolló un Congreso postal en el curso del cual se debatieron los temas centrales de la sociedad argentina y en particular, el peronismo. Los textos que numerosos compañeros escribieron en esa ocasión llenaron un volumen de 500 páginas. Spilimbergo profundizó sus críticas no sólo al peronismo sino también a los sindicatos obreros. Pocas veces en la política argentina, y mediante el empleo de un lenguaje socializante, el peronismo sufrió una crítica mas corrosiva e injusta. Y provenía nada menos que de la Izquierda Nacional, aunque tales críticas encontraban su fuente nutricia en la otra Izquierda. En ese momento, Menem, Lorenzo Miguel y la Presidenta Isabel Perón estaban en la cárcel. Spilimbergo adelantaba en un documento la idea de que la historia usaría de algún modo a la dictadura militar para destruir al peronismo y abrir el camino a una verdadera dirección revolucionaria. La ruptura con semejante tesis y sus sostenedores se hizo inevitable. Posteriormente el grupo de Sipilimbergo sufrió drásticas reducciones en sus miembros, a medida que sus inspiradores apoyaban sucesivamente a Cafiero contra Menem, a Menem en un momento, luego a Ubaldini contra Menem, más tarde a grupos marginales como el de Garcia Della Costa, también contra Menem y finalmente pugnó por entrar al Frente Grande. La pérdida del rumbo había sido total.
13. Sería reiterativo evocar en detalle el conflicto con los compañeros de Santa fe y su aliado fronterizo Carlos del Campo. Sus disidencias no alcanzaron nunca la jerarquía de la razonada palabra escrita. Superficialmente parecían emotivas manifestaciones de un localismo cerril, o de una compacta secta estudiantil de cuarentones, recelosos del pensamiento nacional del partido. Pero los hechos probaron que, en el fondo, tampoco a ellos el peronismo les resultaba satisfactorio. Terminaron por solicitar sin éxito, su incorporación a los comandos irregulares del loco Rico. Fueron rechazados, salvo Del Campo, en quien Rico encontró su perfecto alter ego. Compañeros de gran capacidad militante, pero de poca cabeza política.
14. Es muy reciente la crisis con el grupo dirigido por Guerberof y Blas Alberti. Este último, después de su renuncia al partido junto a Laclau, había retornado a nuestras filas dos o tres años más tarde. Todos recuerdan la Convención en que estos compañeros decidieron romper con el MPL: Su tesis consistía en considerar al gobierno de Menem un gobierno pro imperialista y entreguista. Blas Alberti propuso fijar una fecha para anunciar nuestra ruptura con el gobierno. Uno de los mas ardorosos partidarios de esta política era Balmaceda, cuyas coincidencias mentales con Del Campo son de sobra conocidas. El otro era el Hermano Cangiano. Era el último monje trapense del marxismo petrificado en los altos hornos de la calle Corrientes. En un momento dramático de la Convención, extrajo documentos auténticos de la revista "Octubre" de 1946, probatorios de que lo que había escrito el joven Ramos en esas fechas, era totalmente diferente a lo que sostenía un anciano, del mismo nombre, presente en la Convención. Esto era, desgraciadamente, casi cierto. La escisión era importante y se convirtió en insignificante. El grupo también se vaporizó. Muchos abandonaron la lucha política, otros, como decía Gramsci, prefirieron dedicar sus energías a su mujer. Otros, en fin, iniciaron un curioso recorrido en el mercado de ofertas de la charca pequeño burguesa porteña. Creo que tanto los raleados amigos de Spilimbergo como los de Guerberof se encontraron sin ninguna dificultad en la plaza de Mayo semivacía de la marcha federo-unitaria.
15. Retomemos el hilo de la exposición. En vida de Perón era un disparate que alguien soñara en formar una "línea interna". Tampoco había "dirigentes". Esta especie, peor que el sorgo de alepo, floreció después de la desaparición del caudillo. No había discusión interna ni elecciones internas, por supuesto. El P. Peronista, durante los 10 años de gobierno de Perón, permaneció intervenido en todos sus distritos. No es que los políticos peronistas de esa época fueran mejores que los de hoy. Es que Perón les tenía a todos ellos en un puño., como a la prensa, a la economía, la justicia y hasta a la AFA (Asoc. de Fútbol Arg.). De otro modo no hubiera podido adoptar las medidas revolucionarias que distinguieron sus dos primeros gobiernos. En esa época era impensable que nuestra pequeña tendencia decidiera ingresar al justicialismo. Por nuestra propia condición, si es que seguíamos fieles a ella, seríamos un factor de conflicto, de rencilla ideológica. Hubiéramos perturbado un proceso revolucionario en marcha.
16. Poco antes de la muerte de Perón apareció a plena luz un proceso de descomposición explosiva del justicialismo, que obligó al propio jefe del movimiento poco tiempo antes de morir, a expulsar de la Plaza de Mayo al grupo terrorista Montoneros, infiltrado en el justicialismo. Después del 1 de julio de 1974 y hasta hoy se han producido dos fenómenos correlativos en el justicialismo: uno, es la pérdida del impulso revolucionario; y dos, un democratismo interno devastador que no respeta ni al Presidente de la República. En la esfera de nuestro partido, a su vez, por obra de nuestras compañeras, ha nacido un formidable movimiento social, de inéditas características, bajo la organización sindical de las Amas de Casa. la mayor parte de las cuales son presumiblemente peronistas, aunque actúan bajo la conducción de nuestras compañeras.
17. No pocas compañeras y compañeros se han preguntado muchas veces acerca de las razones por las cuales no crecemos. Creo recordar que algún compañero reprochó al partido carecer de una política para las clases medias. Tenía razón. Si en gran parte las clases medias están educadas bajo la presión del imperialismo cultural, y la clase trabajadora continúa en su mayor parte bajo la influencia del peronismo, sólo podíamos constituir un pequeño ejército de propagandistas, capaces de explicar todo lo humano y lo divino, pero limitados en nuestra acción política. Fuimos rompiendo parcialmente tal cerco de hierro, mediante alianzas, no siempre afortunadas, con sectores del peronismo. Pero en estos casos aparecíamos con frecuencia como algo que no se puede mostrar a las visitas, como un secreto de familia, hay un cadáver en la leñera, en fin, algo clandestino. De estos se aprovechaban naturalmente los "compañeros peronistas". Para qué voy a dar ejemplos? No sé si dejo algún cabo suelto.
_18. Por qué ahora, precisamente ahora, se plantea esta salida? En primer término, porque estamos en condiciones de hacerlo y romper el aislamiento institucional-partidario. En segundo lugar, así como nosotros necesitamos del justicialismo, nunca como hoy el justicialismo necesita de nosotros. Por un lado, la existencia legal de líneas internas es un hecho corriente en el Partido Justicialista. Todas son líneas o municipales, o provinciales. No hay una sola línea nacional. Ni siquiera cuenta con una el Presidente. De adoptarse el criterio que estamos analizando, la nuestra sería la única nacional. Con justicia, sería la única auténticamente nacional, no sólo en el sentido geográfico sino político e histórico.
19. Quiénes reivindican hoy las grandes banderas del peronismo del 45, fuera de nosotros? Algunas de ellas son banderas comunes con las del MPL. Cuando las jornadas del 17 de octubre, la gente de FORJA, con Arturo Jauretche a la cabeza, disolvieron la agrupación para permitir a sus afiliados en todo el país incorporarse al movimiento naciente que aún carecía de nombre. Los forjistas inyectaron al movimiento sin nombre la tradición yrigoyenista, y latinoamericanista, originaria de Ugarte, el APRA y la revolución mexicana. Socialistas, nacionalistas, comunistas y hasta trotskystas entraron al gran movimiento en esa época. De tales componentes salió el peronismo. Aunque oficialmente todo eso se ha olvidado, en la conciencia profunda de las masas vive y despertara a su hora.
20. Decíamos hace un momento que el peronismo hoy necesita de nosotros. No es difícil explicarlo. El peronismo se encuentra despedazado. Ha perdido un millón de votos. Aventureros como Rico o pelafustanes como el Chacho Álvarez le han arrancado a dentelladas pedazos de su gran caudal electoral. Desde otro ángulo, todo el aparato electoral del justicialismo es hostil al Presidente Menem, pero de todo el peronismo, Menem es el único sobreviviente del Titanic que vale la pena sostener. A pleno fuego se ha desatado la batalla por la conquista del gobierno en 1995. Las fuerzas en presencia las conocemos y los artículos del último numero de LPG ofrecen un cuadro de ellas. La victoria de Menem se encuentra lejos de estar asegurada. Por el contrario, las limitaciones burguesas de la política de Cavallo, que sólo piensa en las cuentas fiscales y en el Fondo Monetario Internacional amenazan esa victoria.
21. El ingreso de nuestras fuerzas, entendiendo claramente al SACRA entre ellas, puede modificar la situación. Seríamos una línea interna, con tantos derechos como las demás, pero con una fuerza de movilización arrasadora que son las mujeres del SACRA. Ya no podría haber más "traiciones" poselectorales, sino juego limpio y nuestras compañeras y compañeros procurarían las posiciones o cargos que resultarían de la verdadera relación de fueras.
22. Objetivos de lucha: Reelección de Menem. Derechos de las mujeres, Mercosur y unidad latinoamericana, democracia directa y revocabilidad de los mandatos, reconstrucción planificada de las economías provinciales, una nueva economía no al servicio de la productividad capitalista sino al servicio de la actividad laboral. Nuestras grandes figuras revolucionarias Manuel Ugarte, Juan Perón y Eva Perón.
23. Y nuestra identidad política e ideológica? No corremos peligro de desintegrar nuestra tradición, el caudal de nuestras ideas? No corremos el peligro de corrompernos en las dulzuras del poder o los carguitos?
Si, corremos esos peligros. No hay garantías. Enfrentar esos riesgos depende de nosotros mismos. No pueden ser evitados por el actual estatuto del MPL (copia del bodrio jurídico radical) Nuestros vínculos políticos y el sistema de discusión actual se trasladará al seno de la línea interna a fundarse. Más aún, esa línea interna debería ser abierta a todos los trabajadores y mujeres del justicialismo, hoy arreados como hacienda en los comicios internos. Menos democráticas, actualmente hay miles de líneas internas en el mosaico bizantino que hoy exhibe el peronismo. Hay una sola garantía: nuestra voluntad de luchar en un espacio mas amplio donde podamos ser escuchados, luchar por el poder y contribuir a tomar decisiones que sirvan al pueblo argentino.
Julio 30 de 1994
DE LA REPUBLICA INSULAR A LA PATRIA GRANDE
Europa derramó sobre la América criolla todo género de artilugios y de especiosas razones, farmacopeas doctrinales y electrizantes sueños revolucionarios. Solo una cosa nació de la América misma que no se importó y que resultó la única verdadera. Es la idea de que sólo unidos seremos, y si no, no seremos. "O inventamos o erramos", decía, hacia 1824, Simón Rodríguez el genial maestro de Bolívar. Pero el poder de los imperios anglosajones o latinos parecía invencible al vencer Bolívar en 1830 en Santa Marta, abandonado por todos y cuando San Martín desaparece en 1850, envuelto en un silencio sepulcral. Los Estados latinoamericanos, precariamente unidos por las armas, rompen el pacto de unión. Se erigen miserables soberanías de provincias exportadoras, agobiadas de Constituciones, agobiadas de Constituciones, aduanas, ejércitos y parlamentos, independientes solo para pagar sus gastos y sometidas a la diáspora de la Patria Grande. Las doctrinas redentoras aparecieron luego, tan importadas como el poder saqueador. Un rasgo une a unas y a otros: se supone que aquí hay veinte naciones. Hay que someterlas una por una o liberarlas por separado. De este modo las alternativas de la revolución latinoamericana no encuentran respuesta. La sociedad moderna pudo imponerse a cada República con la matriz ideológica, pero no real del capitalismo occidental: capitalismo, burguesía nacional, liberalismo, clase obrera, socialismo, democracia, parlamentarismo. En cada país latinoamericano, condenado al aislamiento recíproco y a un vinculo monoproductor y unilateral con el sistema mundial, aparecen, como si se tratara de creaciones de su historia propia, el positivismo o el existencialismo, el librecambismo o la teoría marginalista, la literatura hermética y los misiles, el marxismo (en docena de extravagantes versiones) y hasta grupúsculos filo-fascistas o monárquicos. El prestigioso poder de tales vocablos se funda en la ciencia o en la autoridad de Europa. Los valores de allá transmigran. Y se asientan aquí como la cosa más natural del mundo. Hasta el género histórico sufre una torsión inferiorizante, como aquellas historias blancas sobre África. El reduccionismo europeo obra el milagro de transformar la historia universal en historia de Occidente y juzga sus leyes reales o presuntas según la óptica de Europa. De este modo Brasil es desgajado de América Latina, lo mismo que el mundo antillano. Análogamente, cada uno de los Estados hispanoamericanos se ve obligado a diseñar su propia geografía o mitificar su historia peculiar. Sin embargo, cuando los americanos del Sur enfrentaron al más poderoso Imperio de la época en las montañas de Ayacucho, no lo hicieron cada uno por separado. La victoria fue fruto del esfuerzo común. Todos ellos, empezando por los Libertadores, comprendían claramente que en la América del Sur se dirimía una cuestión nacional. Corrido el tiempo, cada tanto, un sacudimiento sísmico reflejaba la memoria colectiva. Así fue al estallar en 1910 la Revolución Mexicana, cuando aparecía extinguida la leyenda heroica de las guerras de la Independencia. Lo mismo ocurrió cuando el general Sandino se levantó con un puñado de héroes en las Segovias, en la década del 30. Desde la revolución peronista, el triunfo de la Cuba de Castro, el movimiento de los tenientes en el Brasil de Prestes y Vargas, la República Socialista de Chile con el coronel Marmaduke Grove, la abolición del pongueaje y el martirio indígena en el Perú de Velazco Alvarado, hasta la gesta gloriosa de la guerra de Malvinas, innumerables episodios revolucionarios han ennoblecido la historia de América Latina y le han recreado un impulso hacia el porvenir. Peor cada vez que un proceso revolucionario particular se inaugura en un país hermano de América Latina, el imperialismo y su aparato interno de estupidización ideológica reactúan con furia. Para descalificar a la Cuba de Fidel Castro, algunos la describen pura y simplemente como un instrumento del bloque soviético y la misma expresión tiende a aplicarse a los sandinistas. A Perón, otros lo calificaron de fascista; al general Velazco Alvarado, el emancipador del indio peruano de la sierra, le colgaron el sambenito de dictador; al presidente Allende, los voceros del imperialismo lo estigmatizaron como marxista y los de la ultraizquierda, como burgués reformista. Sin embargo, todas las medidas económicas y sociales de Allende lo definían como un nacionalista. Eso le costó la vida. Pues en América Latina la obligación moral y política, por orden de importancia, es ser nacionalista latinoamericano; y luego, según los gustos, se podrá añadir la condición de derechista o izquierdista. Ante todo la Patria común, la Nación de Repúblicas; y después los medios para emanciparla. Hasta la Iglesia de Roma, en Puebla, ha descubierto América por segunda vez. En la lucha de los grandes colosos, América Latina solo podrá intervenir con su formidable importancia potencial sin une sus partes dispersas. Para avanzar hacia ese objetivo, es preciso reunir la energía y el coraje intelectual necesario para desembarazarse de la ferretería ideológica de Europa y readquirir el perdido hábito de pensar por nosotros mismos. Es preciso ver en cada episodio político latinoamericano, no solo las influencias reales que las potencias ejercen en ellos, sino también las corrientes propias y profundas que se mueven bajo la superficie. Cuando perón inició una política de unión aduanera con Chile y con Brasil, resultó acusado en todas partes de propulsor del imperialismo argentino, además de ser un notorio fascista. Tal es la suerte de los patriotas en nuestra época. Sus acusadores integraban la opinión democrática que empolla el imperialismo en cada país latinoamericano para falsear su destino. Más allá de las distinciones ideológicas, que el imperialismo emplea para dividirnos, los países de la América criolla debemos ayudarnos y comprendernos en la gran patriada de ser libres.
JORGE ABELARDO RAMOS (LA NACIÓN INCONCLUSA - EDICIONES DE LA PLAZA - 1994)
LA IZQUIERDA NACIONAL
YA TIENE SU PARTIDO
Documento liminar de Partido Socialista de la Izquierda Nacional (PSIN)
publicado en el N° 1 de la revista "Izquierda Nacional", órgano teórico de la
agrupación.
Trabajadores y Ciudadanos:
DELEGADOS de todo el país, en junio de este año, han fundado el Partido
Socialista de la Izquierda Nacional. Sus cuadros se integran con hombres
provenientes del llamado "socialismo de vanguardia" (Secretaría Tieffenberg),
con militantes del Partido Socialista de la Revolución Nacional (disuelto por la
Revolución Libertadora) y con numerosos núcleos obreros y estudiantiles
independientes embanderados en el programa de la Izquierda Nacional. Jóvenes
revolucionarios sin compromisos con el pasado, y militantes mas experimentados
del socialismo revolucionario, se han unido para echar las bases de un
movimiento político, independiente del imperialismo, de la burguesía nacional y
de la burocracia soviética. En todo el país, los sostenedores de estas ideas
eran conocidos como partidarios de la Izquierda Nacional. Era hasta hoy un
movimiento puramente ideológico; se ha transformado en partido político
precisamente en el momento que los partidos clásicos de la oligarquía, de la
clase media y de las "izquierdas cipayas" atraviesan su crisis mas profunda. Los
partidos tradicionales de izquierda y de derecha expresan en sus convulsiones la
decadencia general de la vieja sociedad Argentina. El Partido Socialista de la
Izquierda Nacional aspira a poner orden en este caos y a trazar las líneas de
una política proletaria independiente en la Revolución Nacional. Si la
oligarquía demuestra su total impotencia para resolver los problemas argentinos,
y si la burguesía ya ha hecho su prueba, el proletariado aún no ha dicho su
última palabra.
¿Qué es la Izquierda Nacional?
Pero antes de examinar las clases y los partidos de la Argentina, corresponde
decir quienes somos y que títulos podemos exhibir ante los trabajadores para
justificar nuestra existencia.
Todos los obreros recordarán que antes del 17 de octubre de 1945 el país estaba
dividido entre los partidarios del ingreso argentino en la guerra imperialista
mundial y aquellos que se oponían a la infame matanza.
La cipayería acusaba de "nazis" a los neutralistas de la pequeña burguesía y a
los marxistas revolucionarios que condenaban la guerra. Entre estos últimos
estábamos nosotros, desde 1939. Los mismos cipayos de esos años -radicales,
conservadores, socialistas y comunistas- serán los que formaron luego la Unión
Democrática contra el peronismo. Y cuando en 1945 las masas populares
imprimieron un nuevo rumbo a los destinos del país, los socialistas
revolucionarios, un puñado tan solo, estuvieron junto al pueblo y recibieron con
el pueblo el mote de "nazi-peronistas". En 1945 también nosotros éramos
"nazi-peronistas", únicamente porque, sin ser peronistas, apoyábamos la lucha
contra el imperialismo y las grandes realizaciones del gobierno de Perón. Las
condiciones políticas de la pequeña burguesía, polarizada en el antiperonismo
mas ciego, y de la clase obrera, polarizada en el peronismo como su primera
etapa de lucha política, impidieron que la ideología socialista revolucionaria
cristalizase en partido.
Hubo una tentativa, suprimida por los gorilas de la revolución libertadora, que
fue el Partido Socialista de la Revolución Nacional. Precisamente en ese
agrupamiento, con la edición del periódico "Lucha Obrera", aparecido al caer
Perón, centenares de miles de trabajadores aprendieron que podía haber en el
país un socialismo realmente argentino y revolucionario, aliado al peronismo,
capaz de señalar el camino en las horas más difíciles y dolorosas del país. Es
en ese momento, en abril de 1955, que lanzamos la idea de la Izquierda Nacional,
como contrafigura de la izquierda cipaya tradicional, y cuyo contenido no podía
ser sino socialista. En una resolución política del 14 de abril de 1955,
formulamos en estos términos la consigna: "Por una nueva Izquierda Nacional y
Latinoamericana! Por un poderoso partido de la clase trabajadora! Por la lucha
irreconciliable contra el imperialismo y sus aliados nativos!". La reacción
oligárquica de ese momento nos excluyó de la acción política por muchos años, y
desde entonces libramos la batalla en el frente ideológico para educar a la
nueva generación en los principios de la política proletaria, del método
marxista en la cuestión nacional y de un movimiento socialista que fuese capaz
de interpretar al país tal cual es.
Precisamente cuando el Socialismo de la Revolución Nacional era disuelto por los
gorilas, Alfredo Palacios era nombrado embajador libertador en el Uruguay,
Américo Ghioldi aullaba que se había "acabado la leche de la clemencia",
Tieffemberg condenaba a la "barbarie peronista" postulándose a los libertadores
para una cátedra en la Facultad de Derecho, y Codovila asaltaba los sindicatos
peronistas con la ayuda de la policía. Estos simples hechos, conocidos por todo
el mundo, permiten comprender el panorama de la izquierda cipaya en 1955, y
también la posición invariable de la izquierda nacional revolucionaria.
Pero la nueva generación socialista no ha podido ser confundida. La inmensa
mayoría de las juventudes del "socialismo de vanguardia" ha roto sus vínculos
con ese grupo bajo la enseña de la Izquierda Nacional. Jóvenes y veteranos
estamos juntos hoy para acometer una gran empresa, digna de los tiempos
borrascosos que vivimos. El Partido Socialista de la Izquierda Nacional es el
instrumento militante para realizarla. Ese es nuestro pasado. Podemos mirar
hacia atrás porque estamos orgullosos del él. Sin jactancia desafiamos a las
izquierdas cipayas a que hagan lo mismo, si pueden.
Del yrigoyenismo al peronismo.
Don Hipólito Irigoyen encabezó un gran movimiento nacional en la época que el
proletariado estaba en formación. Fue la primera tentativa en el siglo XX para
restringir la influencia política y económica de la oligarquía agropecuaria. Las
clases que lo componían, la inmadurez del país, su inconsecuencia, determinaron
la frustración de su lucha. El saldo de sus dos gobiernos puede resumirse en los
lineamientos de una política nacional burguesa progresiva que no logró
verificarse sino en el papel. El factor fundamental que abre nuevas perspectivas
para el desarrollo de la revolución nacional es el proceso de industrialización
abierto con la primera guerra mundial, con la crisis de 1929 y con la segunda
hecatombe imperialista de 1939. A partir de 1930 aparece un nuevo proletariado,
que ya no procedía, como a principios de siglo, de la inmigración, sino del
crecimiento vegetativo del interior y de la crisis agraria que empuja a los
peones a las ciudades industriales en crecimiento. Esos cuadros de obreros
criollos irrumpieron en la ciudad cosmopolita de Buenos Aires y transformaron su
composición nacional y su destino político. La nueva clase obrera así formada
saldrá a la calle el 17 de Octubre y hará sus primeras armas sindicales y
políticas con el peronismo. El movimiento nacional iniciado por Irigoyen
trasladará su eje a partir de 1945 y el elemento predominante en el peronismo
será la clase trabajadora. El radicalismo será desde entonces un movimiento
mixto, de clase media, de burguesía nacional, de agentes de la burguesía
comercial, cipayos y nacionales reunidos. La aparición del peronismo es
inexplicable sin la formación del frente de clases que lo constituyó. Ese Frente
Nacional estaba formado nos solo por los trabajadores, sino particularmente por
el Ejército, por sectores de la burguesía nacional, por la Iglesia, por sectores
de la clase media urbana y rural y por la burocracia del estado. El verdadero
espíritu revolucionario de ese Frente Nacional estaba refugiado en las masas
obreras. En el Ejército existía un sentido nacional muy acentuado, aunque
limitado por el temor a la clase trabajadora. En cuanto la burguesía nacional,
solo la presencia de Perón, como regulador y arbitro supremo del movimiento,
contenía el odio de clase hacia los obreros. Para la burguesía nacional, el
movimiento peronista debía estar al servicio de su lucro, y practicar un
antiimperialismo estatal sin sindicatos y sin ideología, sin porvenir y sin
grandeza. Los elementos burgueses y burocráticos de ese Frente no pudieron
impedir que Perón imprimiese a su movimiento un amplio carácter popular, que es
la garantía verdadera de su fuerza; pero lograron suprimir de él todo vestigio
de ideología revolucionaria. Dióse así la paradoja de que un movimiento nacional
apoyado por las masas obreras tuviese una expresión ideológica reaccionaria,
proporcionada por los elementos nacionalistas de derecha, mientras que, por el
contrario, los sectores de la izquierda cipaya antiperonista, ostentasen
fórmulas ideológicas democráticas y "avanzadas", para ocultar el contenido
ultrarreaccionario de su prédica. A través de esta contradicción de hierro- que
alejó del peronismo a grandes sectores de la juventud pequeño burguesa-
transcurrieron diez años de régimen peronista. Instintivamente, las masas
populares rechazaban el partido peronista, prefiriendo apoyar directamente a
Perón, pues sospechaban que los elementos reaccionarios de la burocracia y de la
burguesía estaban mas cerca de la contrarrevolución que de la revolución. La
lucha contra el imperialismo, por otra parte, no suprime la contradicción de
clases dentro del Frente Nacional; por el contrario, la acentúa y permite medir
la consecuencia, la resolución y el espíritu revolucionario de cada una de ellas
frente al enemigo del país. De ahí la importancia decisiva que en la revolución
nacional actúe un partido obrero independiente, formado por los elementos más
decididos y esclarecidos de la clase trabajadora, capaces de impulsar la
revolución hacia delante y de condenar todas las vacilaciones e inconsecuencias
de las otras clases del Frente Nacional. Ahogar esta tentativa en nombre de la
"unidad nacional" solo puede servir a los intereses de la burguesía, capaz de
llegar a cualquier acuerdo con las potencias mundiales (Kennedy, Mac Millan o...
Kruschev) antes de permitir que la clase obrera se convierta en el sector
conductor y en el cerebro dirigente de la Revolución. Virajes a derecha o a
izquierda de este genero ya los hemos visto, y los volveremos a ver, pero a no
hacerse ilusiones. Solo un partido revolucionario con raíces profundas en el
país será el mejor correctivo para estas maniobras circunstanciales de la
burguesía, destinadas a mantener su control sobre la clase obrera y el
movimiento nacional.
Perón intentó realizar las tareas de industrialización requeridas por el país
con la ayuda del ejército y la clase obrera, sus dos fuerzas fundamentales. Pero
los elementos burgueses y conservadores de su movimiento impidieron esa
industrialización alcanzase su necesario vuelo. Esto solo podía lograrse
económica y políticamente, con la expropiación de la oligarquía terrateniente,
de la burguesía comercial, de los frigoríficos y de otras inversiones
extranjeras que ahogan al país. Al dejar en pie esos pilares de la reacción,
Perón fue derribado en 1955. La oligarquía, que había sido políticamente
expropiada, pero a la que restaba intacta toda su base económica, reconstituyo
sus fuerzas y siete años después de la caída de Perón, continua en la plenitud
de su poderío.
El triunfo electoral de Frondizi reflejo la debilidad fundamental del país en
1958. Aniquilados los sectores del ejército que habían sostenido el régimen
peronista, replegada la clase obrera a sus reductos sindicales, desmantelados
los sistemas defensivos de la economía nacional creados por el peronismo,
Frondizi subió al poder condicionado por tales limitaciones. Representante de la
pequeña burguesía democrática y de los nuevos sectores de la burguesía
industrial creados bajo el régimen peronista, toda su política consistió en
evitar un enfrentamiento con el imperialismo; por el contrario, y demostrando
que la pequeña burguesía posee un alto respeto por la gran burguesía, intentó
"persuadir" a los Estados Unidos que la industrialización argentina era un
contrafuerte ante el avance del "comunismo" hemisférico. Su buena voluntad se
demostró accediendo a todas las exigencias imperialistas: sin prensa propia, sin
banca nacionalizada, sin IAPI, sin control de cambios, sin capitalismo de
estado, no le quedó mas remedio que comprender al fin de su ciclo que el
imperialismo había aprovechado esas concesiones para reintroducirse en la
economía argentina sin dar nada en cambio. El frondicismo- esto es, la burguesía
nacional- intentó gobernar fundado en dos clases: la oligarquía y la burguesía.
El resultado está a la vista y las contradicciones hirvientes de su gobierno
respondían a la quimérica tentativa de buscar la estabilidad financiera para la
oligarquía y el desarrollo para la burguesía. Con lo cual no podía satisfacer
plenamente ni a la una ni a la otra. El papel desempeñado por los "planteos"
militares en ese tumultuoso proceso revelaba por un lado que las fuerzas armadas
habían quedado enfeudadas desde 1955 a la influencia ideológica del imperialismo
y por el otro que a Frondizi y a su clase le faltó la audacia y resolución
necesaria para impulsar una abierta política nacional capaz de reeducar a los
cuadros de oficiales en la lucha misma. El carácter semicolonial de la Argentina
quedaría suplementariamente demostrado por estos hechos, reveladores en
definitiva que solo la clase obrera a permanecido fiel a las banderas de la
liberación nacional y que no ha podido ser jamás confundida en medio del caos
político de los últimos años. Esta conciencia profunda de las masas populares
resulta más patética a la luz de los teóricos que el frondicismo ha producido en
el curso de sus cuatro años de gobierno. Frigerio es uno de ellos y en sus
lastimosas tesis puede medirse toda la impotencia de nuestra burguesía nacional.
Incapaz de salvarse a sí misma del abrazo estrangulador de la oligarquía, mal
podría pretender salvar al país. Al idealizar el papel económico del
imperialismo, la burguesía y Frigerio dicen bien a las claras que han renunciado
a conducir la defensa de los intereses nacionales y aun de su propia existencia.
Mientras que la oligarquía y sus partidos sostienen la necesidad de volver a la
prosperidad del Centenario y hacer emigrar a los diez millones de argentinos que
la economía agropecuaria no puede alimentar, los partidos de la pequeña
burguesía como el radicalismo sostienen que la salvación radica en la Alianza
para el Progreso. Si no podemos industrializarnos desde adentro, busquemos la
industrialización por afuera!. A esto se reduce su ideología meteca. Los
elementos de la izquierda cipaya, a su vez, proponen como suprema panacea,
"negociar" con la cortina de hierro. Cipayos de izquierda y derecha, olvidan
todos a nuestra América Latina, la reserva del imperialismo y la base de nuestra
verdadera unidad, independencia y grandeza. Ninguno de estos partidos a
planteado el problema de la unidad latinoamericana, de establecer íntimas
relaciones con los pueblos hermanos y de crear un comercio Inter.
Latinoamericano capaz de oponer al comprador y vendedor único, un monopolio
latinoamericano de productos para defender ante el imperialismo una gran patria
dividida. Esto no significa que el socialismo de la Izquierda Nacional ponga en
un mismo plano al bloque socialista y al imperialismo. En el campo del
socialismo, sean cuales fueran sus deformaciones burocráticas y sus errores,
flamea la bandera de toda la humanidad. Pero los caminos que conducen al
socialismo no han sido trazados en ninguna parte. Y menos que nadie por la
burocracia soviética, especialista en estrangular revoluciones. Tan solo
nosotros, y solo nosotros, determinaremos las ideas y la conducción de nuestra
lucha en América Latina. Y solamente así nuestra revolución no se expondrá a ser
negociada en las chancillerías por Kruschev como hizo Stalin en su tiempo con
los movimientos nacionales y coloniales. Nuestros países deben negociar con
Estados Unidos, con la Unión Soviética y con todos los estados del mundo, sin
ninguna clase de restricciones ni de intimidaciones. En cuanto a los escépticos
que niegan la posibilidad de un desarrollo económico sin ayudas del imperialismo
y a los izquierditas cipayos que ven solo en el comercio con la Unión Soviética
en la "coexistencia pacífica" la clave de nuestro progreso, respondemos: no hay
desarrollo sin revolución, y no puede haber real liberación argentina sin
revolución latinoamericana.
La grandiosa revolución cubana, por el retraso del movimiento en América Latina,
está confinada a una isla. Nada mejor puede pedir el imperialismo que
insularizar nuestras revoluciones, que aislar a Bolivia en el altiplano o a Cuba
en el Caribe. Tampoco puede inquietar a la burocracia soviética esta dramática
situación. Pero a nosotros, los latinoamericanos, el destino de Cuba o Bolivia,
sus avances o desfallecimientos, aluden a nuestro propio destino. Dejemos que
esas revoluciones den motivo a los cipayos de izquierda a un "cubanismo"
frenético, destinado a ocultar la verdadera naturaleza de nuestra propia
revolución. Dejemos que los "cubanistas" sean revolucionarios en la Habana y
cipayos en su propio país. No hemos de juzgar a los heroicos cubanos por sus
deplorables epígonos de Buenos Aires, sino por sus propios actos, y aun por sus
errores. Tenemos autoridad suficiente para hablar de ellos sin que la cipayería
adicta a todas las revoluciones triunfantes pueda conmovernos.
¡Compañeros y Trabajadores!
Nos hemos lanzado a la acción política porque abrigamos la profunda convicción
que la clase obrera necesita un partido de clase independiente. Estamos en el
vasto escenario de la revolución nacional y pretendemos ser la autoconciencia
del proletariado en esa lucha gigantesca. Un partido realmente revolucionario es
"el factor consciente del inconsciente proceso histórico" pero no puede operar
maravillas. Tan solo si la clase trabajadora necesita del socialismo, se hará
socialista. Pero esa exigencia está en la naturaleza misma del régimen
capitalista; ese régimen, sufre una agonía mortal en el mundo entero. Las
particularidades del proceso argentino han determinado, por el contrario, cierto
desarrollo capitalista moderno, producido gracias a la ruina general del sistema
en escala internacional. Esa es la razón por la cual el empuje de la
industrialización está detenido y las primeras manifestaciones de la crisis
industrial aparecen en nuestro país. Surgidos a la vida histórica como factoría
inglesa exportadora la crisis del imperialismo nos permitió industrializarnos.
La expresión política se intento fue el 45 y el peronismo. Su derrocamiento fue
la señal de parálisis, lo que debe llevarnos a la conclusión que no habrá para
nuestro país, ni para ninguna otra semicolonia del siglo veinte otro camino para
industrializarse que no sea la revolución. Dicho en otros términos estamos
condenados al estancamiento a la degradación económica y a la miseria si no
reconstruimos un país industrial. Toda la cuestión se resume en la respuesta a
esta pregunta: ¿Qué clase dirigirá el proceso?.
Nosotros creemos que lo hará el pueblo argentino, con su clase obrera al frente,
verdadera personificación de toda su historia. Y contra ella estarán los eternos
rivadavianos, mitristas y cipayos de 150 años de guerras civiles. Pues si los
obreros son los montoneros de ayer, el socialismo revolucionario es el nuevo
movimiento para las viejas tareas irresueltas que América Latina reclama.
Compañeros, trabajadores!. El socialismo de la Izquierda Nacional ofrece a la
nueva generación una nueva bandera!
Hacia la segunda revolución de Octubre, hacia un Octubre definitivo e
invencible!.
Por la liberación nacional y social del pueblo argentino!
Por la unidad de América Latina!
VIVA EL SOCIALISMO REVOLUCIONARIO!
JULIO DE 1962
COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO
SOCIALISTA DE LA IZQUIERDA
NACIONAL
La ideología en la Revolución Nacional
Un gran argentino, Aurelio Narvaja ha muerto, en su memoria el embajador argentino en México y presidente del MPL Jorge Abelardo Ramos escribió las líneas que siguen.
Cuando me disponía a escribir unas líneas
recordatorias de la vida y pensamiento de Arturo Jauretche, fallecido el 25 de
Mayo de 1974-año feroz si los hay- recibo en México, en este otro Mayo de 1990,
la dolorosa noticia de la desaparición de Aurelio Narvaja. Espontáneamente se
impone al espíritu de la forzosa analogía entre estos dos grandes hombres de
nuestra época, avara de grandes hombres y hasta de hombres.
La crisis de la moral pública y la deshistorización que le es propia, han
logrado por ahora instalar en el centro de las preocupaciones nacionales al
gremio de los tecnócratas y cuantitivistas. El Producto Bruto Nacional y el
valor supuesto del dólar resulta materia de conversación hasta de los
pordioseros y vagabundos, para no hablar de los banqueros, los artistas y los
intelectuales. Los argentinos han sido saqueados, no solo en su presente
existencial. Les ha sido arrebatado su pasado, el valor emblemático de sus
hombres más notables y la conciencia de si mismos. Por este colapso espiritual
la Nación se encuentra en peligro.
De nada serviría la preservación jurídica de los recursos naturales ni de los
valores físicos del patrimonio nacional si el pueblo argentino extirpara de su
corazón el recuerdo de las antiguas hazañas colectivas que le dieron existencias
históricas o eclipsara de su memoria a los héroes civiles, intelectuales o
militares que simbolizan esas jornadas.
Persiguiendo justamente ese propósito, el imperialismo se propone reemplazar el
pensamiento abstracto por la técnica, una concepción del mundo por un puñado de
"chips". Mientras el bandidaje mundial de las grandes potencias anuncia "el fin
de la historia" y "la muerte de las ideologías", -verdadera ideología de los
gerentes y coimeros- es un requerimiento inexcusable ofrecer a la juventud una
visión retrospectiva bajo una luz crítica que le proporcione inteligibilidad al
confuso presente y trace una perspectiva revolucionaria. La muerte de Aurelio
Narvaja suscita tales reflexiones, puesto que en solo tres lustros han muerto
con Jauretche y Narvaja, dos de los más notables argentinos del siglo XX. Así
como las circunstancias históricas y, sin duda, sus inclinaciones personales,
hicieron de Yrigoyen y Perón hombres inclinados a la acción, en el caso de
Jauretche y de Narvaja prevalecieron los rasgos propios de los hombres de
pensamiento. Narvaja me dijo una vez, irónicamente, que a pesar de que las
circunstancias objetivas le impedían la acción política, no faltaría más tarde
alguien capaz de opinar que permanecía aislado por su propia voluntad, en suma,
por una suerte de misantropía política. Ironías aparte, lo cierto es que
mientras Jauretche ansiaba actuar, su brillo y su intemperancia- que de algún
modo constituían parte de sus excepcionales virtudes- le habían cerrado el
camino del éxito en la política práctica. Jauretche era demasiado genial,
avasallador y agudo para que Perón- que no era exactamente una humilde violeta-
pudiera tolerarlo a su lado. Por su parte, Narvaja, que no se mostraba al
público como Jauretche (muy por el contrario, sentía horror por las luces del
escenario) a diferencia del anterior, era un hombre íntimo, un conversador
infatigable de un solo interlocutor o a lo sumo de dos. No creo recordar que ni
siquiera en nuestra juventud haya participado en alguna reunión de una docena de
militantes más de un par de veces.
Desconocido para el mundo por propia decisión la importancia de Narvaja no puede
medirse por la notoriedad, siempre efímera. Si la fama midiese la importancia de
un hombre, Al Capone, Cantinflas o Neudstadt figurarían en la historia moderna a
la par de Freud, Einstein o Marx.
Aunque rehuía tenazmente toda publicidad, Narvaja no abandonó jamás su labor,
que consistió exclusivamente en repensar la patria hasta la raíz y en indagar de
que modo un socialismo a la criolla podría remediar las aflicciones del pueblo
argentino. Ocasionalmente dictaba sus observaciones y análisis a algunos de sus
raros acólitos. De tales dictados proceden no pocas páginas publicadas con
nombres ajenos. Jamás escribió una carta personal ni política y, como es lógico
carecía de archivo. Hace un par de años dictó a su mujer algunas notas de índole
político-teórico, que una tercera persona transcribió a maquina.
Me ofreció esas notas y me autorizó a publicarlas, pero sin su nombre. De modo
que le inventé un seudónimo, con una escueta biografía y la publique en la
revista "Amauta" de Buenos Aires, con la firma de Samuel Artaza. Lo imaginé
misionero, en la tierra roja, naciendo allí mismo donde un triángulo de
fronteras une por sus tres ríos simbólicos al Paraguay, la Argentina y Brasil.
Pero, en realidad, Narvaja había nacido en Santa Fe en 1913. Primero, se graduó
de contador y luego de abogado. El primer diploma le parecía antipoético y si
algo poseía Narvaja era una poderosa imaginación creadora. En cuanto a sus
títulos universitarios, los mantuvo encerrados bajo llave toda su vida.
Cuando se incorporó a la vida universitaria, a comienzos de la década del 30, el
coloniaje intelectual de la Argentina agraria, sumida en la crisis mundial, no
podía ser mayor. Había sido derribado Yrigoyen. Sus partidarios eran embarcados
hacia el tenebroso penal de Ushuaia. De cara al Polo Sur, los intereses
británicos designaban al contador Raúl Prebisch como gerente del Banco Central,
diseñado a su vez por Sir Otto Nicnemeyer, técnico del Banco de Inglaterra. Se
amarraban así, las finanzas argentinas a la voluntad de los Ferrocarriles de
Londres y de los compradores de carne argentina en el Mercado de Smithfield. Los
partidos políticos soportaban impávidos el fraude electoral impuesto por la
oligarquía conservadora, bajo la protección paternal del Ejército del General
Agustín P. Justo, encaramado al poder mediante los buenos oficios del Dictador
José Félix Uriburu. El nacionalismo patricio sospechaba de los obreros y de la
chusma. Pero salvaba su alma investigando la historia de Rosas o la literatura
monárquica francesa. A su lado, la izquierda socialista y comunista dividía sus
preferencias entre la democracia colonial del Laborismo Británico o el puño de
hierro del georgiano Stalin. Este último se disponía a fusilar a los fundadores
del Estado Soviético, en tanto recibía como premio los elogios de los demócratas
occidentales y las bendiciones de Roman Rolland, Pablo Neruda y Henri Barbusse.
No había pastor de almas en la década del 30 que no aprobara juiciosamente los
procesos de Moscú.
Aunque admirador de la insurrección de octubre, como toda su generación, el
joven Narvaja asumió sin vacilar la critica del stalinismo, cuya influencia e
inmensos recursos materiales dominaban por completo el campo de la izquierda
mundial. En otro campo, Mussolini y Hitler encuadraban a las derechas.
Orondos y satisfechos, los imperios coloniales de occidente habían patentado la
propiedad de la "Democracia". En dicha época, solo Gandhi en la India o la
Revolución Mexicana en América Latina encendían una luz de esperanza a los
pueblos del Tercer Mundo. En su mayor parte manipulados por tropas extranjeras,
banqueros cosmopolitas o mansos abogados nativos.
Claro está que hay que asumir una posición socialista, independiente de todo
centro mundial de poder, inquisitiva de la específica realidad de su patria, era
una verdadera proeza intelectual y moral que emprendió Narvaja casi solo.
Eramos un puñado de jóvenes totalmente aislados. Defendimos el honor
revolucionario de un exiliado célebre, maldecido y execrado por el aparato
totalitario de la Unión Soviética, ante la indiferencia cómplice de la canalla
democrática de la época. Pues Trotsky no solo representaba en escala genial la
tradición de un pensamiento creador, sino que fue la única personalidad mundial
que explicó y defendió la valerosa política de nacionalización del petróleo
iniciada por la Revolución Mexicana bajo la conducción del General Lázaro
Cárdenas.
Si el nacionalismo patricio en la Argentina se limitaba, acondicionado
familiarmente por la gran propiedad agraria, a reclamar el regreso a una
república señorial colmada de antiguas virtudes, y su visión de la historia
nacional reducía el pasado al culto de los héroes, el marxismo doméstico, en sus
plurales variantes, situaba la clave de la dicha humana en la dictadura del
proletariado y en el internacionalismo obrero, máscara del nacionalismo
gran-ruso.
Estuvimos con Narvaja contra el ingreso el ingreso argentina a la "guerra por la
democracia", en tanto los imperialismos de ambos bandos lanzaban a la humanidad
el genocidio nuclear más trágico de la historia. También en esa lucha estuvimos
solos, o casi solos. La izquierda, quien podrá dudarlo, estaba a favor de que
los argentinos derramaran su sangre en apoyo de Inglaterra o Francia. Son los
mismos y sus descendientes que consideraron luego, que la guerra de las Malvinas
fue una "aventura criminal".
Para el stalinismo local se trataba de examinar la situación de América Latina o
de la Argentina, bastaba con ojear los macizos volúmenes de la Academia de
Ciencias Marxistas-Leninistas de Moscú. Con tales fundamentos y el precioso
auxilio del castellano macarrónico de Victorio Codovilla, el stalinismo practicó
el culto a Marx o a Stalin sin perjuicio de servir a Comte en filosofía, a Mitre
en la historia y a Adam Smith en el libre cambismo británico. De este modo, y
con una pupila puesta en Moscú, la Argentina resultaba ininteligible para el
stalinismo. Así le pasó con Yrigoyen y con Perón, con los peones rurales (que no
eran "mujiks") y con los obreros industriales. Narvaja desenredó la turbia y
confusa madeja de los intereses extraños a la revolución y se atrevió a emplear
vocablos nuevos en la estéril política argentina de izquierda y derecha:
"bonapartismo", "bismarkiano", "balcanización", "burguesía industrial". En lugar
de la "lucha de clases" de los papagayos, Narvaja instaló en el debate "la
cuestión nacional", que no excluía los conflictos.
Al producirse el 17 de Octubre, cuando aún las masas que habían protagonizado
los sucesos no sabían exactamente como llamarse a si mismas, en el periódico
"Frente Obrero", Narvaja interpretó sobre caliente, los acontecimientos e
inventó una palabra que sería luego bastante conocida: peronismo. Sin
comprometerse con el Coronel Perón, marcó a fuego a sus adversarios de la
izquierda y la derecha, abrazados y petrificados en la "Unión Democrática".
Nadie explicó el origen y significación del peronismo, en el mismo momento, más
lucida y rigurosamente que Narvaja. Asoció a la izquierda socialista la palabra
nacional por vez primera. La clientela pequeño burguesa del gran puerto, aunque
han pasado dos generaciones, aún no se ha repuesto de la consternación.
A ninguna lumbrera de la desmañada e imitativa "inteligencia nacional"
Se le hubiera jamás ocurrido reflexionar en el carácter dual o problemático de
los Ejércitos en el Tercer Mundo o el papel peculiar que la fe religiosa puede
jugar como equivalente histórico de las ideologías políticas revolucionarias no
plenamente desenvueltas en los países colonizados.
Nadie pensó antes que Narvaja en tales temas, así como en el rol que podía jugar
el Estado Nacional como escudo defensivo en los países débiles. Narvaja esbozó
tales ideas hace treinta o cuarenta años. Lo hacía a la manera socrática o
yrigoyeneana, sin poner nada por escrito. Que yo recuerde, los únicos artículos
que escribió de su propia mano fueron los publicados en setiembre y octubre de
1945 en "Frente Obrero". Lo emparentaba con Jauretche el procesamiento verbal de
sus ideas y la natural indiferencia que ambos profesaban por la utilización
social de sus conceptos y ocurrencias.
Su contribución más notable a la formación de un pensamiento genuinamente
argentino y latinoamericano es haber despojado por completo al socialismo de
toda connotación europea, recreación profunda que no lograron consumar ni
siquiera los nacionalistas tradicionales, las mas de las veces preocupados por
Maurras o Belloc. Tanto Jauretche como Narvaja estimaban a Yrigoyen. Pero en
Narvaja había una imposibilidad casi orgánica de aceptar nada sin examen
crítico. A diferencia de Jauretche, que amaba la política concreta, aunque sin
ser correspondido, le tocó a Narvaja estudiar y reflexionar sobre la urdimbre
estructural de la política argentina, y en particular sobre el origen de los
actos presentes. Se producía entonces, una sobreabundancia de alternativas
posibles, que de algún modo lo mantenían al margen de la acción política. Esta
acción por su propia naturaleza, se presenta siempre como una opción entre otras
y asume, por tal razón, un carácter especifico e inevitable. Semejante opción no
solo resultaba intolerable para Narvaja, sino que adoptarla era reducir el campo
de su observación como pensador. No tengo duda que Narvaja se sentía cómodo en
pensar en la sombra. Coma a Yrigoyen le resultaba grata y protectora cierta
dosis de misterio.
Al principio de nuestra relación, que estuvo lejos de ser armónica, (cuarenta
años después de conocernos no habíamos llegado a tutearnos) le reproché en
broma, que sus métodos de acción política en, en esa época, eran "yrigoyenistas".
Para los jóvenes revolucionarios de ese tiempo, empapados en la jerga
"científica", aquel resultaba un vocablo sorprendente y, de algún modo,
descalificador; en suma no científico y demasiado criollo. Recuerdo que Narvaja,
contra lo que yo había imaginado, quedo encantado con semejante calificativo y
lo encontró elogioso. Muchos años mas tarde recordaba el episodio. A su
sencillez y falta de empaque, lo explicaba diciendo que se trataba de una falsa
humildad. Añadía que como él aspiraba, en política, a conquistarlo todo, lo que
era imposible (porque además, según Narvaja, no daría un solo paso hacia la meta
suprema, a menos que lo vinieran a buscar) era casi como no ambicionar nada. Tal
situación de meditada y maliciosa modestia, lo llevaba generalmente a una
autoafirmación bastante orgullosa de pronunciado egocentrismo, que solo
resultaba soportable en gracia a su incisivo y desconcertante talento.
Narvaja logró desenvolver un estilo de pensamiento íntimamente tramado dentro
del cual la economía se entrelaza con las ideas políticas, el pasado histórico y
la psicología y costumbres nacionales. Todo lo cual permitía pensar a la
Argentina como una totalidad comprensiva, abierta a todas las sorpresas de una
historia infatigable. El amigo desaparecido enseñó a interpretar a la Argentina
desde la Argentina misma. Adivinó todas las artimañas de los poderes mundiales,
infiltrados en la estructura cultural e informativa de las semicolonias. Narvaja
fue quizás, a pesar de todos sus aparejos marxistas, junto con Jauretche, el
nacionalista más profundo e incorruptible que ha producido una Argentina
singularizada en los días que corren por la trivialidad y la cobardía. Cierto es
que nadie extrajo de tales aparejos tanto jugo vital.
Ya habían muerto casi todos sus escasos amigos. Elvira, la fiel compañera de su
vida, a la que conocía cuando todos éramos jóvenes, había partido para siempre.
Le envié no hace mucho tiempo un libro sobre el arte muralista mexicano. El
volumen evocaba muchas cosas de nuestra juventud. Ya no supe nada de Aurelio
Narvaja hasta hoy, en que escribo a vuelo de pluma este adiós imperfecto, como
homenaje a quien fue la prueba cabal de que nuestro atormentado país todavía,
pese a todo, es capaz de dar a luz seres humanos de su talla.
EL EJERCITO Y LA REVOLUCION NACIONAL
Publicado en la revista "Presente", Montevideo, N° 1, abril de 1962
Los problemas teóricos de nuestra revolución
comienzan a despertar la atención de la vieja izquierda, o para decirlo mejor,
de aquellos jóvenes de los viejos partidos que se enfrentan a la nueva realidad.
Se establece así una primera contradicción, muy explicable, por lo demás, entre
los cauces anquilosados de las antiguas formaciones políticas en el Río de la
Plata y las preguntas irreverentes de la nueva generación. Entre las cuestiones
mas resistidas y desfiguradas por la izquierda tradicional figura la de una
política socialista frente al Ejército. Intentaremos con unas pocas
observaciones situar el problema en sus verdaderos términos.
El repertorio de ideas del socialismo rioplatense se nutrió, en sus orígenes, de
la ideología importada por los artesanos europeos, que constituyeron a
principios de siglo la clase trabajadora. De origen socialista unos y de
ascendencia anarquista otros, todos coincidían en enjuiciar a nuestros países
sudamericanos como simples provincias europeas. Había cierta lógica, debemos
admitirlo, en esa óptica incorrecta, pues el imperialismo había creado en los
dos grandes puertos pequeñas sociedades que, de un modo u otro, reflejaban las
características de la sociedad capitalista europea. Pero a espaldas de
Montevideo estaban los hombres de a caballo y las legiones gauchescas de Saravia;
y a espaldas de Buenos Aires morían de una muerte lenta los últimos recuerdos de
las montoneras. La izquierda nació en las ciudades y nació sin historia. Su
historia verdadera estaba, si estaba en algún lado, en Europa y sus ideas eran
las ideas generales del socialismo nacido en los grandes centros del poder
mundial. Si el imperialismo acopló a nuestros estados como granjas y los vinculó
orgánicamente a su poder, a su vez la izquierda de comienzos de siglo no se
proyectó desde el interior de nuestros pueblos a la conciencia política, sino
que se inyectó desde afuera como una prolongación europea de la penetración
imperialista. Juan B. Justo no introdujo en la Argentina a Marx sino a Berstein
. Y si este expresaba en Alemania la influencia burguesa en el movimiento
obrero, en un país semi-colonial y semi-civilizado solo podía prosperar como
manifestación de la ideología imperialista. De ahí el "antimilitarismo" de Juan
B. Justo, su moral victoriana, su desprecio al mestizo y su repugnancia por la
"política criolla"
Todo, entre nosotros, hablaba el lenguaje de las armas, pues si éramos, éramos
por las armas; invasiones inglesas, revolución de 1810, abogados hechos
generales, invasiones portuguesas, ejércitos artiguistas contra Buenos Aires y
contra Portugal, disenciones civiles resueltas por la pólvora y la lanza, Guerra
Grande o guerras chicas, todo había sido hecho por la milicia. Y ¿de donde
provenía, entonces, ese "antimilitarismo" tenaz de que haría gala mas luego la
izquierda rioplatense? Pues provenía de la tradición europea, no de la nuestra.
En Europa, en efecto, el régimen capitalista, que para triunfar llevó la guerra
desde Valmy hasta Austerlitz y llamó a los ciudadanos "a las armas", se había
consolidado y se había transfigurado en imperialismo. En el interior de sus
fronteras, el poder civil de la burguesía había logrado subordinar al poder
militar y lo usaba para las aventuras coloniales; en caso de guerra civil
empleaba el ejército para ametrallar el pueblo (1870, la Comuna). La nación se
había realizado y, sobre todo a partir de 1870, las principales naciones
europeas presentaban al mundo el espectáculo de clases sociales perfectamente
diferenciadas: Marx estudió el papel de la burguesía, la clase media y el
proletariado en Inglaterra, no en Colombia. El papel desempeñado por el Ejército
en el Viejo Mundo no dejaba lugar a duda alguna: era un ejército de clase, era
el brazo armado de la burguesía. Sobre esa realidad especifica la
socialdemocracia elaboró sus puntos de vista contra el militarismo. Pero de esa
realidad no podía inferirse de ninguna manera que el movimiento obrero
socialista renunciase a adoptar una política destinada a "ablandar" las fuerzas
armadas en la lucha revolucionaria. Y, como es siempre de suponer, el sector mas
revolucionario de la socialdemocracia, que estaba encabezado por los socialistas
rusos, encabezados por Lenín, demostraron teórica y prácticamente que el
socialismo no es una abstracción intelectual, sino un método viviente. Fue
precisamente Lenín, durante la revolución de 1905, quien advirtió la inquietud y
perplejidad que los acontecimientos ejercían en el animo de los oficiales y
soldados del ejército zarista. En su libro "La Revolución Democrática y el
Proletariado", el genial dirigente señalaba que, después de la insurrección del
acorazado Potemkim, grandes sectores de la oficialidad zarista (formada en parte
por la nobleza) vacilaban en su fidelidad al Zar, se amotinaban y se pasaban al
campo revolucionario. Lenín consideraba ese hecho como un episodio fundamental
para los destinos de la revolución, pues no era un hombre que gastaba frases
hechas (aborrecía la fraseología "revolucionaria"). Enseñó durante toda su vida
que la clase obrera y el pueblo no pueden por sí solos tomar el poder sin una
profunda crisis en los órganos de coacción y sin que parte de estos se
pronuncien por la causa revolucionaria.
Y esto ocurría en la Rusia Imperial, en el seno de la autocracia, donde todavía
reinaba la servidumbre y donde los privilegios de casta y de clase revestían un
carácter monstruoso. Esto ocurría en el Ejército de un Imperio que oprimía a mas
de sesenta nacionalidades, no en países como los de América Latina donde los
generales son nietos de inmigrantes o hijos de almaceneros.
EL ANTIMILITARISMO SOCIALDEMÓCRATA
Pero la tradición "socialista" que llegó a
nuestros países no procedía de la Rusia prerrevolucionaria de Lenín, que era
mirado por sus colegas de la Segunda Internacional como un energúmeno sin
domicilio constituido, sino de los santones de la socialdemocracia alemana,
inglesa o francesa, que hacían de "Oposición de su Majestad" a la burguesía
imperialista. Para estos "maestros" el antimilitarismo servía en los días
feriados. En caso de guerra, se volvían socialpatriotas. Es así que Juan B.
Justo en la Argentina practicaba un pacifismo en tiempos de paz y un belicismo
en tiempos de guerra, pero al servicio del imperialismo ingles, entonces
predominante. El "antimilitarismo" del socialismo rioplatense y de todas sus
variantes "izquierdistas" posteriores se fundaba en la ignorancia del pasado
nacional y, en el fondo, a la renuncia de luchar seriamente por el poder. En
definitiva, en los países semicoloniales, que deben realizar su unidad nacional,
el partido revolucionario debe elaborar una política frente al Ejército. Muchas
veces nos hemos referido a la diferencia funcional que existe entre el Ejército
argelino y el Ejército francés, para elegir el ejemplo mas simple. En el
Ejército argelino sus jefes no eran socialistas ni marxistas; por el contrario,
política y socialmente procedían de la burguesía nacional o pequeña burguesía y
hasta lo apoyaban jeques feudales. Pero a excepción del Partido Comunista
francés, que se opuso a la independencia de Argelia, todos los revolucionarios
del mundo sostuvimos la causa argelina.
No podía ponerse en un mismo plano al Ejército del mayor Villarroel en la
Bolivia de 1943 que al Ejército "democrático" del general Mac Arthur. Sin
embargo, en esa época, todos los izquierdistas, que apoyaban al Ejército
imperialista de los EE.UU. en la segunda guerra mundial, condenaban
simultáneamente a Villarroel como "nazi", por su pretensión de organizar a los
campesinos y de sindicalizar a los mineros. ¡Como para respetar a la "izquierda"
de América Latina y sus descendientes, que hoy se figuran ultraizquierdistas!.
Al menos para un marxista, resultaba evidente que en el Ejército boliviano se
expresaba la desesperación y la esperanza, todo a un tiempo, de la pequeña
burguesía del Altiplano frente a la opresión imperialista. Los mismos
fraseadores que se pavonean hoy con el triunfo de la revolución cubana, como si
hubiera sido cosa de ellos, eran los que calificaban de "nazis" a Busch o a
Villarroel. Para no recordar las cosas que dijeron de Perón y del "fascismo
militar argentino".
A esta clase de "antimilitaristas", que pululan en los partidos de izquierda se
les aplicaría el verso de Martín Fierro, que "olvidarse de algo, también es
tener memoria".
No ha faltado quien adujese, en relación con la revolución cubana, que allí "se
había hecho lo que convenía, enfrentar al Ejército y destruirlo". No es este el
lugar ni el momento oportuno para examinar a la revolución cubana; solo diremos
ahora que precisamente en Cuba la revolución no enfrentó a un ejército, pues
Cuba carecía de el. Lo que había era una policía militar creada durante la
ocupación norteamericana, una guardia pretoriana al servicio del imperialismo.
Cuba no tenía ejército porque había sido durante cuatro siglos una colonia
española, la tragedia se coronó cuando Martí se hizo matar por la independencia
justo a tiempo para no ver a los Estados Unidos reemplazando a España y la
Enmienda Platt en lugar de las ordenanzas españolas. ¿Que clase de ejército
podía tener Cuba? ¿El del sargento Batista? Su fuga hizo desmoronar el aparato
policial que no estaba insertado como factor activo en la historia cubana, sino
que por el contrario se había construido contra Cuba. (1)
Pero lo que a nosotros los marxistas nos interesa en este problema es la
espaciosa utilización que de la revolución cubana se hace en nuestros pagos para
confundir el sentido y la estrategia de nuestra propia revolución. ¡Es el
destino habitual que sufren todas las revoluciones a manos de sus vividores!
EL EJERCITO SEMI-COLONIAL
En lo que a nosotros respecta, no será ocioso
recordar que el Ejército argentino está presente a lo largo de ciento cincuenta
años de vida independiente. Esta presente para bien y para mal, al servicio del
país y en contra de el, ha sido mitrista y montonero, porteño y nacional,
artiguista y antiartiguista (Ramírez y Lopez), roquista y portuario,
yrigoyenista y antiyrigoyenista, peronista y antiperonista, librecambista y
proteccionista, aliado al pueblo y convertido en policía militar, defensor del
Puerto y constructor de la unidad del Estado, exterminador de gauchos y
conquistador del Desierto. Ha sido todo eso y quién sabe que destino le
aguarda.(2)
Al aparecer las nuevas clases sociales en la Argentina, también el Ejército se
ha integrado en ellas y sus oficiales, los mismos que ahora estudian a Marx para
los cursos de guerra contrarrevolucionaria, no añoran a sus antepasados en las
Cruzadas ni las baronías brumosas de estirpe normanda. A lo sumo recordaran en
sus guarniciones al abuelo gringo que labró su chacra en el litoral o al padre
bolichero que juntó peso sobre peso para costearle la carrera. Sus hermanos
serán universitarios, burócratas o industriales. Pertenecen a la clase media,
cuya heterogeneidad es característica. Y en el panorama convulso del mundo
actual saben leer diarios como cualquier izquierdista porteño. Saben que la
balanza del poder mundial se está inclinando irresistiblemente hacia el lado del
socialismo y que la ideología del siglo es el socialismo.
La institución militar no se nutre de la burguesía nacional ni de la oligarquía
agraria, sino que depende para su funcionamiento de las finanzas del Estado y de
la ideología de ese Estado.
En una semicolonia, las relaciones de fuerza internas determinan que
cíclicamente esa ideología y, en consecuencia, parte del Ejército, se hacen
interpretes y defensores de esos postulados. El auge del nacionalismo burgués o
las restauraciones oligárquicas encuentran su eco en las fuerzas armadas, que
toman partido por una u otra clase social. Pero en la crisis que conmueve al
mundo moderno, los oficiales argentinos deberán tomar partido por el socialismo,
puesto que la clase obrera ya no puede esperar nada del nacionalismo burgués ni
la pequeña burguesía de la oligarquía liberal. En el caso de que las fuerzas
armadas se conviertan en el yunque y martillo del sistema colonial explotador en
lugar de incorporarse a la lucha por la independencia nacional y el socialismo,
no habrá porvenir para ellas. Nos corresponde, y así lo haremos, considerar al
Ejército como una entidad que será desgarrada, como la sociedad entera, por el
dilema contemporáneo. Debemos persuadir a sus mejores hombres que el partido
proletario, al frente de la Nación Latinoamericana, es el único guardián de las
tradiciones nacionales.
Si en una nación semicolonial dividida, como lo es América Latina, el socialismo
revolucionario no es capaz de arrastrar tras su bandera, no solo al proletariado
sino también a las clases medias urbanas y rurales, con todas sus profesiones,
sectores y grupos, para asumir plenamente su soberanía, ese movimiento está
condenado.
A los reaccionarios del Ejército les tocará la suerte de todos los
reaccionarios. Pero a todos los demás, las puertas estarán abiertas para ese
otro gran Ejército latinoamericano que habrá de realizar el programa inconcluso
de San Martín, de Artigas y de Bolívar.
Puesto que estos tres nombres señalan al socialismo de este tiempo que, en un
día no muy lejano, todos éramos americanos, todos estábamos armados y todos
luchábamos bajo una misma bandera; esta y no otra es la verdadera actitud que un
socialista revolucionario debe tener frente a las fuerzas armadas de una patria
que no se pertenece a sí misma.
JORGE ABELARDO RAMOS
(1) Acerca de la historia del Ejército cubano y su naturaleza social ver
"Historia de la Nación Latinoamericana", del autor, pag. 578 y ss. Editorial
Peña Lillo. 2ª Edición Bs. As. 1968.
(2) Un ejemplo típico de la decadencia política del Ejército argentino en el
último período lo ofrece el cambio de mandos que se produce después de la caída
de Perón en 1955. La generación militar que lo acompaño durante diez años fue
eliminada de los cuadros activos. La suplanto un grupo de "reincorporados",
rápidamente ascendidos a partir de ese año, que estaban hasta ese momento fuera
del ejército por varias razones: oposición cipaya a la Revolución Nacional,
incompetencia profesional, divergencias ideológicas de varios órdenes: unas de
índole nacionalista reaccionaria, otras nacidas del mitrismo porteño, siempre
latente en un ala del ejército. El tono dominante de los mandos del Ejército
argentino desde 1955 hasta la fecha está dado por el "occidentalismo" declarado,
su adhesión irrestricta a los postulados internacionales del imperialismo, en
particular del norteamericano, su aversión a la clase obrera, su ciego
anticomunismo. Una clara indicación del servilismo político de estos mandos que
hoy dirigen al Ejército argentino, se expresa en los cursos de "guerra
contrarrevolucionaria" que se dictan actualmente en todas las unidades del arma.
Se trata de una combinación de las enseñanzas de la escuela colonialista
francesa y de las doctrinas de la "subversión", nacidas en el cráneo de los
estrategas del Pentágono. Los oficiales jóvenes, por imperio de dichos cursos,
están leyendo ciertas obras de Marx, Engels, Lenín, y Mao Tse Tung . Se
enterarán, que duda cabe, de que el marxismo no es la formula de una
conspiración insensata y diabólica, sino una concepción del mundo, una
interpretación de la historia universal y lo que un jesuita llamaría "la idea
terrena de justicia". La introducción de los textos marxistas en las filas del
ejército por obra de los generales reaccionarios es la broma más cruel que la
historia se complace en jugar a las fuerzas del pasado. La doctrina
revolucionaria que San Martín puso en la base inicial de la milicia criolla, se
ha transformado en manos del actual generalato en una doctrina
contrarrevolucionaria. Las enseñanzas de la historia argentina y del marxismo
operarán en las cabezas de la nueva generación militar. Ya tendrán oportunidad
de enterarse los generales.
La crisis en que se encuentra inmersa la
economía de los países latinoamericanos, hacia la culminación del siglo XX,
impone un revisión de los distintos esquemas aplicados y de las teorías
ensayadas hasta el presente.
El agotamiento del "modelo" latinoamericano por la imposibilidad de articular
las modificaciones estructurales que permitiesen afianzar un desarrollo auto
sostenido y con creciente absorción de progreso tecnológico, no autoriza a
proclamar el triunfo de una ortodoxia monetarista sin destino alguno.-
Esta crisis ha servido para reforzar el convencimiento de que los países de la
América Latina no pueden resolver sus problemas sino en el marco de la
cooperación recíproca.
Un nuevo impulso integracionista se presenta como respuesta inteligente y
esperada ante situaciones que, tratadas en el marco individual de los Estados,
se presentan como de resolución imposible.
Si acordamos que el establecimiento de un espacio económico extendido más allá
de las actuales fronteras interestatales constituye el salto cualitativo de
mayor envergadura que tienen pendiente los países de la América Latina. Y si,
consecuentemente, sólo resulta estratégicamente viable un proyecto de tal
naturaleza en el marco de la integración más vasta que comprenda la totalidad de
las cuestiones políticas, culturales, científicas, jurídicas, etc., resulta
correcto plantear la necesidad de construir un derecho comunitario.
El proceso de integración económica en América Latina precisa un encaramiento
jurídico que lo regule.
Transitamos en el Cono Sur, un tipo de integración multinacional cuyos objetivos
van más allá de las primeras metas estipuladas en los Tratados. El
establecimiento de un sólo espacio económico entre los países signatarios
determina, necesariamente, la fijación de una normativa común y una jurisdicción
común.
La peculiaridad la encontramos en la transferencia que los Estados realizan, de
parte de sus competencias y la consecuente cesión del monopolio en el dictado
del derecho aplicable en su territorio.
Avanzamos hacia un concepto nuevo en materia de soberanía, puesto quese fijan un
ámbito de aplicación distinto y ampliado, se modifica tanto el sujeto como el
objeto en materia normativa. Es preciso, entonces, debatir a la luz de las
actuales circunstancias.
En efecto, al concebir este proceso de integración como el paso más serio que
han encarado nuestros gobiernos para superar una atomización que nos mantiene
relegados desde hace un siglo y medio, corresponde un replanteo profundo de
conceptos erigidos en el marco del aislamiento.
Resultaría insólito que ciertos principios que hacen a nuestra soberanía como
país, y que han sido olvidados por juristas y magistrados cuando confrontaban
con los intereses del imperialismo; sean ahora esgrimidos para impedir o
dificultar un acuerdo estratégico con nuestros hermanos del Cono Sur.
La Comunidad Europea ha debido afrontar los problemas emergentes del choque de
tendencias contrapuestas.
Decía Roy Jenkis (Presidente de la Comisión de la Comunidad): lo que ocurre es
que (a 1987) hay una contradicción no resuelta entre las fuerzas que pugnan por
retener cuanto más posible sus propias soberanías nacionales.- Hay que notar que
las dos fuerzas se encuentran, en muchos casos, en los mismos partidos, las
mismas instituciones e, incluso, las mismas personas.
Básicamente se asienta en una regla fundamental: el Derecho Comunitario prima la
totalidad del Derecho Local.
De ella derivan dos cuestiones: a) la uniformidad interpretativa del derecho de
la integración, es decir que no puede tener significados variables en función de
los Tribunales Nacionales que la apliquen y b) el Derecho de la Integración
Primario (Tratado) y Secundario (directivas y regulación) tiene que estar
sustraído de todo control constitucional por parte de los estados miembros.
La clave de un proceso de integración reside en la aceptación de intereses y
reglas comunes, dictadas a partir de perspectivas comunes y sobre la existencia
de un mecanismo jurisdiccional que controle la legalidad de los actos jurídicos
dictados e interpretar la normativa de la integración.
La primacía del Derecho de Integración sobre el Derecho Interno de los Estados
Miembros.-
Pero de manera más terminante, corresponde definir si el Derecho Comunitario
puede sustraerse del control de constitucionalidad de los Estados Miembros.-
Pero de manera más terminante, corresponde definir si el derecho comunitario
tiene rango superior a la C.N..- La solución positiva importa un paso
fundamental, puesto que no es planteable el derecho de la integración sin en
reconocimiento de su supremacía respecto de los derechos locales y tampoco es
viable un acuerdo múltiple cuando exista la posibilidad de ser revisado por los
Tribunales locales, incluidas las Cortes, por su eventual colisión con las
respectivas Constituciones.
Corresponde puntualizar, asimismo, que el actual proceso de integración
(MERCOSUR) nos obliga a definir las armonías y desarmonías que se presentan con
nuestra Constitución Nacional.
La cuestión fundamental es la delegación de competencias soberanas.
Nuestra Constitución, habida cuenta del momento en que fue sancionada, no podía
contemplar un tipo de comunidad internacional o supranacional.
Si bien propicia la apertura internacional, desconfías de "ligas políticas",
confederaciones o alianzas y condena las restricciones a la soberanía argentina.
La experiencias de la C.E.E. indica que si bien existen Tratados internacionales
que dan vida a sus instituciones dotándolas de derechos soberanos y competencias
propias; los Estados Miembros han renunciado en favor de esas comunidades a una
parte de su soberanía y la han adecuado y/o reformado aquellas constituciones
que no otorgaban con claridad la posibilidad de efectuar esa delegación de
soberanía.
Siguiendo estos antecedentes, y la opinión de la doctrina nacional (Bidart
Campos, Nestor Sagües, etc.), corresponde plantear la necesidad de la reforma
constitucional (arts. 27, 31, 100 y 104), toda vez que este proceso de
integración constituye, a nuestro criterio, un camino sin retorno y es preciso
eliminar los obstáculos que se vayan presentando a la vez que dotarlo de
contenidos nuevos emergentes del debate profundo y serio.
JORGE ABELARDO RAMOS
Cómo vino al mundo el
socialismo y dónde se encuentra
Mientras el Papa reflexiona sobre el Socialismo, en la Rusia de Stalin la
palabra está prohibida y rondan por las calles los hermanos Karamazof.
El tema del socialismo, el marxismo, el
"socialismo real", parecía haber desaparecido de la atención mundial, centrada
en el triunfo de la democracia occidental capitalista. Desde ya que incluimos en
el concepto de "occidental", también al Japón. Occidental ya no un concepto
geográfico. Define al conjunto de países industriales avanzados, que en un
tiempo fueron potencias coloniales, caracterizadas por su política expansiva y
agresiva.
Esa política permitió a tales países "occidentales" enriquecerse, al mismo
tiempo que se empobrecían los países de la "periferia". Los occidentales
encubrieron sus crímenes y saqueos con la prestigiosa mascara de considerarse
"naciones democráticas". Del otro lado, la bancarrota del stalinismo, en los
países soviéticos tendió un velo de aparente olvido sobre el verdadero
significado de "Occidente".
Pero también la polvareda de ruina producida al sucumbir el sistema del
stalinismo, se supone que paralizó el pensamiento político de la izquierda y de
los miles de intelectuales y profesores marxistas o marxistizados esparcidos por
centenares y miles en múltiples universidades de todo el mundo. Es un error. Ya
estaba paralizado hacía mucho tiempo. Los del Primer Mundo estaban amodorradas
en su bienestar y hacían con Marx abluciones matinales y ejercicios de estilo.
En América Latina, tales intelectuales y académicos marxistas esperaban
ansiosamente las novedades bibliográficas ultramarinas, así como sus antecesores
del siglo anterior soñaban con la llegada de los codiciados libros franceses.
Ahora siguen esperando que ocurra algo, para practicar la repetición.
Cuando nada lo hacía prever, quebró el malicioso mutismo el Papa Juan Pablo II.
Pronunció palabras notables. Dijo, esencialmente, que si no había dudas sobre
los aspectos perversos e inhumanos del régimen capitalista, había que establecer
claramente que, según su opinión, el socialismo como concepto general y no
encarnado en régimen político-social alguno) poseía un significado positivo: era
la aspiración humana a la justicia, y tal sentido en nada se oponía a postulados
semejantes del cristianismo.
La estupefacción de los reaccionarios fue simétrica a la de los fragmentos
enmohecidos del stalinismo nativo y de los grupos náufragos en el resto del
mundo, que después del colapso de la Unión Soviética, aún no ha recobrado la
voz.
Pues, en efecto, las palabras del Pontífice han tocado un aspecto esencial de la
discusión.
El propio vocablo "socialismo", nacido en tiempos contemporáneos a la Revolución
Francesa, suponía la introducción en el lenguaje político del siglo XVIII y
comienzos del XIX, de la noción de "justicia social", de la igualdad ante la
ley, de la crisis del derecho divino a mandar, de la abolición de los
privilegios reales y nobiliarios, en suma, pretendía el rol protagónico del
"demos".
Aunque ataviados con los calendarios, la nomenclatura y hasta la indumentaria de
la antigüedad romana, los revolucionarios de París de 1789 pretendían, al menos
una parte de ellos, el retorno a la democracia griega, vale decir, a la
democracia directa, sin intermediarios, ni rechonchos diputados, comisionistas o
coimeros del poder.
Pero con la Revolución Francesa ocurrió algo muy distinto a la democracia
griega. En Francia, la burguesía se apoderó muy pronto del poder político y del
poder económico, guardó distancia de los "sans culotte" (descamisados) y de la
informe masa del pueblo. Luego, construyó una sociedad capitalista que llegó
hasta abordar empresas coloniales. Algo supimos de esas empresas de rapiña
cuando la flota francesa bloqueó el puerto de Buenos Aires un par de veces en
tiempos de Rosas. Peor le fue a Argelia, Túnez, Siria, El Líbano, Indochina y
parte de Africa, para no hablar de la heroica y torturada República de Haití.
Entre tanto, dentro y fuera de sus fronteras, la igualdad y la justicia
brillaban por su ausencia. Ahí fueron donde nacieron los primeros socialistas
franceses, llamados "utópicos" por los "científicos" que seguirían a Marx. De
todos modos, la Revolución proporcionó a los franceses un régimen parlamentario
oficial el escamoteo del verdadero poder, reservado a las clases dominantes.
En cuanto a la Revolución de octubre de 1917, que irrumpe en el terrorífico
Imperio zarista, exhibió banderas muy cautivantes. Realizó al principio,
objetivos similares a los de la Revolución Francesa, particularmente la división
de la propiedad feudal y su entrega en propiedad a los campesinos. Por cierto
que se empleó una terminología diferente, pero la Revolución Francesa y sus
símbolos estaban presentes en este proceso.
Sin embargo, poco tiempo después de la Revolución apareció en Rusia una nueva
clase "sui generis": la burocracia del Estado. El partido bolchevique, ya en el
poder, se corrompió rápidamente e integró los cuadros de esa burocracia,
asesinando a todos aquellos que pretendían continuar el proceso revolucionario.
La nueva burocracia, encabezada por Stalin, usufructuó la renta nacional,
despojó a los obreros y campesinos soviéticos de los logros de la revolución y
estableció una dictadura terrorista sin precedentes. En la catástrofe quedó
sepultada hasta la noción misma del socialismo, que ahora, nada menos que el
Papa Juan Pablo II viene a rescatar en su significado originario.
Cabe añadir que una de las consecuencias perversas de la Revolución Rusa en su
propagación ideológica hacia el mundo exterior, consistió en universalizar los
problemas de nuestra época. Al internacionalizar las preguntas y respuestas, de
un modo semejante al empleado por la II Internacional Socialdemócrata de
principios de siglo, la Rusa soviética incurría en le mismo y fatal error
mencionado.
Para la socialdemocracia, el internacionalismo, que colocaba en un mismo plano a
los países "civilizados" que a los países "atrasados" del Tercer Mundo, de algún
modo reflejaba las condiciones del mercado mundial, controlado por las grandes
potencias imperialistas. Mientras que para los socialdemócratas europeos la
civilización sólo podría ser el resultado del progreso económico de las grandes
potencias, para los stalinistas, el "desarrollo2 de los países del Tercer Mundo
únicamente podía derivarse del fortalecimiento de la URSS.
Si detrás del internacionalismo abstracto de la II Internacional, se escondían
los intereses del imperialismo occidental, el "internacionalismo obrero" del
comunismo stalinista no era sino la pantalla para expresar la política de gran
potencia del nacionalismo ruso.
A la caída del régimen soviético, que arrastró consigo al abismo las ilusiones,
fantasías y tragedias de dos siglos, solo queda en las Repúblicas soviéticas un
aparato industrial anticuado, que terminará, al parecer, por transformarse en el
botín de los viejos gerentes y funcionarios stalinistas, reinstaurando una
peculiar sociedad capitalista.
La dictadura de Stalin sólo habría servido para incinerar las obras completas de
Marx, Lenin, Trotsky, Bujarín y millones de insurrectos de la época zarista, (en
muchos casos junto a sus autores) a fin de echar los cimientos de una nueva
sociedad, en nombre del socialismo. El fruto de tal esfuerzo es aterrador. Pues
dicha sociedad, en realidad no se estaba dirigiendo al socialismo, sino al
capitalismo. Los actores de la tragedia no conocían el texto del drama que
representaba ni, por supuesto, su final.
La "acumulación socialista primitiva" había sido nada más, y nada menos, que una
acumulación capitalista mucho más sangrienta y horrenda que las escenas
dramáticamente relatadas por Marx en "El Capital" en la revolución industrial de
Inglaterra. Ni Nostradamus habría podido adivinarlo.
La nueva burguesía rusa, que sólo puede salir de los rangos del funcionario
stalinista, se prepara a ocupar la escena. Un nacionalismo de perfiles zaristas,
(y los propios redivivos zaristas, en las calles, con sus ajadas banderas y el
retrato de Romanof) resurge, aún en las urnas, más fuerte que en la época de
Nicolás II. Por las calles de Moscú vagan los fantasmas de los hermanos
Karamazof y los endemoniados Stavogrines, en una "reprise" infernal. La palabra
"socialismo" ha desaparecido del vocabulario ruso, y hasta el régimen
jurídico-político de los "soviets", que aún como cáscara vacía subsistió hasta
hoy, acaba de ser derogado por el gendarme gran-ruso que lleva el nombre de
Yeltsin.
Hace apenas 5 o 6 años, este personaje era el Secretario del Partido Comunista
de Moscú, guardián de la doctrina y autoridad superior de la policía secreta.
Yeltsin no ha cambiado nada. Sólo suprimió al Partido Comunista y a la doctrina,
que, por lo demás, habían muerto hacía mucho tiempo.
Empresarios japoneses desean comprar para parques públicos de Tokio 70 estatuas
en bronce de Lenin, arrumbados hoy en depósitos municipales de Rusia. Nunca un
giro de la historia, tan rica en horrores, había proporcionado un espectáculo
semejante. Frente al mutismo de los burócratas rusos y el regocijo de los
capitalistas occidentales, se desarrolla ante nuestros ojos esta página de la
historia mundial.
Por todo lo dicho, las revoluciones nacionales del Tercer Mundo, en la época de
Perón, como en la actual, necesitaron tomar distancia de unos y otros y mirar al
planeta con sus propios ojos.
Perón habló del "socialismo nacional", los países de Africa se refirieron al
"socialismo africano", otros sectores de América Latina bautizaron como
"socialismo criollo" a las aspiraciones populares de los latinoamericanos de
buscar su propio camino y luchar por la unidad nacional de los Estados
balcanizados del continente.
Ante el desconcierto y la perplejidad que son las características esenciales del
fin de siglo, se entiende la urgencia de redefinir las palabras "socialismo" y
"nacionalismo", en la escala de América Latina. Es una gran Nación a constituir,
y el fundamento insoslayable para reflexionar en un profundo viaje hacia
nosotros mismos. De ahí la oportunidad con que el Pontífice ha salido a
defender, de algún modo y de acuerdo a su propia visión como jefe de la Iglesia,
la lucha por la justicia en este mundo, sin la cual no puede haber paz ni
dignidad.
JORGE ABELARDO RAMOS
EL INFORME RATTENBACH
Vendido a Mayor Precio que su Valor Verdadero
Noviembre 23 de 1983.-
La comisión Rattenbach pide la pena de muerte
para los tres oficiales que decidieron la ocupación de las Malvinas. El pedido
pinta de cuerpo entero a Rattenbach y colegas. Y pensar que pasaron largos años
de sus carreras cantando el Himno ante todos los mástiles de la República para
pedir calma, finalmente, cuando llegó la hora de marchar y morir. Ahora dicen
que se trata de una "aventura militar inoportuna". ¡Y la Nación ha gastado
montañas de buenos sueldos para empollar generales herbívoros, que tiemblan ante
Occidente y sólo piden muerte o prisión perpetua para sus camaradas!. Sin
embargo, detrás de las penas que piden para Galtieri está el propósito de
enterrar para siempre la memoria colectiva el hecho prodigioso e imborrable de
que luchamos en desigualdad de condiciones con los dos imperios más poderosos y
pérfidos de la tierra.
Triste misión la de Rattenbach. Con los chismes de Casino, y acopio de errores
técnicos, improvisación, cobardía, -en suma, gajes de toda guerra-, quieren
sepultar, con la benevolencia de la "opinión mundial", a los jóvenes héroes que
enrojecieron con su sangre el mar austral y eclipsar el giro espectacular de la
perdida conciencia nacional de toda la América Latina, puesta de pie cuando
tronaron los cañones de la Argentina. Esa es la victoria política que obtuvimos
sobre Gran Bretaña y es justamente esa victoria la que desean nublar estos
tristes redactores del informe Rattenbach. No me extraña en absoluto. ¿No es el
mismo Brigadier Rey que firmó el decreto como integrante de la dictadura de
Lanusse, otorgando a la Reina de Gran Bretaña el laudo para resolver el problema
del Beagle? Ahora pretende condenar a muerte a los que guerrearon contra
Inglaterra. "Vaya usted a hacer Patria con esa gente", dijo Bolívar,
refiriéndose en su tiempo a sujetos semejantes.
El imperialismo mundial, simulador incesante de las "formas democráticas",
quiere poner la mano sobre nuestro uranio enriquecido, que nos sitúa como el
único país del Tercer Mundo que se encuentra en el umbral de la revolución
científica y tecnológica de nuestra época, si sabemos avanzar más allá; y quiere
apoderarse de nuestras empresas estatales para cobrarse la deuda externa.
El informe de Rattenbach se incluye, lo sepan o no deplorables autores, en esa
campaña mundial para inferiorizar a los argentinos.
Pero no van a prevalecer, me atrevo a asegurarlo.
JORGE ABELARDO RAMOS
Una carta abierta al General Lanusse
Ningún medio de comunicación argentino publicó
esta carta, ni tan sólo mencionó su existencia. La misma está redactada por el
Embajador Jorge Abelardo Ramos.
Se trata de una respuesta al agravio que el ex dictador Alejandro Agustín
Lanusse hiciera sobre el gobierno del presidente Carlos Menem y el más
importante de los movimientos populares de nuestro siglo: El peronismo.
Señor:
Al regresar de una larga ausencia en México, me informo que Ud. Ha sostenido la
incompatibilidad del peronismo con la decencia. Con fines puramente
histórico-pedagógicos, y en beneficio de la juventud, que no conoció los hechos,
me permitiré, respetuosamente, refrescarle la memoria.
Ud. comenzó su carrera militar violando la lealtad debida al Comandante en Jefe
de las Fuerzas Armadas, el General Perón, que además era el Presidente
Constitucional de la Nación. Como simple capitán, participó en septiembre de
1951, en el motín encabezado por el General Menendez.
Detenido por esa causa en 1955, la revolución "libertadora" lo premió con dos
ascensos simultáneos, que lo elevaron elegantemente a la condición de Teniente
Coronel y de Jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo. Ese Regimiento
glorioso, creado por San Martín, tiene por misión proteger al Presidente. Ud.
innovó en la materia pues como jefe del regimiento escolta contribuyó a derrocar
al General Eduardo Lonardi, presidente del golpe militar, a quien Ud. debía
lealtad. Al ayudar al estado mayor, elevando al poder un golpe palaciego al
General Aramburu, Ud. se garantizaba una brillante carrera, aunque no enriquecía
la tradición sanmartiniana del Regimiento de Granaderos. Su actividad de
revoltoso conspirador, no conoció fatiga, según verá quien lea.
Poco después, en 1962, le tocó el turno al presidente Frondizi, que había
soportado 34 planteamientos militares del grupo golpista al que usted
perteneció, antes de su derrocamiento. Ud. no faltó a esa cita, ni a las luchas
intestinas de la Marina y el Ejército en 1962 y 1963.
Miembro estelar del arma de caballería, Ud. encontró un jefe ideal en el General
Onganía.
Devoto de tal oficial, Ud. actuó en la caída del Presidente Arturo Illia en
1966, y en tal carácter acumuló méritos para su "cursus honorum". Designado por
Onganía como Comandante en Jefe del Ejército y coronada así turbulenta carrera,
¿a qué más podía Ud. aspirar, designó enseguida como Presidente de la Nación al
General Roberto Levingston, tan solo para destituirlo siete meses más tarde. Sin
perder un minuto asumió a la Presidencia, y conservó con la prudencia de Fabio
el Antiguo, la Comandancia de su fuerza. Nuevamente, ya inquietos los dioses de
la guerra, podrían haberle preguntado: ¿Qué más General?
Y Ud. dejó a los dioses apampados de estupor. Su apetito de poder era
pantagruélico.¡ Ahora quería ser Presidente Constitucional! Así emprendió
negociaciones en 1971 con el General Perón en el exilio. Ud. gestionaba los
votos peronistas (que en la ocasión no le parecían indecentes), pero el caudillo
rechazó sus pretensiones. El GAN (Gran Acuerdo Nacional) se fue al demonio, de
donde sin duda había provenido. Ciego de ira, y obligado a convocar a
elecciones, Ud. proscribió la candidatura de Perón y declaró que nadie le
impedía su regreso a la Patria. Agregó una bravata: "Si Perón no volvía era
porque no le daba el cuero". Cuando en noviembre de 1972 regresó el General
Perón a la Argentina, Ud. movilizó 10.000 soldados en Ezeiza y rodeó con ese
despliegue militar a un anciano, solo y enfermo de muerte, cuya única fuerza
consistía en el amor de su pueblo. Ud. si tenía cuero. Allí dio muestras de su
valor.
Veinte años más tarde y confiado en la amnesia colectiva, califica Ud. al
Presidente Menem de "improvisado" ¡Nada menos que Ud General, que aturdido por
el caos ecnómico desencadenado por la caída de Perón en 1955, pretendió
conjurarlo suprimiendo en 1971 el Ministerio de Economía! Pero fue Ud., señor, y
sus asociados civiles y militares en el golpe, los que iniciaron ese caos
contrarrevolucionario, y es el Presidente Menem quién debió asumir la formidable
tarea de ponerle remedio.
Permítame recordarle que Ud. y otros derrocaron a Perón, que había iniciado
corajudamente la unidad latinoamericana, el "Zollverein" del Sur. El gran
proyecto quedó postergado casi 40 años. Correspondió al Dr. Menem el mérito
excepcional de haber retomado la bandera y firmado el Tratado MERCOSUR. Este
convenio de hermandad puso fin al Tratado de Tordesillas, que separó primero a
los reinos de Portugal y España, y luego a Brasil de la Argentina. Dicha
antagónica separación secular solo benefició a las potencias balcanizadoras.
Mientras que Onganía y Ud. obstaculizaban todo lo posible las relaciones con
Brasil durante la construcción de Itaipú, el Presidente Menem ha despejado con
el MERCOSUR la ruta para construir la Patria Grande. Menem no ha usurpado nunca
el poder, como los grupos facciosos que Ud. integró. Fue elegido tres veces
gobernador de La Rioja y una vez Presidente de la Nación, por el voto de los
pueblos, y padeció cárcel cinco años por esa causa. Mientras que Ud. se ha
pasado la vida firmando actas de derrocamiento y órdenes de detención, Menem en
esa materia, sólo ha firmado indultos y órdenes de liberación.
Para concluir: Ud. se ha merendado, solo o en camarilla, al presidente Lonardi,
al presidente Frondizi, al presidente Illia, al presidente Onganía y al
presidente Levingston; se entreveró en cuanta lucha interna padeció el ejército;
procuró el voto de los indecentes y la amistad con el indecente máximo. Y ayudó
a los fusilamientos de militares y obreros en 1956. ¿ Y todavía la quedan ganas
de hablar? ¿ Además quiere fundar una cátedra de ética?
Si en el Colegio Militar de la Nación existiese una materia llamada Decencia, Ud.,
General, no podría impartirla. Y si quisiera hacerlo, los jóvenes oficiales
rechazarían semejantes lecciones de tal profesor. Dicho sea de paso, del Colegio
Militar Ud. expulsó a sus más brillantes profesores, a la generación de los
tenientes, que con Fernández Valoni y Licastro a la cabeza constituían la
esperanza del ejército. La suerte no le ha sido avara, General, pero no abuse de
ella. La Patria no la ha tenido con Ud.
Pero no crea que su curiosa carrera deba esperar en el futuro el juicio de la
historia. La historia ya ha empezado su tarea y Clío, su delicada musa, le
sugiere constricción y silencio.
JORGE ABELARDO RAMOS
Bueno Aires, Marzo de 1992
LA CRISIS DEL CAPITALISMO, EL COLAPSO SOVIETICO Y UN CAMINO PROPIO PARA LA AMERICA LATINA
Esta es la síntesis de la intervención de Jorge Abelardo Ramos durante una reunión celebrada en Córdoba en Junio de 1993 , en la que el Movimiento Patriótico de Liberación, que el encabezara, analizaba la cambiante realidad de la época.
SI EL CAPITALISMO ESTA EN CRISIS, SI EL SISTEMA
SOVIETICO HA ENTRADO EN UN COLAPSO MORTAL, SI EL PERONISMO ESTA CAMBIANDO Y EL
RADICALISMO ES UN CADÁVER, Y SI, ADEMÁS, LAS IZQUIERDAS PORTUARIAS YA NO TIENEN
NADA QUE DECIR : ¿QUÉ DEBEMOS HACER?
UN ESBOZO DE RESPUESTA
Cuando alguien formula una opinión política,
así sean personajes equívocos al servicio de los intereses extranjeros o de
algunas empresas, del tipo de Neustadt o de Grondona, o se hojean algunos de los
órganos de la gran prensa comercial, enmascarada de "prensa independiente",
tales opiniones no flotan en el vacío histórico, no han aparecido por puro azar.
Tras un juicio de valor, siempre hay un interés material, directo o indirecto.
Tampoco el país vive al margen de los acontecimientos mundiales. El colapso del
sistema soviético y la crisis que recorre el régimen capitalista, proporcionan
un abundante material para la reflexión política en este fin de siglo.
Lo primero que salta a los ojos en el panorama actual es la profunda ola de
pesimismo cultural e histórico que se advierte en los grandes centros del poder
mundial y que irradia a los países del Tercer Mundo. Este euroescepticismo ,
cuyas razones explicaremos mas adelante, carece de justificación en América
Latina. Nuestra gran frustración histórica (la fragmentación en veinte
repúblicas impotentes, la miseria crónica, los mal pagados trabajadores urbanos
o agrarios, los indígenas o niños abandonados o moribundos, la interminable
lacra de la deuda financiera) imprimen, por el contrario, a la iniciativa
política y a la voluntad de transformación social una fuerza y un optimismo
irresistibles. No tenemos otro camino. Estamos empujados por la historia a
seguirlo. Al resistir la ola de pesimismo histórico y cultural importado (mucho
mas nocivo que la pacotilla importada a bajo costo y calidad equivalente)
advertimos que la indiferencia política de la juventud argentina es una de las
mas graves enfermedades morales que padece el país y un factor de conservatismo
social que solo beneficia a las clases sociales privilegiadas.
Es a la luz de tales hechos que no podemos abandonar los grandes ideales de
liberación nacional y de revolución. Son estos ideales y aspiraciones, que
nosotros sintetizamos en la formula de socialismo criollo y unidad
latinoamericana, los únicos que pueden abrir la ruta para una vida plena, digna
de ser vivida. Esta situación encuentra a los argentinos en un momento en que el
gran movimiento nacional y popular, nacido en el año 1945 por una alianza
establecida entre el Ejercito popular de esa época y la clase trabajadora, el
fundamento de lo que constituyó luego el llamado peronismo, está en crisis, como
están en crisis múltiples valores.
Hemos dicho ya en otras oportunidades que este fin de siglo nos presenta la
disolución del conjunto heteróclito o muy diverso de repúblicas que se habían
unido en la Revolución rusa con el nombre de Unión de Repúblicas Socialistas
Soviéticas; sesenta o setenta grandes nacionalidades, decenas y decenas de
grupos étnicos culturales. Habían sido heredadas del yugo del imperio zarista y
pasaron a formar parte de una Unión, que en los comienzos del proceso
revolucionario de 1917 parecía destinada a redimir a los trabajadores y
campesinos de la propia Unión Soviética y del resto del mundo de toda clase de
pasadas torturas y dolores. Sin embargo la transformación operada en el curso de
estos setenta años llevó a los grandes ideales iniciales a su versión más
contradictoria y perversa. Se apoderó del gobierno y de los recursos
fundamentales del país una burocracia llamada stalinismo, con características
sanguinarias. Este sistema terrorista, en lugar de autorregenerarse, como
algunos imaginaban, concluyó por disolverse dramáticamente hace un año y medio.
Como consecuencia, la bancarrota del burlesco "socialismo real" creó
universalmente un clima de escepticismo y desencanto en todos los ámbitos donde
las ideas socialistas y marxistas habían ejercido una poderosa fascinación
durante décadas. Al mismo tiempo y paradójicamente, el otro mundo, la Europa
occidental y los Estados Unidos, así como la potencia capitalista mas
recientemente llegada al pináculo de su fuerza, Japón, están sufriendo las
consecuencias particulares que la persecución exclusiva del lucro impone al
desarrollo tecnológico.
El desempleo en este momento en Europa y en los Estados Unidos ( y ya comienza
en el Japón) empieza a constituirse en uno de los grandes problemas de los
países avanzados. En la Comunidad Económica Europea hay mas de 19 millones de
desocupados; se dice que hay 9 millones en los Estados Unidos. Empiezan a
aparecer en Japón los problemas de desempleo. Este, en los países industriales
avanzados, se origina también en el propio progreso tecnológico, que tiende a
desarrollarse con a una gran velocidad. Con la automatización y robotización de
los procesos productivos se elimina personal. Las máquinas pueden funcionar sin
el esfuerzo muscular en el que se fundaba la vieja teoría de valor de Marx.
Desaparece asimismo el concepto marxista del ejército industrial de reserva,
capaz de regular los salarios por el nivel mas bajo. No habrá en las potencias
industriales obreros desocupados "de reserva". Simplemente no volverán a
trabajar jamás. Cruelmente, los adelantos técnicos, proezas del genio científico
de los hombres, arrastran fatalmente a las sociedades avanzadas a los abismos de
la desocupación y de un terrible futuro.
El progreso de los grandes países del que nos habla la gran prensa argentina, no
solo origina desempleo sino que trae, aún en aquellos tradicionalmente generosos
y abiertos como España, problemas de racismo, discriminación racial hacia los
latinoamericanos, negros, turcos e inmigrantes de las colonias o de la periferia
de Europa. Liberadas las posesiones, en este caso de Inglaterra o de Francia,
argelinos y birmanos, hindúes o pakistaníes, marchaban a los centros, ya sea a
Paris o a Londres. De algún modo estaban en condiciones de hacerlo ya que habían
habitado colonias de esos países centrales. Encontraban en las grandes
metrópolis mejores condiciones de vida.
Ahora todos ustedes habrán visto lo que está ocurriendo en Europa. Aún en España
han ocurrido muertes. En Alemania han aparecido estos neonazis con la cabeza
rapada y los sesos en iguales condiciones.
Se han manifestado fenómenos renacientes de un racismo discriminatorio y, en
ocasiones, homicida, que se creían extinguidos para siempre.
Por el contrario América Latina y la Argentina actual sufren fenómenos similares
de desempleo pero por razones inversas a los que padece Europa y los Estados
Unidos capitalistas. Nosotros sufrimos el desempleo por que no tenemos un
desarrollo industrial importante y ellos porque lo tienen en exceso.
¿Llegaremos nosotros a robotizar la industria? No hay leyes económicas
inexorables. Ya Vico decía que la historia puede ser comprendida porque la hacen
los hombres. En algún momento tendremos que determinar, los argentinos y los
latinoamericanos, si queremos que haya robotización. Porque ella supone en si
misma que una fábrica puede producir muchos mas zapatos pero con pocos ,o acaso,
sin ningún empleado. Tuve ocasión de conocer en Mendoza hace algunos años, un
gran establecimiento industrial con procesos automatizados. Había una gran
habitación donde funcionaban en silencio unos aparatitos, unidades digitales. Un
solo empleado con guardapolvo, que no era alemán sino mendocino, recorría el
salón observando como funcionaba todo. Ahora bien, ahí no hay obreros.
Cualquiera de nosotros, victima de las ilusiones de progreso del siglo XIX y XX
, del que somos hijos, podrá decir: ¡pero que bien, que maravilla!. Aquellos
obreros que antes estaban aquí trabajando como autómatas, como Carlitos Chaplin
en "Tiempos Modernos", han sido liberados de esa sofocante y rutinaria labor que
ahora realizan las maquinas robotizadas. Se piensa entonces en lo que hemos
avanzado. Estamos seguros que aquellos quinientos o mil obreros que antes
soldaban en las fábricas automotrices, en este momento disfrutan en el prado de
la lectura de una novela de García Márquez. Gozan de la música. Hacen ejercicios
físicos. Participan de la vida familiar o extrafamiliar, según los gustos. Unen
naturaleza y logos .
A través de los milenios el genio del hombre ha llegado a establecer lo que se
llama la inteligencia artificial. Es la realización de la utopía.
Pero ¿es así?. Las consecuencias de la robótica, planteada en estos términos, en
los Estados Unidos y en Europa, ¿son estos?. No, no es así. Ese antiguo obrero,
técnico o capataz, ausente de la fabrica para siempre, probablemente este sumido
en una profunda depresión.
¿Hay 19 millones de desocupados en la Europa avanzada?. El continente modelo,
creador de la civilización contemporánea, cuenta, ciertamente con millones de
desocupados. Este numero tiende a aumentar. La clase obrera clásica,
inversamente, a desaparecer y con ella no escasa parte de la doctrina de Marx.
(El socialismo en el mundo industrializado se queda sin sujeto de la historia).
Para completar el panorama, el capitalismo occidental avanza hacia un mundo
cibernético sin obreros, pero también sin consumidores.
Todavía hay en los Estados Unidos y en Europa un sistema de subsidios a los
desocupados de tal envergadura que es aquí imposible de mantener, dada la
ausencia de recursos y capital acumulado. Pero existe una zona gris cada vez mas
amplia. No conocemos su limite ni el momento en que la sociedad capitalista no
podrá mantener mas desocupados.
Si volvemos la mirada al llamado "mundo socialista", podemos ver la quiebra de
una idea: la de que la planificación y la economía del Estado iban a garantizar
un porvenir mejor a todos aquellos que estuvieran en esa área. Ha estallado de
una manera tan asombrosa, tan rápida que aún no hemos logrado internalizarlo, no
hemos podido pensar sobre la naturaleza del estallido. Después de setenta años
de doctrina oficial del marxismo, en un momento determinado, como si fuera
abatido por un soplo mágico, desaparece todo. Reaparecen o se crean 17 o 18
repúblicas de diferente magnitud poblacional. Repúblicas de tres millones de
habitantes y, desde ya, las grandes, como Ucrania, con 50 y la propia Rusia, con
150 millones, que surge , como ayer, dominante sobre los pueblos y culturas
subyugados durante mil años por la casa Romanoff. El Imperio zarista había
dejado a la Revolución rusa esa herencia colonial.
Medio mundo estalló de golpe. No podemos en este momento sino seguir el proceso
y meditar sobre la forma en que la centralización del Estado y el monopolio
estatal de los medios de producción , sin participación obrera y popular,
llegaría a engendrar una burocracia policial y terrorista.
Volvamos al mundo capitalista. Tiene en este momento tres centros de poder. Uno
de ellos es la Comunidad Económica Europea, el otro los Estados Unidos y el
tercero Japón. Allá en el fondo, del otro lado del mar, está el formidable
enigma chino. Como ustedes saben, a diferencia de la Unión Soviética, la
flexibilidad de una muy vieja historia, ha logrado, después de Mao Tse Tung y a
través de su sucesor, Deng Xiao Ping, introducir mediante un sistema político
fuertemente centralizado y un sistema económico altamente descentralizado,
islotes de capitalismo exterior y propio, y le ha dado al gigantesco pueblo
chino, de entre 1000 y 1200 millones de habitantes, la posibilidad de escapar a
las terribles hambrunas. Han logrado cultivar el arroz necesario para el consumo
de esa inmensa población. El criterio de establecer objetivos propios, que no
tienen porque coincidir con los de América Latina, ha determinado que sea un
mundo relativamente estable. Es imposible entonces abrir un juicio cierto sobre
ese mundo, muy cerrado sobre si mismo, que empieza a abrirse económica pero no
políticamente. Pero el foco dinámico desde el punto de vista capitalista es el
Japón.
Con los Estados Unidos, nos encontramos en el mismo continente físico, aunque
separados por esa barrera religiosa y lingüística que se establece en el Río
Bravo y separa a Norteamérica de México. Tenemos también la CEE, donde se
reúnen, por así decirlo, las naciones clásicas heredadas desde la disolución del
Imperio romano. Fueron durante largos siglos potencias coloniales y una de
ellas, el imperio ingles, tuvo mucho que ver con nosotros, argentinos y
latinoamericanos. Con relación a la incorporación de la Gran Bretaña a la CEE ,
vale la pena señalar que ,coetáneamente con esta incorporación, se produjo el
alejamiento de Inglaterra del Río de la Plata, con el abandono de sus
inversiones. Sea porque Perón nacionaliza parte de ellas, sea porque Inglaterra
se repliega sobre si misma, el hecho es que abandona al Uruguay y a la
Argentina, donde había ejercido una decisiva influencia, se concentra en la isla
desarrollando su agricultura, ganadería, lechería , etc. y, finalmente, ingresa
en la Comunidad que se establece en Europa a fines del año 1960. Hay una
correlación muy interesante entre la caída del gobierno de Perón, que consistió
en lo fundamental en una tentativa de política industrial independiente guiada
por el ejercito y apoyada por la clase obrera, y la retirada de Inglaterra del
Río de la Plata.
Inglaterra va a refugiarse para sobrevivir en el contexto de la CEE. Los países
que la integran lo hacen porque el desarrollo de su capitalismo, en los limites
establecidos por el viejo estado nacional, resulta ya excesivo para su mercado
interno. Necesitan expandirse y crear un mercado interno de proporciones mucho
mayores. Se unen los viejos enemigos, enfrentados durante siglos. Se olvidan las
guerras entre Alemania y Francia, la ocupación de Bélgica por parte de Alemania
durante cuarenta años, las ruinas, destrozos y dolores que los distintos celos
dinásticos, políticos y militares causaron a las distintas partes que
constituyen la Europa Occidental y, en un rasgo del genio político europeo,
tienden a unirse en una formidable comunidad, donde hay mas de ocho idiomas, lo
que implica que uno de los mayores costos sea el de los traductores, ya que
necesitan un ejercito de ellos.
Es así que esta especie de mundo multilinguístico y antagónico entre si desde la
crisis del imperio romano, se ha unido. Procuran con dificultades una moneda
común.. Hay una absoluta libertad en la circulación de bienes y gentes,
creándose un formidable mercado interno, dotado de una gran tradición cultural,
de un pensamiento y una practica científica colosal. Se afirma que los grandes
adelantos tecnológicos de los EEUU se deben a que se trasladaron hacia este país
los principales pensadores de la ciencia europea, o a que sus concepciones
fueron usadas por la maquinaria industrial norteamericana, que a su vez generó
pensamiento científico.
Esta formidable plataforma de la cultura europea está hoy en crisis, una crisis
tan severa que despierta la barbarie racista. Pero, a diferencia de los tiempos
de Adolfo Hitler, acá no hay ninguna doctrina, por alucinante que sea.
Simplemente, cuando aparece un argelino por las calles de Paris, el obrero
francés lo ve como a un competidor que acepta, por el mismo trabajo, un salario
menor. Supone que le está quitando el trabajo. Así ha ocurrido hace poco en la
Argentina, donde algunos funcionarios y cierta prensa , así como también algunos
dirigentes sindicales, consideraron extranjeros a los hermanos de la América
Latina. La estupidez no reconoce fronteras.
No es nuestra intención hacer aquí un análisis del régimen capitalista como tal,
sino simplemente describir el estado actual de Europa. Señalemos que, habiendo
renunciado a sus prerrogativas aduaneras nacionales, habiendo construido una
sola aduana, la característica fundamental de Europa es haberse transformado en
una fortaleza tarifaria.
La vieja idea que la Sociedad Rural Argentina (los representantes de los
terratenientes de la pampa húmeda) expresaban en todo momento fue la siguiente:
"comprar a quien nos compra". Los ganaderos habían establecido una sólida
vinculación económica con Inglaterra, que tuvo su período de oro antes del
advenimiento de Perón. Nuestros productos iban a Inglaterra, que se encargaba de
ser el agente distribuidor en Europa, y a cambio nos mandaba libremente vagones,
carbón, rieles, trajes, etc. De Francia venían las queridas de los ganaderos y
el champagne "Pommery". Ese era , mas o menos, el esquema.
Pero eso terminó. Inglaterra nos abandonó y se dedicó a producir lo mismo que
nosotros. A criar no solo toros, sino también novillos. A su vez, con la CEE,
rompió la insularidad británica con respecto al continente. Esta CEE cuenta con
una ciudad capital, que es Bruselas. Allí, en un palacio, funciona el gobierno
cotidiano del organismo. Todos los días se reúnen y deliberan los ministros y
los traductores de la Comunidad. Dicen, por ejemplo: "nos oponemos a que entren
textiles o carnes procedentes de Argentina". Y estos productos no pueden
ingresar. O proponen: "hay que aumentar el precio del trigo francés", lo que es
un disparate. Y dicen "aprobado"!.
Han cerrado todo de tal manera, que la protección interna de los distintos
productos de la Comunidad llega al extremo de subvencionar a la NO producción.
Así es que se establece (no en Francia sino en Bruselas) que los campesinos
franceses que produzcan menos, recibirán una subvención. Existen estipulaciones
recientes que subvencionan aquel predio que no produce nada. Esto sencillamente
es contra natura. En un mundo hambriento, el premio en la Europa civilizada y
capitalista se da por no producir. En materia de alimentos, los costos de la
Comunidad son mas altos que los de la Argentina. Si hubiese un régimen de
librecambio, nosotros podríamos ser los proveedores de Europa y de América
Latina (como debemos serlo a través del MERCOSUR), pero en la CEE desaparecería
inmediatamente toda la agricultura y la lechería mantenidas artificialmente.
Entonces Europa dice: nada de libertad de comercio, nada de apertura, el
liberalismo no existe. Lo que existe es un embudo donde no pueden entrar los
productos competitivos, salvo los tropicales por el tratado africano de Lomé.
Los europeos , que tienen una mirada cargada de historia, miran a América Latina
y se dicen : "acá hay mucho Perón, mucho Velazco Alvarado, mucho Pancho Villa,
etc. Entonces, desde hace ya varios años, trasladaron la compra de productos que
ellos no pueden fabricar in vitro, tales como frutas del trópico, hacia Africa.
Allí el grado de resistencia política y de estructura social es inferior al de
América Latina, por lo que les concedieron el privilegio de ingresar esos
productos a Europa, para que los gordos cargados de colesterol de Hamburgo
puedan deleitarse también con las mejores frutas.
Ese mundo esta petrificado y ha incinerado los supuestos ideales del librecambio
que habían postulado los grandes teóricos de la economía política, desde David
Ricardo a Carlos Marx . Marx había sostenido en algún momento el carácter
revolucionario del librecambio, aunque desde ya, lo hacía desde la óptica del
capitalismo ingles y no de las embrionarias economías de América Latina, que no
entraban en sus preocupaciones.
Este retorno al mercantilismo o proteccionismo constituye una medida de
autodefensa de la sociedad europea, que ya no puede soportar la competencia si
no es a cuentagotas. Pero, pese a todo, la desocupación crece inexorablemente.
Cuanto mas avancen tecnológicamente, mayor va a ser la cantidad de personas que
en la Europa civilizada no participaran mas del sistema productivo. ¡Un gran
interrogante se cierne sobre el destino del capitalismo europeo!. Fenómeno que
también se da, aunque bajo otro ángulo, en los EEUU. Ellos habían logrado
mantener el ritmo de su inversión y de sus prodigiosos y geniales adelantos
científicos, no solo gracias a la contribución del pensamiento científico
abstracto europeo, sino a que había una especie de enemigo simbólico,
probablemente mucho mas simbólico que real. La Unión Soviética era el gran
justificativo, un demonio que perseguía nada menos que la dominación del mundo.
Gracias a eso, todos los gobernantes de los EEUU, con mayor o menor intensidad,
siguieron una carrera armamentista , que duró hasta el pasado año. Fueron
cincuenta años de esta política , lo que significaba que una gran parte de la
renta nacional se invertía en la prosecución de nuevas invenciones. La creación
de armas, cada vez mas poderosas, llevó a darle a Norteamérica el carácter de un
verdadero arsenal mortífero, en el que se incluía una alucinante guerra de las
Galaxias, imaginada por Ronald Reagan . Mas allá de ser buen o mal actor y
Presidente, Reagan representaba las tendencias latentes del capitalismo
norteamericano que persigue el objetivo del lucro y el "American dream" del
poder mundial. Sea como sea, la humanidad ha rozado el Apocalipsis y no les
quepa duda de ello.
Al detenerse la carrera armamentista en los EEUU, pasa a tener un papel
importante la formidable deuda externa e interna que aqueja a la gran nación del
norte. Esa deuda resulta de la fabricación de productos que carecen de utilidad
social. Durante décadas, la parte mayor, y la mas costosa, de su producción
nacional fue a parar a los depósitos de armas letales. Así se generó una deuda
fiscal de mas o menos 350.000 millones de dólares anuales. Ahora nos encontramos
con que los EEUU, en lugar de mirar al mundo están mirándose a sí mismos. Esto
tampoco es para afligirse demasiado, ya que cada vez que ellos tienen problemas,
nosotros podemos respirar un poco.
Hoy deben examinar los problemas internos, que parecieron inexistentes durante
largos períodos históricos. Interesante cuestión: un país tan poderoso, tan
confiado en si mismo, tiende ahora a la introspección. Se habían dado todos los
lujos, entre otros, el de que todo el estado de Florida fuera ocupado por
cubanos exiliados de su país y que uno de ellos fuera electo como Gobernador de
ese estado. Costoso lujo, curioso problema político. De algún modo América
Latina se ha introducido en los EEUU, tanto en Miami como en Los Angeles. Se
acaba de establecer legalmente, por ese motivo, el carácter obligatorio de la
enseñanza del español en La Florida, que ha pasado a ser un Estado bilingüe.
Visto desde otro ángulo, tienen depósitos propios de petróleo hasta el año tres
mil y mantienen en estado de sub - producción a sus yacimientos. Al mismo tiempo
procuran llegar mediante el NAFTA a un acuerdo con México y Venezuela para
garantizarse su provisión de petróleo hasta que ya no quede ni una gota en el
planeta. Esta planificación de alguna manera, se ha vuelto ya anacrónica, forma
parte del pensamiento estratégico anterior, donde el petróleo posibilitaba la
garantía de la continuidad de la economía civil en caso de guerra. Todo esto
entra hoy en discusión.
Lo que interesa aquí es señalar el carácter proteccionista cerrado del capital
europeo. Un ejemplo: el otro día se enviaron en "containers" diez toneladas de
carne de lomo para Alemania. Ya no piden que les mandemos las medias reses en
barcos frigoríficos. Aunque podíamos decir que así se suma valor agregado, ya
que los matarifes se encuentran acá, la idea es que Europa solamente pide, hoy
un cajón de ananá, mañana uno de lomo... Toman de afuera solamente las
exquisiteces, nada mas. El comercio exterior argentino no puede depender de
tales bocadillos.
¿Y los EEUU? Se protegen de los productos competitivos, o sea de nosotros.
Todos sabemos que nuestra economía se había fundado en una asociación con
Europa, no con los EEUU, donde nunca vendimos nada, aunque comprábamos bastante
con las libras esterlinas venidas de Inglaterra. Era el bien conocido comercio
triangular.
¿En que momento empieza la crisis argentina? Comienza mas o menos correlativa
con la caída de Perón y la interrupción del proyecto industrial y popular del
peronismo. Coincide la contrarrevolución de 1955 con la formalización de la
Comunidad Económica Europea en el año 1960. La Argentina se encuentra sin
gobierno popular y revolucionario y, al mismo tiempo, Inglaterra abandona el Río
de la Plata. No tenemos a quien venderle y nuestro país vuelve a caer en manos
de la oligarquía, que trata de colocar sus saldos exportables en cualquier
lugar. En determinado momento, en la época de Martinez de Hoz, es tal la
desesperación que le llegan a vender trigo a los mismos rusos. Empezamos a andar
a los tumbos.
El reflejo de la crisis es lo que va a explicar en los últimos treinta años la
sucesión incesante de gobiernos militares desorientados, dando golpes a
izquierda y derecha y también la aparición de gobiernos frágiles, de corte
civil, muy transitorios. A las mismas razones de fondo obedece la aparición de
grupos armados terroristas. Ellos reflejarán el pánico y la desesperación de una
parte de las clases medias que añoran las antiguas condiciones de vida. Por esa
razón los Tupamaros en Uruguay y los grupos análogos en la Argentina tomaron las
armas. No para ir hacia delante, sino para ir hacia atrás.. Querían regresar a
las condiciones de vida relativamente privilegiadas de las clases medias del Río
de la Plata en los tiempos de oro de la influencia inglesa, que se prolongó
hasta los gobiernos de Perón.
Fueron tan estúpidos estos pequeños burgueses "democráticos" que ayudaron a
derribar al peronismo. El caso de Gorriarán Merlo, que con el tiempo llegaría a
convertirse en un asesino profesional, es característico de esa generación.
Pacífico y bien remunerado empleado del Congreso Nacional en 1966, afiliado a la
Juventud Radical, el golpe de Onganía lo deja cesante . Así se vincula con otros
radicales jóvenes que integran el Ejército Revolucionario del Pueblo comandado
por Santucho (Provenzano, Nosiglia, etc) y deriva al nihilismo.
El factor que movía el sistema hasta 1940 era nuestra asociación con el Imperio.
Este vínculo dio una gran prosperidad al Uruguay y a una parte de la Argentina,
la litoraleña y pampeana, que habían establecido lazos íntimos con el mismo.
Cuando ese núcleo motor desaparece y cuando cae , en medio de las dificultades
emergentes, el gobierno nacional revolucionario, la Argentina comienza a moverse
epilépticamente y aparece un instante peculiar de demencia colectiva que va a
ser el del terror.
Los oficiales jóvenes del Ejército contra los jóvenes universitarios de alta
clase media, y viceversa, procurando aniquilarse mutuamente, pese a pertenecer
al mismo sector social. Había sido muy buena en el pasado la condición de la
clase media y el futuro se tornaba oscuro.¡Se trataba de volver atrás!. La
característica histórica especial de este sector consistió en ser un conjunto de
clases medias profesionales, comerciales, intelectuales, etc., cuyo peso
económico resultaba excesivo para el núcleo industrial y rural productivos que
se encontraba en la base de la sociedad argentina. Era una clase media que
gozaba de una serie de prerrogativas y posibilidades usuales en Europa, pero
desconocidas para la mayoría de los argentinos y latinoamericanos. Los
extranjeros se asombraban al llegar a Buenos Aires y encontrarse que, en un país
que no contaba con el formidable despliegue productivo de Europa , las clases
medias de la urbe gozaran de un nivel de vida y de normas de consumo más o menos
similares a las del viejo mundo.
Esta poderosa clase media y alta, que constituye la base social del neo
radicalismo anti irigoyenista , expresado por Raúl Alfonsín, se parece, como una
gota de agua a otra, a los integrantes de la clase media del peronismo
renovador, cuyos personajes mas representativos son los Bordón, Cafíero, Grosso,
Manzano y otras figuras semejantes.
Estos sectores absorben y pretenden seguir absorbiendo en forma improductiva,
parte de la renta nacional, pero esta, en su concepción tradicional, ya no
existe.
El mundo colonial en que prosperó este sector se destruyó por las razones que ya
vimos. Lo que quedó de esa época de asociación entre Inglaterra y el Río de la
Plata, es la Argentina actual.
Nadie se pregunta porqué cuando Menem llega al gobierno en 1989 era usual hacer
bromas macabras sobre el hecho de que un ingeniero manejara un taxi o que un
profesional de cualquier carrera universitaria hubiera instalado una rotisería.
El país había invertido una gran suma de dinero para formar a ese profesional.
Luego el mismo debía hacer una tarea que no requería ese esfuerzo de capital
social invertido. Se manifiesta un fenómeno inverso a los orígenes de la
Argentina contemporánea. Los bisabuelos de los argentinos actuales venían de
Europa y se instalaban aquí. Con el correr del tiempo sus hijos o sus nietos se
reciben de físicos , ingenieros o médicos y se van del país.
El Comité Universitario de Intermigraciones realizó un estudio entre los años 60
y 80. Estableció que se fueron del país unos dos millones de argentinos, de los
cuales un millón cien mil están radicados en los Estados Unidos. Esta migración
se caracteriza por no tener un carácter especialmente político, tal como
ocurrió, aunque en numero menor, con universitarios que se exiliaron durante la
dictadura.
Toda la América Latina expulsa a su élite científico técnica hacia el hemisferio
norte respondiendo a una peculiar forma de succión de los Imperios respecto de
nuestra riqueza social y humana.
Con un gran esfuerzo nuestras sociedades en América Latina y en la Argentina
producen técnicos y científicos. Una vez que la sociedad invierte ingentes sumas
en los tres ciclos educativos, los exportamos al hemisferio norte gratuitamente.
Los países menos ricos invertimos el dinero que nos falta para donar al mundo
pletórico profesionales preparados ya para reforzar su sistema productivo.
Precisamente, cuando Menem llega al gobierno, ¿Cuál era el cuadro social de la
Argentina?. Trataré de describirlo sumariamente, a fin de desentrañar los
acontecimientos que tuvieron lugar en estos últimos tres años.
Existe un factor previo que requiere también una previa explicación. Me refiero
a los medios de comunicación, que han aumentado, fuera de toda medida, su
influencia en la opinión pública. Se ha constituido un sistema de diarios,
radios, canales , revistas semanales y publicaciones varias, dedicadas a
combinar una mezcla de política y pornografía para la Capital Federal,
debidamente articulado para extender su material contaminante al interior del
país. Cuenta con una legión de comentaristas que día y noche trabajan en el
descrédito del gobierno y del presidente Menem. No hay memoria en la historia
argentina de una campaña semejante. Aunque las ofensivas de la prensa contra
Roca, Juárez Celman, Alberdi, Irigoyen y Perón se destacaron por su perversidad
, no existía en esa época la potenciación que dan la radio y la TV, salvo en
períodos de Perón.
Este pudo efectivizar sus medidas revolucionarias mediante el arbitrio de
comprar o someter a casi toda la prensa. Creó un monopolio político periodístico
y radial. En el caso de un anterior gobierno popular, habría que remontarse al
de Yrigoyen del año 30. No existían ni la radio ni la televisión, aunque si un
arco opositor de publicaciones que iban desde el diario del Partido Socialista
"La Vanguardia" , pasando por el órgano del Partido Socialista Independiente
"Libertad" , "La Nación", "Critica", "La Prensa" y "La Razón", hasta "La
Fronda", de pensamiento conservador y redactado por jóvenes nacionalistas.
Hipólito Yrigoyen recibía de ellos todo genero de agravios, que no se detenían
ni ante su vida privada. El atenuante que este ataque encontraba consistía en
que el pueblo argentino se encontraba para esas épocas mas protegido. La
cantidad de lectores de la prensa escrita era mucho mas reducido que en la
actualidad y, en consecuencia, la gente podía defenderse mejor de las
malformaciones y las infamias que se prodigaban sobre el viejo caudillo.
Por su parte Yrigoyen nunca intervino para detener este tipo de agresiones. Pero
el descrédito del Presidente solo tenía vigencia en las principales ciudades
argentinas y, en ellas, dentro de los círculos pseudointelectuales y
universitarios que se alimentaban con tales lecturas. Estos eran los menos, y
los que eran los mas, no leían los diarios.
Muy distinta, poderosa y concentrada es la ofensiva infatigable de los medios de
comunicación contra Menem. Tal ofensiva no se funda en los errores o
desfallecimientos del Presidente en cuanto a la Justicia, la política exterior o
la dignidad nacional. El trasfondo de esta campaña tiene su origen en que Menem
, pese a sus errores, ha sido votado por la mayoría a través del peronismo (o de
lo que queda del mismo).
El gobierno de Menem, en especial a partir de la designación de Cavallo como
Ministro de Economía, tal como lo hizo Perón, se propone echar las bases de una
sociedad capitalista de corte occidental. Pero a diferencia del de Perón,
realizado en la postguerra y con enormes recursos a su disposición, el gobierno
de Menem se encuentra ante una sociedad caótica y sin medios económicos. Ante
tan crítica situación, postula la creación de un país capitalista productivo y
dinámico, pero pretende hacerlo con la ayuda de la banca internacional y el
capital extranjero.
Capitalismo sin justicia social, política tributaria que obtiene notables éxitos
y reducción del hiper estado superpoblado. Una buena parte de lo realizado
merece nuestro apoyo. Otra no. Lo real es que desde que el antiguo Frente
Nacional (Ejército, Sindicatos, peones rurales, burocracia nacional, etc) se ha
dispersado, no se ve aún la manera en que pueda reconstruirse.
No pocas de la medidas adoptadas por el gobierno son innovadoras, lo que no
siempre quiere decir revolucionarias o progresistas.
El viejo régimen industrial, impositivo e intermediario, fundado en el "statu
quo", se ha visto conmovido. El peronismo en dos momentos de la historia
contemporánea abordó el objetivo de crear una sociedad capitalista moderna, de
manera radicalmente distinta.
En su primera etapa el peronismo había literalmente llegado al socialismo, pero
sin pasar por la revolución, es decir, sin rehacer en conjunto la sociedad.
Cuando Perón es derrocado en 1955 se suceden 35 años de total abandono. El
peronismo no encontraba el camino de la política revolucionaria, que se había
ido con el General. Y la Argentina había perdido la asociación con Inglaterra,
que le daba a la renta agraria la posibilidad de hacer funcionar el conjunto del
Estado. Nos habíamos quedado sin nada. Según dije antes, la desesperación hace
aparecer un estado de demencia en la clase media mas conformista. Provenían de
la burguesía intelectual de las provincias, de los Colegios Mayores Católicos,
de fracciones desencantadas de la vieja izquierda amarilla. Se apoderó de una
parte de la juventud de clase media la idea de la Iglesia como institución de
caridad pura. Con el empleo de las armas y sin una pizca de ideología, los
estudiantes de buena familia se hacían guerrilleros , persiguiendo el bien
absoluto a través de la catástrofe.
En realidad se trataba de los mismos sectores sociales que en épocas diferentes
se habían opuesto a Yrigoyen , voltearon a Perón y aprobaron los fusilamientos
del 56. Un sector se acomodó con Onganía, con Lanusse y con Videla. Me refiero a
todos los partidos políticos y también a los intelectuales, empezando por Borges
y Sabato. La repugnancia al peronismo los unía a todos: militares liberales,
partidos políticos, terroristas e intelectuales.
Estas fuerzas habían hecho todo lo posible para que la sociedad no cambiara. Del
mundo de algunos nacionalistas católicos y del mundo de la izquierda empezaron a
aparecer los terroristas. Quieto y Firmenich, juventud comunista y juventud
católica.
Fracasada la dictadura cívico militar de Videla y desaparecido el gobierno
radical, por renuncia y fuga de Alfonsín, el triunfo electoral de Menem aporta
los viejos objetivos del peronismo, pero con instrumentos diametralmente
diferentes. Esta segunda etapa del peronismo esta representada por su principal
dirigente, que encuentra resistencia aún en el interior del Partido
Justicialista. Dicho sea de paso, aclaremos que si algo queda del viejo
peronismo, ese algo esta encarnado en Menem, pese a sus debilidades, que no son
pocas.
Si hacemos un somero balance de estos tres años, nos encontramos ante todo con
el tema de las empresas nacionales privatizadas. Estas privatizaciones han sido
juzgadas por el sistema de prensa mas infame y corrompido que ha conocido la
Nación. ¡Todos los grandes diarios argentinos defienden a los huelguistas!. Los
obreros, los desamparados, los jubilados, las mujeres, etc., han encontrado
sorpresivamente una tribuna defensiva en el periodismo ultraconservador. Para no
hablar de ciertos Obispos, de equívoca fama, como monseñor Laguna, que llora de
compasión por los humildes desde las playas de Miami. Siempre la prensa estuvo
en contra de la legislación obrera, de los derechos de las mujeres, enfrentada a
los pobres. Ahora resulta que todos los grandes diarios defienden los intereses
de los desposeídos. Existe una especie de valor entendido en todos los sectores
reaccionarios de la Argentina que consiste en apiadarse de los que nada o poco
tienen. Es muy extraño, muy sugestivo este clamor que en realidad se basa en una
sola realidad ¡Es que hay un presidente peronista!.
Una observación particular merece la Sociedad Rural Argentina, bastión de la
contrarrevolución, que está en una actitud relativamente favorable a Carlos
Menem.¿Qué es lo que ha ocurrido?. Se está produciendo, desde hace años, en la
Provincia de Buenos Aires un fenómeno determinado por la legislación sucesoria.
No hay nadie en la provincia bonaerense que tenga las características de las
familias Unzué, Alzaga, Anchorena, etc. de otras épocas, terratenientes
poseedores de campos de 200.000 hectáreas o mas en las mejores tierras del
mundo. Eso ya no existe. Cuando el padre de una de estas familias oligárquicas
muere, cada uno de sus numerosos hijos quiere la parte de campo que le toca en
herencia y, de esta manera, lo que en una época eran 40.000 hectáreas se ven
transformadas en 554. La renta agraria, que permitía tirar manteca al techo en
Paris, desapareció. Solo tienen la trampita de las falsas mensuras para evadir
impuestos. Como la ganadería extensiva está concluida, no tienen mas remedio que
trabajar. Desde 1880 hasta nuestros días, esa conjunción de clima, régimen de
lluvias, composición de suelo, ese paraíso terrenal para sus propietarios que se
llama pampa húmeda, había logrado el milagro de enriquecerlos sin aportes de
trabajo ni capital. Ahora tienen que invertir energía, capital, esfuerzo, hacer
agricultura, siembra directa, hasta horticultura de calidad, producir y
fraccionar ciertos tipos de carne, hacer "feed lots" y montar laboratorios. El
campo argentino ha entrado de lleno en el capitalismo. Ese mundo nuevo,
compuesto por los hijos y los nietos de la oligarquía, que se quedaron en el
campo y no se fueron al área financiera en la época de Martínez de Hoz, ven el
MERCOSUR como su destino. Toda la pampa húmeda, todo el mundo vitivinícola de
Cuyo, salvo algunas provincias norteñas tales como Salta, Jujuy y Tucumán, que
aún tienen algunos recelos, todo el resto de la Argentina va a ingresar al
MERCOSUR.
Esto indica que se está modificando estructuralmente el sistema de dominación de
clases y que Menem es el heredero de la crisis. Responde a ella con medidas
capitalistas, en una sociedad agro - comercial - exportadora petrificada desde
antiguos tiempos, cuyo vientre parasitario reside en la ciudad de Buenos Aires.
Menem y Cavallo constituyen una tentativa de reiniciar el proceso de avance
capitalista, pero sin los recursos que entregó a Perón la postguerra, cuando la
Argentina era acreedora de Inglaterra.
Para que queden en claro las distintas condiciones a las que se enfrentó el
general Perón, digamos que, por aquellos tiempos, la Argentina no ingresó en la
segunda guerra mundial y eso le permitió entrar en la postguerra sin perdidas
humanas y sin endeudamiento externo. Se inicia, por motivos externos, un proceso
de industrialización inducida, o sea deliberada y no accidental. Conjuntamente
se genera una política de justicia social universalizada, de sistemas de
jubilaciones, de planes de viviendas, de incorporación de la mujer al sistema
productivo y a la misma vida política. Estas medidas generaron un fuerte
movimiento de desarrollo interno. Pero llegado un momento, en el año 1954,
empiezan a escasear las reservas y a pasar la euforia. La Argentina se encuentra
con serios problemas. Perón planteó que había que congelar la ascendente marcha
de los salarios y al mismo tiempo empleó medios policiales para lograr la
congelación de precios. Convocó a los trabajadores y a la burguesía industrial
de esa época a lo que denominó Congreso de la Productividad.
Perón estaba preocupado por el desarrollo de la Argentina, que vivía en una
especie de estado de jolgorio, derivado de la prosperidad nacional. Hacia los
años 51 y 52 no habían saldos exportables de carne. Era el resultado de la
incorporación de enormes capas sociales que iban aumentando el consumo de
carnes. Se trataba de un resultado directo de la prosperidad cuyo fruto era la
reconquista de las proteínas para el pueblo. Como fenómeno de sanidad
correlativo, desaparece la tuberculosis. Pero, a su ves, Perón advierte que
estamos atrasados en la industria pesada y señala que se debe extraer petróleo a
cualquier precio. En ese momento las exportaciones totales de la Argentina
totalizaban un monto cercano a los mil millones de dólares. De ese total de
divisas alrededor de trescientos millones se consumían en importación de
petróleo, dadas las dificultadas de Y.P.F. para atender a las industrias en
expansión, y otro tanto se invertían en acero y metales especiales. Casi el 60 %
de las divisas se las llevaban la importación de petróleo y acero.
Con decisión Perón plantea el tema de la productividad, ligado a las
características de la burguesía industrial argentina, que prefería un mercado
pequeño de altos precios a un gran mercado con precios mas bajos.
Para comprender a esta burguesía debemos recordar que cuando nuestro país se
industrializa se produce un fenómeno totalmente opuesto al proceso de
acumulación de capital en los países de Europa. Los orígenes de la
industrialización en Inglaterra quedan plasmados como una página dramática que
Marx describe en "El Capital". Es un momento terrible para las clases pobres
procedentes del campo. Los niños de 5 a 11 años y las mujeres trabajaban 12 o 16
horas diarias. Muchos dormían en camas improvisadas al lado de las maquinas,
camas que, según cuenta un inspector de la época, no se enfriaban nunca, porque
cuando en la noche los trabajadores se levantaban para iniciar un turno,
entraban a dormir los que salían del anterior y así sucesivamente. La
descripción de lo que podría llamarse como la revolución industrial es pavorosa.
¿Cuál es la característica del desarrollo industrial en la Argentina?.
Por razones históricas que sería largo aquí de explicar, al llegar un peón de
campo a la ciudad e ingresar en la época de Perón en el sistema productivo, ese
peón se eleva en su condición social, aumenta su salario, ingresa a un sindicato
que lo defiende.
Esta transformación traería, por cierto, algunos fenómenos marginales, tales
como la llamada industria del despido. Muchos trabajadores se hacían despedir,
tomaban la indemnización, que Perón había establecido por ley, vivían con eso
algún tiempo, para luego comenzar con un nuevo trabajo donde, al poco tiempo, se
peleaban con el capataz y se iban para encontrar un nuevo empleo en un mercado
laboral que demandaba mano de obra sin cesar.
Todo esto produjo un relajamiento productivo. Al mismo tiempo, la burguesía
trampeaba las circulares del Banco Central que otorgaban determinado tipo de
dólar privilegiado para traer maquinaria y aumentar la productividad. Endosaban
las ordenes y exportaban dólares con los que se comenzaba a poblar Punta del
Este o, en lugar de reinvertir, compraban campo para poder entrar con un toro de
la nariz en el cerrado circulo de la aristocracia ganadera.
Perón comprendía que había que establecer un régimen de productividad. La
Argentina no podía seguir manteniendo ese nivel de vida. Se trataba de un sueño,
una dilapidación del capital social, una especie de socialismo sin los dolorosos
procesos de la revolución. El presidente recobra el sentido de la realidad,
llama al Congreso de la Productividad y empieza a negociar con las empresas
norteamericanas para sacar petróleo. Aquí entra en discusión Y.P.F., que es el
único nacionalismo que conocen los radicales. De algún modo Y.P.F. es una
creación no solo de Moscón, sino también de Carlos Madariaga, hombre del Imperio
ingles que la organiza. No cabe duda que Y.P.F. se desarrolla para cubrir fines
nacionales pero, al mismo tiempo, cuenta con el respaldo de los ingleses. ¿Por
qué?. En el periodo que corre del 20 al 40 la rivalidad en el Río de la Plata y
América Latina por el control del petróleo entre el grupo norteamericano
Standard Oil y el holding anglo holandés Shell llegó a derribar gobiernos. Esa
rivalidad gestó la Guerra del Chaco, donde se enfrentaron Bolivia y Paraguay. La
Argentina sostuvo subrepticiamente con armas al Paraguay porque allí dominaba la
Shell mientras que detrás de Bolivia estaba la Standard Oil.
Y.P.F. se desarrolla primero bajo el gobierno de Alvear, después es apoyada por
el régimen de Justo. Consistía, de alguna manera, en una mezcla de nacionalismo
petrolero y de escudo defensivo ante la intromisión de la Standard en el área de
Argentina que los ingleses pretendían para si. Esa carácter combinado hizo que
Y.P.F. fuera en la época de Perón lo que es hoy en día. Una pesada y formidable
maquinaria burocrática que brinda respetables salarios, ventajas sociales y
expande civilización allí donde aparece, pero que no extrae petróleo.
Cuando Perón se enfrenta al problema del autoabastecimiento inmediatamente se
convierte en un "cipayo".¡Los radicales entreguistas se habían vuelto
nacionalistas!. Alli comienza a gestarse la contrarrevolución que derribará a
Perón. Era un "tirano", porque declaró abolidas las libertades públicas, un
"apóstata", porque se enfrenta con la Iglesia, un "entreguista" porque vende el
petróleo. Y esto lo dicen Balbín, Frondizi, Alfredo Palacios, Nicolás Repetto,
Victoria Ocampo, Borges, Aramburu, Leonardi y "tutti quanti".
En su gobierno, frente a la crisis de las divisas, Frodizi intenta también
negociar. Todo el mundo lo acusa de entreguista, pero empieza a producirse
petróleo. Luego viene Illia, anula los contratos y, en lugar de petróleo, la
Argentina se ve obligada a pagar considerables cifras a los gringos para
indemnizarlos. Como se ve este tema del petróleo y de Y.P.F. es de antigua data
y ahora sirve para condenar a Menem y a Cavallo.
Lo mismo podríamos decir, respecto al tema de la productividad y de las
privatizaciones.
Hemos señalado innumerables veces que, en relación con las privatizaciones,
había un área que debía ser defendida mas allá de los criterios fiscales y
económicos. El área que se debe proteger, aún si fuera deficitaria, es el de los
ferrocarriles, la energía nuclear y la misilística.
Los ferrocarriles tocan directamente a la vida social. Han sido tradicionalmente
el medio por el que los provincianos mas pobres se mueven de y hacia sus
provincias, como parte de su vida. Ni que hablar del ferrocarril como factor de
desarrollo de ciudades y pueblos. Todos los ferrocarriles de Europa le originan
erogaciones al Estado. No son rentables, en el mismo sentido que no lo es una
escuela, sino socialmente. Supone un sistema arterial de comunicaciones que
posee un retorno indirecto.
En cuanto al orden nuclear y misilístico (ciencia, tecnología, soberanía
nacional) , para aquellos que hablan del Primer Mundo, decimos que las proezas
científicas argentinas no deben entrar en discusión alguna, sea cual sea la
opinión de los Estados Unidos.
Por supuesto, también comprendemos muy bien el estado en que se encontraba la
sociedad argentina, que no daba mas. Al hacerse cargo del gobierno Menem había
cerca de un 5.000 % de inflación anual. Se asaltaban los supermercados y se
generalizaban los saqueos.
Toquemos el tema de los jubilados. Hoy se habla de que no hay plata para los
jubilados, con poderosos argumentos y dramáticos impactos en los diarios del
sistema oligárquico, que son los mismos que se opusieron en su momento al plan
de jubilaciones para todos establecido por Perón. Parecería que el responsable
de la tragedia argentina es el Presidente, que es, hasta cierto punto, su
victima.
Cabe preguntar ¿Cuál era el régimen jubilatorio que estableció Perón?. En
principio establece la jubilación para todo el mundo. El dinero que aportaba el
sector productivo activo y el que provenía de los empleadores iban a las cajas
de los trabajadores. Como en la época de inflación no era efectivo dejarlo en
esas cajas, Perón utilizaba ese dinero, dejando en deposito títulos públicos, lo
que implicaba el uso de un formidable capital nacional para dinamizar la
economía. Lo que se propone hacer Cavallo con la privatización de los fondos de
pensión es dirigirlo muy específicamente a determinado tipo de actividades
cotizables en la Bolsa, generalmente vinculadas a Sociedades Anónimas de
existencia visible, controladas por un sistema de vigilancia establecida por una
Comisión del Estado. Se trata de usar conocimientos de la ingeniería financiera
burguesa para elegir la empresa que mejor corresponda a una buena rentabilidad.
El objeto es procurar mantener ese capital circulando en actividades productivas
a la vez que se aseguran dichos depósitos en títulos o bonos del Estado.
El concepto en si mismo no es ni malo ni bueno. Veremos de que manera se
realiza. No es obvio recordar que, derribado en 1955 el gobierno de Perón, sería
una tarea para Sherlok Holmes el poder descubrir a todos los que metieron mano
en las cajas. Baste citar como ejemplo una medida de Martínez de Hoz, por la que
toda la contribución previsional debía depositarse en la Tesorería General. Ahí
desapareció para siempre el capital social de los jubilados. Al mismo tiempo,
del 55 a la fecha fue decreciendo la actividad industrial en la mediana y
pequeña empresa que es la que mas obreros tiene. Al reducirse el numero de
obreros y empleados activos, iban también disminuyendo los aportes a las cajas.
Para que el sistema jubilatorio funcione se requiere tener de 3 a 4
contribuciones de personas activas laboralmente que efectúen su aporte a las
cajas, así un pasivo puede tener una jubilación decorosa. En este momento la
relación entre pasivos y activos es, mas o menos, de uno y medio a uno. ¿Cómo
puede mantenerse un régimen de capitalización con esta relación entre quienes
aportan y quienes cobran? Es imposible.
Es importante también el analizar la crisis de los regímenes jubilatorios en el
mundo entero. Por ejemplo en Alemania la prolongación de la expectativa de vida
ha puesto al borde de la destrucción a su sistema.
A la luz de estas cuestiones queda clara la necesidad de repensar colectivamente
todo desde el punto de vista de los profundos cambios ocurridos en el mundo, en
América Latina y en la Argentina. Aquel pesimismo cultural e histórico europeo,
del que hablábamos al principio, parece querer trasladarse a la periferia, al
Tercer Mundo. La característica de este momento en Europa, de la que se hacen
eco los diarios y revistas, es el escepticismo, la indiferencia hacia la
política (es decir hacia lo colectivo). Es el retorno a la vida privada, al
interés personal, el alejamiento de la juventud del destino común.¿La juventud
es indiferente al dolor o a las esperanzas de la humanidad?. Este fenómeno
mundial no puede hacerse carne en nosotros. Solamente con la fe, el optimismo y
la voluntad creadora podemos hacer frente a las condiciones adversas que nos
presenta la historia y la sociedad donde vivimos.
Allí están en una próspera decadencia y premian al agricultor que no produce..
Nosotros debemos premiar a los que producen. Todos los valores se invierten una
vez que atraviesan el Atlántico. De allí surge la importancia central de la
política educativa y cultural en la Argentina.
Pero en este campo, aun bajo el gobierno peronista, la cuestión gira en el área
puramente técnica. Se reforman los programas en los aspectos externos, se
propone extender o abreviar el bachillerato. Los estudiantes de la Universidad
de Buenos Aires, manipulados por la FUBA y la FUA, a su vez instrumentos del
radicalismo (salvo una vez en 80 años, traicionaron todas las causas nacionales
y populares del siglo), piden "mas presupuesto".
El Ministro Cavallo y Menem han aumentado ese presupuesto universitario este
año. Es un error. Lo que habría que hacer es bajar el presupuesto universitario,
arancelar la matricula para las familias que económicamente pueden hacerlo,
becar a los bachilleres mas brillantes y pobres del interior y garantizar una
enseñanza que infunda a los estudiantes conciencia nacional, conciencia
latinoamericana, conocimientos de su propia historia y amor a la Patria. Lo
demás vendrá por añadidura.
Por otra parte hay que aumentar el presupuesto a las escuelas primarias
brindando almuerzo gratuito para los niños. Son las escuelas del interior las
que presentan mayores índices de deserción si no se da de comer al medio día.
Existen millones de chicos argentinos que no reciben ningún tipo de educación
por las condiciones vigentes en sus respectivas provincias. Por su parte las
Universidades y el sistema educativo siguen sin plantearse el cambio fundamental
de los contenidos y sin preguntarse porque no estamos estudiando el portugués,
como se ha determinado en la reunión de Presidentes del MERCOSUR.
Para terminar este esbozo recuerdo que recientemente me he referido a la
política ausente en las medidas económicas de gobierno. Señalé en la televisión
que habíamos tenido un gran Ministro de Finanzas y que ahora deberíamos contar
con un gran Ministro de Economía, que, si quería, podía llegar a ser el mismo.
Desde ya yo me refería a Domingo Cavallo , cuyo talento y energía indiscutibles
establecieron las adecuadas perspectivas para cobrar impuestos en una república
semicolonial que no los pagaba. Los evasores criollos, por este mismo delito, en
los Estados Unidos pasarían muchos años en la cárcel, pero en América Latina ya
es una costumbre el no pagar los impuestos o pagarlos tarde y mal. Cavallo
estableció un sistema impositivo propio de las sociedades capitalistas serias.
Esto es una característica del camino capitalista elegido, puesto que hasta
ahora el imperialismo no nos permitía seguir ni el camino socialista ni el
camino capitalista, condenándonos a vegetar en la nada semicolonial. El antiguo
sistema beneficiaba, sobre todo, a los grandes empresarios, nacionales y
extranjeros, pero también a esa clase media comercial e industrial,
frecuentemente "informal", que no tributa ni a las cajas, ni a los municipios,
ni al Estado nacional.
Todos ello, medianos y grandes, clamaban desde hace décadas, acompañados por la
prensa venal, contra la ineficiencia del Estado. Cavallo le está mostrando a la
famosa empresa privada como el Estado puede llegar a cobrar impuestos con
eficiencia.
Decíamos que Cavallo debe ahora ser un Ministro de Economía y dejar a otro
Ministro la tarea, casi realizada, de ordenar las finanzas, cobrar impuestos y
reformar la burocracia estatal. Todo el interior del país, el Gran Buenos Aires,
el Gran Rosario y el Gran Córdoba, están plenos de marginalidad social. Hay que
emprender rápidamente grandes obras públicas, obras de infraestructura y
viviendas populares. No hay que temer que se recaliente la economía. Por el
contrario, estamos en frío y necesitamos entrar en calor.
Pero la tarea fundamental en la Argentina es la del MERCOSUR.
Todo lo que concierne al pensamiento y a la cultura, no está disociado de la
vida económica y social. Si se determina que debemos aprender en el Colegio
Nacional el portugués, en lugar de una lengua extranjera, es porque el conjunto
de la sociedad, llevado por las circunstancias desesperantes de la América
Latina, ha dado su aprobación -tácita o expresa- para que nos vinculemos con el
Brasil, Uruguay y Paraguay. Y esta comunidad de pueblos, que es el hecho mas
importante ocurrido en este siglo y en el anterior después de las Guerras de la
Independencia, ha determinado que la educación argentina deba rever nuestra
visión de la Guerra del Paraguay, deba reestudiar nuestra guerra del siglo
pasado con el Brasil, deba establecer una correlación entre las hipótesis de
conflicto de los cuatro ejércitos, deba iniciar una armonía jurisprudencial para
organizar los códigos y llegar a homologar los títulos universitarios.
Es decir que la crisis argentina, que he situado en los limites históricos a los
que quedaron reducidas las Provincias Unidas del Río de la Plata después del
fracaso y el eclipse de San Martín y Bolívar, no va a encontrar otra salida que
en la Comunidad de pueblos de la América Latina, cuyo primer gran paso es el
MERCOSUR. No hay otro camino.
JORGE ABELARDO RAMOS
CORDOBA, JUNIO DE 1993
ME VOY CON MENEM PARA QUE PUEDAN GOBERNAR LOS CRIOLLOS
Publicado en el diario "Ámbito Financiero"
el 6 de septiembre de 1994
Eramos muy jóvenes en 1945 cuando las jornadas
de octubre. Estuve esa tarde en la Plaza de Mayo. Escuché al coronel y presencié
el estremecedor espectáculo de la multitud. Hasta ese momento nuestro pequeño
grupo de jóvenes se consideraba marxista antiestalinista. Pero detestábamos
también a la partidocracia argentina, que deseaba empujarnos a la Segunda Guerra
Mundial para derramar la sangre en Normandía en honor de los ingleses y
franceses. Y así como el Ejército de Perón se oponía a la guerra y era
neutralista, nosotros, en apariencia tan lejos de las Fuerzas Armadas,
coincidíamos sin saberlo con ellos y con los hombres de Forja y Jauretche, que
publicaba carteles con la consigna "los argentinos queremos morir aquí".
El 17 de octubre, al enfrentar a los partidos sostenedores de la guerra,
antinazis de postura, en realidad pro anglo, yanquis y rusos, de algún modo nos
reunió a todos en defensa de la patria. Esa gran confusión fue iluminada de
pronto por una deslumbrante claridad. Se constituyeron grandes bloques: el de la
Unión Democrática, integrada por conservadores, comunistas, radicales,
socialistas cipayos y grupos menores, que acusaban a Perón de fascista,
identificándolo con los agotados símbolos totalitarios de la decadente Europa.
Del otro lado se integró un Frente Nacional. Formaban parte de el socialistas
nacionales como Borlenghi o Bramuglia, radicales yrigoyenistas , nacionalistas
clásicos, personalidades descollantes como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini
Ortiz, Armando Antille, Ricardo Guardo y miles de argentinos olvidados y
aplastados durante la década infame. En cambio nosotros quedamos al margen. Solo
escribimos un periódico ("Lucha Obrera", dirigido por un gran pensador
desconocido, Aurelio Narvaja) y una revista llamada "Octubre", donde
explicábamos el sentido de los acontecimientos. Nos colocábamos del lado de
Perón, con la retórica del "apoyo critico". Y después nos dedicamos a estudiar
historia y economía argentina. Sostuvimos de afuera a Perón en sus diez años de
gobierno. Cuando estaba por caer salimos a defenderlo con los socialistas
nacionales de Juan Unamuno, Enrique Dickman, Carlos María Bravo, Jorge
Spilimbergo, Manuel Carpio (fundador de la UOM). Creamos la expresión "Izquierda
Nacional" para diferenciarnos de la izquierda cipaya, de espaldas al país,
aplaudidora de los fusilamientos de 1955 y sostenedora de todas las dictaduras
antipopulares desde Aramburu hasta Videla. Pero no podíamos seguir de puros
historiadores y doctrinarios. Resolvimos fundar el FIP primero y luego el MPL.
Cuando nos dimos cuenta estábamos metidos hasta la cabeza en alianzas con el
peronismo.
Cuando visité a Perón en 1968 en España, me insistía en que me afiliara al
justicialismo o el se afiliaría, decía con el toque de humor socarrón que le era
propio, a la izquierda nacional. En una carta del 70 me decía que se contaba
orgullosamente en las filas de la izquierda nacional. Era un mensaje a un
Congreso de nuestro movimiento. Por su parte, Perón no dejaba de afirmar en sus
últimos tiempos que el peronismo o justicialismo tenía mucho de "socialismo
nacional", esto es, nada que ver con el marxismo de ninguna escuela, sino con
una aspiración general de los pueblos del Tercer Mundo para una sociedad mas
justa, equitativa y soberana, librada de la tutela material y espiritual de las
grandes potencias. De modo que con los peronistas éramos algo así como primos
hermanos.
Cuando nuestros estudiantes ganaron en 1970 la dirección de la tristemente
célebre FUA, por primera vez en el movimiento estudiantil salió a la luz el
nombre de Perón como el gran patriota exiliado. Luego, para las elecciones del
23 de septiembre de 1973 , Perón acepto que concurriéramos a esos comicios con
boleta propia, a diferencia de la boleta del Frejuli y aportamos 900.000 votos
al gran triunfo de su tercera presidencia.
CLANDESTINIDAD
Luego, sin cargos en su gobierno, fuimos a la clandestinidad con Videla
(desaparecieron diez compañeros, centenares sufrieron cárcel, el dirigente
catamarqueño Simón Gomes padeció cinco años de prisión).
Y a los peronistas les iba peor. El propio Menem estuvo preso cinco años. Pues
resulta que ahora Menem ha traicionado a Perón, dicen algunos, y lo dicen no
pocos hombres sinceros, además de las víctimas de cierta prensa ponzoñosa que
merecería ser publicada en ingles. Para entender la proeza de Menem en el
gobierno es necesario recordar a los que no vivieron la época, o han perdido la
memoria, o no tienen el vicio de leer, lo siguiente: cuando Perón participa en
la junta militar del cuatro de junio, la Argentina estaba saliendo rica de una
guerra en la que no había participado. Las exportaciones no pagadas dejaron al
país con respecto a Inglaterra un saldo favorable equivalente a unos cuarenta y
cinco mil millones de hoy. Perón era el respetado y admirado jefe de un gran
ejército patriótico. La clase obrera se había desarrollado de tal modo que los
índices de ocupación eran los mas altos en la historia de la industria. Las
cosechas europeas, aniquiladas por las guerras genocidas de la "civilización",
estaban destruidas. Los precios de nuestros productos agrarios eran muy altos.
El optimismo nacional y los recursos nunca habían rayado tan alto. La
contrarrevolución de 1955 destruyó ese optimismo y ese impulso a lo largo de
cuarenta años. Menem se enfrentó al mundo ya no como acreedor sino como deudor.
Las empresas estatales estaban arruinadas. Nadie pagaba impuestos. Los empleados
públicos y los jubilados cobraban con papeles devaluados, impresos en rotativas.
La inflación esquizofrénica destruía todo. Menem, asistido por un técnico de
competencia excepcional, el doctor Cavallo, enfrentó la situación con entereza y
suprimió la especulación financiera, estabilizo el valor del peso, cobró
impuestos y creó recursos genuinos. Firmó el tratado del MERCOSUR (el
acontecimiento más grande desde las guerras de San Martín y Bolívar con España,
en ruta hacia la Confederación de Repúblicas del Sur) y levantó un monumento a
la gesta de Malvinas.
Rediseñó, en medio de enormes dificultades, aquel gran país moderno que Perón
había comenzado a construir. Ahora, el sistema mundial y local afectados, y
sobre todo el concepto político cultural heredado de Europa y de Sarmiento, de
que pobres, criollos, mestizos y provincianos no deben gobernar, se han puesto
en movimiento para que Menem y el peronismo no asuman nuevamente el poder en
1995. Por eso y para que triunfe Menem, hemos resuelto dejar de ser aliados del
peronismo e incorporarnos al gran ejército civil del 45, a fin de contribuir
como simples soldados a la batalla decisiva que garantice el triunfo del
presidente de la Nación.
JORGE ABELARDO RAMOS
INTERVENCIÓN EFECTUADA POR JORGE ABELARDO RAMOS EN LA CONVENCIÓN NACIONAL DEL MOVIMIENTO PATRIOTICO DE LIBERACION EL 13 DE OCTUBRE DE 1990.
Cuando se considera la situación del gobierno argentino y de su Presidente, la propia pasión y la angustia que consume a la mayor parte de nuestro pueblo tiende a aislar, de acuerdo a la tradición balcanizadora, a nuestro país del resto de los de América Latina, a que poca gente juzgue bien al Presidente y a que la mayor parte lo juzgue muy negativamente. La llamada política de ajuste (reducción de gastos del Estado, reducción del personal empleado, venta de las empresas del Estado, generalmente delictuosa (con el fracaso que le será consiguiente y que ya está a la vista) ha sido considerada por parte del peronismo y toda la partidocracia, como una especie de conversión mágica del partido gobernante. Sería la antítesis del programa expuesto por Menem el 14 de mayo y que originó, como sabemos, su triunfo categórico. Aunque esto es cierto con relación a la Argentina, habría que ampliar un poco la visión, para tratar de entender que es lo que está ocurriendo en el conjunto de la América Latina, México y el Caribe. Llegaremos entonces a la conclusión de que la política de Menem no es sólo la suya. Se trata de un fenómeno de alcance internacional. Abarca centros vitales del Tercer Mundo. Antes se consideraba que América Latina era una especie de clase media entre los desposeídos de los países semicoloniales. El peonaje indefenso o el proletariado harapiento del Tercer mundo se encontraba en ciertas partes de Oriente y de África. La América Latina alcanzó, a pesar de su formidable dependencia económica, un relativo nivel, cierta calificación económico social, en cuanto a la retribución del trabajo, al ingreso nacional, un poco mayor que la que se supone que hay en ciertas partes del sudeste de Asia. LAS POLÍTICAS DE LOS GOBIERNOS DE AMERICA LATINA SON BASTANTE UNIFORMES Precisamente por esa causa existe un carácter bastante uniforme en las políticas de los gobiernos de América Latina. De modo tal que no es posible decir que ésta es solamente la política de Menem. También es la política de Collor de Melo en Brasil, la política del Presidente Lacalle (blanco) en Uruguay, de Fujimori (independiente) en Perú, del reciente Presidente de Chile Alwin (demócrata cristiano), la política de Cerezo en Centro América. Así mismo es la política de Carlos Andres Perez en Venezuela, la de Borja en Ecuador, la de Salinas de Gortari en México. Es y ha sido la política de Balaguer en Santo Domingo. Esto quiere decir que debemos contemplar la crisis argentina en una escala mayor. Resulta insuficiente reducir el problema a la persona del Presidente o de sus hombres de confianza. El asunto no es así. Hasta hace poco tiempo se tuvo la sensación de que se había operado un evidente retroceso de las fuerzas nacionales, revolucionarias, de América Latina, unida a la idea de que, habiéndose hundido el sistema stalinista en Europa Oriental y en la propia URSS, aparecía ante los ojos del mundo estupefacto, con ayuda de la prensa manejada por el imperialismo, el triunfo del capitalismo de los Estados Unidos. Era una victoria incontestable de la "democracia" frente al "autoritarismo" del mundo socialista. Así lo han interpretado los gobiernos de América Latina, yo diría que sin excepción, salvo el caso de la Cuba de Fidel Castro. ¿Qué es lo que había ocurrido? Se habían agotado, de alguna manera, los ciclos de muchos de esos movimientos nacional-revolucionarios. En muchos casos, dichos movimientos llegaron a ciertos acuerdos con el imperialismo. Habían muerto sus grandes líderes y se había agotado su impulso revolucionario. Aquellos que habían vivido una revolución profunda y categórica, como en el caso del pueblo mejicano en 1910, habían logrado constituir instituciones bastante estables que perduran todavía en el presente. Su fuerza radica en que esa revolución había alterado básicamente las estructuras arcaicas del viejo sistema de terratenientes y capitales extranjeros. Por esa razón México se presenta todavía como uno de los raros países latinoamericanos que tienen el mayor grado de independencia y que conservan de una manera muy clara el dominio del Estado en lo que ellos consideran zonas estratégicas esenciales. Entre ellas el petróleo (PEMEX). El petróleo mexicano, nacionalizado por Cárdenas, no se ha privatizado. Todo el sistema de bocas de expendio en México es de PEMEX. No hay una sola estación de servicio, como se ve aquí, de la Shell o de la Esso. No van a privatizar nada que tenga que ver con la soberanía ni con la afluencia de dinero. PEMEX le da a México el 30% de sus ingresos y no lo van a privatizar. El caso de Venezuela tiene características distintas pero de algún modo se vincula también a los éxitos pasados del movimiento nacional democrático. Acción Democrática, fundada por Rómulo Bentancourt y cuyas proposiciones fundamentales se tomaron del APRA y de la revolución mexicana, tiene nacionalizado el petróleo. Eso les da una relativa mayor estabilidad, menor que México, sin duda, pero mayor que la de otros países. El conjunto de los Estados restantes que no han logrado mantener las conquistas revolucionarias de corte nacionalista, como en el caso del Perú de Velazco Alvarado y la Argentina de Perón, se han encontrado y se encuentran en una situación de enormes dificultades. Es que ha faltado, en lo que se refiere a la Argentina, esa asociación tan estrecha de la clase trabajadora, del pueblo más pobre, de los sectores democráticos del Estado y del Ejército. Dicha alianza permitió, en 1945 - 1955, las grandes conquistas sociales y nacionales del peronismo. El régimen era contradictorio y difícil de clasificar por la sociología convencional. El compañero Carlos Díaz ha recordado, con razón, la caracterización específica que en su tiempo nuestra tendencia formuló para aproximarnos a la comprensión del peronismo. Fue un régimen bonapartista "sui generis", propio de un país semicolonial. EL BONAPARTISMO NO ES BURGUES NI SOCIALISTA El bonapartismo no es ni burgués ni socialista. Se trata de un sistema de equilibrio relativo entre las clases internas. Sería reiterar un error en el que incurrimos hace décadas, afirmar que el gobierno peronista era un régimen burgués. En realidad, no lo era, aunque en esa época, donde izquierdistas y liberales lo juzgaban como "fascista", nuestra enunciación causó un escándalo. En la Argentina, la burguesía es un grupo semiclandestino que a veces se ve obligado a huir del país, como en el caso de Broner, o de Gelbard y pedir asilo en los EEUU. Tal es el destino de la burguesía entre nosotros. Carecemos de un gobierno burgués, del mismo modo que no lo tuvimos en la época de Perón. Por el contrario, Perón atendió los intereses de la burguesía, aunque más bien quiso crear una burguesía. Un ejemplo parecido lo proporciona la Bolivia de Paz Estensoro en su época de los años 40 y 50. Paz Estensoro decía que el MNR necesitaba crear una burguesía nacional inexistente. Ellos eran nacionalistas. Pero habían leído en los textos de Europa que era inconcebible un país sin burguesía nacional. Parecía que la historia no podía prescindir para su desarrollo de esa clase social. Efectivamente trataron de crear una burguesía. En realidad, en esta operación "cesárea", nació un grupo comercial industrial financiero más próximo a la actividad especulativa que a la producción capitalista. Perón no lo anunció tan claramente, pero actuó en esa dirección.. ¿Qué otra cosa significan los prestamos industriales a bajo interés, anulado por la inflación? Todo eso no quiere decir que el suyo fuera un gobierno burgués. Se trataba de un gobierno bonapartista, sostenido por el Ejército. Atendía a un conjunto de intereses de clases nacionales y arbitraba entre ellas. El poder creado en ese período en este momento está en ruinas. Allí coexistía un sector del capital extranjero muy reducido, un sector muy importante en el área del cooperativismo, un sector de capitalismo de Estado. Había también grupos burgueses nacionales, muy pequeños. Desde ya, no estamos obligado a adoptar las palabras y las categorías que se usan en Europa. Esto era algo distinto. El que resolvía "desde arriba" la armonía de todos los antagonismos era Perón. Si Perón hubiera sido un representante directo de la burguesía no hubiera impuesto (antes que los sindicatos lo reclamaran) aumentos de salarios, superiores con frecuencia a las tasas de inflación. LA POSICIÓN EN QUE SE ENCUENTRA AMERICA LATINA ES DUAL, PERO ELLOS SON GERENTES No queremos hacer historia. Queremos, en cambio, ver la posición en que nos encontramos, la posición en que se encuentra América Latina en este momento. La posición en que se encuentra Latinoamérica actualmente es dual. Los gobiernos procuran adoptar actitudes de complacencia hacia los Estados Unidos, sobre todo el presidente de la Argentina que quiere ser el primero en la carrera de concesiones y de negociaciones con Norteamérica. Se trata de demostrar que aquí, en Argentina, hay un gobierno democrático, una total libertad de prensa. ¿No se ha desprendido el gobierno de los medios de comunicación, los canales de televisión? ¿No está dispuesto a privatizar las radios? Dice el gobierno Argentino a los EEUU: "tenemos buena voluntad, vamos a pagar la deuda". Como sugería Kissinger, vamos a entregar Empresas del Estado. Estamos pagando una cuota de 40 millones de dólares mensuales, que no es una pavada, casi 500 millones de dólares anuales, anticipándose a los reclamos del imperialismo. Por esa razón yo comparto la crítica del compañero Diaz al texto del compañero Guerberoff respecto al tema de que el imperialismo impone al gobierno argentino la política. El imperialismo no le impone ninguna política. El presidente es el que dice y hace esas cosas. Somos nosotros mismos, digamos, los que decimos al imperialismo: "Por favor, mírenos un instante, somos amigos y aliados verdaderos". Luego envía dos barcos al Golfo. Los dos barcos al Golfo no son solo la ruptura de la posición clásica de la neutralidad argentina. La neutralidad argentina tuvo causas mucho más honrosas que esta. En este caso se trata de una intervención militar en un país revolucionario del Tercer Mundo. Esto es mucho peor. Ahora bien, el que se enteró por teles de la decisión del gobierno argentino fue Bush. Pero Bush quiere cosas concretas. Son gerentes. Si Bush no hubiera sido director de la CIA y ahora presidente, seguramente habría sido gerente de una planta envasadora de carne de Chicago, o algo así. Ellos quieren dinero. Por eso, Bush lo primero que hizo, fue pasar la alcancía. Los japoneses dijeron "no vamos a mandar a nadie, pero les damos plata". Se creó una caja para aplastar al pueblo iraquí En resumen, esos dos barcos nacieron de aquí. No es una imposición del imperialismo, que acusó recibo y mando un telegrama felicitando al presidente. Naturalmente, aunque es una ayuda simbólica, no hay duda de que contribuye al despliegue estratégico que el imperialismo montó contra Irak. Pero esto esta queriendo decir, para definir un poco el momento actual, que la Argentina en primer lugar y otros países de América Latina en segundo lugar, quieren demostrar, con las políticas de ajuste y las privatizaciones, que están dispuestos a llegar a un acuerdo con los Estados Unidos, modificando la política clásica de sustitución de importaciones y de industrialización, que tuvo lugar durante la guerra y en la posguerra, por la apertura total. Esta podría llegar hasta el libre comercio entre las "Tres Américas". En consecuencia, Salinas de Gortari, el Presidente Menem, Alwin en Chile, Paz Zamora, que es nada menos que presidente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Bolivia, todos ellos también hacen la política del ajuste. Paz Zamora continúa la línea liberal iniciada por Banzer y por Paz Estensoro. ¿Qué es lo que se pretende con semejante política? Estos presidentes pretenden que los EEUU respondan con una contraprestación especifica. ¿Cuál es? Hace pocos días se ha reunido en Caracas el Grupo de Río, al que se van a incorporar dos países más. El grupo de Río va a estar integrado por los 10 u 11 países de más peso económico y demográfico de América Latina. Además de Brasil y la Argentina, lo integran Venezuela, México y Chile. Ahora se incorporan países del Pacto Andino. Este grupo es, de hecho, un bloque de presidentes al margen de la OEA. Los presidentes se han encerrado en una reunión hermética, como acostumbran, sin dar ninguna información al periodismo. Lo que indica que esas reuniones son serias. Se han reunido a debatir graves problemas. Saludan retóricamente al plan del presidente Bush de establecer un sistema de libre comercio en el continente, en condiciones equitativas. Ese es el único y breve comunicado que han dado a conocer. La palabra "equitativa" resulta muy dura ante el imperialismo, si se considera la prudencia con que los presidentes de la pequeño burguesía latinoamericana, hoy en el poder, se manejan. "Equitativos" quiere decir iguales y sino, no. Ese es el asunto. EL IMPERIALISMO NO HA PERDIDO LAS GARRAS Reina en estos gobiernos una gran alarma desde los acontecimientos de Panamá. Hace dos meses estalló la crisis del Golfo, por la decisión de Husseín de ocupar parte de su propio territorio. Así se desencadeno un formidable despliegue militar, el mayor desde que tuvo lugar la agresión británica contra nosotros en las Malvinas. Todo esto quiere decir una sola cosa: es que el imperialismo no ha perdido ni los dientes, ni las uñas, ni las garras. Un simple acto de independencia verdadera parece conmover el sistema mundial. Ese acto de un pequeño país como Irak, que toma posesión de Kuwait, origina una crisis planetaria. Irak y Kuwait suman el 25% de las reservas mundiales probadas de petróleo. Así como había en la civilización griega Ciudades-Estados, en la época contemporánea se inventan Yacimientos-Estados. El imperialismo crea un Estado donde hay un yacimiento. Hace años advertí públicamente que se corría el peligro de que la perfidia inglesa declarase sorpresivamente la independencia política de las islas Faklands, con un Primer Ministro (el barman de Puerto Argentino) y fuese reconocido en el acto por los EEUU y las Naciones Unidas. Ese peligro no ha hecho mas que aumentar. Antes los Estados se creaban por ideales e intereses nacionales. Ahora un yacimiento crea un Estado y no un Estado un yacimiento. Tales son los príncipes del Golfo -delincuentes todos-, una pandilla de asesinos y ladrones de la costa conocidos desde la Segunda Guerra Mundial. Luego recibieron títulos nobiliarios a cambio de convertirse en títeres de las grandes potencias. Eso era Kuwait. Cuando se alcanza el acuerdo Gorbachov - Bush se pone término a la Segunda Guerra Mundial y se inicia el desmoronamiento del poder stalinista, se dice que ha triunfado el capitalismo y la democracia en todas las partes del mundo. El socialismo era una pura utopía policial y el imperialismo ha dejado de existir. Justamente en ese momento Hussein desencadena una crisis de alcances internacionales. Al mismo tiempo, sin alharacas, el Grupo de Río inspira ciertas formas de políticas latinoamericanas coincidentes. Esta tendencia, por mas moderada que sea, es el elemento para facilitar la transformación de América Latina. El panorama se integra con la ruina del stalinismo, el resurgimiento de la idea de la integración latinoamericana, la crisis del Golfo y el comienzo amenazante de una profunda recesión en los Estados Unidos. De este cuadro tumultuoso se desprende que al cuento de la democracia triunfante y la muerte del socialismo se lo lleva el viento. Todo esto nos obliga a que pensemos las cosas de nuevo. No solo sobre el concepto del socialismo o el nacionalismo. ¿Qué ha ocurrido en la URSS?, o ¿Qué puede ocurrir en la Unión Soviética? Nosotros somos luchadores por una nueva sociedad, por un socialismo criollo, bien nuestro, donde este privilegiado el interés del conjunto de la gran mayoría o, como decía Santo Tomas, el bien común. A nosotros nos tiene que interesar lo que está ocurriendo en la Unión Soviética. ¿Cómo no nos iba a interesar!?. Eso merecería, si hay tiempo, que lo debatiéramos también, y si no hay tiempo, merecería que nuestra prensa dedicara varias páginas a Trotsky, que es el verdadero profeta de nuestra época y el que explicó, hace cuarenta años, hacia donde iba la Unión Soviética. Es allí donde hay que estudiar la cuestión en este momento. Nadie dice una palabra y mucho menos los trotskistas cipayos, agentes del imperialismo. EL IMPERIALISMO NO TIENE SENTIDO COMUN, ES UN SISTEMA DE DEPREDACIÓN En relación con lo que nos interesa ahora hay, por un lado, la tentativa de los Presidentes latinoamericanos de decir sí, hacemos el ajuste, porque queremos una contraprestación: queremos que Estados Unidos nos abra una corriente de capitales, que facilite el crecimiento industrial. . En eso consiste el asunto. Se trata de una reformulación de la utopía de Arturo Frondizi. Hace mas de treinta años Frondizi y Frigerio postulaban reiniciar la industrialización de Perón con el apoyo del imperialismo. No querían enfrentarse con los EEUU. Esa era la tesis de Frondizi y de Frigerio, formula que tradujeron como:estabilidad y desarrollo. Estabilidad financiera, peso estable y desarrollo económico. Esa posición de nacionalismo negociador (y capitulador) fue lo mas osado, atrevido y lo mejor que tuvo el radicalismo. Imaginemos que serían los otros radicales. El frondizismo fue una tentativa de la pequeña burguesía radical para cumplir esa meta: industrializar el país con el capital extranjero. La tesis de Fondizi era: "que venga el capital extranjero, que encontrará buenas condiciones, somos razonables". Y al mismo tiempo procuraba defender la industria nacional y mantener el respeto a la CGT. Frondizi legalizó a la CGT que estaba intervenida por los "democráticos" de la Revolución Libertadora. Era, pues, una tentativa nacional, democrática, pequeño burguesa, que debía desenvolverse con la ayuda del imperialismo, si el imperialismo tenía sentido común. Pero el imperialismo no tiene sentido común. Eso no lo entendió Frondizi y no lo entiende el gobierno actual. Ciertamente, no tiene sentido común. Es un sistema de depredación. El imperialismo se encuentra en una fase crítica. No ha hecho otra cosa que sumir al mundo en el siglo XX en las guerras más horrorosas que recuerda la humanidad, en términos cuantitativos. Tan solo la última guerra del sistema capitalista ocasionó 50 millones de muertos, de los cuales 20 fueron de la Unión Soviética. Eso es el imperialismo y eso es el capitalismo. Vale la pena recordar al siglo de la ilustración, el siglo XVIII. Se trataba de otro sistema cultural en el cual comenzaba a despertar el espíritu burgués, aunque bajo la forma de cultura y la crítica al gobierno aristocrático. Un día le presentaron al joven Luis XVI y a su corte a un inventor, cuyo nombre no recuerdo. El inventor presentó a la corte una especie de arma, precursora de la ametralladora que aparecería 100 años más tarde. Ese modelo de fusil podía disparar algo así como 100 balas por minuto y devastar cualquiera de las viejas unidades de infantería de las guerras clásicas. El autor del proyecto llevó los planos e hizo una demostración ante el rey y la corte. Pero su iniciativa fue rechazada por Luis XVI que, horrorizado, le reprocho su crueldad excesiva. Luis XVI que sería guillotinado poco después por los defensores de los Derechos del Hombre, dijo que el inventor era un verdadero enemigo de la humanidad. El episodio ocurría en las vísperas del triunfo político de la burguesía. Las clases dominantes no han mejorado con el tiempo. Lo que está ocurriendo ahora con respecto al imperialismo es que este no ahorra un solo minuto en dar lecciones a los países de América Latina. Al día siguiente en que el gobierno argentino anunció el envío de las naves al Golfo, el Embajador norteamericano declaró que tal gesto de "amistad" no modificaría ninguna de las exigencias planteadas por los acreedores internacionales y las negociaciones económicas, ni con nosotros ni con ningún otro país de América Latina. No voy a describir aquí, ya lo han hecho otros compañeros, que es lo que está haciendo el gobierno. Las medidas súper liberales, la desregulación, la deuda externa. No voy a dedicarme a detallar o a condenar retóricamente el conjunto de medidas gubernamentales sobre las cuales tenemos opinión formada. Los políticos no somos antologistas de quejas, descriptores de hechos que están en la prensa. Nuestra tarea aquí es diseñar la conducta que adoptaremos ante esta situación sorprendente, cuyo resumen es: somos una corriente revolucionaria en un gobierno popular que practica una política contradictoria con su naturaleza social. Solo señalaré que no hay salida por la vía de esta política ni de ninguna de las políticas adoptadas por los gobiernos latinoamericanos, a excepción de la creación del Mercado Común con el Brasil, Uruguay y Paraguay, que debemos apoyar enérgicamente y sin vacilaciones. Es el gran hecho reclamado por la historia. Los que más han avanzado en el peligroso camino de la apertura son los mexicanos. He escuchado en privado quejas de Salinas de Gortari. En una pequeña reunión que tuvimos en Abril, en ocasión de la Asamblea de la ALADI, dijo lo siguiente: "Hemos abierto el mercado mexicano con arancel cero a los EEUU. Pero la corriente comercial contraria, aquello que debería ocurrir, que es la exportación de productos mexicanos pasando a la frontera norteamericana, hacia ese formidable mercado de los Estados Unidos, eso no ocurre" dijo, y cortó bruscamente el tema. En Buenos Aires, en un ambiente mucho mas amplio, en un desayuno de trabajo con sectores diplomáticos, Salinas de Gortari dijo que llega la mercadería mexicana a la frontera y tiene enormes dificultades para pasar. Para ir mas allá de las palabras del Presidente de México diré que se trata en este caso de productos fruti hortícolas y textiles. El capitalismo norteamericano ignora las doctrinas económicas y defiende cada rubro de su producción, así sea producción primaria. El famoso libre comercio tampoco aquí funciona equitativamente. El régimen económico y social del obrero norteamericano y del obrero mexicano o latinoamericano determina que disponiendo nosotros quizás de maquinas no tan avanzadas como las de Estados Unidos pero retribuyendo al trabajador con remuneraciones mucho mas bajas, el costo es menor. La calidad es pareja y puede competir, como lo hace Japón desde el punto de vista de la tecnología avanzada. Nosotros lo hacemos con el sacrificio de la clase obrera latinoamericana. En consecuencia, la idea general, ya arcaica, de que la libertad de comercio de un país avanzado respecto de un país atrasado puede arrasar con ciertas formas de industria, es una verdad a medias. Es cierto en parte, pero no le permite a EEUU la competencia en textiles, por ejemplo, o la de las carnes argentinas, que son mejores y de mas bajo costo. En la Argentina, como en México, la "apertura" comercial actúa en una sola dirección, la que conviene a los intereses extranjeros. EEUU no practica ningún tipo de apertura. Ha ce algún tiempo, como ustedes saben, integré con Cavallo la delegación argentina a la reunión para la discusión de aranceles del GATT, en Puerto Vallarta. Le advertí al Ministro y a los dos técnicos que estaban conmigo que era gastar plata, tiempo y saliva: que no iban a sacar nada. Si los gobernantes latinoamericanos persisten en fingir que sacaran algo beneficioso del GATT, el FMI o el Banco Mundial, este autoengaño solo se explica por su extrema debilidad y el temor que los asedia de enfrentar al imperialismo. Temor, ilusión, ignorancia de la historia (o todo esto combinado) tal es el clima actual de los gobiernos latinoamericanos. La idea de que es posible negociar con el imperialismo desde una posición de debilidad no es nueva. Antes mencioné a Frondizi, pero también Perón, hacia 1953, acarició con cierta esperanza pronto defraudada, esa posibilidad. Con el seudónimo de Descartes, publicó un articulo en el diario "Democracia" en el que afirmaba: "Por fin hay un Presidente en los Estados Unidos". El General Einsenhower había sido elegido y el triunfo del Partido Republicano y de un militar hicieron creer a Perón que el antagonismo entre la Argentina y EEUU, muy áspero con el Presidente Trúman, podría situarse en el marco razonable de un acuerdo de conveniencia mutua, de un acuerdo entre iguales. Pero el imperialismo no es razonable ni cree en la igualdad. LA TENTATIVA DE APERTURA NO CONDUCE A NINGUN LADO Con esto quiero señalar dos cosas. Por un lado, la tentativa de apertura no va a ninguna parte. La apertura hacia los EEUU carece de perspectiva porque EEUU teme a la apertura. Ustedes dirán: deberíamos ser nosotros, los que defendamos el carácter nacional de nuestras industrias y de nuestras tecnologías, los que deberíamos temer una confrontación. EEUU tiene graves objeciones, no contra el Mercado común norteamericano del cual se ha hecho eco la prensa de Buenos Aires: Canadá, México y EEUU. Eso ni hablar. No quiere un Mercado Común real con México, ni tampoco México lo quiere, como dijo su Presidente. Porque esto significaría concesiones políticas. México no quiere el Mercado Común de ninguna manera. Y EEUU no lo desea por razones económicas. Si hubiera un Mercado Común; bienes, servicios y personas de México (los despreciables "espaldas mojadas" mexicanos) entrarían por millones a los EEUU. ¡Cuantos productos de elaboración primaria podrían ingresar y disputar el mercado! Entre los fruti hortícolas, por ejemplo, se habló del melón. No me refiero al honorable diputado del mismo apellido, ni siquiera al diputado Manzano. Me refiero al melón, como fruta. Los interesados y los gestores norteamericanos que defienden el mercado en los EEUU se oponen, se oponen, por ejemplo, al ingreso del melón desde México. Parece que el melón preocupa mucho en los Estados Unidos, es una de las cosas que falta a sus gobernantes. Pero ya ven que, aunque parezca mentira, los más mínimos intereses sectoriales cuentan en EEUU con algún diputado o senador que los defienda, así sea el melón. Quiero decir, entonces, que vamos a vivir el fracaso de esta política. De la misma manera que se está viviendo a gritos el fracaso de las privatizaciones. No es el mismo caso de México, porque en México la revolución de don Emiliano Zapata generó una burguesía nacional relativamente fuerte, que está adquiriendo efectivamente las Empresas del Estado, sin hablar de las organizaciones sindicales que han asumido la propiedad y la administración de parte de ellas. Esta política fue una de las metas de Perón y del General Savio. Está en la ley inicial de Somisa. El pensamiento de Savio era: no tenemos empresarios privados fuertes pero las necesidades de la defensa hacen que precisemos de Fabricaciones Militares y de la producción de acero. Vamos a hacerlo. Poco a poco vamos a ir distribuyendo las acciones, decía Savio, porque no es competencia del Estado, no es competencia nuestra, el estar ocupándonos de que la gente llegue a horario o del "timing" de los mecanismos de la producción y comercialización. Pero cuando quisieron vender acciones aquí, la burguesía nacional, es decir los burgueses nacionales que son mitad delincuentes, mitad coimeros y mitad corruptos, no podían o no querían comprar. Así, cuando se decía que Somisa era una empresa mixta, jurídicamente era cierto, porque efectivamente había accionistas privados que tenían 5 o 6 acciones. Tipos del establishment criollo, civil militar, civiles de confianza o profesionales. Por ejemplo, funcionarios que tenían veinte o treinta años en Somisa y poseían 5 o 6 acciones. Era una ficción, pero no la burguesía. Se trataba de que no teníamos burguesía. La burguesía nacional, en su mayoría, si disponía de un dólar que le daba Perón para producir algo, lo llevaba a Punta del Este, que nació gracias al dinero que les daba Perón para fines productivos. Así se formo Punta del Este, con el robo de los bienes nacionales a través de créditos generosos, otorgados porque Perón intentaba desarrollar la burguesía nacional. Pero, entre nosotros, la así llamada burguesía nacional, es indiferente a la Patria, no piensa en sí misma como clase y adolece de tal cobardía que resulta incapaz de toda gran empresa histórica. En América Latina veremos, en consecuencia, un fracaso creciente de las privatizaciones y de la "apertura", salvo, quizás, en México, por la consolidación de relativa de un empresariado capitalista nacido en la Revolución de 1910 e integrante del sistema de poder dominante. La política de "apertura" y "modernización" es llamada erróneamente "liberal" o "neoliberal". Su verdadero nombre y contenido es "colonial" o "semicolonial". No se trata de una política de Menem o de la Argentina. Todos los gobiernos de América Latina la han adoptado -excepto Cuba- y sus frutos serán semejantes. Se avanza hacía una catástrofe social. Dicha política deberá ser modificada si el pueblo latinoamericano rehúsa suicidarse. En la Argentina cabe esperar un giro tan espectacular como el realizado por Menem cuando asumió el gobierno, en Julio de 1989. Recordemos que ese inesperado nuevo rumbo no sólo se originó en el caos legado por Alfonsín, sino que era el corolario de 35 años de contrarrevolución y de agotamiento de los dirigentes peronistas. Menem se encontró, además, con un inexistente "corpus" de empresarios argentinos capaces de asumir el papel de una clase burguesa. Clara lección: sería una verdadera utopía concebir a la burguesía nacional como una fuerza coherente capaz de impulsar o, al menos, dirigir la movilización de los recursos del país. Acá, ustedes saben, hemos tenido industriales, pero no hemos tenido burguesía industrial. Hemos contado con ciertas formas de industrialización generadas por la lucidez y el patriotismo de Perón -junto con el estímulo de las crisis mundiales- pero no con una burguesía industrial. Burguesía industrial es indisociable, ante todo, de una revolución industrial y cultural. Esta revolución industrial no logró hacerla Perón. Esa fue una de sus omisiones esenciales. No situó en un primer plano la requerida y formidable crítica de la cultura aristocrática para generar una intelectualidad equivalente a la que ocupó la escena en el Siglo de la Ilustración, que preparó las condiciones para la Revolución. El cambio espiritual de Francia ante el viejo régimen fue el marco del progreso económico. Acá no hubo nada, ni remotamente semejante. Al fin y al cabo fue una de las fallas derivadas del echo que Perón fuera un hombre del Ejército. Fue un gran patriota, aunque con grandes limitaciones. Cuando cayó, apareció la ideología de la vieja Argentina, de izquierda a derecha, como si nada hubiera pasado, para no hablar del presente. HAY ALGO QUE PUEDE FAVORECER EL DESTINO COMUN ¿Hay algo de lo que está sucediendo que pueda favorecer el destino común? Si, es la marcha hacia la unidad de América Latina. Es el hecho más importante que ha ocurrido desde el tratado de Tordecillas, hace siglos, cuando el Papa decide distribuir entre el Reino de Portugal y el Imperio español las nuevas tierras. Esa división iría a constituirse en el fundamento de la primogenitura inglesa en el sistema de poder de la América Latina. Mediante una separación y una hostilidad reciproca entre portugueses y españoles, que comienza con el Tratado de Tordecillas y que continúa, ya con Braganza y con la República del Brasil, prevalece la influencia británica. El antagonismo entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil, esa separación entre estas grandes masas continentales, de importante gravitación poblacional, económica y política, fue uno de los elementos, me atrevo a decir que el más decisivo, de la frustración nacional latinoamericana. Eso ha concluido. No vamos a indagar las razones del grandioso acercamiento porque nos llevaría demasiado tiempo. Lo que yo quiero decir es esto: estamos unidos con el Brasil. Este hecho obliga a moverse como las limaduras de hierro atraídas por el imán, a todas las Repúblicas hermanas, algunas que ya están adentro, como el Paraguay o el Uruguay; Chile, que corcovea ahí, tratando de hacer convenios bilaterales con otros países, pero que finalmente va a venir. Y, naturalmente, los países del Pacto Andino. Se trata de una unión sin estados hegemónicos. Esto está queriendo decir que en los acuerdos que ya están en marcha, hablamos de un Mercado Común donde los factores culturales van a tener una importancia decisiva. La tarea de revalorización critica de lo que está ocurriendo se revela indispensable. Estamos hablando que entre los países ligados a los convenios del Cono Sur, se creará un espacio de 220 millones de habitantes, donde van a circular - dentro de 3 o 4 años- gente, ideas, bienes y servicios. ESTAMOS UNIDOS CON EL BRASIL. LA BANDA ORIENTAL SE VUELVE VIABLE La inviabilidad histórica de la Banda Oriental, nacida precisamente como forma de paralizar mediante la política inglesa tanto al Imperio -que quería hacer del Uruguay una Provincia Cisplatina-, como a nosotros -que lo reivindicábamos como la Banda Oriental de las viejas provincias- ha concluido. Uruguay nació como un Gibraltar Sudamericano, para separar al Brasil y a las provincias argentinas de toda posibilidad de construir una grandiosa alianza de pueblos libres. Ahora estamos unidos. La Banda Oriental se vuelve viable. Todas las poblaciones de frontera están ardiendo de impaciencia por entreverarse. Algunos lo hacen en virtud de la pragmática cotidiana, de cómo escapar a la crisis, que puede ser haciendo un negocito enfrente. Es así, pero esa es la historia menuda, que también forma parte de la historia grande. Estamos en marcha hacia el espacio humano de 220 millones de almas del que no va a quedar al margen, desde ya, Bolivia. Bolivia tiene en este proceso, el real espacio de salida al mar. Esto es lo más importante que debemos nosotros meternos en la cabeza. La unidad está andando. Resulta esencial comprender que los pasos regionales o subregionales hacia la unidad latinoamericana revisten una importancia infinitamente mayor que las cabriolas que unos u otros hacen para seducir a un tipo tan insensible a las cabriolas como es Busch. Se están moviendo comisiones en las fronteras. Son comisiones locales, integradas por hombres de las poblaciones locales, que quieren desde ya entretejer intereses, más allá de las políticas de las chancillerías, generalmente alejadas de las fronteras. Aún las propias Chancillerías, con su pesadez, su anquilosada ideología, están en este momento, trabajando hacia el Mercado Común del Cono Sur. México, en una posición geopolítica muy particular, mira con cierto recelo este ámbito de poder gigante que se ha desarrollado entre el Brasil y la Argentina. Desea, mas bien, convenios bilaterales soslayando el Mercado Común. Creo que México se terminara moviendo en la dirección deseada, obligado por las circunstancias. Los hechos, en este caso, avanzan mas rápido que las ideas. Pero las ideas deben tomar su lugar privilegiado de profecía y de promesa histórica. Esa es una de las tareas que estamos realizando con el compañero Jorge Neme en México. Estamos luchando para reconstruir una corriente iberoamericana o hispano criolla que desde México, impregne el Caribe y Centro América de este fecundo retorno al programa revolucionario de los Libertadores. LA TERCERA POSICIÓN HA CADUCADO Pero también está, para terminar con esta parte, el tema de la posición ante los bloques mundiales. Es un hecho conocido que fuimos, al margen del movimiento justicialista en el que muchos dirigentes notorios habían olvidado las grandes banderas de Perón, los que sostuvimos siempre la Tercera Posición. Apoyamos a una Tercera Posición que tendiera a mantenernos independientes de los bloques que querían, cada uno por sus razones, asociarnos a sus proyectos particulares. Sin embargo, una de las cosas que podemos decir en este momento, es que la Tercera Posición ha caducado. Yo diría que, de algún modo, el consentimiento y la asociación de la URSS para actuar contra IRAK, es un retroceso hacia el stalinismo. El abandono por parte de la inteligencia soviética de toda mención a la revolución socialista y de la hipertrofia de los conceptos llamados democráticos y liberales en boga, parecería indicar que el desarme nuclear, ciertamente bienvenido por todos nosotros (seguras victimas de la locura homicida de los sistemas garantizados de destrucción mutua), esta asociado al desarme de toda perspectiva revolucionaria para el Tercer Mundo. Creo haber enviado al MPL desde México algunos artículos de científicos y políticos soviéticos en los que se analiza la nueva orientación sobre el Tercer Mundo y la situación de América Latina. No digo que sea una opinión oficial pero, al parecer, esta bastante generalizada. En términos "científicos" se podría traducir, mas o menos, como "que se las arreglen". Yo diría que acá y en este momento hay dos mundos: esta lo que hemos llamado hasta ahora el Tercer Mundo y el universo de las grandes potencias: capitalistas, socialistas, y seudo socialistas (ahora democráticas). He visto el otro día en un diario mexicano una foto muy sugestiva. Revela que el péndulo de la historia se mueve tanto en un sentido como en el otro. No sabemos lo que va a suceder en la sociedad soviética, pero es útil tener en cuenta que en la foto que yo vi aparecía una manifestación de regulares dimensiones realizada en Moscú, donde se enarbolaban carteles e imágenes con dibujos y fotos de Nicolas II, el Zar de todas las Rusias. En suma, era una manifestación zarista, 73 años después de la Revolución de Octubre. Nosotros estamos dispuestos a discutir el formidable fenómeno social de la URSS. Si lo que allá ocurre puede ser un retorno al capitalismo o una transición al socialismo. Es una discusión deseable y necesaria. Pero hay una cosa concreta: estamos en un mundo y ellos, todos ellos, están en otro. Ya no esta el Tercer Mundo. Hay pueblos y naciones coloniales y semicoloniales, con gobiernos revolucionarios o con gobiernos conservadores o capituladores, que se encuentran en un campo definido de la historia. Y por el otro los países capitalistas, imperialistas, los ex socialismos burocráticos (que hoy aspiran a ser semicolonias del imperialismo europeo) y, en fin, la Unión Soviética, donde se derriban las estatuas de Lenin. Nosotros estamos, a no dudarlo, en el primero de estos bloques. SOMOS POLÍTICOS, NO VÁSTAGOS DE PARMÉNIDES Me referiré ahora a la discusión que tuve oportunidad de conocer desde México a través de numerosos documentos. Comentaré brevemente algunos. Las posiciones se han ido diseñando en nuestro movimiento a raíz de la acción gubernamental que desarrolla el sistema de fuerzas nacido el 14 de mayo. Voy a referirme a la posición que nuestro movimiento como parte del Frejupo, casi diría como inventor del Frejupo, ya que fuimos nosotros los que propusimos en La Rioja su constitución, debe asumir en la situación actual. He leído numerosos documentos sobre este debate. Todos saben que formulé algunas observaciones escritas. También es conocido que parte de dichas observaciones fueron substraídas del ámbito del MPL por provocadores no identificados, infiltrados en nuestras filas, y publicadas en conocidos órganos oficiosos de los servicios de inteligencia. Por otra parte, creo que todas las opiniones que he escuchado son legítimas. Es cierto que, algunas, como las de Napoleón Verdadero, son provocadoras. Pero se trata solo de un ex afiliado, aunque protegido por afiliados. Hay otros compañeros que manifiestan esas posiciones, aunque no de una manera tan agresiva. Me parecen muy atendibles las invocaciones de orden histórico, aunque en algunos casos se manifiestan como extrapolaciones impropias. El compañero Cangiano cita una frase o concepto mío, publicado creo que en Marzo de 1946. Trata de contraponerlo con opiniones que yo tuve luego. Eso es inevitable. La característica de los políticos es que se contradicen, o que se rectifican. De otro modo serían doctrinarios inmóviles, vástagos de Parménides. Pero yo tengo la impresión de que precisamente en este debate estamos, con diversos matices, en presencia de dos criterios: uno de doctrinarios y otro de políticos. A su vez, entre los que llamaría doctrinarios, se distinguen dos puntos de vista. Uno, categóricamente opuesto al gobierno, propone que nos vayamos de los cargos que ocupamos y abramos fuego sobre el oficialismo. Estimo que tiene un error inicial. Nosotros fuimos actores y colaboradores del triunfo. Nadie nos ha dado nada. Antes de las elecciones, el compañero Guerberoff preparó una lista de cargos para ocupar por miembros del MPL, que se presentó al candidato presidencial. Fue y es una alianza política entre partidos y clases sociales. El compañero Cangiano en sus documentos y en su exposición de ayer, olvidando esto, sostiene una posición de ruptura total. Hay una variante, ligeramente más moderada, expuesta por el compañero Blas Alberti, y, la que comprendía a las dos anteriores que es la del Secretario General. A diferencia de estas posiciones, existe otra tesis, que es la que yo sostengo, que está expresada por los compañeros Fontdevila, Santander y Ana María Gómez. Ellos opinan que que este proceso tiene las características políticas que todos suscribimos: es una catástrofe y va, probable aunque no seguramente, hacia otra catástrofe. Pero señalan que nosotros debemos emplear las distintas posiciones que tenemos dentro del Estado para desarrollar, afirmar y consolidar nuestro movimiento a fin de que, cuando llegue el diluvio universal, seamos más fuertes que hoy. Esto va, sin decirlo, en caso de no producirse un viraje en la política del Presidente, hecho que no hay que excluir. Pero quiero señalar que tal juicio, aun acertado, no sería suficiente justificativo para permanecer en el gobierno del que formamos parte. Al respecto, recordemos que cuando tenía algo así como 15 o 16 años, Marx le escribió una carta a su padre desde el lugar donde se encontraba estudiando. Y, como buen niño prodigio que era, encontro la manera de tirar sobre la mesa una idea sugerente. Le dijo al padre algo así como que " se había propuesto resistir al embrujo, al encanto, del dominio de las ideas abstractas". Ahora somos nosotros los que tenemos que resistir a ese encanto de las ideas abstractas. Vivimos en un mundo, infortunadamente, muy concreto. En tal sentido me llaman la atención en distintos escritos que subrayé, algunas observaciones de varios compañeros, que rondan el universo de las abstracciones. A NOSOTROS NOS TOCA UN POQUITO DEL MERITO DE LA FUNDACIÓN DE LA UOM En una carta que me envió el compañero Blas Albertí, texto que después se difundió bajo la forma de un documento interno, caracterizaba a la UOM como una expresión "fosilizada y arqueológica" y agregaba que el peronismo "era un movimiento muerto". Esta expresión de Alberti es un ataque, no tanto a Lorenzo Miguel, sino a la misma UOM. Yo participé de un grupo muy juvenil, en el año 44, que fundó la UOM. Esto no lo sabe Cangiano, ya que no se encuentra escrito, aunque no todo lo que es cierto está escrito y no todo lo que está escrito es cierto. Una idea interesante de Hillaire Belloc es que hay que confiar mas en la historia oral que en la historia escrita, ya que la historia escrita hace siglos puede haber sido elaborada por un turiferario, letrado de un Príncipe o un conspirador, por algún mentiroso de oficio. Si dentro de 100 o 200 años, alguien encuentra documentos que demuestran que la política exterior de Alfonsín ha sido digna, nadie podrá saber que tales documentos habrán sido escritos por Caputo. Entonces, decía Belloc: "es posible que la tradición oral sea más imperfecta y ambigua, pero es muy difícil de falsificar, ya que es obra colectiva. El documento escrito esta hecho por alguien Por eso es mucho mas probable que a través de la tradición oral se conserve mejor algo de lo que ocurrió en el pasado". Yo formé parte de un grupo pequeño, en nuestra primera juventud, que también integraba Carlos Díaz. Algunos compañeros de ese grupo, bajo la iniciativa de Angel y de Adolfo Pérelman, el primero obrero metalúrgico, y de la decisión de Aurelio Narvaja, fundaron la UOM. Entre otros muchos de allí salió Carpio. De modo que a nosotros nos toca, lo mismo que otros compañeros, un poquito del mérito de la fundación de la UOM. Recordemos que en el año 44 ya había otro sindicato, que dirigía Muzio Girardi, denominado Asociación de Obreros de la Industria Metalúrgicos y Siderúrgicos. Los metalúrgicos constituyen el meollo, el núcleo dinámico del proletariado industrial, que es a su vez el reducido núcleo de la clase trabajadora argentina. Si algo ocurre en el campo del movimiento obrero, debe nacer de la posición que ocupa la industria metalúrgica en la estructura económica y social de la Nación. LOS OBREROS VOTARON Y DIERON SU CUOTA SOCIAL AL SINDICATO Tal es la realidad. Recordemos también que Lorenzo Miguel, era tesorero en la época de Vandor. Luego del asesinato de este en manos de los Montoneros, asumió la Secretaría General, pero no fue impuesto por nadie, tan solo por los obreros. Cuando la dictadura cívico militar reciente determinó que no hubiera retención obligatoria de las cuotas que la ley establecía, lo que les da posibilidades económicas a los trabajadores sindicalizados para hacer funcionar su organización, los militares y sus asesores creían, como eran sordos y ciegos a la vida, que de esa manera los obreros se sacarían de encima, por fin, a los detestados burócratas. El General Videla tenía en esto el mismo punto de vista que el Partido Comunista, los trotskistas y el izquierdismo pequeño burgués. Vale decir, que los obreros son, de alguna manera, sometidos y llevados de allá para aquí por los burócratas corrompidos. Esa era la opinión de Videla y, también, la del PC. En cambio, los obreros percibieron que debían votar una posición inequívoca y dar la cuota espontáneamente. Se dieron cuenta que estaba en peligro una institución que los había defendido siempre y que sus dirigentes eran esos y que no había otros. Los "otros" que encontraban provenían de grupos trotskistas o stalinistas, reducidos grupos pequeño burgueses, siempre dispuestos a decir disparates. Lorenzo Miguel no era igual que "los otros". No vayan a creer que Lorenzo Miguel es algo muy distinto de lo que era nuestro compañero Carpio, que tenía un gran olfato de clase, un sentido especial para defender los intereses gremiales. Es un caso similar al de las compañeras del SACRA, que son compañeras gremialistas. ¿Están planteando cosas raras?. No, ellas están luchando por personería gremial, el salario. No hay nada mas concreto que el salario y la jubilación. Eso era Carpio. Así son los obreros. Por eso el mundo de la izquierda tradicional, de los partidos, los grupos intelectuales, tomaba como ejemplo del burocratismo a la UOM, a Lorenzo. El compañero Blas, al calificar de "arqueológica" y "fosilizada" a la UOM, se refiere a una institución del país que nace en el año 44 y que representa aun sector militante (hoy a la defensiva) de la clase obrera argentina. Lorenzo, dentro de unos pocos días, va a viajar con el Presidente, en el avión presidencial, a verlo al Papa. De allí seguirá a Polonia y a la Unión Soviética. El jefe del sector industrial de la clase obrera acompaña al Presidente y desalienta cualquier tentativa de ruptura general del sector que se encuentra más a la "izquierda", digamos así con perdón de la palabra, de Lorenzo, que es Ubaldini. Lorenzo desalienta cualquier tentativa de ruptura general. Los dirigentes sindicales, como toda la sociedad argentina (sobre todo los que votaron a Menem) están esperando que algo ocurra. Y algo va a ocurrir en algún momento. Pero por ahora no sacan los pies del plato. EL ASUNTO ES OCUPARSE DE SHUBEROFF Y NO DE LA UOM Quería señalar que, así como el compañero Blas, destacado intelectual del partido, afirma tales cosas respaldado por su autoridad académica, uno podría decir, perfecto, Blas podría habernos dado a nosotros, en estos años, un manifiesto sobre Schuberoff, que es el rector de la Universidad y el jefe directo de Blas. En otras palabras, el tipo de célebre incompetencia que maneja la Universidad de Buenos Aires en nombre del alfonsinismo. Blas no se ha ocupado Schuberoff. Se ocupa de la UOM. Sin embargo Schuberoff es mucho más importante para los intelectuales, desde el punto de vista de la lucha intelectual y crítica en la Universidad, que lo que es la UOM. Sería absurdo que Lorenzo Miguel lo mandara a Curto a la Facultad de Filosofía y Letras a repartir volantes para decir como diablos debe determinarse la orientación filosófica de la Universidad. Ahora bien, nosotros, desde el ángulo de la Facultad de Filosofía y Letras ¿Le estamos aconsejando a la UOM cuál es su deber, cuál es el modo de cumplir sus fines y cómo obrar frente a Menem? No, esto no es así. Por otra parte, resulta tentador hacer un análisis comparativo entre la institución UOM y otra, que podría ser, por ejemplo, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA a la que pertenece Blas (a justo título, diría yo). Cuál de las dos es más fosilizada, más arqueológica y más putrefacta? La respuesta no sería difícil. Yo diría que es la Facultad de Filosofía y Letras. Blas aparte. NO SEREMOS INSTRUMENTO DE NINGUN GRUPO PERONISTA CONTRA MENEM Como es obvio, esto tiene un significado político. Sobre todo si se asocia al concepto que ha desarrollado el compañero Blas en fijar como centro de sus ataques periodísticos al Presidente Menem, no sólo en la prensa partidaria, donde tendría, desde ya, pleno derecho. Desde siempre cada compañero ha tenido la posibilidad de expresarse en ella como quiso, por cierto que dentro de las líneas generales de una estrategia que debe ser adoptada por la mayoría. Pero en este caso se trata que el compañero Blas está atacando duramente a Menem y a Monseñor Quarracino en la revista "Linea". Al mismo tiempo que nosotros le hacemos un reportaje a Quarracino en "La Patria Grande", por su parte Blas lo ataca en la revista "Linea". Debemos explicar que dicha revista cumple actualmente un papel muy especial. Se trata de un órgano periodístico personal de Rubén Contesti, ex diputado peronista, rosarino, radicado hace años en Buenos Aires, con el que hemos tenido buenas relaciones. Contesti sostuvo una posición política esencialmente correcta durante un tiempo. Dado el carácter sumamente móvil de las ondas submarinas, geológicas y tectónicas del peronismo, en este momento Contesti es el jefe de asesores del Vicepresidente de la Nación, Dr. Eduardo Duhalde. Y como es el jefe de asesores del Dr. Duhalde, Contesti ha borrado su nombre y el de sus colaboradores habituales de la lista de redactores de la revista "Linea", como puede verificarlo cualquiera de ustedes. Simplemente, ha desaparecido de la lista. Por el contrario, ha puesto al frente de la revista peronista, a un socialista amarillo, ligeramente pútrido, que se llama Emilio Corbiere. Este hombre es, al mismo tiempo, quien escribe y difunde artículos infamantes contra el MPL en "El Informador Público", con el seudónimo de Mosco, gracias a la colaboración clandestina y desleal de algún afiliado infidente, o de algún provocador profesional. No sé si ustedes me siguen en esta de Sherlock Holmes. Ahora bien, Duhalde, y con él Contesti, especulan, según versiones, especulan sobre un plan conspirativo para obtener la destitución del Presidente Menem mediante el juicio político, en combinación con los radicales y con los diputados peronistas disidentes. Esto ya lo anticipó hace algún tiempo Alfonsín, explicando que una cosa así debería realizarse, en una noche, en horas. Mediante los buenos oficios de Contesti, Duhalde toma la revista "Linea", que le ofrece su jefe de asesores, y descarga en el editorial del último número (donde escribe el compañero Blas) un largo proyecto de lucha contra Menem. Llama, inclusive, a usar siglas no justicialistas para combatir todos los candidatos menemistas, en nombre de una literatura política nacionalista y antiliberal. La misma revista, cuyo mascaron de proa es el amarillo Corbiere, elogia a Duhalde y combate a Menem. Duhalde va a estar en algún momento respaldado, sin duda, por el embajador Todman, por los diputados peronistas disidentes y, naturalmente, por Alfonsín. Estos hilos, no demasiados sutiles, los mueve Contesti. Lo que yo quiero señalar con esta historia, es lo siguiente: los compañeros del partido tienen todo el derecho a ejercitar sus opiniones en la prensa partidaria, pero no pueden ser utilizados por el Vicepresidente de la Nación para atacar al Presidente. El Vicepresidente de la Nación y su jefe de asesores, usan a socialistas pútridos o semi pútridos como Emilio Corbiere, o a dirigentes destacados y respetables como Blas Alberti, para atacar al Presidente, al cual él personalmente no ataca. Todo lo contrario, cuando habla, Duhalde se refiere al ajuste o a la drogadicción. Usan a otras fuerzas, a compañeros nuestros, por ejemplo, para fines políticos que ellos no se atreven a abordar por su cuenta. Algo parecido ha ocurrido, de algún modo, con el órgano que dirige Luis Rodríguez, que supo ser muy hostil a Menem, creo que hasta hace algunos números. Ahora parece que ha cambiado la orientación de la brisa. Los dirigentes sindicales, que, como es lógico, están echando espuma por la boca (nosotros también), no se atreven a decir las cosas que escribe Luisito Rodríguez en su periódico, pero lo usan para él diga lo que ellos no se animan a plantear de frente. Después de decir eso, por boca ajena (del MPL), se suben al avión del Presidente y se van a Roma a verlo al Papa. Luego seguirán a Varsovia para encontrarse con Walesa. También el compañero Balmaceda escribe cosas con la simpatía de Zanola, Secretario General de los Bancarios, del que Balmaceda es colaborador. Pero Zanola no firma los artículos de Balmaceda. Los firma Balmaceda. En otras palabras, los que "van al frente" son Balmaceda, Luisito, Blas, es decir, el MPL. Tenemos todo el derecho de decirle a ciertos peronistas: "Si quieren enfrentarse con Menem, háganlo por su cuenta, saquen ustedes la cara". Hagamos si una política independiente del gobierno, equivocados o no, pero seamos nosotros mismos los que decidamos. No somos instrumento de nadie. Estimo que queda claro que hay compañeros que están siendo usados por fuerzas del peronismo que prefieren no enfrentarse abiertamente con Menem. Y usan nuestra pluma, nuestras figuras y nuestro periódico para combatir a Menem. Estos dirigentes peronistas, no quieren sacar los pies del plato o no se atreven a hacerlo. Son políticos concretos. Pero no creo que debamos ser objetos de esa manipulación. UN NUEVO CONCEPTO EN LA DISCUSIÓN PARTIDARIA: EL "CLIENTELISMO" Quiero también referirme al concepto de "clientelismo", empleado insólitamente por el compañero Cangiano, que se vincula al empleado por Blas sobre la UOM. Es la primera vez que escucho este concepto en una discusión partidaria. Ustedes saben que "clientelismo" proviene de clientela y esta vinculado, en la historia de las ideas, a la clientela romana. Marx tiene una célebre frase que contiene dos errores. Se sobreentiende que un hombre capaz de haber pensado como Marx y de haber enseñado a pensar la historia como él, puede permitirse dos errores y más aún. Ojala cualquiera de nosotros pudiera cometer solamente dos errores. Los destaco aquí porque precisamente se vinculan al concepto del compañero Cangiano. La frase de Marx dice, más o menos, así: "En la antigua Roma el proletariado vivía a costa de la sociedad y en el capitalismo moderno, la sociedad vive a costa del proletariado..." Lo primero es falso. Lo segundo también lo es. Proletariado se llamaba en Roma, no a esa clase social en el sentido industrial, tal como nosotros hoy la conocemos, amenazada de extinción por el avance irresistible de la robotización (aunque ese es otro tema). Ellos denominaban proletariado a los sectores más pobres, que solían tener numerosa prole. Eran las familias romanas desposeídas, marginales e inestructuradas que, en un numero importante, dependían de los favores y de los subsidios que les dispensaban los Senadores patricios, titulares de los latifundiae romanos. Pero no se trataba de obreros industriales. Eran "clientes" e iban, como las "claques" teatrales de otros tiempos, a aplaudir y apoyar a sus protectores. Después recibían trigo, leche y espectáculos. Era una plebe subsidiada y la base política del Senador patricio. Tal el proletariado romano y por eso se le llamó "clientela". Eran clientes del dador. Pero lo que importa ahora es el sentido en el que el compañero Cangiano usa la palabra "cliente" o "clientelismo". Cangiano la emplea para criticar a los compañeros que han ocupado u ocupan puestos en el gobierno municipal, provincial o nacional y se han preocupado, entiendo que como corresponde, como es su deber, en procurarle trabajo o cargos públicos a otros compañeros o compañeras del movimiento. Esto lo sabemos. No es ninguna novedad. No vamos a acusar de "clientelismo", por ejemplo a Després, que fue Director de catastro en San Luis o a compañero Zoppi, que fue Director de la Obra Social de la misma provincia. Tales cargos no cayeron del cielo, ni nacieron de la simpatía del Gobernador Rodríguez Saa por la Revolución Nacional. Procedieron del esfuerzo del MPL y de una alianza política con Rodríguez Saa, del que podría decirse cualquier cosa, menos que se parece a un Lenin puntano o a San Francisco de Asís. ¡Si habrá repartido jabones gratis, el compañero Zoppi! ¿Verdad?. ¡Y toallas!. Daba y daba, sin cesar. Yo pienso que si en lugar de esto, hubiera sido Director de la Obra Social y no hubiera dado a la gente que lo necesitaba un empleo, o jabón, o muestras gratis, lociones para el pelo, todo ese genero de gauchadas que se pueden hacer desde una Obra Social, nosotros en el partido hubiéramos dicho: ¿Usted está trabajando nada más que para gozar de su cargo de Director? O, sino, a Després: ¿Solo para ser Director de Catastro?. No, usted está ahí para servir al pueblo, a los afiliados. Esto ya lo teníamos conocido de antes. Después llegó en Misiones, por convenios políticos celebrados gracias a nuestra capacidad militante, un importante cargo que es el de Secretario de Estado en el área de Planificación, que ocupó el compañero Chin Cabral. Este, por supuesto, ha distribuido y dado cargos (entre 60 y 70 empleos) que no solo permiten que la gente reciba un sueldo para malvivir en estas circunstancias, sino que permiten a estos compañeros usar las posiciones para la lucha. Es el poder, parte del poder. Es poquito, si, pero es algo. Entre poquito y nada es preferible un poquito. Pero, aparte, hay algo que implica una categoría socio-moral en la expresión "clientelismo" empleada por Cangiano y por algún otro compañero. Es un matiz despectivo. El compañero nuestro que recibe un empleo o un modesto cargo, es el cliente del compañero al que, en esta ocasión, le tocó ser dador. EL TERMINO "CLIENTELISMO" SE ORIGINA EN LOS ESTABLOS DE LA SOCIOLOGÍA El dador, en esta forma de razonar, le da algo a alguien, ese es su cliente, o sea que le está subordinado. Se ha escuchado, en esta reunión, que el que le sirve café a otro compañero en una oficina pública, también lo vota a él. Eso no es así, más bien es una injuria sociológica. Este concepto de "clientelismo" tiene sus orígenes en los establos de la sociología. Cuando en 1958 Risieri Frondizi (hermano del que fuera Presidente) encabeza la Rectoría de la Universidad de Buenos Aires, arriba Gino Germani. Este era un positivista italiano que funda lo que se denominó la "Carrera de Sociología", donde consagra ciertos criterios con origen en el neopositivismo norteamericano, para aplicarlos a las condiciones de la sociedad argentina. Germani importa y también difunde, el concepto de que el peronismo es una especie de "fascismo de izquierda". Esa es su contribución, ya patentada en los EEUU. Además es de ese origen sociológico, por así decirlo, la palabra "clientelismo", que se adopta y adapta a los gobiernos populares que los sociólogos cipayos llaman "populistas". La palabra "populista " es despectiva, la palabra "popular" claramente expresiva. Si nos remontamos a la historia, Irigoyen fue una especie de padre del "clientelismo", menospreciado por el fundador del Partido Socialista, Juan B. Justo, que descalificaba esta practica como "política criolla". En una sociedad no muy industrializada todavía, Irigoyen sostenía a miles, centenas de miles, de hombres muy modestos de las clases humildes y de las clases medias en formación con lo que, en aquella época de mi infancia, escuche que se llamaba "el nombramiento". El "nombramiento" era el rollo que entregaba Irigoyen al empleado designado. Llegó a haber casos en que había partidas previstas en ningún lugar del presupuesto. Irigoyen, contra lo que se dice de él, era partidario de actuar en forma inmediata. En estos casos, si tenía en su despacho a un correligionario desvalido o una mujer viuda o abandonada, el no quería que salieran de allí sin el "rollo". Cuentan que un día se encontró sin partidas y resolvió el problema designando a un correligionario viudo, muy pobre y cargado de hijos, como ama de leche en la policía de la Capital Federal. Después, al cabo de un tiempo, se cambió el "item", pero ya había sobrevivido con su sueldo por haber hipotéticamente amamantado con su pecho a los hijos de los vigilantes.
SOMOS POLÍTICOS Y NO DOCTRINARIOS VACUOS Eso era "clientelismo" acá. "Clientelismo" era el gobernar del Presidente popular en un país semicolonial. El "clientelismo" lo hizo en gran escala y sistemáticamente, desde ya, Perón. La gente lo amó a Perón no solo porque pronunciaba lindos discursos. Lo amó porque, además, le daba algo esencial para vivir. Los conservadores tenían otro punto de vista. No daban nada y la gente los odiaba. Ahora, como entes, la gente ama al que le da algo, ya sean ideales, un empleo, una esperanza. Al respecto creo que la relación odio-amores muy clara, tanto en la sociedad como en orden personal. Si uno le da una bofetada a alguien, ese alguien no puede recibirlo como mensaje de amor. Ahora bien, si uno le da un beso, una mirada cálida, este hombre o esta mujer, se sienten reconocidos se establece un diálogo personal o interpersonal, que puede llegar inclusive mucho mas allá del gesto de amor inicial. Si lo llevamos al orden de la política, no hay duda de que el vocablo "clientelismo", tiene el matiz despectivo de los sociólogos de los grandes países centrales, que solo ven a la América Latina como un sistema primario, de toma y daca, de caudillismo, coima y compadrazgo. Sin embargo, lo que ellos denominan "clientelismo", se da en Vargas, en Velazco Alvarado, en Irigoyen, en Perón, en todos los grandes caudillos. En una sociedad todavía inarticulada, no estructurada, que carece de grandes industrias, el empleo público resulta una ayuda imprescindible, lo que se vio claramente en el gobierno de Irigoyen. En una época de industrialización, donde sobraba trabajo, Perón protegió al obrero con la legislación por despidos y a los no estructurados con la Fundación Eva Perón, que daba muebles, colchones, empleos, y asistencia social directa en casos de emergencia. ¡Clientelismo puro!. En conclusión, el "clientelismo" quiere decir, según el sentido que le imprime el compañero Cangiano, así como la "fosilización" que le atribuye Blas a la UOM, que estos compañeros se oponen globalmente al sistema de poder, al Frejupo y al peronismo. Sin duda, se ven allí cosas que son repugnantes, intolerables. Pero si alguien propone salir del sistema de poder del Frejupo diciendo que ahí esta el peronismo tal cual es, junto con nosotros, el MID, el partido Conservador Popular y no sé quién más, por lo que debemos romper con el Frejupo o preparar la ruptura, esta demostrando que es un doctrinario. Pues eso es lo que hay. Eso es lo que la historia quiso, es lo que la historia ha podido dar. No diría que es una orquídea, más bien se asemeja a un cardo. Pero aunque sea un cardo, es lo único que tenemos. Si se sale de este sistema infernal de fuerzas contradictorias solo le queda pensar que enfrente está el otro: el mitin del indulto, organizado por la Juventud Radical de la Capital Federal, por los ocho diputados peronistas disidentes (que son los "buenos"), por los cafieristas, por el PC, por el MAS, etc. Ese es el otro lado. Acá no hay capacidad de elección. No es que se salga del caos para entrar en el cosmos. De algún modo, esto, así cuasimódico como es, es un cosmos. Lo otro sí que es el caos!. Desearía ahora terminar con el tema del "clientelismo". No diría que en el caso de "clientelismo" que mencionaré, el honor sea para Blas Alberti que recibe el cargo, sino para el gobierno que lo ha designado Investigador Principal en la Carrera Científica del CONICET. Se trata de uno de los escasos cargos de gran importancia científica en la Argentina. Esta designación se origina en Matera -a quién le hablé del asunto- y en Menem. ¿Eso está mal? ¿Tendremos que pedirle a Blas que renuncie? Es que hay algo de moralismo pequeño-burgués izquierdista en todo esto. El compañero Guerberoff dijo ayer que hay en este momento dos tendencias en el partido: los complacientes y los historicos. Yo no soy histórico ¿Habrá otros?. Cangiano, quizás, o Guerberoff, que no son complacientes. Por mi parte digo simplemente que no somos ni una cosa ni la otra. Somos políticos y no doctrinarios vacuos. Yo me pregunto ahora si este es un movimiento político o si, por el contrario, estamos destinados a constituirnos, como hace cuarenta años, en un grupo de teóricos. No teníamos, en ese momento, otro camino. Éramos muy jóvenes y le dábamos a la teoría que daba miedo. Hacíamos revistas tan complejas que había que hacer un curso para leerlas. Grupo básicamente doctrinario, estábamos obligados por la historia a estar perdidos: tres en Santa Fe, Carlos Díaz en el Chaco, otro dos por acá. Era lo que la historia nos podía ofrecer, no podíamos hacer otra cosa. Si queremos nuevamente hacer eso, hoy podemos repetirlo. Ahora bien, si este es un movimiento político, la cosa es diferente. En este momento estoy trabajando para que el SACRA tenga personería gremial. He hablado del tema el otro día con el Presidente en Olivos. Le he pedido esto específicamente. Vamos a ver si se logra. Si se obtiene la personería gremial para el SACRA, que significaría ser reconocido como parte constituyente del movimiento obrero, votar en los Congresos, tener acceso al Fondo de Obras Sociales, etc ¿a cual Central se van a afiliar? ¿A la de Ubaldini o a la de Andreoni? Ustedes imaginarán que con respecto a Andreoni tenemos un punto de vista especial. Tenemos también otro, quizás mejor, con respecto a Ubaldini, no estoy seguro. Pero el SACRA ¿qué es?, ¿un sindicato o un grupo político feminista? ¿A que Central se tiene que afiliar?. Se tiene que afiliar a la CGT a la cual el Presidente que la da la personería gremial quiera. Son las contraprestaciones del poder. Ahí harán lo que les parezca. Son un sindicato y los sindicatos deben luchar por sí mismos. En primer lugar, mira por sí mismo. Que sus principales autoridades sean también destacadísimas dirigentes del MPL, que tengan posiciones políticas me parece perfecto. Pero no es por esas posiciones políticas que las distinguen en la vida nacional que los centenares de miles de mujeres de todo el país las han elegido para dirigir su Sindicato. Las han elegido porque quieren estar en un Sindicato que les ofrezca ventajas, igual que el de Lorenzo Miguel, que el de un textil o el de un cervecero. Debemos despojarnos de todas las estupideces moralistas, pequeño burguesas, chantapufis que han poblado parte del debate. Este es un partido de mujeres y de hombres que quieren luchar. Quieren todo el poder. Eso no se sabe cuando y como se logrará. Pero debemos emplear lo que tengamos de poder, aquí, allí o más allá, para ayudar a fortalecer nuestro movimiento. Afirmamos nuestras posiciones y nuestra mas plena independencia crítica frente al gobierno, como lo demuestra el periódico que todos conocen y con respecto al cual difícilmente se puede decir que sea complaciente, porque si este periódico es complaciente yo me pregunto si el compañero Secretario General Guerberoff, lo ha leído. Creó que esta posición es bastante clara. Voy a omitir otras cosas un poquito desagradables nacidas de nuestras propias virtudes y defectos en el debate, aunque quiero añadir un punto final. Aquí ya termino. Puede haber en una sociedad tan compleja como la sociedad argentina un golpe militar nacional, o mejor digamos, un golpe militar. Eso es un meteorito que vaga en el espacio. Puede precipitarse a tierra o no. Si no hay golpe, como decían en otra época los muchachos del PCR, hay elecciones. O sea, que en el 91 se presentaran elecciones. Me ha contado Chin que en Misiones, el gobernador Humada quiere hacer un convenio por el que tendría un solo aliado. Ese aliado sería el MPL, por lo cual en el reparto de las achuras, como dicen en el Uruguay, se le darían 2 Subsecretarías de Estado, una Diputación provincial, dos Concejalías y el apoyo total del gobierno a nuestros propios candidatos en El Soberbio. Yo me pregunto, ¿tenemos que mandarle un telegrama a Humada preguntándole por quién nos ha tomado, como decían las mujeres en una época de sepultadas virtudes?. No, yo creo que no. Somos políticos y vamos a ser, donde estemos, lo que hemos sido siempre. No vamos a cambiar ahora. El que suponga lo contrario, diría yo que no ha conocido, a pesar de estar entre nosotros, lo que somos. Finalmente, estas dos posiciones -la política y la doctrinaria- deben plantearse ahora o después bajo la forma de la renovación de autoridades en el partido. Soy partidario de que la elección de autoridades se manifieste en dos lista, cada una de las cuales refleje, en sus cuarenta miembros lo que se ha discutido aquí. Que el partido decida que rumbo va a tomar. Yo creo que esa es la mejor forma, la mas económica en tiempo y la más clara en posiciones delimitadas que yo puedo sugerir en este momento.
Gracias JORGE ABELARDO RAMOS
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