Martes 01 de Noviembre de 2005

Documentos de la Izquierda Nacional


Cuando se cumplen diez años de la desaparición de Jorge Abelardo Ramos diversas personas y organizaciones brindaron su homenaje.


 

MEMORIAL AL CONCEJO SUPREMO DE LAS FUERZAS ARMADAS
 

ES UN IMPERATIVO NACIONAL ABSOLVER Y CONDECORAR A LOS COMANDANTES QUE DECIDIERON RECONQUISTAR LAS ISLAS MALVINAS
 

LA OFENSIVA ANTI ARGENTINA DE LA INTELIGENCIA BRITÁNICA Y LA HISTORIA SECRETA DE LA HEROICA LUCHA


Buenos Aires 12 de Febrero de 1986

Al Señor Presidente y Señores Miembros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.

Señores:

En mi triple condición de argentino, historiador y presidente del FIP (Frente de Izquierda Popular) siento el irrenunciable deber de dirigirme a Uds. , en vísperas del dictado de las sentencias a los Señores Comandantes de las tres Fuerzas Armadas que ordenaron la reconquista de las Islas Malvinas.
Al elevar el presente Memorial no me inspira otro interés que no sea el de la patria, hoy tan olvidado. Respecto a los Señores Comandantes procesados, y a los otros responsables anteriores del llamado Proceso de Reorganización Nacional, tampoco me considero ligado en términos políticos o personales.
Jamás almorcé en la Casa de Gobierno con el General Videla o  Harguindegui, como tantos escritores y políticos, hoy muy en alza. Tampoco ni yo ni mis amigos gozamos de cargo alguno en el régimen militar. No fuimos  embajadores, ni ministros, ni gobernadores, ni intendentes, según era costumbre en la inmensa mayoría de los partidos políticos (hoy “democráticos”) de izquierda a derecha.
Por el contrario, el régimen militar de 1976 – 83 me agravió con varios allanamientos, dos detenciones, cuatro procesos por violar la ley que prohibía la actividad política, algunos centenares de detenciones a miembros del FIP y seis afiliados muertos y desaparecidos. De donde se deduce la total objetividad del presente escrito. No podría estar fundado en otro propósito que no fuera la causa de la Nación, superior a la más amarga divergencia.
LA formidable campaña de “desmalvinización” guiada por el oculto poder de la inteligencia Británica, dentro del país y fuera de el, ha llegado a una fase crítica. Ahora, los ojos del pueblo argentino y de sus enemigos seculares están fijos en cada uno de Uds., Señores Jueces del Consejo Supremo. Se aproxima la hora de la sentencia. Desde ya descuento que no podrá influir en el espíritu de los miembros del Consejo Supremo el atrabiliario Informe Rattenbach, que destila “a priori” el rechazo a la gesta de recuperación territorial y en la cual brilla, exquisita, la incompetencia del para – sociólogo militar.
En definitiva, ¿cuál es la médula de la cuestión sometida a ese Tribunal Milita?. En homenaje a la brevedad, diré que la simple lectura del Informe de Lord Franks a la Cámara de los Comunes, cuya edición castellana he patrocinadoy cuyo prólogo me pertenece, demuestra categóricamente que ya antes del gobierno militar instalado en 1976, el canciller del anterior gobierno constitucional, Dr. Arauz Castex, advertía severamente al gobierno británico que su intolerable política dilatoria respecto a la soberanía argentina de las Islas Malvinas tocaba a su fin y que el gobierno de la República se reservaba el derecho de adoptar las medidas que mejor convinieran al interés nacional. A 150 años de ocupación por la violencia de nuestras islas, a 17 años de la resolución de las Naciones Unidas de iniciar conversaciones que condujesen al traspaso de la soberanía a la Argentina, el incidente de las Islas Georgias y el ultimátum británico contra los obreros argentinos no dejaba al país sino un solo camino.
Por otra parte, se trataba de una vieja historia. YA en 1941, el Capitán de Fragata Ernesto Villanueva, presentaba en la Escuela de Guerra Naval un proyecto sobre los aspectos técnicos de la recuperación de las islas. Durante décadas se estudiaron planes semejantes en las Instituciones Armadas. En 1977, según la Comunidad británica de Inteligencia, citada por Lord Franks, el gobierno de la Reina envió secretamente un submarino nuclear y dos fragatas misilísticas a las Malvinas. Tal era el grado de tensión alcanzado por la despreciativa y burlona actitud británica. Los tres Comandantes hoy procesados por ese Consejo Supremo, estaban lejos de suponer en ese momento que cinco años mas tarde llegarían a los mas altos cargos de sus Fuerzas respectivasy que el destino les señalaría la responsabilidad que finalmente asumieron. Para ilustrar lo antes referido, me permito adjuntar al presente Memorial un ejemplar del libro que contiene el Informe de Lord Franks, a cada miembro del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.
No cabe duda que se trató de una decisión política inevitable, adoptada en el momento justo. Desde hacía generaciones ese reclamo yacía en lo más profundo de la conciencia nacional. Su consecuencia milita fue una operación que solo costó la vida del Capitán Giachino, el primer héroe de las Malvinas, aunque no el último.
En cuanto a la rendición de Puerto Argentino, no se trató del fin de la guerra, sino de la suerte de una batalla. El gran estratega británico Lidell Hart sostiene que es preciso desconfiar de aquellos generales o políticos que padecen la obsesión de ganar todas las batallas. La verdadera victoria consiste en la realización de los fines que el país en guerra se ha propuesto lograr. Tales fines no se obtienen exclusivamente por medios militares.
Es frecuente en la historia que dichos objetivos sean alcanzados con el auxilio de criterios políticos, financieros, económicos, culturales o diplomáticos. El objetivo de la guerra no puede residir en el aniquilamiento del enemigo, a costa de la extenuación propia, ni el azar de una batalla, condicionar el resultado de una guerra. Todos los factores proveídos por la voluntad nacional deberían concurrir al fin deseado, en nuestro caso recuperar las Islas Malvinas o preparar el espíritu público para hacerlo.
Para escoger un simple ejemplo, el procesamiento de los generales que el 17 de junio de 1982 derrocaron al Presidente Galtieri sería un juicio más útil a la causa de Malvinas y más adecuado para las funciones del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas que el juzgamiento de los Comandantes que ordenaron el retorno de las islas a nuestras manos.
Debo recordar que dichos Generales – Reston, Vaquero, Varela Ortiz, Sotera, Trimarco, Martella, Nicolaides, Calvi y demás colegas – despojaron del poder al Presidente Galtieri no ha causa de una batalla perdida, sino porque en realidad Galtieri se había atrevido a iniciarla. Los Generales conspiradores no pudieron soportar la presión de los cipayos (vocablo de origen persa).
En definitiva, los tres Comandantes iniciaron la lucha y los generales liberales la concluyeron de manera vergonzosa. Por lo demás, es un secreto a voces, que desde semanas antes del 14 de junio un grupo de militares del Estado Mayor, ayudados por civiles “prominentes”, comenzaron a conspirar desde la Embajada Norteamericana, con la paternal ayuda del Sr. Harry Schlaudeman. EL propósito era reemplazar al gobierno en guerra con los ingleses por un “gobierno civil provisorio” destinado a hacer la paz con la piratería extranjera que asediaba las islas. Hasta políticos hoy altamente situados participaron de esa conspiración que vio la luz el día 17 de junio. El General Vernon Walters, funcionario de la CIA y agente diplomático de la Casa Blanca, que visitó Buenos Aires en secreto tres veces, podría relatar pormenores punzantes sobre estos singulares argentinos. YA en mayo de 1982, la “desmalvinización” estaba en marcha en las mas altas esferas militares y civiles de la Argentina en guerra. Esta historia aún está por escribirse.
Después de la rendición de Puerto Argentino, la Junta que reemplazó a Galtieri ejerció el triste papel de organizar la lúgubre llegada de los soldados y oficiales vencidos y traicionados. NO hubo nada mas desmoralizador que aquel regreso semi clandestino, sin pueblo y sin flores. Aturdidos y vejados, los héroes anónimos entraron al país por la puerta trasera, apenas rozados por la ironía de la gran prensa que rebosaba de piedad por la “comida fría” y el “pie de trinchera”, mientras se solazaba en la derrota y condenaba la “aventura criminal”. LA maquina de propaganda descargo entonces todo su poder para quebrantar el espíritu de los ex combatientes. LA llegada al continente fue como vivir una gran vergüenza. Al parecer, habían sido inútiles los caídos, los heridos, el sufrimiento, la muerte y la vecindad de la muerte. Era un regreso sin gloria. LA gloria quedaba reservada a los políticos charlatanes y mendaces, que irían mas tarde a explotar la sed de libertad de la sociedad argentina. Se sabe como han burlado algunos verbosos tribunos a la fe popular depositada en ellos.
Así relatado, los generales liberales, que se estaban volviendo “democráticos”, ayudados por los partidos, los intelectuales y los periodistas, remacharon con sarcasmo la circunstancial derrota militar. Agradablemente sorprendido, Servicio Secreto Británico, que no hacía otra cosa que cosechar fracasos en el resto del mundo, obtenía una inesperada victoria en Buenos Aires.
Los ex combatientes fueron olvidados enseguida. Vagan desde entonces sin empleo, ni ayuda económica o médica hasta hoy, como testigos molestos de un gran enigma. El Presidente Alfonsín, hasta el día de la fecha, ha rehusado reglamentar y poner en ejecución la ley aprobada por el Congreso Nacional que ampararía en mínima parte a los veteranos de las Malvinas. Como la humillación no cesa, un grupo de legisladores nacionales, originarios de diversos partidos, incluido el oficialista, parten para Londres para un besamanos diplomático en la capital de los invasores del territorio argentino. Su condición de legisladores los obligaría a recordar la vigencia del conflicto con Inglaterra. NO se conversa en casa del enemigo cuyas tropas ocupan las islas. Pero la dignidad no es rentable en los tiempos que vivimos. EL país está plagado de desertores. Los ha empollado el  Occidente colonialista durante un siglo y medio de dominación política y  cultural. El propio gobierno del Dr. Alfonsín suprimió el 2 de abril del calendario como fecha patria, pretendiendo arrojar la gesta a las tinieblas de la historia. Su candor no tiene límites. Igual método de crítica histórica practicaban ciertos Emperadores Incas y la Rusia de Stalin.
Señores miembros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas: por las razones expuestas y para defender con hechos nuestros títulos a las Islas Malvinas, resultaría imposible condenar a los Comandantes que ordenaron su recuperación. Una condena, aún la mas leve, sería recibida en Gran Bretaña ( y en general, entre las grandes potencias colonialistas) como una confirmación del derecho británico a apoderarse de nuestras islas por la fuerza. Remacharía jurídicamente la rendición de Puerto Argentino por la decisión de un Tribunal militar argentino.
Dentro del país, y en el seno de las Fuerzas Armadas y sus colegios militares, tal condena asumiría el significado de una renuncia a la defensa de la patria. Supondría, lisa y llanamente, una advertencia de que de hoy en adelante toda tentativa de reconquistar por medio de las armas un pedazo de territorio argentino ocupado por una potencia extranjera, solo podría esperar una sentencia infamante del más alto Tribunal Militar de la República. Sería una cruel confirmación de la Doctrina Caputo, esto es, de que la única forma de proteger la soberanía nacional consiste en el empleo de papel sellado, las exhortaciones morales a la piratería inglesa y la substitución como poeta nacional de José Hernández por Rudyard Kipling.
No puedo ocultarles, señores Jueces, que la responsabilidad que asuma el Consejo Supremo en ese infortunado caso sería inmensa. Ningún miembro de ese Concejo Supremo podría soslayar la severa investigación y revisión de tal hipotética sentencia en el día no muy lejano en que un gobierno patriótico ejerza la conducción de la República por la voluntad del pueblo, sucediendo al régimen deplorable que hoy rige en el país y cuya estrategia frente a las grandes potencias reside en ceder un poco mas cada día.
En efecto, señores, no se puede condenar a los Comandantes del 2 de abril por su histórica y valiente decisión. Pues esa condena aparecería ante la opinión de América Latina y del Tercer Mundo (y también de la República de Libia, cuya generosa ayuda militar llegó a ser casi decisiva) como si la argentina reconociese un papel de agresora. LA proeza iniciada el 2 de abril ¿no fue acaso una lucha gallarda de un país semi colonial en defensa de su integridad territorial? LA ferocidad y la rapacidad del imperialismo anglo sajón  ¿no quedo expuesta al desnudo? La hipócrita función del TIAR, por lo demás, resulto para los hermanos de América Latina una demostración irrefutable de lo que es posible esperar en una hora dramática de la famosa “solidaridad americana” urdida en Washington.
En cuanto a la “democracia francesa”, tan en boga en la argentina actual, el voto de Francia contra nosotros en el Consejo de Seguridad, junto a Estados Unidos y Gran Bretaña, reiteró su tradición colonialista. El bloqueo de la Comunidad Económica Europea a la Argentina así mismo puso en claro cuanto podemos esperar del “Occidente democrático”.
Tampoco se podrá dudar que la abstención de la URSS y de China en dicho Consejo, confirmó que la argentina solo puede confiar en sí misma y en América Latina.
Esas grandes lecciones no merecen ser olvidadas. En mi opinión, poco importa el carácter legal o dictatorial del gobierno que decidió retomar nuestras Malvinas.  Entre la Argentina, gobernada por una dictadura militar, y Gran Bretaña, dirigida por un gobierno democráticamente elegido, toda la razón está de parte de la Argentina. LA disputa no se intercambiaba en un Congreso de Derecho Internacional sobre el tema “Democracia o Dictadura” para emplear la descarada antitesis manipulada por la señora Tatcher.
Se dirimía, por el contrario, por medio de las armas un combate entre un país semi colonial que luchaba por su independencia y un país imperialista que procuraba perpetuar un enclave colonial. LA democracia inglesa (vigente en su metrópoli) había reposado durante siglos en la dictadura sangrienta más implacable, ejercida por el Imperio Británico sobre la India, Birmania, gran parte de África, Oceanía, Medio Oriente, y América Latina.
Mientras que los latinoamericanos, movidos por un impulso irresistible, sentían soplar de nuevo el viento de Ayacucho, gran parte de la triste “inteligencia” argentina, de los políticos profesionales y de la prensa comercial se mesaba los cabellos. No escasos “intelectuales” rezaban por la victoria de Inglaterra en nombre de su virtuosa oposición a la dictadura militar.
Aquellos que defendimos sin vacilar la gran causa de Malvinas contra el imperialismo fuimos destinatarios del odio de los anglófilos. Poco nos importó, ni ayer ni hoy. Recordamos muy bien la conducta del Libertador General San Martín en una ocasión semejante. Cuando la flota anglo – francesa invadió en 1845 las aguas argentinas del Paraná, gobernaba Buenos Aires Juan Manuel de Rosas y ejercía el manejo de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, por mandato de las provincias restantes. Nadie dudaba que Rosas ejercía la dictadura desde hacía casi 15 años y San Martín lo ignoraba menos que nadie. El ataque y bloqueo extranjero, sin embargo, no era un ataque de Francia e Inglaterra a la dictadura de Rosas, sino a  la soberanía de las Provincias argentinas y al suelo de la América Hispánica. Por esa causa, mientras los unitarios emigrados en Montevideo aplaudían la intervención europea en el Plata y deseaban ver flamear “en sus costas y fuertes la bandera de Francia y la Inglaterra”, según recuerda Saldías, desde Europa el Libertador San Martín, en una carta a Rosas, lamentaba no estar en condiciones por su edad de ofrecer sus servicios a la causa de la soberanía americana. San Martín agregaba que esa contienda, “es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España”. Más tarde, al redactar su testamento, legó la espada que lo había acompañado en sus campañas continentales al Brigadier Juan Manuel de Rosas , que era sin duda alguna, un dictador al que se oponían muchos argentinos y no pocas provincias interiores, pero que en la Vuelta de Obligado había defendido la patria de todos.
Un siglo y medio mas tarde, la intervención anglo yanqui en el Atlántico Sur fue repudiada instantáneamente por el pueblo argentino y por las multitudes de América Latina que salieron a las calles en las ciudades del Continente para aclamar nuestra lucha. Fue una guerra nacional y una guerra latinoamericana.
Es mi convicción que la sentencia debe absolver a los Comandantes y ordenar que sean condecorados, así como se ha condecorado a muchos oficiales, suboficiales y soldados de las Malvinas.
Desde ya que dicha absolución no excluiría, por otras vías, la necesaria investigación técnica particular sobre el balance puramente militar de la guerra. , posibles errores cometidos, aciertos o deficiencias verificadas, tácticas a examinar y temas similares.
Absolver a los Comandantes y condecorarlos envuelve una política que va mucho mas allá de los propósitos que abrigaron, del contexto diplomático del momento, de los recursos y potencial disponibles, de las hipotéticas alianzas y coaliciones esperadas o de la oportunidad elegida para las operaciones. La sentencia será una anticipación del juicio de la historia.  Una absolución no solo implica a los Comandantes. Incluye a la Argentina. Esa sentencia expresará la fidelidad a la Nación o la sumirá en la humillación internacional.
Permítanme decirles, señores Jueces, que la sentencia afectara al país en su relación consigo mismo y con el mundo. Si fuera absolutoria, como solicito, reafirmaría la decisión irrenunciable de la Nación de restituir la integridad de su propio territorio. El país que no sabe defender su suelo carece de derecho a la existencia histórica.
Por supuesto que mi opinión sobre la sentencia que el interés nacional requiere no supone un juicio de valor sobre las múltiples decisiones adoptadas por los Comandantes en el curso de la guerra – propaganda psicológica, inteligencia, coordinación de las Fuerzas, política económica,, respecto al enemigo-. Ese es otro gran tema que estudio en mi libro en preparación “Malvinas: historia de la guerra que Inglaterra perdió”. Añadiré al pasar que en dicha obra estudio asimismo los factores militares del conflicto. La victoria argentina estaba lejos de ser una hipótesis disparatada y así pretendo demostrarlo. No es sensato olvidar que Estados Unidos e Inglaterra han perdido todas las guerras que emprendieron desde 1945. Corea, Suez y Vietnam demuestran que las guerras nacionales contra el imperialismo no se pierden nunca. El único triunfo norteamericano en nuestros días fue la napoleónica victoria del Presidente Reagan al invadir la isla de Grenada, de 350 kilómetros cuadrados y 90.000 habitantes. Es cierto que esta operación no despertará en demasía la atención de los futuros historiadores.
Al salir el mencionado libro a la luz, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ya se habrá expedido. En mi obra juzgaré a mi vez al Consejo Supremo. ¡Raro privilegio es el que dispone hasta el mas modesto historiador!. Por supuesto que también Uds. , señores Jueces, desempeñan de algún modo el papel de historiadores, ya que se disponen a enjuiciar a una historia vivida por otros compatriotas, muchos de los cuales yacen en el suelo gredoso de las islas. Nadie está libre de ser juzgado.
En definitiva, absolver y condecorar a los Comandantes trazará el camino de una política nacional para la ardiente cuestión de las Malvinas. Dicha política se define por el mantenimiento del no cese de las hostilidades y por la aplicación de medidas políticas, culturales, financieras, económicas y diplomáticas que lleven a la practica la voluntad argentina de arrojar de nuestro suelo a los invasores. Las mencionadas líneas directrices son:

1)      Suspensión del pago de la deuda externa con la banca inglesa hasta que el último de los soldados imperialistas abandone el territorio nacional. (constituye un verdadero escándalo que el gobierno argentino subvencione los gastos de la guarnición británica en las Malvinas, mediante el pago de la dolosa deuda externa a los banqueros de los invasores).
2)      La guerra de las Malvinas ha demostrado que solo los propios recursos de la industria civil y de la tecnología militar argentina pueden garantizar la defensa nacional en caso de conflicto. Se impone reestablecer el desarrollo industrial que ponga fin a la dolorosa situación de la clase trabajadora, los técnicos y la clase media pauperizada. Solo así podrá asegurarse el pleno desenvolvimiento de los recursos potenciales de la Nación. Industrialización, justicia social y defensa nacional son valores indisociables.
3)      Resulta imperioso el apoyo del Estado a la Comisión Nacional de Energía Atómica, a Fabricaciones Militares y a las plantas nacionales de acero, amenazadas hoy de “privatización”, equivalente a “extranjerizar”. La obra del general Savio se encuentra en peligro. Pilares tradicionales de la estrategia nacional para una Argentina independiente se encuentran paralizados bajo la perversa sugestión de los banqueros anglosajones. LA política es la continuación de la guerra por otros medios, podríamos decir parafraseando a Clausewitz, de donde se deduce que la causa de las Malvinas exige suspender la venta de las empresas estatales así como decidir la construcción de submarinos nucleares. Debemos unir la ciencia y la ingeniería nacionales  con los planes de la defensa y la investigación tecnológica.
4)      Se requiere la preparación de manuales y textos de estudio sobre la historia del colonialismo británico en la Argentina y el Tercer Mundo, a fin de exorcizar en el sistema educativo argentino el mito de las potencias “civilizadoras” de Occidente.                                       

 Señores Jueces:

               Hay una Argentina impublicable, profunda y viviente que no encuentra eco en el régimen de difusión actual. Esa Argentina experimenta una profunda ansiedad por la sentencia en la causa de las Malvinas sometida a la decisión de ese Consejo Supremo. Si ella fuera absolutoria, reforzaría la posición argentina en el litigio; si por el contrario, fuera condenatoria, consolidaría el alicaído prestigio británico. Necesitamos demostrar a todos los intrusos y policías coloniales, presentes o futuros, que el país está unido alrededor de las Malvinas unido contra el pérfido poder imperial. NO hay mal medio para recuperar las islas, ni momento inoportuno para hacerlo. ¿Qué hace falta? Solo inteligencia, valor y patriotismo.

Saludo a los Señores Miembros del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas muy atentamente.

 

                                                                                  Jorge Abelardo Ramos         

 


EL PSIN LANZA LA IDEA DE UN FRENTE DE IZQUIERDA POPULAR


El PSIN ha lanzado la idea de formar un Frente de Izquierda Popular para afrontar las próximas luchas políticas. Transcribimos la declaración del XXI Pleno del CEN del PSIN, dada a conocer en Córdoba el 18 de septiembre.
El movimiento popular, a partir de mayo-junio de 1969, cambió sustancialmente la correlación de fuerzas en su enfrentamiento contra el régimen. Ello determinó que en el solo transcurso de nueve meses el país debiera padecer tres presidentes. La incontrastable marea de las movilizaciones populares provincianas, enmarcadas en el repudio unánime del pueblo argentino a los sucesivos gobiernos de la mal llamada Revolución Argentina, forzó al régimen a batirse en retirada, apelando a diversas "fórmulas salvadoras": primero, Levingston con su seudo tentativa de nacionalismo populista sin romper con el imperialismo, y luego, la apertura electoral, a través de Lanusse. Allí surge el "Gran Acuerdo Nacional". Con él tiende a darse una base de estabilidad al tambaleante sistema oligárquico, merced a la incorporación del peronismo al sistema institucional, limando al máximo su poder de enfrentamiento, pretendiendo lograr un acuerdo concertado en la candidatura a la Presidencia, mediante la renuncia de Perón y el consentimiento de los Altos Mandos Militares.
Ello ha obligado a Lanusse a realizar una serie de hechos que, como la restitución de los restos de Eva Perón, el reconocimiento del status jurídico de no exiliado del Gral. Perón en Madrid, así como la repentina fijación de fecha cierta al calendario electoral, muestran más que la fortaleza del régimen, su debilidad y su impotencia. Pero no le queda otro camino; por sí solo no puede ni avanzar ni retroceder: he ahí su tragedia.
El inesperado apresuramiento producido al asumir el compromiso público de dar elecciones libres en fecha determinada, se explica por la presencia de un sector gorila de las Fuerzas Armadas, cada vez más hostil a esa política, ante la sola posibilidad del retorno del peronismo al poder.
Digno es de remarcar que tan histérica negación de la eventual expresión de la soberanía popular, se expresa ante la inusitada revitalización que pretende darse a los Comandos Civiles, que piden a coro con insaciable revanchismo "la cabeza de Perón". Mientras, Federico Toranzo Montero, hace público anuncio del propósito de llevar al país a la guerra civil, como única manera de negar el imperio de la voluntad del pueblo.
Ellos son quienes en nombre de la pacificación incitan a la guerra civil, en nombre de la democracia pretenden continuar con el autoritarismo despótico de las minorías, y en nombre del "orden" quieren instaurar el caos, con tal de mantener sus privilegios. Pero no están solos. En esto coinciden, como es habitual en América Latina, con toda la izquierda cipaya. Por un lado, el P.C., que propone la sustitución del actual gobierno por otro, provisional, que solo podría ser prohijado por aquellos mandos más reaccionarios que habiendo sido el sostén de Onganía y Levingston se oponen a la actual política. Por otro lado, la ultraizquierda que enarbolando un insurreccionalismo abstracto, practica, en concreto, una política coincidente con los intereses reales de los Toranzo Montero, López Aufranc y el imperialismo. Todos esos sectores coinciden en una sola cosa: su antiperonismo.
Como en octubre del 45 y febrero del 46, una nueva opción se abre al país: con el pueblo y la clase obrera, o contra ellos. Pero las masas no se engañan. Así como las movilizaciones populares forzaron la apertura electoral del régimen, sólo la continuación de ellas, podrá garantizar la realización de las elecciones y el respeto al triunfo de la voluntad popular. Por ello, convocamos a todo el pueblo a la lucha por la defensa de la soberanía popular, contra toda clase de fraude o proscripción que el régimen, en un repliegue sobre sí mismo, intente establecer.
Frente al proceso eleccionario ya abierto, el Socialismo de la Izquierda Nacional expresa su irrenunciable vocación de aprovechar hasta el último resquicio de legalidad que el régimen se vea obligado a otorgar, para hacer pública expresión de sus ideas, vigorizando el cauce de las luchas en la nueva etapa que comienza.
Damos nuestro apoyo crítico a los movimientos nacionales que, como el Yrigoyenismo y el Peronismo, han encarnado o encarnan las aspiraciones del conjunto del pueblo en su lucha antiimperialista. Ello no importa desconocer sus históricas limitaciones que les impidieran, a su tiempo, expropiar las bases materiales del poder oligárquico, para evitar, de esa manera, el retorno de la reacción al poder. Acompañamos sus luchas y sostenemos sus reivindicaciones nacionales y democráticas, pero lo hacemos desde un punto de vista independiente, con una perspectiva revolucionaria y proletaria, en miras a la instauración definitiva del Socialismo en el país.
Pero en el absoluto convencimiento de que solo un Gobierno Obrero y Popular, podrá hacer efectivas las banderas de Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social, hemos de sostener nuestro programa a través de un Frente de Izquierda Popular que, sin partidismos y con una amplia bandera de Izquierda Nacional, sepa dar cauce a la verdadera vocación revolucionaria, nacional y democrática del Pueblo Argentino.
Hacemos un público llamado a la joven generación de argentinos que estén dispuestos a romper las barreras del Estatuto-Trampa, que intenta amordazar a las nuevas fuerzas que se han expresado en el país a partir del 29 de mayo de 1969, a engrosar las filas del Frente de Izquierda Popular. Y también a quienes, queriendo sentirse protagonistas de su propio destino estén dispuestos a ofrecer a la Nación la verdadera opción obrera y popular que, en definitiva, será quien ponga fin a la crisis del sistema oligárquico, a la dominación del imperialismo y abrirá la perspectiva revolucionaria hacia la instauración del Socialismo en la Argentina, dentro del marco de Unidad de la Patria Latinoamericana.
Córdoba, 18 de septiembre de 1971.

Izquierda Nacional - Nº 17 - octubre-noviembre de 1971 . Págs.2/3.


DISOLUCIÓN del MPL e incorporación de sus fuerzas al movimiento justicialista 


Se ha empezado a discutir en el partido una idea de capital importancia. Se trata de disolver sus estructuras orgánicas e incorporar nuestras fuerzas al movimiento justicialista.

1.¿ Esto es deseable y es posible? ¿En qué medida tal decisión puede beneficiar a la línea histórica de la Izquierda Nacional y robustecer a las fuerzas de la Revolución Nacional, gran parte de las cuales y a pesar de las apariencias, hoy se encuentran, les guste o no, en el Movimiento Justicialista? Empecemos por decir que el peronismo se encuentra hoy en un callejón sin salida. También es cierto que nosotros, las mujeres y los hombres del MPL, nos encontramos en una situación similar.

2. Pero no hay situación sin salida, para bien o para mal. Después del retorno triunfal de Perón en 1973, su muerte puso en evidencia la decadencia del peronismo. A su vez, la dictadura le asestó una puñalada fatal. La desintegración de la clase obrera ensanchó el área de los marginales y los pequeños comerciantes. Ambos fenómenos dieron como resultado una curiosa coyuntura. La aparente invencibilidad electoral del peronismo sufrió un duro contraste en 1983. El más lastimoso y agotado partido de las clases medias, el radicalismo, vestigio petrificado del pasado, volvió al poder. En la trayectoria del peronismo era su primera derrota electoral. Podría no ser la última.

3. La historia no es precisamente un lugar donde ocurren cosas agradables. Aquel peronismo de 1945 y 1946, expresión de la prosperidad argentina sobre la que reposaba la alianza entre el ejército y clase obrera, ha desaparecido. El Frente de clases se disolvió. Se agotó el impulso revolucionario de los jóvenes oficiales. Los dirigentes sindicales septuagenarios de hoy, más o menos corrompidos, sólo aspiran a reclamar algo de tolerancia de los patrones y de Cavallo. A los jactanciosos tecnócratas del Ministerio de Economía, los representantes de la clase destinada a terminar con todas las clases e instaurar el reino de la libertad, sólo les imploran menos despidos. Pero es que Cavallo ha sido educado en Harvard y es un asalariado de la Fundación Mediterránea, compuesta por patrones, y no por sindicatos. La vieja oligarquía pampeana tiende a ser sustituida por empresarios capitalistas de cultivos intensivos. No le queda poder político considerable. El Ejército ha dejado de ser "un fragmento de Constitución". Castigados por sus propios crímenes, los generales de 1955 y los comandantes sucesivos, estupidizados por el anticomunismo y el antiperonismo, sólo supieron traicionar a Galtieri cuando la Guerra de Malvinas y hacer mutis por el foro. La izquierda se ha volatilizado. El colapso colosal del sistema stalinista a escala mundial ha puesto en discusión a todo Marx, a todo Lenin, a todo Mao y al significado, sentido y perspectiva del socialismo. Todo ha cambiado y todo debe ser repensado y replanteado.

4. Tampoco nosotros estamos como una lechuguita fresca. El tiempo galopa para todos. Hacia 1940, la putrefacta tradición de la izquierda socialista y marxista en la Argentina sólo se ocupaba en interpretar a la Argentina según el espejo curvo de Europa o Asia. Los jóvenes de aquel tiempo inauguramos una nueva escuela de pensamiento que consistió en examinar a Europa y Asia desde la Argentina. Nuestro examen no se redujo a la política, Sino que también abarcó la historia, la economía, la literatura y las costumbres. Buscábamos un camino nacional para perspectivas socialistas, donde la clase obrera fuese algún día no sólo "la columna vertebral" del movimiento nacido en 1945, sino también su cabeza. Ante el horror de la canalla progresista e izquierdista apoyamos a Perón desde 1945 en adelante.

5. Semejante conducta nos condenó a una proscripción periodística, doctrinaria y política, que no ha cesado, entre las llamadas clases cultas, los estudiantes, los intelectuales y los medios de comunicación. No se nos podía despreciar como a los peronistas, cuya causa defendíamos de manera irrefutable. De modo que la Argentina antinacional sólo podía reservarnos odio y silencio.

6. Durante medio siglo "cabalgamos al costado" del peronismo, en las buenas y en las malas, más bien en las malas. Enseñamos a media Argentina que era el peronismo, pero nos quedamos afuera. La tesis más o menos explícita, era la siguiente: en algún momento, la clase obrera reclamaría más poder en el frente de clases, cuya ala socialista externa éramos nosotros, los iluminados. Sobrevendría un reacomodamiento de tales fuerzas. Se "profundizaría" el cauce de la revolución iniciada en 1945. Los sectores políticos burgueses del peronismo, en el combate interno del Frente de clases, serían desplazados y se avanzaría hacia un gobierno obrero y popular. Esa sería "nuestra hora", en un impreciso porvenir. Mientras tanto, nuestro deber era apoyar a Perón, que era la encarnación histórica de las masas populares y al movimiento justicialista, que era el cauce que los acontecimientos habían cavado para que corriera el inmenso caudal.

7. Pero las cosas no ocurrieron así. En el propio PSIN y en el FIP luego, las cosas no estaban las claras como en los hermosos diagramas de la gran cabalgata histórica. Cabe recordar que desde su origen, el PSIN fue una especie de compromiso entre militantes provenientes del Partido Socialista Argentino, trotskystas de origen stalinista universitario como Spilimbergo y sobrevivientes de la vieja época (1940-1944) como Carpio y Ramos. La situación interna del PSIN, que se manifestó a plena luz en el FIP, era aproximadamente la siguiente: la mayoría juvenil, integrada por estudiantes, sostenía a Spilimbergo, que en cada ocasión aparecía como más "marxista" que Ramos, lo que era cierto. A Ramos se lo veía, quizás por ser mayor que él resto como un respetado (más o menos) tañedor de balalaika. Siempre teníamos una izquierda alerta a todas las desviaciones oportunistas de derecha, (o sea nacional).

8. Esta situación derivó en un estallido público en el Fortin O, en la Costanera, donde el FIP celebró una gran comida con 700 comensales, para festejar el triunfo electoral del 23 de septiembre de 1973. Spilimbergo pronunció un discurso donde calificó a Perón como al "Jefe del ejército de la clase enemiga", en una brumosa y súper abstracta analogía con la historia de la revolución china y el General Chiang-Kai-Shek, que ya en esa época había sido olvidado o nadie lo conocía. Este discurso causó conmoción entre la concurrencia. No pocos asistentes peronistas se retiraron. Al clausurar el acto, Ramos pronunció un discurso básicamente diferente. Señaló a Perón como al Jefe de la Revolución Nacional en marcha y brindó por su salud.

9. Estas disputas internas en general ponían de relieve algo interesante. Muchos intelectuales de izquierdas comprendían al peronismo y se esforzaban por interpretarlo, cuando Perón estaba en el exilio y el peronismo fuera del poder. Pero cuando Perón estaba cerca y para peor, el justicialismo asumía el gobierno, renacía en todos ellos (incluidas nuestras propias filas) la repulsión hacia el movimiento nacional. En definitiva, y así lo enseña la experiencia, nunca terminaba de gustarles, ni el Perón de la primera época, ni el Perón de la última etapa, ni la de Isabel Perón, ni ahora Menem.

10. Creo que nuestro movimiento ha conocido tres crisis graves, si dejo de lado las deserciones individuales, nacidas de diversas causas, sea hastío de la política sin gratificaciones, perspectivas profesionales, ideales conyugales varios, aunque en todos los casos tales deserciones se maquillaban con diferencias doctrinales de importancia. La primera de las crisis mencionadas fue encabezada por Ernesto Laclau. Había ingresado al PSIN con un numeroso grupo de estudiantes universitarios y egresados, casi todos de la Facultad de Filosofia y Letras, entre los cuales se destacaban Blas Alberti, Analía Payró y otros. Era un grupo intelectual de gran valor. Pero se encontraron ahogados en un pequeño partido, marginados en el corazón de la gran Capital. Como todo el resto del partido, luchó denodadamente para abrir un camino hacia los obreros. Esa tentativa fracasó. Los obreros nos ignoraban por completo. Eran peronistas. El único obrero que Laclau encontró en el PSIN, era justamente un obrero metalúrgico, fundador de la UOM y luego dirigente del sindicato de obreros de la pintura. Era Fernando Carpio, descendiente de guaycurúes santafesinos y auténtico revolucionario. Quizás a causa de su cultura y su refinamiento, su visión de un proletariado abstracto, similar a los admirados modelos bibliográficos, Laclau sentía horror por Carpio, que era un obrero de carne y hueso. Pero era el único obrero que teníamos. Todos los demás estaban con Perón. Carpio, para nosotros, era el símbolo del futuro proletariado. Pero no puede hacerse política solamente con símbolos. Laclau llegó a la conclusión de que el partido carecía de una táctica para llegar a las masas. Renunció, junto con sus amigos al PSIN y se marchó a la Universidad de Essex, en Inglaterra, donde reside desde 1969. Por cierto que se trató de una gran pérdida intelectual para nuestro movimiento.

11. En párrafos anteriores me he referido a la disidencia con Spilimbergo respecto a la naturaleza del peronismo y de Perón. Durante la dictadura, y a lo largo de un largo año, el FIP desarrolló un Congreso postal en el curso del cual se debatieron los temas centrales de la sociedad argentina y en particular, el peronismo. Los textos que numerosos compañeros escribieron en esa ocasión llenaron un volumen de 500 páginas. Spilimbergo profundizó sus críticas no sólo al peronismo sino también a los sindicatos obreros. Pocas veces en la política argentina, y mediante el empleo de un lenguaje socializante, el peronismo sufrió una crítica mas corrosiva e injusta. Y provenía nada menos que de la Izquierda Nacional, aunque tales críticas encontraban su fuente nutricia en la otra Izquierda. En ese momento, Menem, Lorenzo Miguel y la Presidenta Isabel Perón estaban en la cárcel. Spilimbergo adelantaba en un documento la idea de que la historia usaría de algún modo a la dictadura militar para destruir al peronismo y abrir el camino a una verdadera dirección revolucionaria. La ruptura con semejante tesis y sus sostenedores se hizo inevitable. Posteriormente el grupo de Sipilimbergo sufrió drásticas reducciones en sus miembros, a medida que sus inspiradores apoyaban sucesivamente a Cafiero contra Menem, a Menem en un momento, luego a Ubaldini contra Menem, más tarde a grupos marginales como el de Garcia Della Costa, también contra Menem y finalmente pugnó por entrar al Frente Grande. La pérdida del rumbo había sido total.

13. Sería reiterativo evocar en detalle el conflicto con los compañeros de Santa fe y su aliado fronterizo Carlos del Campo. Sus disidencias no alcanzaron nunca la jerarquía de la razonada palabra escrita. Superficialmente parecían emotivas manifestaciones de un localismo cerril, o de una compacta secta estudiantil de cuarentones, recelosos del pensamiento nacional del partido. Pero los hechos probaron que, en el fondo, tampoco a ellos el peronismo les resultaba satisfactorio. Terminaron por solicitar sin éxito, su incorporación a los comandos irregulares del loco Rico. Fueron rechazados, salvo Del Campo, en quien Rico encontró su perfecto alter ego. Compañeros de gran capacidad militante, pero de poca cabeza política.

14. Es muy reciente la crisis con el grupo dirigido por Guerberof y Blas Alberti. Este último, después de su renuncia al partido junto a Laclau, había retornado a nuestras filas dos o tres años más tarde. Todos recuerdan la Convención en que estos compañeros decidieron romper con el MPL: Su tesis consistía en considerar al gobierno de Menem un gobierno pro imperialista y entreguista. Blas Alberti propuso fijar una fecha para anunciar nuestra ruptura con el gobierno. Uno de los mas ardorosos partidarios de esta política era Balmaceda, cuyas coincidencias mentales con Del Campo son de sobra conocidas. El otro era el Hermano Cangiano. Era el último monje trapense del marxismo petrificado en los altos hornos de la calle Corrientes. En un momento dramático de la Convención, extrajo documentos auténticos de la revista "Octubre" de 1946, probatorios de que lo que había escrito el joven Ramos en esas fechas, era totalmente diferente a lo que sostenía un anciano, del mismo nombre, presente en la Convención. Esto era, desgraciadamente, casi cierto. La escisión era importante y se convirtió en insignificante. El grupo también se vaporizó. Muchos abandonaron la lucha política, otros, como decía Gramsci, prefirieron dedicar sus energías a su mujer. Otros, en fin, iniciaron un curioso recorrido en el mercado de ofertas de la charca pequeño burguesa porteña. Creo que tanto los raleados amigos de Spilimbergo como los de Guerberof se encontraron sin ninguna dificultad en la plaza de Mayo semivacía de la marcha federo-unitaria.

15. Retomemos el hilo de la exposición. En vida de Perón era un disparate que alguien soñara en formar una "línea interna". Tampoco había "dirigentes". Esta especie, peor que el sorgo de alepo, floreció después de la desaparición del caudillo. No había discusión interna ni elecciones internas, por supuesto. El P. Peronista, durante los 10 años de gobierno de Perón, permaneció intervenido en todos sus distritos. No es que los políticos peronistas de esa época fueran mejores que los de hoy. Es que Perón les tenía a todos ellos en un puño., como a la prensa, a la economía, la justicia y hasta a la AFA (Asoc. de Fútbol Arg.). De otro modo no hubiera podido adoptar las medidas revolucionarias que distinguieron sus dos primeros gobiernos. En esa época era impensable que nuestra pequeña tendencia decidiera ingresar al justicialismo. Por nuestra propia condición, si es que seguíamos fieles a ella, seríamos un factor de conflicto, de rencilla ideológica. Hubiéramos perturbado un proceso revolucionario en marcha.

16. Poco antes de la muerte de Perón apareció a plena luz un proceso de descomposición explosiva del justicialismo, que obligó al propio jefe del movimiento poco tiempo antes de morir, a expulsar de la Plaza de Mayo al grupo terrorista Montoneros, infiltrado en el justicialismo. Después del 1 de julio de 1974 y hasta hoy se han producido dos fenómenos correlativos en el justicialismo: uno, es la pérdida del impulso revolucionario; y dos, un democratismo interno devastador que no respeta ni al Presidente de la República. En la esfera de nuestro partido, a su vez, por obra de nuestras compañeras, ha nacido un formidable movimiento social, de inéditas características, bajo la organización sindical de las Amas de Casa. la mayor parte de las cuales son presumiblemente peronistas, aunque actúan bajo la conducción de nuestras compañeras.

17. No pocas compañeras y compañeros se han preguntado muchas veces acerca de las razones por las cuales no crecemos. Creo recordar que algún compañero reprochó al partido carecer de una política para las clases medias. Tenía razón. Si en gran parte las clases medias están educadas bajo la presión del imperialismo cultural, y la clase trabajadora continúa en su mayor parte bajo la influencia del peronismo, sólo podíamos constituir un pequeño ejército de propagandistas, capaces de explicar todo lo humano y lo divino, pero limitados en nuestra acción política. Fuimos rompiendo parcialmente tal cerco de hierro, mediante alianzas, no siempre afortunadas, con sectores del peronismo. Pero en estos casos aparecíamos con frecuencia como algo que no se puede mostrar a las visitas, como un secreto de familia, hay un cadáver en la leñera, en fin, algo clandestino. De estos se aprovechaban naturalmente los "compañeros peronistas". Para qué voy a dar ejemplos? No sé si dejo algún cabo suelto.

_18. Por qué ahora, precisamente ahora, se plantea esta salida? En primer término, porque estamos en condiciones de hacerlo y romper el aislamiento institucional-partidario. En segundo lugar, así como nosotros necesitamos del justicialismo, nunca como hoy el justicialismo necesita de nosotros. Por un lado, la existencia legal de líneas internas es un hecho corriente en el Partido Justicialista. Todas son líneas o municipales, o provinciales. No hay una sola línea nacional. Ni siquiera cuenta con una el Presidente. De adoptarse el criterio que estamos analizando, la nuestra sería la única nacional. Con justicia, sería la única auténticamente nacional, no sólo en el sentido geográfico sino político e histórico.

19. Quiénes reivindican hoy las grandes banderas del peronismo del 45, fuera de nosotros? Algunas de ellas son banderas comunes con las del MPL. Cuando las jornadas del 17 de octubre, la gente de FORJA, con Arturo Jauretche a la cabeza, disolvieron la agrupación para permitir a sus afiliados en todo el país incorporarse al movimiento naciente que aún carecía de nombre. Los forjistas inyectaron al movimiento sin nombre la tradición yrigoyenista, y latinoamericanista, originaria de Ugarte, el APRA y la revolución mexicana. Socialistas, nacionalistas, comunistas y hasta trotskystas entraron al gran movimiento en esa época. De tales componentes salió el peronismo. Aunque oficialmente todo eso se ha olvidado, en la conciencia profunda de las masas vive y despertara a su hora.

20. Decíamos hace un momento que el peronismo hoy necesita de nosotros. No es difícil explicarlo. El peronismo se encuentra despedazado. Ha perdido un millón de votos. Aventureros como Rico o pelafustanes como el Chacho Álvarez le han arrancado a dentelladas pedazos de su gran caudal electoral. Desde otro ángulo, todo el aparato electoral del justicialismo es hostil al Presidente Menem, pero de todo el peronismo, Menem es el único sobreviviente del Titanic que vale la pena sostener. A pleno fuego se ha desatado la batalla por la conquista del gobierno en 1995. Las fuerzas en presencia las conocemos y los artículos del último numero de LPG ofrecen un cuadro de ellas. La victoria de Menem se encuentra lejos de estar asegurada. Por el contrario, las limitaciones burguesas de la política de Cavallo, que sólo piensa en las cuentas fiscales y en el Fondo Monetario Internacional amenazan esa victoria.

21. El ingreso de nuestras fuerzas, entendiendo claramente al SACRA entre ellas, puede modificar la situación. Seríamos una línea interna, con tantos derechos como las demás, pero con una fuerza de movilización arrasadora que son las mujeres del SACRA. Ya no podría haber más "traiciones" poselectorales, sino juego limpio y nuestras compañeras y compañeros procurarían las posiciones o cargos que resultarían de la verdadera relación de fueras.

22. Objetivos de lucha: Reelección de Menem. Derechos de las mujeres, Mercosur y unidad latinoamericana, democracia directa y revocabilidad de los mandatos, reconstrucción planificada de las economías provinciales, una nueva economía no al servicio de la productividad capitalista sino al servicio de la actividad laboral. Nuestras grandes figuras revolucionarias Manuel Ugarte, Juan Perón y Eva Perón.

23. Y nuestra identidad política e ideológica? No corremos peligro de desintegrar nuestra tradición, el caudal de nuestras ideas? No corremos el peligro de corrompernos en las dulzuras del poder o los carguitos?

Si, corremos esos peligros. No hay garantías. Enfrentar esos riesgos depende de nosotros mismos. No pueden ser evitados por el actual estatuto del MPL (copia del bodrio jurídico radical) Nuestros vínculos políticos y el sistema de discusión actual se trasladará al seno de la línea interna a fundarse. Más aún, esa línea interna debería ser abierta a todos los trabajadores y mujeres del justicialismo, hoy arreados como hacienda en los comicios internos. Menos democráticas, actualmente hay miles de líneas internas en el mosaico bizantino que hoy exhibe el peronismo. Hay una sola garantía: nuestra voluntad de luchar en un espacio mas amplio donde podamos ser escuchados, luchar por el poder y contribuir a tomar decisiones que sirvan al pueblo argentino.

Julio 30 de 1994


DE LA REPUBLICA INSULAR A LA PATRIA GRANDE


Europa derramó sobre la América criolla todo género de artilugios y de especiosas razones, farmacopeas doctrinales y electrizantes sueños revolucionarios. Solo una cosa nació de la América misma que no se importó y que resultó la única verdadera. Es la idea de que sólo unidos seremos, y si no, no seremos. "O inventamos o erramos", decía, hacia 1824, Simón Rodríguez el genial maestro de Bolívar. Pero el poder de los imperios anglosajones o latinos parecía invencible al vencer Bolívar en 1830 en Santa Marta, abandonado por todos y cuando San Martín desaparece en 1850, envuelto en un silencio sepulcral. Los Estados latinoamericanos, precariamente unidos por las armas, rompen el pacto de unión. Se erigen miserables soberanías de provincias exportadoras, agobiadas de Constituciones, agobiadas de Constituciones, aduanas, ejércitos y parlamentos, independientes solo para pagar sus gastos y sometidas a la diáspora de la Patria Grande. Las doctrinas redentoras aparecieron luego, tan importadas como el poder saqueador. Un rasgo une a unas y a otros: se supone que aquí hay veinte naciones. Hay que someterlas una por una o liberarlas por separado. De este modo las alternativas de la revolución latinoamericana no encuentran respuesta. La sociedad moderna pudo imponerse a cada República con la matriz ideológica, pero no real del capitalismo occidental: capitalismo, burguesía nacional, liberalismo, clase obrera, socialismo, democracia, parlamentarismo. En cada país latinoamericano, condenado al aislamiento recíproco y a un vinculo monoproductor y unilateral con el sistema mundial, aparecen, como si se tratara de creaciones de su historia propia, el positivismo o el existencialismo, el librecambismo o la teoría marginalista, la literatura hermética y los misiles, el marxismo (en docena de extravagantes versiones) y hasta grupúsculos filo-fascistas o monárquicos. El prestigioso poder de tales vocablos se funda en la ciencia o en la autoridad de Europa. Los valores de allá transmigran. Y se asientan aquí como la cosa más natural del mundo. Hasta el género histórico sufre una torsión inferiorizante, como aquellas historias blancas sobre África. El reduccionismo europeo obra el milagro de transformar la historia universal en historia de Occidente y juzga sus leyes reales o presuntas según la óptica de Europa. De este modo Brasil es desgajado de América Latina, lo mismo que el mundo antillano. Análogamente, cada uno de los Estados hispanoamericanos se ve obligado a diseñar su propia geografía o mitificar su historia peculiar. Sin embargo, cuando los americanos del Sur enfrentaron al más poderoso Imperio de la época en las montañas de Ayacucho, no lo hicieron cada uno por separado. La victoria fue fruto del esfuerzo común. Todos ellos, empezando por los Libertadores, comprendían claramente que en la América del Sur se dirimía una cuestión nacional. Corrido el tiempo, cada tanto, un sacudimiento sísmico reflejaba la memoria colectiva. Así fue al estallar en 1910 la Revolución Mexicana, cuando aparecía extinguida la leyenda heroica de las guerras de la Independencia. Lo mismo ocurrió cuando el general Sandino se levantó con un puñado de héroes en las Segovias, en la década del 30. Desde la revolución peronista, el triunfo de la Cuba de Castro, el movimiento de los tenientes en el Brasil de Prestes y Vargas, la República Socialista de Chile con el coronel Marmaduke Grove, la abolición del pongueaje y el martirio indígena en el Perú de Velazco Alvarado, hasta la gesta gloriosa de la guerra de Malvinas, innumerables episodios revolucionarios han ennoblecido la historia de América Latina y le han recreado un impulso hacia el porvenir. Peor cada vez que un proceso revolucionario particular se inaugura en un país hermano de América Latina, el imperialismo y su aparato interno de estupidización ideológica reactúan con furia. Para descalificar a la Cuba de Fidel Castro, algunos la describen pura y simplemente como un instrumento del bloque soviético y la misma expresión tiende a aplicarse a los sandinistas. A Perón, otros lo calificaron de fascista; al general Velazco Alvarado, el emancipador del indio peruano de la sierra, le colgaron el sambenito de dictador; al presidente Allende, los voceros del imperialismo lo estigmatizaron como marxista y los de la ultraizquierda, como burgués reformista. Sin embargo, todas las medidas económicas y sociales de Allende lo definían como un nacionalista. Eso le costó la vida. Pues en América Latina la obligación moral y política, por orden de importancia, es ser nacionalista latinoamericano; y luego, según los gustos, se podrá añadir la condición de derechista o izquierdista. Ante todo la Patria común, la Nación de Repúblicas; y después los medios para emanciparla. Hasta la Iglesia de Roma, en Puebla, ha descubierto América por segunda vez. En la lucha de los grandes colosos, América Latina solo podrá intervenir con su formidable importancia potencial sin une sus partes dispersas. Para avanzar hacia ese objetivo, es preciso reunir la energía y el coraje intelectual necesario para desembarazarse de la ferretería ideológica de Europa y readquirir el perdido hábito de pensar por nosotros mismos. Es preciso ver en cada episodio político latinoamericano, no solo las influencias reales que las potencias ejercen en ellos, sino también las corrientes propias y profundas que se mueven bajo la superficie. Cuando perón inició una política de unión aduanera con Chile y con Brasil, resultó acusado en todas partes de propulsor del imperialismo argentino, además de ser un notorio fascista. Tal es la suerte de los patriotas en nuestra época. Sus acusadores integraban la opinión democrática que empolla el imperialismo en cada país latinoamericano para falsear su destino. Más allá de las distinciones ideológicas, que el imperialismo emplea para dividirnos, los países de la América criolla debemos ayudarnos y comprendernos en la gran patriada de ser libres.

JORGE ABELARDO RAMOS (LA NACIÓN INCONCLUSA - EDICIONES DE LA PLAZA - 1994)


LA IZQUIERDA NACIONAL YA TIENE SU PARTIDO
Documento liminar de Partido Socialista de la Izquierda Nacional (PSIN) publicado en el N° 1 de la revista "Izquierda Nacional", órgano teórico de la agrupación.


Trabajadores y Ciudadanos:
DELEGADOS de todo el país, en junio de este año, han fundado el Partido Socialista de la Izquierda Nacional. Sus cuadros se integran con hombres provenientes del llamado "socialismo de vanguardia" (Secretaría Tieffenberg), con militantes del Partido Socialista de la Revolución Nacional (disuelto por la Revolución Libertadora) y con numerosos núcleos obreros y estudiantiles independientes embanderados en el programa de la Izquierda Nacional. Jóvenes revolucionarios sin compromisos con el pasado, y militantes mas experimentados del socialismo revolucionario, se han unido para echar las bases de un movimiento político, independiente del imperialismo, de la burguesía nacional y de la burocracia soviética. En todo el país, los sostenedores de estas ideas eran conocidos como partidarios de la Izquierda Nacional. Era hasta hoy un movimiento puramente ideológico; se ha transformado en partido político precisamente en el momento que los partidos clásicos de la oligarquía, de la clase media y de las "izquierdas cipayas" atraviesan su crisis mas profunda. Los partidos tradicionales de izquierda y de derecha expresan en sus convulsiones la decadencia general de la vieja sociedad Argentina. El Partido Socialista de la Izquierda Nacional aspira a poner orden en este caos y a trazar las líneas de una política proletaria independiente en la Revolución Nacional. Si la oligarquía demuestra su total impotencia para resolver los problemas argentinos, y si la burguesía ya ha hecho su prueba, el proletariado aún no ha dicho su última palabra.

¿Qué es la Izquierda Nacional?
Pero antes de examinar las clases y los partidos de la Argentina, corresponde decir quienes somos y que títulos podemos exhibir ante los trabajadores para justificar nuestra existencia.
Todos los obreros recordarán que antes del 17 de octubre de 1945 el país estaba dividido entre los partidarios del ingreso argentino en la guerra imperialista mundial y aquellos que se oponían a la infame matanza.
La cipayería acusaba de "nazis" a los neutralistas de la pequeña burguesía y a los marxistas revolucionarios que condenaban la guerra. Entre estos últimos estábamos nosotros, desde 1939. Los mismos cipayos de esos años -radicales, conservadores, socialistas y comunistas- serán los que formaron luego la Unión Democrática contra el peronismo. Y cuando en 1945 las masas populares imprimieron un nuevo rumbo a los destinos del país, los socialistas revolucionarios, un puñado tan solo, estuvieron junto al pueblo y recibieron con el pueblo el mote de "nazi-peronistas". En 1945 también nosotros éramos "nazi-peronistas", únicamente porque, sin ser peronistas, apoyábamos la lucha contra el imperialismo y las grandes realizaciones del gobierno de Perón. Las condiciones políticas de la pequeña burguesía, polarizada en el antiperonismo mas ciego, y de la clase obrera, polarizada en el peronismo como su primera etapa de lucha política, impidieron que la ideología socialista revolucionaria cristalizase en partido.
Hubo una tentativa, suprimida por los gorilas de la revolución libertadora, que fue el Partido Socialista de la Revolución Nacional. Precisamente en ese agrupamiento, con la edición del periódico "Lucha Obrera", aparecido al caer Perón, centenares de miles de trabajadores aprendieron que podía haber en el país un socialismo realmente argentino y revolucionario, aliado al peronismo, capaz de señalar el camino en las horas más difíciles y dolorosas del país. Es en ese momento, en abril de 1955, que lanzamos la idea de la Izquierda Nacional, como contrafigura de la izquierda cipaya tradicional, y cuyo contenido no podía ser sino socialista. En una resolución política del 14 de abril de 1955, formulamos en estos términos la consigna: "Por una nueva Izquierda Nacional y Latinoamericana! Por un poderoso partido de la clase trabajadora! Por la lucha irreconciliable contra el imperialismo y sus aliados nativos!". La reacción oligárquica de ese momento nos excluyó de la acción política por muchos años, y desde entonces libramos la batalla en el frente ideológico para educar a la nueva generación en los principios de la política proletaria, del método marxista en la cuestión nacional y de un movimiento socialista que fuese capaz de interpretar al país tal cual es.
Precisamente cuando el Socialismo de la Revolución Nacional era disuelto por los gorilas, Alfredo Palacios era nombrado embajador libertador en el Uruguay, Américo Ghioldi aullaba que se había "acabado la leche de la clemencia", Tieffemberg condenaba a la "barbarie peronista" postulándose a los libertadores para una cátedra en la Facultad de Derecho, y Codovila asaltaba los sindicatos peronistas con la ayuda de la policía. Estos simples hechos, conocidos por todo el mundo, permiten comprender el panorama de la izquierda cipaya en 1955, y también la posición invariable de la izquierda nacional revolucionaria.
Pero la nueva generación socialista no ha podido ser confundida. La inmensa mayoría de las juventudes del "socialismo de vanguardia" ha roto sus vínculos con ese grupo bajo la enseña de la Izquierda Nacional. Jóvenes y veteranos estamos juntos hoy para acometer una gran empresa, digna de los tiempos borrascosos que vivimos. El Partido Socialista de la Izquierda Nacional es el instrumento militante para realizarla. Ese es nuestro pasado. Podemos mirar hacia atrás porque estamos orgullosos del él. Sin jactancia desafiamos a las izquierdas cipayas a que hagan lo mismo, si pueden.

Del yrigoyenismo al peronismo.
Don Hipólito Irigoyen encabezó un gran movimiento nacional en la época que el proletariado estaba en formación. Fue la primera tentativa en el siglo XX para restringir la influencia política y económica de la oligarquía agropecuaria. Las clases que lo componían, la inmadurez del país, su inconsecuencia, determinaron la frustración de su lucha. El saldo de sus dos gobiernos puede resumirse en los lineamientos de una política nacional burguesa progresiva que no logró verificarse sino en el papel. El factor fundamental que abre nuevas perspectivas para el desarrollo de la revolución nacional es el proceso de industrialización abierto con la primera guerra mundial, con la crisis de 1929 y con la segunda hecatombe imperialista de 1939. A partir de 1930 aparece un nuevo proletariado, que ya no procedía, como a principios de siglo, de la inmigración, sino del crecimiento vegetativo del interior y de la crisis agraria que empuja a los peones a las ciudades industriales en crecimiento. Esos cuadros de obreros criollos irrumpieron en la ciudad cosmopolita de Buenos Aires y transformaron su composición nacional y su destino político. La nueva clase obrera así formada saldrá a la calle el 17 de Octubre y hará sus primeras armas sindicales y políticas con el peronismo. El movimiento nacional iniciado por Irigoyen trasladará su eje a partir de 1945 y el elemento predominante en el peronismo será la clase trabajadora. El radicalismo será desde entonces un movimiento mixto, de clase media, de burguesía nacional, de agentes de la burguesía comercial, cipayos y nacionales reunidos. La aparición del peronismo es inexplicable sin la formación del frente de clases que lo constituyó. Ese Frente Nacional estaba formado nos solo por los trabajadores, sino particularmente por el Ejército, por sectores de la burguesía nacional, por la Iglesia, por sectores de la clase media urbana y rural y por la burocracia del estado. El verdadero espíritu revolucionario de ese Frente Nacional estaba refugiado en las masas obreras. En el Ejército existía un sentido nacional muy acentuado, aunque limitado por el temor a la clase trabajadora. En cuanto la burguesía nacional, solo la presencia de Perón, como regulador y arbitro supremo del movimiento, contenía el odio de clase hacia los obreros. Para la burguesía nacional, el movimiento peronista debía estar al servicio de su lucro, y practicar un antiimperialismo estatal sin sindicatos y sin ideología, sin porvenir y sin grandeza. Los elementos burgueses y burocráticos de ese Frente no pudieron impedir que Perón imprimiese a su movimiento un amplio carácter popular, que es la garantía verdadera de su fuerza; pero lograron suprimir de él todo vestigio de ideología revolucionaria. Dióse así la paradoja de que un movimiento nacional apoyado por las masas obreras tuviese una expresión ideológica reaccionaria, proporcionada por los elementos nacionalistas de derecha, mientras que, por el contrario, los sectores de la izquierda cipaya antiperonista, ostentasen fórmulas ideológicas democráticas y "avanzadas", para ocultar el contenido ultrarreaccionario de su prédica. A través de esta contradicción de hierro- que alejó del peronismo a grandes sectores de la juventud pequeño burguesa- transcurrieron diez años de régimen peronista. Instintivamente, las masas populares rechazaban el partido peronista, prefiriendo apoyar directamente a Perón, pues sospechaban que los elementos reaccionarios de la burocracia y de la burguesía estaban mas cerca de la contrarrevolución que de la revolución. La lucha contra el imperialismo, por otra parte, no suprime la contradicción de clases dentro del Frente Nacional; por el contrario, la acentúa y permite medir la consecuencia, la resolución y el espíritu revolucionario de cada una de ellas frente al enemigo del país. De ahí la importancia decisiva que en la revolución nacional actúe un partido obrero independiente, formado por los elementos más decididos y esclarecidos de la clase trabajadora, capaces de impulsar la revolución hacia delante y de condenar todas las vacilaciones e inconsecuencias de las otras clases del Frente Nacional. Ahogar esta tentativa en nombre de la "unidad nacional" solo puede servir a los intereses de la burguesía, capaz de llegar a cualquier acuerdo con las potencias mundiales (Kennedy, Mac Millan o... Kruschev) antes de permitir que la clase obrera se convierta en el sector conductor y en el cerebro dirigente de la Revolución. Virajes a derecha o a izquierda de este genero ya los hemos visto, y los volveremos a ver, pero a no hacerse ilusiones. Solo un partido revolucionario con raíces profundas en el país será el mejor correctivo para estas maniobras circunstanciales de la burguesía, destinadas a mantener su control sobre la clase obrera y el movimiento nacional.
Perón intentó realizar las tareas de industrialización requeridas por el país con la ayuda del ejército y la clase obrera, sus dos fuerzas fundamentales. Pero los elementos burgueses y conservadores de su movimiento impidieron esa industrialización alcanzase su necesario vuelo. Esto solo podía lograrse económica y políticamente, con la expropiación de la oligarquía terrateniente, de la burguesía comercial, de los frigoríficos y de otras inversiones extranjeras que ahogan al país. Al dejar en pie esos pilares de la reacción, Perón fue derribado en 1955. La oligarquía, que había sido políticamente expropiada, pero a la que restaba intacta toda su base económica, reconstituyo sus fuerzas y siete años después de la caída de Perón, continua en la plenitud de su poderío.
El triunfo electoral de Frondizi reflejo la debilidad fundamental del país en 1958. Aniquilados los sectores del ejército que habían sostenido el régimen peronista, replegada la clase obrera a sus reductos sindicales, desmantelados los sistemas defensivos de la economía nacional creados por el peronismo, Frondizi subió al poder condicionado por tales limitaciones. Representante de la pequeña burguesía democrática y de los nuevos sectores de la burguesía industrial creados bajo el régimen peronista, toda su política consistió en evitar un enfrentamiento con el imperialismo; por el contrario, y demostrando que la pequeña burguesía posee un alto respeto por la gran burguesía, intentó "persuadir" a los Estados Unidos que la industrialización argentina era un contrafuerte ante el avance del "comunismo" hemisférico. Su buena voluntad se demostró accediendo a todas las exigencias imperialistas: sin prensa propia, sin banca nacionalizada, sin IAPI, sin control de cambios, sin capitalismo de estado, no le quedó mas remedio que comprender al fin de su ciclo que el imperialismo había aprovechado esas concesiones para reintroducirse en la economía argentina sin dar nada en cambio. El frondicismo- esto es, la burguesía nacional- intentó gobernar fundado en dos clases: la oligarquía y la burguesía. El resultado está a la vista y las contradicciones hirvientes de su gobierno respondían a la quimérica tentativa de buscar la estabilidad financiera para la oligarquía y el desarrollo para la burguesía. Con lo cual no podía satisfacer plenamente ni a la una ni a la otra. El papel desempeñado por los "planteos" militares en ese tumultuoso proceso revelaba por un lado que las fuerzas armadas habían quedado enfeudadas desde 1955 a la influencia ideológica del imperialismo y por el otro que a Frondizi y a su clase le faltó la audacia y resolución necesaria para impulsar una abierta política nacional capaz de reeducar a los cuadros de oficiales en la lucha misma. El carácter semicolonial de la Argentina quedaría suplementariamente demostrado por estos hechos, reveladores en definitiva que solo la clase obrera a permanecido fiel a las banderas de la liberación nacional y que no ha podido ser jamás confundida en medio del caos político de los últimos años. Esta conciencia profunda de las masas populares resulta más patética a la luz de los teóricos que el frondicismo ha producido en el curso de sus cuatro años de gobierno. Frigerio es uno de ellos y en sus lastimosas tesis puede medirse toda la impotencia de nuestra burguesía nacional. Incapaz de salvarse a sí misma del abrazo estrangulador de la oligarquía, mal podría pretender salvar al país. Al idealizar el papel económico del imperialismo, la burguesía y Frigerio dicen bien a las claras que han renunciado a conducir la defensa de los intereses nacionales y aun de su propia existencia. Mientras que la oligarquía y sus partidos sostienen la necesidad de volver a la prosperidad del Centenario y hacer emigrar a los diez millones de argentinos que la economía agropecuaria no puede alimentar, los partidos de la pequeña burguesía como el radicalismo sostienen que la salvación radica en la Alianza para el Progreso. Si no podemos industrializarnos desde adentro, busquemos la industrialización por afuera!. A esto se reduce su ideología meteca. Los elementos de la izquierda cipaya, a su vez, proponen como suprema panacea, "negociar" con la cortina de hierro. Cipayos de izquierda y derecha, olvidan todos a nuestra América Latina, la reserva del imperialismo y la base de nuestra verdadera unidad, independencia y grandeza. Ninguno de estos partidos a planteado el problema de la unidad latinoamericana, de establecer íntimas relaciones con los pueblos hermanos y de crear un comercio Inter. Latinoamericano capaz de oponer al comprador y vendedor único, un monopolio latinoamericano de productos para defender ante el imperialismo una gran patria dividida. Esto no significa que el socialismo de la Izquierda Nacional ponga en un mismo plano al bloque socialista y al imperialismo. En el campo del socialismo, sean cuales fueran sus deformaciones burocráticas y sus errores, flamea la bandera de toda la humanidad. Pero los caminos que conducen al socialismo no han sido trazados en ninguna parte. Y menos que nadie por la burocracia soviética, especialista en estrangular revoluciones. Tan solo nosotros, y solo nosotros, determinaremos las ideas y la conducción de nuestra lucha en América Latina. Y solamente así nuestra revolución no se expondrá a ser negociada en las chancillerías por Kruschev como hizo Stalin en su tiempo con los movimientos nacionales y coloniales. Nuestros países deben negociar con Estados Unidos, con la Unión Soviética y con todos los estados del mundo, sin ninguna clase de restricciones ni de intimidaciones. En cuanto a los escépticos que niegan la posibilidad de un desarrollo económico sin ayudas del imperialismo y a los izquierditas cipayos que ven solo en el comercio con la Unión Soviética en la "coexistencia pacífica" la clave de nuestro progreso, respondemos: no hay desarrollo sin revolución, y no puede haber real liberación argentina sin revolución latinoamericana.
La grandiosa revolución cubana, por el retraso del movimiento en América Latina, está confinada a una isla. Nada mejor puede pedir el imperialismo que insularizar nuestras revoluciones, que aislar a Bolivia en el altiplano o a Cuba en el Caribe. Tampoco puede inquietar a la burocracia soviética esta dramática situación. Pero a nosotros, los latinoamericanos, el destino de Cuba o Bolivia, sus avances o desfallecimientos, aluden a nuestro propio destino. Dejemos que esas revoluciones den motivo a los cipayos de izquierda a un "cubanismo" frenético, destinado a ocultar la verdadera naturaleza de nuestra propia revolución. Dejemos que los "cubanistas" sean revolucionarios en la Habana y cipayos en su propio país. No hemos de juzgar a los heroicos cubanos por sus deplorables epígonos de Buenos Aires, sino por sus propios actos, y aun por sus errores. Tenemos autoridad suficiente para hablar de ellos sin que la cipayería adicta a todas las revoluciones triunfantes pueda conmovernos.

¡Compañeros y Trabajadores!
Nos hemos lanzado a la acción política porque abrigamos la profunda convicción que la clase obrera necesita un partido de clase independiente. Estamos en el vasto escenario de la revolución nacional y pretendemos ser la autoconciencia del proletariado en esa lucha gigantesca. Un partido realmente revolucionario es "el factor consciente del inconsciente proceso histórico" pero no puede operar maravillas. Tan solo si la clase trabajadora necesita del socialismo, se hará socialista. Pero esa exigencia está en la naturaleza misma del régimen capitalista; ese régimen, sufre una agonía mortal en el mundo entero. Las particularidades del proceso argentino han determinado, por el contrario, cierto desarrollo capitalista moderno, producido gracias a la ruina general del sistema en escala internacional. Esa es la razón por la cual el empuje de la industrialización está detenido y las primeras manifestaciones de la crisis industrial aparecen en nuestro país. Surgidos a la vida histórica como factoría inglesa exportadora la crisis del imperialismo nos permitió industrializarnos. La expresión política se intento fue el 45 y el peronismo. Su derrocamiento fue la señal de parálisis, lo que debe llevarnos a la conclusión que no habrá para nuestro país, ni para ninguna otra semicolonia del siglo veinte otro camino para industrializarse que no sea la revolución. Dicho en otros términos estamos condenados al estancamiento a la degradación económica y a la miseria si no reconstruimos un país industrial. Toda la cuestión se resume en la respuesta a esta pregunta: ¿Qué clase dirigirá el proceso?.
Nosotros creemos que lo hará el pueblo argentino, con su clase obrera al frente, verdadera personificación de toda su historia. Y contra ella estarán los eternos rivadavianos, mitristas y cipayos de 150 años de guerras civiles. Pues si los obreros son los montoneros de ayer, el socialismo revolucionario es el nuevo movimiento para las viejas tareas irresueltas que América Latina reclama.
Compañeros, trabajadores!. El socialismo de la Izquierda Nacional ofrece a la nueva generación una nueva bandera!
Hacia la segunda revolución de Octubre, hacia un Octubre definitivo e invencible!.
Por la liberación nacional y social del pueblo argentino!
Por la unidad de América Latina!
VIVA EL SOCIALISMO REVOLUCIONARIO!

JULIO DE 1962
COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO
SOCIALISTA DE LA IZQUIERDA
NACIONAL


La ideología en la Revolución Nacional

Un gran argentino, Aurelio Narvaja ha muerto, en su memoria el embajador argentino en México y presidente del MPL Jorge Abelardo Ramos escribió las líneas que siguen.


Cuando me disponía a escribir unas líneas recordatorias de la vida y pensamiento de Arturo Jauretche, fallecido el 25 de Mayo de 1974-año feroz si los hay- recibo en México, en este otro Mayo de 1990, la dolorosa noticia de la desaparición de Aurelio Narvaja. Espontáneamente se impone al espíritu de la forzosa analogía entre estos dos grandes hombres de nuestra época, avara de grandes hombres y hasta de hombres.
La crisis de la moral pública y la deshistorización que le es propia, han logrado por ahora instalar en el centro de las preocupaciones nacionales al gremio de los tecnócratas y cuantitivistas. El Producto Bruto Nacional y el valor supuesto del dólar resulta materia de conversación hasta de los pordioseros y vagabundos, para no hablar de los banqueros, los artistas y los intelectuales. Los argentinos han sido saqueados, no solo en su presente existencial. Les ha sido arrebatado su pasado, el valor emblemático de sus hombres más notables y la conciencia de si mismos. Por este colapso espiritual la Nación se encuentra en peligro.
De nada serviría la preservación jurídica de los recursos naturales ni de los valores físicos del patrimonio nacional si el pueblo argentino extirpara de su corazón el recuerdo de las antiguas hazañas colectivas que le dieron existencias históricas o eclipsara de su memoria a los héroes civiles, intelectuales o militares que simbolizan esas jornadas.
Persiguiendo justamente ese propósito, el imperialismo se propone reemplazar el pensamiento abstracto por la técnica, una concepción del mundo por un puñado de "chips". Mientras el bandidaje mundial de las grandes potencias anuncia "el fin de la historia" y "la muerte de las ideologías", -verdadera ideología de los gerentes y coimeros- es un requerimiento inexcusable ofrecer a la juventud una visión retrospectiva bajo una luz crítica que le proporcione inteligibilidad al confuso presente y trace una perspectiva revolucionaria. La muerte de Aurelio Narvaja suscita tales reflexiones, puesto que en solo tres lustros han muerto con Jauretche y Narvaja, dos de los más notables argentinos del siglo XX. Así como las circunstancias históricas y, sin duda, sus inclinaciones personales, hicieron de Yrigoyen y Perón hombres inclinados a la acción, en el caso de Jauretche y de Narvaja prevalecieron los rasgos propios de los hombres de pensamiento. Narvaja me dijo una vez, irónicamente, que a pesar de que las circunstancias objetivas le impedían la acción política, no faltaría más tarde alguien capaz de opinar que permanecía aislado por su propia voluntad, en suma, por una suerte de misantropía política. Ironías aparte, lo cierto es que mientras Jauretche ansiaba actuar, su brillo y su intemperancia- que de algún modo constituían parte de sus excepcionales virtudes- le habían cerrado el camino del éxito en la política práctica. Jauretche era demasiado genial, avasallador y agudo para que Perón- que no era exactamente una humilde violeta- pudiera tolerarlo a su lado. Por su parte, Narvaja, que no se mostraba al público como Jauretche (muy por el contrario, sentía horror por las luces del escenario) a diferencia del anterior, era un hombre íntimo, un conversador infatigable de un solo interlocutor o a lo sumo de dos. No creo recordar que ni siquiera en nuestra juventud haya participado en alguna reunión de una docena de militantes más de un par de veces.
Desconocido para el mundo por propia decisión la importancia de Narvaja no puede medirse por la notoriedad, siempre efímera. Si la fama midiese la importancia de un hombre, Al Capone, Cantinflas o Neudstadt figurarían en la historia moderna a la par de Freud, Einstein o Marx.
Aunque rehuía tenazmente toda publicidad, Narvaja no abandonó jamás su labor, que consistió exclusivamente en repensar la patria hasta la raíz y en indagar de que modo un socialismo a la criolla podría remediar las aflicciones del pueblo argentino. Ocasionalmente dictaba sus observaciones y análisis a algunos de sus raros acólitos. De tales dictados proceden no pocas páginas publicadas con nombres ajenos. Jamás escribió una carta personal ni política y, como es lógico carecía de archivo. Hace un par de años dictó a su mujer algunas notas de índole político-teórico, que una tercera persona transcribió a maquina.
Me ofreció esas notas y me autorizó a publicarlas, pero sin su nombre. De modo que le inventé un seudónimo, con una escueta biografía y la publique en la revista "Amauta" de Buenos Aires, con la firma de Samuel Artaza. Lo imaginé misionero, en la tierra roja, naciendo allí mismo donde un triángulo de fronteras une por sus tres ríos simbólicos al Paraguay, la Argentina y Brasil. Pero, en realidad, Narvaja había nacido en Santa Fe en 1913. Primero, se graduó de contador y luego de abogado. El primer diploma le parecía antipoético y si algo poseía Narvaja era una poderosa imaginación creadora. En cuanto a sus títulos universitarios, los mantuvo encerrados bajo llave toda su vida.
Cuando se incorporó a la vida universitaria, a comienzos de la década del 30, el coloniaje intelectual de la Argentina agraria, sumida en la crisis mundial, no podía ser mayor. Había sido derribado Yrigoyen. Sus partidarios eran embarcados hacia el tenebroso penal de Ushuaia. De cara al Polo Sur, los intereses británicos designaban al contador Raúl Prebisch como gerente del Banco Central, diseñado a su vez por Sir Otto Nicnemeyer, técnico del Banco de Inglaterra. Se amarraban así, las finanzas argentinas a la voluntad de los Ferrocarriles de Londres y de los compradores de carne argentina en el Mercado de Smithfield. Los partidos políticos soportaban impávidos el fraude electoral impuesto por la oligarquía conservadora, bajo la protección paternal del Ejército del General Agustín P. Justo, encaramado al poder mediante los buenos oficios del Dictador José Félix Uriburu. El nacionalismo patricio sospechaba de los obreros y de la chusma. Pero salvaba su alma investigando la historia de Rosas o la literatura monárquica francesa. A su lado, la izquierda socialista y comunista dividía sus preferencias entre la democracia colonial del Laborismo Británico o el puño de hierro del georgiano Stalin. Este último se disponía a fusilar a los fundadores del Estado Soviético, en tanto recibía como premio los elogios de los demócratas occidentales y las bendiciones de Roman Rolland, Pablo Neruda y Henri Barbusse. No había pastor de almas en la década del 30 que no aprobara juiciosamente los procesos de Moscú.
Aunque admirador de la insurrección de octubre, como toda su generación, el joven Narvaja asumió sin vacilar la critica del stalinismo, cuya influencia e inmensos recursos materiales dominaban por completo el campo de la izquierda mundial. En otro campo, Mussolini y Hitler encuadraban a las derechas.
Orondos y satisfechos, los imperios coloniales de occidente habían patentado la propiedad de la "Democracia". En dicha época, solo Gandhi en la India o la Revolución Mexicana en América Latina encendían una luz de esperanza a los pueblos del Tercer Mundo. En su mayor parte manipulados por tropas extranjeras, banqueros cosmopolitas o mansos abogados nativos.
Claro está que hay que asumir una posición socialista, independiente de todo centro mundial de poder, inquisitiva de la específica realidad de su patria, era una verdadera proeza intelectual y moral que emprendió Narvaja casi solo.
Eramos un puñado de jóvenes totalmente aislados. Defendimos el honor revolucionario de un exiliado célebre, maldecido y execrado por el aparato totalitario de la Unión Soviética, ante la indiferencia cómplice de la canalla democrática de la época. Pues Trotsky no solo representaba en escala genial la tradición de un pensamiento creador, sino que fue la única personalidad mundial que explicó y defendió la valerosa política de nacionalización del petróleo iniciada por la Revolución Mexicana bajo la conducción del General Lázaro Cárdenas.
Si el nacionalismo patricio en la Argentina se limitaba, acondicionado familiarmente por la gran propiedad agraria, a reclamar el regreso a una república señorial colmada de antiguas virtudes, y su visión de la historia nacional reducía el pasado al culto de los héroes, el marxismo doméstico, en sus plurales variantes, situaba la clave de la dicha humana en la dictadura del proletariado y en el internacionalismo obrero, máscara del nacionalismo gran-ruso.
Estuvimos con Narvaja contra el ingreso el ingreso argentina a la "guerra por la democracia", en tanto los imperialismos de ambos bandos lanzaban a la humanidad el genocidio nuclear más trágico de la historia. También en esa lucha estuvimos solos, o casi solos. La izquierda, quien podrá dudarlo, estaba a favor de que los argentinos derramaran su sangre en apoyo de Inglaterra o Francia. Son los mismos y sus descendientes que consideraron luego, que la guerra de las Malvinas fue una "aventura criminal".
Para el stalinismo local se trataba de examinar la situación de América Latina o de la Argentina, bastaba con ojear los macizos volúmenes de la Academia de Ciencias Marxistas-Leninistas de Moscú. Con tales fundamentos y el precioso auxilio del castellano macarrónico de Victorio Codovilla, el stalinismo practicó el culto a Marx o a Stalin sin perjuicio de servir a Comte en filosofía, a Mitre en la historia y a Adam Smith en el libre cambismo británico. De este modo, y con una pupila puesta en Moscú, la Argentina resultaba ininteligible para el stalinismo. Así le pasó con Yrigoyen y con Perón, con los peones rurales (que no eran "mujiks") y con los obreros industriales. Narvaja desenredó la turbia y confusa madeja de los intereses extraños a la revolución y se atrevió a emplear vocablos nuevos en la estéril política argentina de izquierda y derecha: "bonapartismo", "bismarkiano", "balcanización", "burguesía industrial". En lugar de la "lucha de clases" de los papagayos, Narvaja instaló en el debate "la cuestión nacional", que no excluía los conflictos.
Al producirse el 17 de Octubre, cuando aún las masas que habían protagonizado los sucesos no sabían exactamente como llamarse a si mismas, en el periódico "Frente Obrero", Narvaja interpretó sobre caliente, los acontecimientos e inventó una palabra que sería luego bastante conocida: peronismo. Sin comprometerse con el Coronel Perón, marcó a fuego a sus adversarios de la izquierda y la derecha, abrazados y petrificados en la "Unión Democrática".
Nadie explicó el origen y significación del peronismo, en el mismo momento, más lucida y rigurosamente que Narvaja. Asoció a la izquierda socialista la palabra nacional por vez primera. La clientela pequeño burguesa del gran puerto, aunque han pasado dos generaciones, aún no se ha repuesto de la consternación.
A ninguna lumbrera de la desmañada e imitativa "inteligencia nacional"
Se le hubiera jamás ocurrido reflexionar en el carácter dual o problemático de los Ejércitos en el Tercer Mundo o el papel peculiar que la fe religiosa puede jugar como equivalente histórico de las ideologías políticas revolucionarias no plenamente desenvueltas en los países colonizados.
Nadie pensó antes que Narvaja en tales temas, así como en el rol que podía jugar el Estado Nacional como escudo defensivo en los países débiles. Narvaja esbozó tales ideas hace treinta o cuarenta años. Lo hacía a la manera socrática o yrigoyeneana, sin poner nada por escrito. Que yo recuerde, los únicos artículos que escribió de su propia mano fueron los publicados en setiembre y octubre de 1945 en "Frente Obrero". Lo emparentaba con Jauretche el procesamiento verbal de sus ideas y la natural indiferencia que ambos profesaban por la utilización social de sus conceptos y ocurrencias.
Su contribución más notable a la formación de un pensamiento genuinamente argentino y latinoamericano es haber despojado por completo al socialismo de toda connotación europea, recreación profunda que no lograron consumar ni siquiera los nacionalistas tradicionales, las mas de las veces preocupados por Maurras o Belloc. Tanto Jauretche como Narvaja estimaban a Yrigoyen. Pero en Narvaja había una imposibilidad casi orgánica de aceptar nada sin examen crítico. A diferencia de Jauretche, que amaba la política concreta, aunque sin ser correspondido, le tocó a Narvaja estudiar y reflexionar sobre la urdimbre estructural de la política argentina, y en particular sobre el origen de los actos presentes. Se producía entonces, una sobreabundancia de alternativas posibles, que de algún modo lo mantenían al margen de la acción política. Esta acción por su propia naturaleza, se presenta siempre como una opción entre otras y asume, por tal razón, un carácter especifico e inevitable. Semejante opción no solo resultaba intolerable para Narvaja, sino que adoptarla era reducir el campo de su observación como pensador. No tengo duda que Narvaja se sentía cómodo en pensar en la sombra. Coma a Yrigoyen le resultaba grata y protectora cierta dosis de misterio.
Al principio de nuestra relación, que estuvo lejos de ser armónica, (cuarenta años después de conocernos no habíamos llegado a tutearnos) le reproché en broma, que sus métodos de acción política en, en esa época, eran "yrigoyenistas". Para los jóvenes revolucionarios de ese tiempo, empapados en la jerga "científica", aquel resultaba un vocablo sorprendente y, de algún modo, descalificador; en suma no científico y demasiado criollo. Recuerdo que Narvaja, contra lo que yo había imaginado, quedo encantado con semejante calificativo y lo encontró elogioso. Muchos años mas tarde recordaba el episodio. A su sencillez y falta de empaque, lo explicaba diciendo que se trataba de una falsa humildad. Añadía que como él aspiraba, en política, a conquistarlo todo, lo que era imposible (porque además, según Narvaja, no daría un solo paso hacia la meta suprema, a menos que lo vinieran a buscar) era casi como no ambicionar nada. Tal situación de meditada y maliciosa modestia, lo llevaba generalmente a una autoafirmación bastante orgullosa de pronunciado egocentrismo, que solo resultaba soportable en gracia a su incisivo y desconcertante talento.
Narvaja logró desenvolver un estilo de pensamiento íntimamente tramado dentro del cual la economía se entrelaza con las ideas políticas, el pasado histórico y la psicología y costumbres nacionales. Todo lo cual permitía pensar a la Argentina como una totalidad comprensiva, abierta a todas las sorpresas de una historia infatigable. El amigo desaparecido enseñó a interpretar a la Argentina desde la Argentina misma. Adivinó todas las artimañas de los poderes mundiales, infiltrados en la estructura cultural e informativa de las semicolonias. Narvaja fue quizás, a pesar de todos sus aparejos marxistas, junto con Jauretche, el nacionalista más profundo e incorruptible que ha producido una Argentina singularizada en los días que corren por la trivialidad y la cobardía. Cierto es que nadie extrajo de tales aparejos tanto jugo vital.
Ya habían muerto casi todos sus escasos amigos. Elvira, la fiel compañera de su vida, a la que conocía cuando todos éramos jóvenes, había partido para siempre. Le envié no hace mucho tiempo un libro sobre el arte muralista mexicano. El volumen evocaba muchas cosas de nuestra juventud. Ya no supe nada de Aurelio Narvaja hasta hoy, en que escribo a vuelo de pluma este adiós imperfecto, como homenaje a quien fue la prueba cabal de que nuestro atormentado país todavía, pese a todo, es capaz de dar a luz seres humanos de su talla.


EL EJERCITO Y LA REVOLUCION NACIONAL

Publicado en la revista "Presente", Montevideo, N° 1, abril de 1962


Los problemas teóricos de nuestra revolución comienzan a despertar la atención de la vieja izquierda, o para decirlo mejor, de aquellos jóvenes de los viejos partidos que se enfrentan a la nueva realidad. Se establece así una primera contradicción, muy explicable, por lo demás, entre los cauces anquilosados de las antiguas formaciones políticas en el Río de la Plata y las preguntas irreverentes de la nueva generación. Entre las cuestiones mas resistidas y desfiguradas por la izquierda tradicional figura la de una política socialista frente al Ejército. Intentaremos con unas pocas observaciones situar el problema en sus verdaderos términos.
El repertorio de ideas del socialismo rioplatense se nutrió, en sus orígenes, de la ideología importada por los artesanos europeos, que constituyeron a principios de siglo la clase trabajadora. De origen socialista unos y de ascendencia anarquista otros, todos coincidían en enjuiciar a nuestros países sudamericanos como simples provincias europeas. Había cierta lógica, debemos admitirlo, en esa óptica incorrecta, pues el imperialismo había creado en los dos grandes puertos pequeñas sociedades que, de un modo u otro, reflejaban las características de la sociedad capitalista europea. Pero a espaldas de Montevideo estaban los hombres de a caballo y las legiones gauchescas de Saravia; y a espaldas de Buenos Aires morían de una muerte lenta los últimos recuerdos de las montoneras. La izquierda nació en las ciudades y nació sin historia. Su historia verdadera estaba, si estaba en algún lado, en Europa y sus ideas eran las ideas generales del socialismo nacido en los grandes centros del poder mundial. Si el imperialismo acopló a nuestros estados como granjas y los vinculó orgánicamente a su poder, a su vez la izquierda de comienzos de siglo no se proyectó desde el interior de nuestros pueblos a la conciencia política, sino que se inyectó desde afuera como una prolongación europea de la penetración imperialista. Juan B. Justo no introdujo en la Argentina a Marx sino a Berstein . Y si este expresaba en Alemania la influencia burguesa en el movimiento obrero, en un país semi-colonial y semi-civilizado solo podía prosperar como manifestación de la ideología imperialista. De ahí el "antimilitarismo" de Juan B. Justo, su moral victoriana, su desprecio al mestizo y su repugnancia por la "política criolla"
Todo, entre nosotros, hablaba el lenguaje de las armas, pues si éramos, éramos por las armas; invasiones inglesas, revolución de 1810, abogados hechos generales, invasiones portuguesas, ejércitos artiguistas contra Buenos Aires y contra Portugal, disenciones civiles resueltas por la pólvora y la lanza, Guerra Grande o guerras chicas, todo había sido hecho por la milicia. Y ¿de donde provenía, entonces, ese "antimilitarismo" tenaz de que haría gala mas luego la izquierda rioplatense? Pues provenía de la tradición europea, no de la nuestra.
En Europa, en efecto, el régimen capitalista, que para triunfar llevó la guerra desde Valmy hasta Austerlitz y llamó a los ciudadanos "a las armas", se había consolidado y se había transfigurado en imperialismo. En el interior de sus fronteras, el poder civil de la burguesía había logrado subordinar al poder militar y lo usaba para las aventuras coloniales; en caso de guerra civil empleaba el ejército para ametrallar el pueblo (1870, la Comuna). La nación se había realizado y, sobre todo a partir de 1870, las principales naciones europeas presentaban al mundo el espectáculo de clases sociales perfectamente diferenciadas: Marx estudió el papel de la burguesía, la clase media y el proletariado en Inglaterra, no en Colombia. El papel desempeñado por el Ejército en el Viejo Mundo no dejaba lugar a duda alguna: era un ejército de clase, era el brazo armado de la burguesía. Sobre esa realidad especifica la socialdemocracia elaboró sus puntos de vista contra el militarismo. Pero de esa realidad no podía inferirse de ninguna manera que el movimiento obrero socialista renunciase a adoptar una política destinada a "ablandar" las fuerzas armadas en la lucha revolucionaria. Y, como es siempre de suponer, el sector mas revolucionario de la socialdemocracia, que estaba encabezado por los socialistas rusos, encabezados por Lenín, demostraron teórica y prácticamente que el socialismo no es una abstracción intelectual, sino un método viviente. Fue precisamente Lenín, durante la revolución de 1905, quien advirtió la inquietud y perplejidad que los acontecimientos ejercían en el animo de los oficiales y soldados del ejército zarista. En su libro "La Revolución Democrática y el Proletariado", el genial dirigente señalaba que, después de la insurrección del acorazado Potemkim, grandes sectores de la oficialidad zarista (formada en parte por la nobleza) vacilaban en su fidelidad al Zar, se amotinaban y se pasaban al campo revolucionario. Lenín consideraba ese hecho como un episodio fundamental para los destinos de la revolución, pues no era un hombre que gastaba frases hechas (aborrecía la fraseología "revolucionaria"). Enseñó durante toda su vida que la clase obrera y el pueblo no pueden por sí solos tomar el poder sin una profunda crisis en los órganos de coacción y sin que parte de estos se pronuncien por la causa revolucionaria.
Y esto ocurría en la Rusia Imperial, en el seno de la autocracia, donde todavía reinaba la servidumbre y donde los privilegios de casta y de clase revestían un carácter monstruoso. Esto ocurría en el Ejército de un Imperio que oprimía a mas de sesenta nacionalidades, no en países como los de América Latina donde los generales son nietos de inmigrantes o hijos de almaceneros.

EL ANTIMILITARISMO SOCIALDEMÓCRATA

Pero la tradición "socialista" que llegó a nuestros países no procedía de la Rusia prerrevolucionaria de Lenín, que era mirado por sus colegas de la Segunda Internacional como un energúmeno sin domicilio constituido, sino de los santones de la socialdemocracia alemana, inglesa o francesa, que hacían de "Oposición de su Majestad" a la burguesía imperialista. Para estos "maestros" el antimilitarismo servía en los días feriados. En caso de guerra, se volvían socialpatriotas. Es así que Juan B. Justo en la Argentina practicaba un pacifismo en tiempos de paz y un belicismo en tiempos de guerra, pero al servicio del imperialismo ingles, entonces predominante. El "antimilitarismo" del socialismo rioplatense y de todas sus variantes "izquierdistas" posteriores se fundaba en la ignorancia del pasado nacional y, en el fondo, a la renuncia de luchar seriamente por el poder. En definitiva, en los países semicoloniales, que deben realizar su unidad nacional, el partido revolucionario debe elaborar una política frente al Ejército. Muchas veces nos hemos referido a la diferencia funcional que existe entre el Ejército argelino y el Ejército francés, para elegir el ejemplo mas simple. En el Ejército argelino sus jefes no eran socialistas ni marxistas; por el contrario, política y socialmente procedían de la burguesía nacional o pequeña burguesía y hasta lo apoyaban jeques feudales. Pero a excepción del Partido Comunista francés, que se opuso a la independencia de Argelia, todos los revolucionarios del mundo sostuvimos la causa argelina.
No podía ponerse en un mismo plano al Ejército del mayor Villarroel en la Bolivia de 1943 que al Ejército "democrático" del general Mac Arthur. Sin embargo, en esa época, todos los izquierdistas, que apoyaban al Ejército imperialista de los EE.UU. en la segunda guerra mundial, condenaban simultáneamente a Villarroel como "nazi", por su pretensión de organizar a los campesinos y de sindicalizar a los mineros. ¡Como para respetar a la "izquierda" de América Latina y sus descendientes, que hoy se figuran ultraizquierdistas!.
Al menos para un marxista, resultaba evidente que en el Ejército boliviano se expresaba la desesperación y la esperanza, todo a un tiempo, de la pequeña burguesía del Altiplano frente a la opresión imperialista. Los mismos fraseadores que se pavonean hoy con el triunfo de la revolución cubana, como si hubiera sido cosa de ellos, eran los que calificaban de "nazis" a Busch o a Villarroel. Para no recordar las cosas que dijeron de Perón y del "fascismo militar argentino".
A esta clase de "antimilitaristas", que pululan en los partidos de izquierda se les aplicaría el verso de Martín Fierro, que "olvidarse de algo, también es tener memoria".
No ha faltado quien adujese, en relación con la revolución cubana, que allí "se había hecho lo que convenía, enfrentar al Ejército y destruirlo". No es este el lugar ni el momento oportuno para examinar a la revolución cubana; solo diremos ahora que precisamente en Cuba la revolución no enfrentó a un ejército, pues Cuba carecía de el. Lo que había era una policía militar creada durante la ocupación norteamericana, una guardia pretoriana al servicio del imperialismo. Cuba no tenía ejército porque había sido durante cuatro siglos una colonia española, la tragedia se coronó cuando Martí se hizo matar por la independencia justo a tiempo para no ver a los Estados Unidos reemplazando a España y la Enmienda Platt en lugar de las ordenanzas españolas. ¿Que clase de ejército podía tener Cuba? ¿El del sargento Batista? Su fuga hizo desmoronar el aparato policial que no estaba insertado como factor activo en la historia cubana, sino que por el contrario se había construido contra Cuba. (1)
Pero lo que a nosotros los marxistas nos interesa en este problema es la espaciosa utilización que de la revolución cubana se hace en nuestros pagos para confundir el sentido y la estrategia de nuestra propia revolución. ¡Es el destino habitual que sufren todas las revoluciones a manos de sus vividores!

EL EJERCITO SEMI-COLONIAL

En lo que a nosotros respecta, no será ocioso recordar que el Ejército argentino está presente a lo largo de ciento cincuenta años de vida independiente. Esta presente para bien y para mal, al servicio del país y en contra de el, ha sido mitrista y montonero, porteño y nacional, artiguista y antiartiguista (Ramírez y Lopez), roquista y portuario, yrigoyenista y antiyrigoyenista, peronista y antiperonista, librecambista y proteccionista, aliado al pueblo y convertido en policía militar, defensor del Puerto y constructor de la unidad del Estado, exterminador de gauchos y conquistador del Desierto. Ha sido todo eso y quién sabe que destino le aguarda.(2)
Al aparecer las nuevas clases sociales en la Argentina, también el Ejército se ha integrado en ellas y sus oficiales, los mismos que ahora estudian a Marx para los cursos de guerra contrarrevolucionaria, no añoran a sus antepasados en las Cruzadas ni las baronías brumosas de estirpe normanda. A lo sumo recordaran en sus guarniciones al abuelo gringo que labró su chacra en el litoral o al padre bolichero que juntó peso sobre peso para costearle la carrera. Sus hermanos serán universitarios, burócratas o industriales. Pertenecen a la clase media, cuya heterogeneidad es característica. Y en el panorama convulso del mundo actual saben leer diarios como cualquier izquierdista porteño. Saben que la balanza del poder mundial se está inclinando irresistiblemente hacia el lado del socialismo y que la ideología del siglo es el socialismo.
La institución militar no se nutre de la burguesía nacional ni de la oligarquía agraria, sino que depende para su funcionamiento de las finanzas del Estado y de la ideología de ese Estado.
En una semicolonia, las relaciones de fuerza internas determinan que cíclicamente esa ideología y, en consecuencia, parte del Ejército, se hacen interpretes y defensores de esos postulados. El auge del nacionalismo burgués o las restauraciones oligárquicas encuentran su eco en las fuerzas armadas, que toman partido por una u otra clase social. Pero en la crisis que conmueve al mundo moderno, los oficiales argentinos deberán tomar partido por el socialismo, puesto que la clase obrera ya no puede esperar nada del nacionalismo burgués ni la pequeña burguesía de la oligarquía liberal. En el caso de que las fuerzas armadas se conviertan en el yunque y martillo del sistema colonial explotador en lugar de incorporarse a la lucha por la independencia nacional y el socialismo, no habrá porvenir para ellas. Nos corresponde, y así lo haremos, considerar al Ejército como una entidad que será desgarrada, como la sociedad entera, por el dilema contemporáneo. Debemos persuadir a sus mejores hombres que el partido proletario, al frente de la Nación Latinoamericana, es el único guardián de las tradiciones nacionales.
Si en una nación semicolonial dividida, como lo es América Latina, el socialismo revolucionario no es capaz de arrastrar tras su bandera, no solo al proletariado sino también a las clases medias urbanas y rurales, con todas sus profesiones, sectores y grupos, para asumir plenamente su soberanía, ese movimiento está condenado.
A los reaccionarios del Ejército les tocará la suerte de todos los reaccionarios. Pero a todos los demás, las puertas estarán abiertas para ese otro gran Ejército latinoamericano que habrá de realizar el programa inconcluso de San Martín, de Artigas y de Bolívar.
Puesto que estos tres nombres señalan al socialismo de este tiempo que, en un día no muy lejano, todos éramos americanos, todos estábamos armados y todos luchábamos bajo una misma bandera; esta y no otra es la verdadera actitud que un socialista revolucionario debe tener frente a las fuerzas armadas de una patria que no se pertenece a sí misma.

JORGE ABELARDO RAMOS

(1) Acerca de la historia del Ejército cubano y su naturaleza social ver "Historia de la Nación Latinoamericana", del autor, pag. 578 y ss. Editorial Peña Lillo. 2ª Edición Bs. As. 1968.
(2) Un ejemplo típico de la decadencia política del Ejército argentino en el último período lo ofrece el cambio de mandos que se produce después de la caída de Perón en 1955. La generación militar que lo acompaño durante diez años fue eliminada de los cuadros activos. La suplanto un grupo de "reincorporados", rápidamente ascendidos a partir de ese año, que estaban hasta ese momento fuera del ejército por varias razones: oposición cipaya a la Revolución Nacional, incompetencia profesional, divergencias ideológicas de varios órdenes: unas de índole nacionalista reaccionaria, otras nacidas del mitrismo porteño, siempre latente en un ala del ejército. El tono dominante de los mandos del Ejército argentino desde 1955 hasta la fecha está dado por el "occidentalismo" declarado, su adhesión irrestricta a los postulados internacionales del imperialismo, en particular del norteamericano, su aversión a la clase obrera, su ciego anticomunismo. Una clara indicación del servilismo político de estos mandos que hoy dirigen al Ejército argentino, se expresa en los cursos de "guerra contrarrevolucionaria" que se dictan actualmente en todas las unidades del arma.
Se trata de una combinación de las enseñanzas de la escuela colonialista francesa y de las doctrinas de la "subversión", nacidas en el cráneo de los estrategas del Pentágono. Los oficiales jóvenes, por imperio de dichos cursos, están leyendo ciertas obras de Marx, Engels, Lenín, y Mao Tse Tung . Se enterarán, que duda cabe, de que el marxismo no es la formula de una conspiración insensata y diabólica, sino una concepción del mundo, una interpretación de la historia universal y lo que un jesuita llamaría "la idea terrena de justicia". La introducción de los textos marxistas en las filas del ejército por obra de los generales reaccionarios es la broma más cruel que la historia se complace en jugar a las fuerzas del pasado. La doctrina revolucionaria que San Martín puso en la base inicial de la milicia criolla, se ha transformado en manos del actual generalato en una doctrina contrarrevolucionaria. Las enseñanzas de la historia argentina y del marxismo operarán en las cabezas de la nueva generación militar. Ya tendrán oportunidad de enterarse los generales.


Hacia un Derecho Comunitario


La crisis en que se encuentra inmersa la economía de los países latinoamericanos, hacia la culminación del siglo XX, impone un revisión de los distintos esquemas aplicados y de las teorías ensayadas hasta el presente.
El agotamiento del "modelo" latinoamericano por la imposibilidad de articular las modificaciones estructurales que permitiesen afianzar un desarrollo auto sostenido y con creciente absorción de progreso tecnológico, no autoriza a proclamar el triunfo de una ortodoxia monetarista sin destino alguno.-
Esta crisis ha servido para reforzar el convencimiento de que los países de la América Latina no pueden resolver sus problemas sino en el marco de la cooperación recíproca.
Un nuevo impulso integracionista se presenta como respuesta inteligente y esperada ante situaciones que, tratadas en el marco individual de los Estados, se presentan como de resolución imposible.
Si acordamos que el establecimiento de un espacio económico extendido más allá de las actuales fronteras interestatales constituye el salto cualitativo de mayor envergadura que tienen pendiente los países de la América Latina. Y si, consecuentemente, sólo resulta estratégicamente viable un proyecto de tal naturaleza en el marco de la integración más vasta que comprenda la totalidad de las cuestiones políticas, culturales, científicas, jurídicas, etc., resulta correcto plantear la necesidad de construir un derecho comunitario.
El proceso de integración económica en América Latina precisa un encaramiento jurídico que lo regule.
Transitamos en el Cono Sur, un tipo de integración multinacional cuyos objetivos van más allá de las primeras metas estipuladas en los Tratados. El establecimiento de un sólo espacio económico entre los países signatarios determina, necesariamente, la fijación de una normativa común y una jurisdicción común.
La peculiaridad la encontramos en la transferencia que los Estados realizan, de parte de sus competencias y la consecuente cesión del monopolio en el dictado del derecho aplicable en su territorio.
Avanzamos hacia un concepto nuevo en materia de soberanía, puesto quese fijan un ámbito de aplicación distinto y ampliado, se modifica tanto el sujeto como el objeto en materia normativa. Es preciso, entonces, debatir a la luz de las actuales circunstancias.
En efecto, al concebir este proceso de integración como el paso más serio que han encarado nuestros gobiernos para superar una atomización que nos mantiene relegados desde hace un siglo y medio, corresponde un replanteo profundo de conceptos erigidos en el marco del aislamiento.
Resultaría insólito que ciertos principios que hacen a nuestra soberanía como país, y que han sido olvidados por juristas y magistrados cuando confrontaban con los intereses del imperialismo; sean ahora esgrimidos para impedir o dificultar un acuerdo estratégico con nuestros hermanos del Cono Sur.
La Comunidad Europea ha debido afrontar los problemas emergentes del choque de tendencias contrapuestas.
Decía Roy Jenkis (Presidente de la Comisión de la Comunidad): lo que ocurre es que (a 1987) hay una contradicción no resuelta entre las fuerzas que pugnan por retener cuanto más posible sus propias soberanías nacionales.- Hay que notar que las dos fuerzas se encuentran, en muchos casos, en los mismos partidos, las mismas instituciones e, incluso, las mismas personas.
Básicamente se asienta en una regla fundamental: el Derecho Comunitario prima la totalidad del Derecho Local.
De ella derivan dos cuestiones: a) la uniformidad interpretativa del derecho de la integración, es decir que no puede tener significados variables en función de los Tribunales Nacionales que la apliquen y b) el Derecho de la Integración Primario (Tratado) y Secundario (directivas y regulación) tiene que estar sustraído de todo control constitucional por parte de los estados miembros.
La clave de un proceso de integración reside en la aceptación de intereses y reglas comunes, dictadas a partir de perspectivas comunes y sobre la existencia de un mecanismo jurisdiccional que controle la legalidad de los actos jurídicos dictados e interpretar la normativa de la integración.
La primacía del Derecho de Integración sobre el Derecho Interno de los Estados Miembros.-
Pero de manera más terminante, corresponde definir si el Derecho Comunitario puede sustraerse del control de constitucionalidad de los Estados Miembros.- Pero de manera más terminante, corresponde definir si el derecho comunitario tiene rango superior a la C.N..- La solución positiva importa un paso fundamental, puesto que no es planteable el derecho de la integración sin en reconocimiento de su supremacía respecto de los derechos locales y tampoco es viable un acuerdo múltiple cuando exista la posibilidad de ser revisado por los Tribunales locales, incluidas las Cortes, por su eventual colisión con las respectivas Constituciones.
Corresponde puntualizar, asimismo, que el actual proceso de integración (MERCOSUR) nos obliga a definir las armonías y desarmonías que se presentan con nuestra Constitución Nacional.
La cuestión fundamental es la delegación de competencias soberanas.
Nuestra Constitución, habida cuenta del momento en que fue sancionada, no podía contemplar un tipo de comunidad internacional o supranacional.
Si bien propicia la apertura internacional, desconfías de "ligas políticas", confederaciones o alianzas y condena las restricciones a la soberanía argentina.
La experiencias de la C.E.E. indica que si bien existen Tratados internacionales que dan vida a sus instituciones dotándolas de derechos soberanos y competencias propias; los Estados Miembros han renunciado en favor de esas comunidades a una parte de su soberanía y la han adecuado y/o reformado aquellas constituciones que no otorgaban con claridad la posibilidad de efectuar esa delegación de soberanía.
Siguiendo estos antecedentes, y la opinión de la doctrina nacional (Bidart Campos, Nestor Sagües, etc.), corresponde plantear la necesidad de la reforma constitucional (arts. 27, 31, 100 y 104), toda vez que este proceso de integración constituye, a nuestro criterio, un camino sin retorno y es preciso eliminar los obstáculos que se vayan presentando a la vez que dotarlo de contenidos nuevos emergentes del debate profundo y serio.
 

JORGE ABELARDO RAMOS


Cómo vino al mundo el socialismo y dónde se encuentra
Mientras el Papa reflexiona sobre el Socialismo, en la Rusia de Stalin la palabra está prohibida y rondan por las calles los hermanos Karamazof.


El tema del socialismo, el marxismo, el "socialismo real", parecía haber desaparecido de la atención mundial, centrada en el triunfo de la democracia occidental capitalista. Desde ya que incluimos en el concepto de "occidental", también al Japón. Occidental ya no un concepto geográfico. Define al conjunto de países industriales avanzados, que en un tiempo fueron potencias coloniales, caracterizadas por su política expansiva y agresiva.
Esa política permitió a tales países "occidentales" enriquecerse, al mismo tiempo que se empobrecían los países de la "periferia". Los occidentales encubrieron sus crímenes y saqueos con la prestigiosa mascara de considerarse "naciones democráticas". Del otro lado, la bancarrota del stalinismo, en los países soviéticos tendió un velo de aparente olvido sobre el verdadero significado de "Occidente".
Pero también la polvareda de ruina producida al sucumbir el sistema del stalinismo, se supone que paralizó el pensamiento político de la izquierda y de los miles de intelectuales y profesores marxistas o marxistizados esparcidos por centenares y miles en múltiples universidades de todo el mundo. Es un error. Ya estaba paralizado hacía mucho tiempo. Los del Primer Mundo estaban amodorradas en su bienestar y hacían con Marx abluciones matinales y ejercicios de estilo. En América Latina, tales intelectuales y académicos marxistas esperaban ansiosamente las novedades bibliográficas ultramarinas, así como sus antecesores del siglo anterior soñaban con la llegada de los codiciados libros franceses. Ahora siguen esperando que ocurra algo, para practicar la repetición.
Cuando nada lo hacía prever, quebró el malicioso mutismo el Papa Juan Pablo II. Pronunció palabras notables. Dijo, esencialmente, que si no había dudas sobre los aspectos perversos e inhumanos del régimen capitalista, había que establecer claramente que, según su opinión, el socialismo como concepto general y no encarnado en régimen político-social alguno) poseía un significado positivo: era la aspiración humana a la justicia, y tal sentido en nada se oponía a postulados semejantes del cristianismo.
La estupefacción de los reaccionarios fue simétrica a la de los fragmentos enmohecidos del stalinismo nativo y de los grupos náufragos en el resto del mundo, que después del colapso de la Unión Soviética, aún no ha recobrado la voz.
Pues, en efecto, las palabras del Pontífice han tocado un aspecto esencial de la discusión.
El propio vocablo "socialismo", nacido en tiempos contemporáneos a la Revolución Francesa, suponía la introducción en el lenguaje político del siglo XVIII y comienzos del XIX, de la noción de "justicia social", de la igualdad ante la ley, de la crisis del derecho divino a mandar, de la abolición de los privilegios reales y nobiliarios, en suma, pretendía el rol protagónico del "demos".
Aunque ataviados con los calendarios, la nomenclatura y hasta la indumentaria de la antigüedad romana, los revolucionarios de París de 1789 pretendían, al menos una parte de ellos, el retorno a la democracia griega, vale decir, a la democracia directa, sin intermediarios, ni rechonchos diputados, comisionistas o coimeros del poder.
Pero con la Revolución Francesa ocurrió algo muy distinto a la democracia griega. En Francia, la burguesía se apoderó muy pronto del poder político y del poder económico, guardó distancia de los "sans culotte" (descamisados) y de la informe masa del pueblo. Luego, construyó una sociedad capitalista que llegó hasta abordar empresas coloniales. Algo supimos de esas empresas de rapiña cuando la flota francesa bloqueó el puerto de Buenos Aires un par de veces en tiempos de Rosas. Peor le fue a Argelia, Túnez, Siria, El Líbano, Indochina y parte de Africa, para no hablar de la heroica y torturada República de Haití.
Entre tanto, dentro y fuera de sus fronteras, la igualdad y la justicia brillaban por su ausencia. Ahí fueron donde nacieron los primeros socialistas franceses, llamados "utópicos" por los "científicos" que seguirían a Marx. De todos modos, la Revolución proporcionó a los franceses un régimen parlamentario oficial el escamoteo del verdadero poder, reservado a las clases dominantes.
En cuanto a la Revolución de octubre de 1917, que irrumpe en el terrorífico Imperio zarista, exhibió banderas muy cautivantes. Realizó al principio, objetivos similares a los de la Revolución Francesa, particularmente la división de la propiedad feudal y su entrega en propiedad a los campesinos. Por cierto que se empleó una terminología diferente, pero la Revolución Francesa y sus símbolos estaban presentes en este proceso.
Sin embargo, poco tiempo después de la Revolución apareció en Rusia una nueva clase "sui generis": la burocracia del Estado. El partido bolchevique, ya en el poder, se corrompió rápidamente e integró los cuadros de esa burocracia, asesinando a todos aquellos que pretendían continuar el proceso revolucionario. La nueva burocracia, encabezada por Stalin, usufructuó la renta nacional, despojó a los obreros y campesinos soviéticos de los logros de la revolución y estableció una dictadura terrorista sin precedentes. En la catástrofe quedó sepultada hasta la noción misma del socialismo, que ahora, nada menos que el Papa Juan Pablo II viene a rescatar en su significado originario.
Cabe añadir que una de las consecuencias perversas de la Revolución Rusa en su propagación ideológica hacia el mundo exterior, consistió en universalizar los problemas de nuestra época. Al internacionalizar las preguntas y respuestas, de un modo semejante al empleado por la II Internacional Socialdemócrata de principios de siglo, la Rusa soviética incurría en le mismo y fatal error mencionado.
Para la socialdemocracia, el internacionalismo, que colocaba en un mismo plano a los países "civilizados" que a los países "atrasados" del Tercer Mundo, de algún modo reflejaba las condiciones del mercado mundial, controlado por las grandes potencias imperialistas. Mientras que para los socialdemócratas europeos la civilización sólo podría ser el resultado del progreso económico de las grandes potencias, para los stalinistas, el "desarrollo2 de los países del Tercer Mundo únicamente podía derivarse del fortalecimiento de la URSS.
Si detrás del internacionalismo abstracto de la II Internacional, se escondían los intereses del imperialismo occidental, el "internacionalismo obrero" del comunismo stalinista no era sino la pantalla para expresar la política de gran potencia del nacionalismo ruso.
A la caída del régimen soviético, que arrastró consigo al abismo las ilusiones, fantasías y tragedias de dos siglos, solo queda en las Repúblicas soviéticas un aparato industrial anticuado, que terminará, al parecer, por transformarse en el botín de los viejos gerentes y funcionarios stalinistas, reinstaurando una peculiar sociedad capitalista.
La dictadura de Stalin sólo habría servido para incinerar las obras completas de Marx, Lenin, Trotsky, Bujarín y millones de insurrectos de la época zarista, (en muchos casos junto a sus autores) a fin de echar los cimientos de una nueva sociedad, en nombre del socialismo. El fruto de tal esfuerzo es aterrador. Pues dicha sociedad, en realidad no se estaba dirigiendo al socialismo, sino al capitalismo. Los actores de la tragedia no conocían el texto del drama que representaba ni, por supuesto, su final.
La "acumulación socialista primitiva" había sido nada más, y nada menos, que una acumulación capitalista mucho más sangrienta y horrenda que las escenas dramáticamente relatadas por Marx en "El Capital" en la revolución industrial de Inglaterra. Ni Nostradamus habría podido adivinarlo.
La nueva burguesía rusa, que sólo puede salir de los rangos del funcionario stalinista, se prepara a ocupar la escena. Un nacionalismo de perfiles zaristas, (y los propios redivivos zaristas, en las calles, con sus ajadas banderas y el retrato de Romanof) resurge, aún en las urnas, más fuerte que en la época de Nicolás II. Por las calles de Moscú vagan los fantasmas de los hermanos Karamazof y los endemoniados Stavogrines, en una "reprise" infernal. La palabra "socialismo" ha desaparecido del vocabulario ruso, y hasta el régimen jurídico-político de los "soviets", que aún como cáscara vacía subsistió hasta hoy, acaba de ser derogado por el gendarme gran-ruso que lleva el nombre de Yeltsin.
Hace apenas 5 o 6 años, este personaje era el Secretario del Partido Comunista de Moscú, guardián de la doctrina y autoridad superior de la policía secreta. Yeltsin no ha cambiado nada. Sólo suprimió al Partido Comunista y a la doctrina, que, por lo demás, habían muerto hacía mucho tiempo.
Empresarios japoneses desean comprar para parques públicos de Tokio 70 estatuas en bronce de Lenin, arrumbados hoy en depósitos municipales de Rusia. Nunca un giro de la historia, tan rica en horrores, había proporcionado un espectáculo semejante. Frente al mutismo de los burócratas rusos y el regocijo de los capitalistas occidentales, se desarrolla ante nuestros ojos esta página de la historia mundial.
Por todo lo dicho, las revoluciones nacionales del Tercer Mundo, en la época de Perón, como en la actual, necesitaron tomar distancia de unos y otros y mirar al planeta con sus propios ojos.
Perón habló del "socialismo nacional", los países de Africa se refirieron al "socialismo africano", otros sectores de América Latina bautizaron como "socialismo criollo" a las aspiraciones populares de los latinoamericanos de buscar su propio camino y luchar por la unidad nacional de los Estados balcanizados del continente.
Ante el desconcierto y la perplejidad que son las características esenciales del fin de siglo, se entiende la urgencia de redefinir las palabras "socialismo" y "nacionalismo", en la escala de América Latina. Es una gran Nación a constituir, y el fundamento insoslayable para reflexionar en un profundo viaje hacia nosotros mismos. De ahí la oportunidad con que el Pontífice ha salido a defender, de algún modo y de acuerdo a su propia visión como jefe de la Iglesia, la lucha por la justicia en este mundo, sin la cual no puede haber paz ni dignidad.

JORGE ABELARDO RAMOS


EL INFORME RATTENBACH Vendido a Mayor Precio que su Valor Verdadero

Noviembre 23 de 1983.-


La comisión Rattenbach pide la pena de muerte para los tres oficiales que decidieron la ocupación de las Malvinas. El pedido pinta de cuerpo entero a Rattenbach y colegas. Y pensar que pasaron largos años de sus carreras cantando el Himno ante todos los mástiles de la República para pedir calma, finalmente, cuando llegó la hora de marchar y morir. Ahora dicen que se trata de una "aventura militar inoportuna". ¡Y la Nación ha gastado montañas de buenos sueldos para empollar generales herbívoros, que tiemblan ante Occidente y sólo piden muerte o prisión perpetua para sus camaradas!. Sin embargo, detrás de las penas que piden para Galtieri está el propósito de enterrar para siempre la memoria colectiva el hecho prodigioso e imborrable de que luchamos en desigualdad de condiciones con los dos imperios más poderosos y pérfidos de la tierra.
Triste misión la de Rattenbach. Con los chismes de Casino, y acopio de errores técnicos, improvisación, cobardía, -en suma, gajes de toda guerra-, quieren sepultar, con la benevolencia de la "opinión mundial", a los jóvenes héroes que enrojecieron con su sangre el mar austral y eclipsar el giro espectacular de la perdida conciencia nacional de toda la América Latina, puesta de pie cuando tronaron los cañones de la Argentina. Esa es la victoria política que obtuvimos sobre Gran Bretaña y es justamente esa victoria la que desean nublar estos tristes redactores del informe Rattenbach. No me extraña en absoluto. ¿No es el mismo Brigadier Rey que firmó el decreto como integrante de la dictadura de Lanusse, otorgando a la Reina de Gran Bretaña el laudo para resolver el problema del Beagle? Ahora pretende condenar a muerte a los que guerrearon contra Inglaterra. "Vaya usted a hacer Patria con esa gente", dijo Bolívar, refiriéndose en su tiempo a sujetos semejantes.
El imperialismo mundial, simulador incesante de las "formas democráticas", quiere poner la mano sobre nuestro uranio enriquecido, que nos sitúa como el único país del Tercer Mundo que se encuentra en el umbral de la revolución científica y tecnológica de nuestra época, si sabemos avanzar más allá; y quiere apoderarse de nuestras empresas estatales para cobrarse la deuda externa.
El informe de Rattenbach se incluye, lo sepan o no deplorables autores, en esa campaña mundial para inferiorizar a los argentinos.
Pero no van a prevalecer, me atrevo a asegurarlo.

JORGE ABELARDO RAMOS


Una carta abierta al General Lanusse

Ningún medio de comunicación argentino publicó esta carta, ni tan sólo mencionó su existencia. La misma está redactada por el Embajador Jorge Abelardo Ramos.
Se trata de una respuesta al agravio que el ex dictador Alejandro Agustín Lanusse hiciera sobre el gobierno del presidente Carlos Menem y el más importante de los movimientos populares de nuestro siglo: El peronismo.


Señor:
Al regresar de una larga ausencia en México, me informo que Ud. Ha sostenido la incompatibilidad del peronismo con la decencia. Con fines puramente histórico-pedagógicos, y en beneficio de la juventud, que no conoció los hechos, me permitiré, respetuosamente, refrescarle la memoria.
Ud. comenzó su carrera militar violando la lealtad debida al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el General Perón, que además era el Presidente Constitucional de la Nación. Como simple capitán, participó en septiembre de 1951, en el motín encabezado por el General Menendez.
Detenido por esa causa en 1955, la revolución "libertadora" lo premió con dos ascensos simultáneos, que lo elevaron elegantemente a la condición de Teniente Coronel y de Jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo. Ese Regimiento glorioso, creado por San Martín, tiene por misión proteger al Presidente. Ud. innovó en la materia pues como jefe del regimiento escolta contribuyó a derrocar al General Eduardo Lonardi, presidente del golpe militar, a quien Ud. debía lealtad. Al ayudar al estado mayor, elevando al poder un golpe palaciego al General Aramburu, Ud. se garantizaba una brillante carrera, aunque no enriquecía la tradición sanmartiniana del Regimiento de Granaderos. Su actividad de revoltoso conspirador, no conoció fatiga, según verá quien lea.
Poco después, en 1962, le tocó el turno al presidente Frondizi, que había soportado 34 planteamientos militares del grupo golpista al que usted perteneció, antes de su derrocamiento. Ud. no faltó a esa cita, ni a las luchas intestinas de la Marina y el Ejército en 1962 y 1963.
Miembro estelar del arma de caballería, Ud. encontró un jefe ideal en el General Onganía.
Devoto de tal oficial, Ud. actuó en la caída del Presidente Arturo Illia en 1966, y en tal carácter acumuló méritos para su "cursus honorum". Designado por Onganía como Comandante en Jefe del Ejército y coronada así turbulenta carrera, ¿a qué más podía Ud. aspirar, designó enseguida como Presidente de la Nación al General Roberto Levingston, tan solo para destituirlo siete meses más tarde. Sin perder un minuto asumió a la Presidencia, y conservó con la prudencia de Fabio el Antiguo, la Comandancia de su fuerza. Nuevamente, ya inquietos los dioses de la guerra, podrían haberle preguntado: ¿Qué más General?
Y Ud. dejó a los dioses apampados de estupor. Su apetito de poder era pantagruélico.¡ Ahora quería ser Presidente Constitucional! Así emprendió negociaciones en 1971 con el General Perón en el exilio. Ud. gestionaba los votos peronistas (que en la ocasión no le parecían indecentes), pero el caudillo rechazó sus pretensiones. El GAN (Gran Acuerdo Nacional) se fue al demonio, de donde sin duda había provenido. Ciego de ira, y obligado a convocar a elecciones, Ud. proscribió la candidatura de Perón y declaró que nadie le impedía su regreso a la Patria. Agregó una bravata: "Si Perón no volvía era porque no le daba el cuero". Cuando en noviembre de 1972 regresó el General Perón a la Argentina, Ud. movilizó 10.000 soldados en Ezeiza y rodeó con ese despliegue militar a un anciano, solo y enfermo de muerte, cuya única fuerza consistía en el amor de su pueblo. Ud. si tenía cuero. Allí dio muestras de su valor.
Veinte años más tarde y confiado en la amnesia colectiva, califica Ud. al Presidente Menem de "improvisado" ¡Nada menos que Ud General, que aturdido por el caos ecnómico desencadenado por la caída de Perón en 1955, pretendió conjurarlo suprimiendo en 1971 el Ministerio de Economía! Pero fue Ud., señor, y sus asociados civiles y militares en el golpe, los que iniciaron ese caos contrarrevolucionario, y es el Presidente Menem quién debió asumir la formidable tarea de ponerle remedio.
Permítame recordarle que Ud. y otros derrocaron a Perón, que había iniciado corajudamente la unidad latinoamericana, el "Zollverein" del Sur. El gran proyecto quedó postergado casi 40 años. Correspondió al Dr. Menem el mérito excepcional de haber retomado la bandera y firmado el Tratado MERCOSUR. Este convenio de hermandad puso fin al Tratado de Tordesillas, que separó primero a los reinos de Portugal y España, y luego a Brasil de la Argentina. Dicha antagónica separación secular solo benefició a las potencias balcanizadoras. Mientras que Onganía y Ud. obstaculizaban todo lo posible las relaciones con Brasil durante la construcción de Itaipú, el Presidente Menem ha despejado con el MERCOSUR la ruta para construir la Patria Grande. Menem no ha usurpado nunca el poder, como los grupos facciosos que Ud. integró. Fue elegido tres veces gobernador de La Rioja y una vez Presidente de la Nación, por el voto de los pueblos, y padeció cárcel cinco años por esa causa. Mientras que Ud. se ha pasado la vida firmando actas de derrocamiento y órdenes de detención, Menem en esa materia, sólo ha firmado indultos y órdenes de liberación.
Para concluir: Ud. se ha merendado, solo o en camarilla, al presidente Lonardi, al presidente Frondizi, al presidente Illia, al presidente Onganía y al presidente Levingston; se entreveró en cuanta lucha interna padeció el ejército; procuró el voto de los indecentes y la amistad con el indecente máximo. Y ayudó a los fusilamientos de militares y obreros en 1956. ¿ Y todavía la quedan ganas de hablar? ¿ Además quiere fundar una cátedra de ética?
Si en el Colegio Militar de la Nación existiese una materia llamada Decencia, Ud., General, no podría impartirla. Y si quisiera hacerlo, los jóvenes oficiales rechazarían semejantes lecciones de tal profesor. Dicho sea de paso, del Colegio Militar Ud. expulsó a sus más brillantes profesores, a la generación de los tenientes, que con Fernández Valoni y Licastro a la cabeza constituían la esperanza del ejército. La suerte no le ha sido avara, General, pero no abuse de ella. La Patria no la ha tenido con Ud.
Pero no crea que su curiosa carrera deba esperar en el futuro el juicio de la historia. La historia ya ha empezado su tarea y Clío, su delicada musa, le sugiere constricción y silencio.

JORGE ABELARDO RAMOS
Bueno Aires, Marzo de 1992


LA CRISIS DEL CAPITALISMO, EL COLAPSO SOVIETICO Y UN CAMINO PROPIO PARA LA AMERICA LATINA


Esta es la síntesis de la intervención de Jorge Abelardo Ramos durante una reunión celebrada en Córdoba en Junio de 1993 , en la que el Movimiento Patriótico de Liberación, que el encabezara, analizaba la cambiante realidad de la época.

SI EL CAPITALISMO ESTA EN CRISIS, SI EL SISTEMA SOVIETICO HA ENTRADO EN UN COLAPSO MORTAL, SI EL PERONISMO ESTA CAMBIANDO Y EL RADICALISMO ES UN CADÁVER, Y SI, ADEMÁS, LAS IZQUIERDAS PORTUARIAS YA NO TIENEN NADA QUE DECIR : ¿QUÉ DEBEMOS HACER?

UN ESBOZO DE RESPUESTA

Cuando alguien formula una opinión política, así sean personajes equívocos al servicio de los intereses extranjeros o de algunas empresas, del tipo de Neustadt o de Grondona, o se hojean algunos de los órganos de la gran prensa comercial, enmascarada de "prensa independiente", tales opiniones no flotan en el vacío histórico, no han aparecido por puro azar. Tras un juicio de valor, siempre hay un interés material, directo o indirecto. Tampoco el país vive al margen de los acontecimientos mundiales. El colapso del sistema soviético y la crisis que recorre el régimen capitalista, proporcionan un abundante material para la reflexión política en este fin de siglo.
Lo primero que salta a los ojos en el panorama actual es la profunda ola de pesimismo cultural e histórico que se advierte en los grandes centros del poder mundial y que irradia a los países del Tercer Mundo. Este euroescepticismo , cuyas razones explicaremos mas adelante, carece de justificación en América Latina. Nuestra gran frustración histórica (la fragmentación en veinte repúblicas impotentes, la miseria crónica, los mal pagados trabajadores urbanos o agrarios, los indígenas o niños abandonados o moribundos, la interminable lacra de la deuda financiera) imprimen, por el contrario, a la iniciativa política y a la voluntad de transformación social una fuerza y un optimismo irresistibles. No tenemos otro camino. Estamos empujados por la historia a seguirlo. Al resistir la ola de pesimismo histórico y cultural importado (mucho mas nocivo que la pacotilla importada a bajo costo y calidad equivalente) advertimos que la indiferencia política de la juventud argentina es una de las mas graves enfermedades morales que padece el país y un factor de conservatismo social que solo beneficia a las clases sociales privilegiadas.
Es a la luz de tales hechos que no podemos abandonar los grandes ideales de liberación nacional y de revolución. Son estos ideales y aspiraciones, que nosotros sintetizamos en la formula de socialismo criollo y unidad latinoamericana, los únicos que pueden abrir la ruta para una vida plena, digna de ser vivida. Esta situación encuentra a los argentinos en un momento en que el gran movimiento nacional y popular, nacido en el año 1945 por una alianza establecida entre el Ejercito popular de esa época y la clase trabajadora, el fundamento de lo que constituyó luego el llamado peronismo, está en crisis, como están en crisis múltiples valores.
Hemos dicho ya en otras oportunidades que este fin de siglo nos presenta la disolución del conjunto heteróclito o muy diverso de repúblicas que se habían unido en la Revolución rusa con el nombre de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; sesenta o setenta grandes nacionalidades, decenas y decenas de grupos étnicos culturales. Habían sido heredadas del yugo del imperio zarista y pasaron a formar parte de una Unión, que en los comienzos del proceso revolucionario de 1917 parecía destinada a redimir a los trabajadores y campesinos de la propia Unión Soviética y del resto del mundo de toda clase de pasadas torturas y dolores. Sin embargo la transformación operada en el curso de estos setenta años llevó a los grandes ideales iniciales a su versión más contradictoria y perversa. Se apoderó del gobierno y de los recursos fundamentales del país una burocracia llamada stalinismo, con características sanguinarias. Este sistema terrorista, en lugar de autorregenerarse, como algunos imaginaban, concluyó por disolverse dramáticamente hace un año y medio.
Como consecuencia, la bancarrota del burlesco "socialismo real" creó universalmente un clima de escepticismo y desencanto en todos los ámbitos donde las ideas socialistas y marxistas habían ejercido una poderosa fascinación durante décadas. Al mismo tiempo y paradójicamente, el otro mundo, la Europa occidental y los Estados Unidos, así como la potencia capitalista mas recientemente llegada al pináculo de su fuerza, Japón, están sufriendo las consecuencias particulares que la persecución exclusiva del lucro impone al desarrollo tecnológico.
El desempleo en este momento en Europa y en los Estados Unidos ( y ya comienza en el Japón) empieza a constituirse en uno de los grandes problemas de los países avanzados. En la Comunidad Económica Europea hay mas de 19 millones de desocupados; se dice que hay 9 millones en los Estados Unidos. Empiezan a aparecer en Japón los problemas de desempleo. Este, en los países industriales avanzados, se origina también en el propio progreso tecnológico, que tiende a desarrollarse con a una gran velocidad. Con la automatización y robotización de los procesos productivos se elimina personal. Las máquinas pueden funcionar sin el esfuerzo muscular en el que se fundaba la vieja teoría de valor de Marx. Desaparece asimismo el concepto marxista del ejército industrial de reserva, capaz de regular los salarios por el nivel mas bajo. No habrá en las potencias industriales obreros desocupados "de reserva". Simplemente no volverán a trabajar jamás. Cruelmente, los adelantos técnicos, proezas del genio científico de los hombres, arrastran fatalmente a las sociedades avanzadas a los abismos de la desocupación y de un terrible futuro.
El progreso de los grandes países del que nos habla la gran prensa argentina, no solo origina desempleo sino que trae, aún en aquellos tradicionalmente generosos y abiertos como España, problemas de racismo, discriminación racial hacia los latinoamericanos, negros, turcos e inmigrantes de las colonias o de la periferia de Europa. Liberadas las posesiones, en este caso de Inglaterra o de Francia, argelinos y birmanos, hindúes o pakistaníes, marchaban a los centros, ya sea a Paris o a Londres. De algún modo estaban en condiciones de hacerlo ya que habían habitado colonias de esos países centrales. Encontraban en las grandes metrópolis mejores condiciones de vida.
Ahora todos ustedes habrán visto lo que está ocurriendo en Europa. Aún en España han ocurrido muertes. En Alemania han aparecido estos neonazis con la cabeza rapada y los sesos en iguales condiciones.
Se han manifestado fenómenos renacientes de un racismo discriminatorio y, en ocasiones, homicida, que se creían extinguidos para siempre.
Por el contrario América Latina y la Argentina actual sufren fenómenos similares de desempleo pero por razones inversas a los que padece Europa y los Estados Unidos capitalistas. Nosotros sufrimos el desempleo por que no tenemos un desarrollo industrial importante y ellos porque lo tienen en exceso.
¿Llegaremos nosotros a robotizar la industria? No hay leyes económicas inexorables. Ya Vico decía que la historia puede ser comprendida porque la hacen los hombres. En algún momento tendremos que determinar, los argentinos y los latinoamericanos, si queremos que haya robotización. Porque ella supone en si misma que una fábrica puede producir muchos mas zapatos pero con pocos ,o acaso, sin ningún empleado. Tuve ocasión de conocer en Mendoza hace algunos años, un gran establecimiento industrial con procesos automatizados. Había una gran habitación donde funcionaban en silencio unos aparatitos, unidades digitales. Un solo empleado con guardapolvo, que no era alemán sino mendocino, recorría el salón observando como funcionaba todo. Ahora bien, ahí no hay obreros. Cualquiera de nosotros, victima de las ilusiones de progreso del siglo XIX y XX , del que somos hijos, podrá decir: ¡pero que bien, que maravilla!. Aquellos obreros que antes estaban aquí trabajando como autómatas, como Carlitos Chaplin en "Tiempos Modernos", han sido liberados de esa sofocante y rutinaria labor que ahora realizan las maquinas robotizadas. Se piensa entonces en lo que hemos avanzado. Estamos seguros que aquellos quinientos o mil obreros que antes soldaban en las fábricas automotrices, en este momento disfrutan en el prado de la lectura de una novela de García Márquez. Gozan de la música. Hacen ejercicios físicos. Participan de la vida familiar o extrafamiliar, según los gustos. Unen naturaleza y logos .
A través de los milenios el genio del hombre ha llegado a establecer lo que se llama la inteligencia artificial. Es la realización de la utopía.
Pero ¿es así?. Las consecuencias de la robótica, planteada en estos términos, en los Estados Unidos y en Europa, ¿son estos?. No, no es así. Ese antiguo obrero, técnico o capataz, ausente de la fabrica para siempre, probablemente este sumido en una profunda depresión.
¿Hay 19 millones de desocupados en la Europa avanzada?. El continente modelo, creador de la civilización contemporánea, cuenta, ciertamente con millones de desocupados. Este numero tiende a aumentar. La clase obrera clásica, inversamente, a desaparecer y con ella no escasa parte de la doctrina de Marx. (El socialismo en el mundo industrializado se queda sin sujeto de la historia). Para completar el panorama, el capitalismo occidental avanza hacia un mundo cibernético sin obreros, pero también sin consumidores.
Todavía hay en los Estados Unidos y en Europa un sistema de subsidios a los desocupados de tal envergadura que es aquí imposible de mantener, dada la ausencia de recursos y capital acumulado. Pero existe una zona gris cada vez mas amplia. No conocemos su limite ni el momento en que la sociedad capitalista no podrá mantener mas desocupados.
Si volvemos la mirada al llamado "mundo socialista", podemos ver la quiebra de una idea: la de que la planificación y la economía del Estado iban a garantizar un porvenir mejor a todos aquellos que estuvieran en esa área. Ha estallado de una manera tan asombrosa, tan rápida que aún no hemos logrado internalizarlo, no hemos podido pensar sobre la naturaleza del estallido. Después de setenta años de doctrina oficial del marxismo, en un momento determinado, como si fuera abatido por un soplo mágico, desaparece todo. Reaparecen o se crean 17 o 18 repúblicas de diferente magnitud poblacional. Repúblicas de tres millones de habitantes y, desde ya, las grandes, como Ucrania, con 50 y la propia Rusia, con 150 millones, que surge , como ayer, dominante sobre los pueblos y culturas subyugados durante mil años por la casa Romanoff. El Imperio zarista había dejado a la Revolución rusa esa herencia colonial.
Medio mundo estalló de golpe. No podemos en este momento sino seguir el proceso y meditar sobre la forma en que la centralización del Estado y el monopolio estatal de los medios de producción , sin participación obrera y popular, llegaría a engendrar una burocracia policial y terrorista.
Volvamos al mundo capitalista. Tiene en este momento tres centros de poder. Uno de ellos es la Comunidad Económica Europea, el otro los Estados Unidos y el tercero Japón. Allá en el fondo, del otro lado del mar, está el formidable enigma chino. Como ustedes saben, a diferencia de la Unión Soviética, la flexibilidad de una muy vieja historia, ha logrado, después de Mao Tse Tung y a través de su sucesor, Deng Xiao Ping, introducir mediante un sistema político fuertemente centralizado y un sistema económico altamente descentralizado, islotes de capitalismo exterior y propio, y le ha dado al gigantesco pueblo chino, de entre 1000 y 1200 millones de habitantes, la posibilidad de escapar a las terribles hambrunas. Han logrado cultivar el arroz necesario para el consumo de esa inmensa población. El criterio de establecer objetivos propios, que no tienen porque coincidir con los de América Latina, ha determinado que sea un mundo relativamente estable. Es imposible entonces abrir un juicio cierto sobre ese mundo, muy cerrado sobre si mismo, que empieza a abrirse económica pero no políticamente. Pero el foco dinámico desde el punto de vista capitalista es el Japón.
Con los Estados Unidos, nos encontramos en el mismo continente físico, aunque separados por esa barrera religiosa y lingüística que se establece en el Río Bravo y separa a Norteamérica de México. Tenemos también la CEE, donde se reúnen, por así decirlo, las naciones clásicas heredadas desde la disolución del Imperio romano. Fueron durante largos siglos potencias coloniales y una de ellas, el imperio ingles, tuvo mucho que ver con nosotros, argentinos y latinoamericanos. Con relación a la incorporación de la Gran Bretaña a la CEE , vale la pena señalar que ,coetáneamente con esta incorporación, se produjo el alejamiento de Inglaterra del Río de la Plata, con el abandono de sus inversiones. Sea porque Perón nacionaliza parte de ellas, sea porque Inglaterra se repliega sobre si misma, el hecho es que abandona al Uruguay y a la Argentina, donde había ejercido una decisiva influencia, se concentra en la isla desarrollando su agricultura, ganadería, lechería , etc. y, finalmente, ingresa en la Comunidad que se establece en Europa a fines del año 1960. Hay una correlación muy interesante entre la caída del gobierno de Perón, que consistió en lo fundamental en una tentativa de política industrial independiente guiada por el ejercito y apoyada por la clase obrera, y la retirada de Inglaterra del Río de la Plata.
Inglaterra va a refugiarse para sobrevivir en el contexto de la CEE. Los países que la integran lo hacen porque el desarrollo de su capitalismo, en los limites establecidos por el viejo estado nacional, resulta ya excesivo para su mercado interno. Necesitan expandirse y crear un mercado interno de proporciones mucho mayores. Se unen los viejos enemigos, enfrentados durante siglos. Se olvidan las guerras entre Alemania y Francia, la ocupación de Bélgica por parte de Alemania durante cuarenta años, las ruinas, destrozos y dolores que los distintos celos dinásticos, políticos y militares causaron a las distintas partes que constituyen la Europa Occidental y, en un rasgo del genio político europeo, tienden a unirse en una formidable comunidad, donde hay mas de ocho idiomas, lo que implica que uno de los mayores costos sea el de los traductores, ya que necesitan un ejercito de ellos.
Es así que esta especie de mundo multilinguístico y antagónico entre si desde la crisis del imperio romano, se ha unido. Procuran con dificultades una moneda común.. Hay una absoluta libertad en la circulación de bienes y gentes, creándose un formidable mercado interno, dotado de una gran tradición cultural, de un pensamiento y una practica científica colosal. Se afirma que los grandes adelantos tecnológicos de los EEUU se deben a que se trasladaron hacia este país los principales pensadores de la ciencia europea, o a que sus concepciones fueron usadas por la maquinaria industrial norteamericana, que a su vez generó pensamiento científico.
Esta formidable plataforma de la cultura europea está hoy en crisis, una crisis tan severa que despierta la barbarie racista. Pero, a diferencia de los tiempos de Adolfo Hitler, acá no hay ninguna doctrina, por alucinante que sea. Simplemente, cuando aparece un argelino por las calles de Paris, el obrero francés lo ve como a un competidor que acepta, por el mismo trabajo, un salario menor. Supone que le está quitando el trabajo. Así ha ocurrido hace poco en la Argentina, donde algunos funcionarios y cierta prensa , así como también algunos dirigentes sindicales, consideraron extranjeros a los hermanos de la América Latina. La estupidez no reconoce fronteras.
No es nuestra intención hacer aquí un análisis del régimen capitalista como tal, sino simplemente describir el estado actual de Europa. Señalemos que, habiendo renunciado a sus prerrogativas aduaneras nacionales, habiendo construido una sola aduana, la característica fundamental de Europa es haberse transformado en una fortaleza tarifaria.
La vieja idea que la Sociedad Rural Argentina (los representantes de los terratenientes de la pampa húmeda) expresaban en todo momento fue la siguiente: "comprar a quien nos compra". Los ganaderos habían establecido una sólida vinculación económica con Inglaterra, que tuvo su período de oro antes del advenimiento de Perón. Nuestros productos iban a Inglaterra, que se encargaba de ser el agente distribuidor en Europa, y a cambio nos mandaba libremente vagones, carbón, rieles, trajes, etc. De Francia venían las queridas de los ganaderos y el champagne "Pommery". Ese era , mas o menos, el esquema.
Pero eso terminó. Inglaterra nos abandonó y se dedicó a producir lo mismo que nosotros. A criar no solo toros, sino también novillos. A su vez, con la CEE, rompió la insularidad británica con respecto al continente. Esta CEE cuenta con una ciudad capital, que es Bruselas. Allí, en un palacio, funciona el gobierno cotidiano del organismo. Todos los días se reúnen y deliberan los ministros y los traductores de la Comunidad. Dicen, por ejemplo: "nos oponemos a que entren textiles o carnes procedentes de Argentina". Y estos productos no pueden ingresar. O proponen: "hay que aumentar el precio del trigo francés", lo que es un disparate. Y dicen "aprobado"!.
Han cerrado todo de tal manera, que la protección interna de los distintos productos de la Comunidad llega al extremo de subvencionar a la NO producción. Así es que se establece (no en Francia sino en Bruselas) que los campesinos franceses que produzcan menos, recibirán una subvención. Existen estipulaciones recientes que subvencionan aquel predio que no produce nada. Esto sencillamente es contra natura. En un mundo hambriento, el premio en la Europa civilizada y capitalista se da por no producir. En materia de alimentos, los costos de la Comunidad son mas altos que los de la Argentina. Si hubiese un régimen de librecambio, nosotros podríamos ser los proveedores de Europa y de América Latina (como debemos serlo a través del MERCOSUR), pero en la CEE desaparecería inmediatamente toda la agricultura y la lechería mantenidas artificialmente.
Entonces Europa dice: nada de libertad de comercio, nada de apertura, el liberalismo no existe. Lo que existe es un embudo donde no pueden entrar los productos competitivos, salvo los tropicales por el tratado africano de Lomé. Los europeos , que tienen una mirada cargada de historia, miran a América Latina y se dicen : "acá hay mucho Perón, mucho Velazco Alvarado, mucho Pancho Villa, etc. Entonces, desde hace ya varios años, trasladaron la compra de productos que ellos no pueden fabricar in vitro, tales como frutas del trópico, hacia Africa. Allí el grado de resistencia política y de estructura social es inferior al de América Latina, por lo que les concedieron el privilegio de ingresar esos productos a Europa, para que los gordos cargados de colesterol de Hamburgo puedan deleitarse también con las mejores frutas.
Ese mundo esta petrificado y ha incinerado los supuestos ideales del librecambio que habían postulado los grandes teóricos de la economía política, desde David Ricardo a Carlos Marx . Marx había sostenido en algún momento el carácter revolucionario del librecambio, aunque desde ya, lo hacía desde la óptica del capitalismo ingles y no de las embrionarias economías de América Latina, que no entraban en sus preocupaciones.
Este retorno al mercantilismo o proteccionismo constituye una medida de autodefensa de la sociedad europea, que ya no puede soportar la competencia si no es a cuentagotas. Pero, pese a todo, la desocupación crece inexorablemente.
Cuanto mas avancen tecnológicamente, mayor va a ser la cantidad de personas que en la Europa civilizada no participaran mas del sistema productivo. ¡Un gran interrogante se cierne sobre el destino del capitalismo europeo!. Fenómeno que también se da, aunque bajo otro ángulo, en los EEUU. Ellos habían logrado mantener el ritmo de su inversión y de sus prodigiosos y geniales adelantos científicos, no solo gracias a la contribución del pensamiento científico abstracto europeo, sino a que había una especie de enemigo simbólico, probablemente mucho mas simbólico que real. La Unión Soviética era el gran justificativo, un demonio que perseguía nada menos que la dominación del mundo. Gracias a eso, todos los gobernantes de los EEUU, con mayor o menor intensidad, siguieron una carrera armamentista , que duró hasta el pasado año. Fueron cincuenta años de esta política , lo que significaba que una gran parte de la renta nacional se invertía en la prosecución de nuevas invenciones. La creación de armas, cada vez mas poderosas, llevó a darle a Norteamérica el carácter de un verdadero arsenal mortífero, en el que se incluía una alucinante guerra de las Galaxias, imaginada por Ronald Reagan . Mas allá de ser buen o mal actor y Presidente, Reagan representaba las tendencias latentes del capitalismo norteamericano que persigue el objetivo del lucro y el "American dream" del poder mundial. Sea como sea, la humanidad ha rozado el Apocalipsis y no les quepa duda de ello.
Al detenerse la carrera armamentista en los EEUU, pasa a tener un papel importante la formidable deuda externa e interna que aqueja a la gran nación del norte. Esa deuda resulta de la fabricación de productos que carecen de utilidad social. Durante décadas, la parte mayor, y la mas costosa, de su producción nacional fue a parar a los depósitos de armas letales. Así se generó una deuda fiscal de mas o menos 350.000 millones de dólares anuales. Ahora nos encontramos con que los EEUU, en lugar de mirar al mundo están mirándose a sí mismos. Esto tampoco es para afligirse demasiado, ya que cada vez que ellos tienen problemas, nosotros podemos respirar un poco.
Hoy deben examinar los problemas internos, que parecieron inexistentes durante largos períodos históricos. Interesante cuestión: un país tan poderoso, tan confiado en si mismo, tiende ahora a la introspección. Se habían dado todos los lujos, entre otros, el de que todo el estado de Florida fuera ocupado por cubanos exiliados de su país y que uno de ellos fuera electo como Gobernador de ese estado. Costoso lujo, curioso problema político. De algún modo América Latina se ha introducido en los EEUU, tanto en Miami como en Los Angeles. Se acaba de establecer legalmente, por ese motivo, el carácter obligatorio de la enseñanza del español en La Florida, que ha pasado a ser un Estado bilingüe.
Visto desde otro ángulo, tienen depósitos propios de petróleo hasta el año tres mil y mantienen en estado de sub - producción a sus yacimientos. Al mismo tiempo procuran llegar mediante el NAFTA a un acuerdo con México y Venezuela para garantizarse su provisión de petróleo hasta que ya no quede ni una gota en el planeta. Esta planificación de alguna manera, se ha vuelto ya anacrónica, forma parte del pensamiento estratégico anterior, donde el petróleo posibilitaba la garantía de la continuidad de la economía civil en caso de guerra. Todo esto entra hoy en discusión.
Lo que interesa aquí es señalar el carácter proteccionista cerrado del capital europeo. Un ejemplo: el otro día se enviaron en "containers" diez toneladas de carne de lomo para Alemania. Ya no piden que les mandemos las medias reses en barcos frigoríficos. Aunque podíamos decir que así se suma valor agregado, ya que los matarifes se encuentran acá, la idea es que Europa solamente pide, hoy un cajón de ananá, mañana uno de lomo... Toman de afuera solamente las exquisiteces, nada mas. El comercio exterior argentino no puede depender de tales bocadillos.
¿Y los EEUU? Se protegen de los productos competitivos, o sea de nosotros.
Todos sabemos que nuestra economía se había fundado en una asociación con Europa, no con los EEUU, donde nunca vendimos nada, aunque comprábamos bastante con las libras esterlinas venidas de Inglaterra. Era el bien conocido comercio triangular.
¿En que momento empieza la crisis argentina? Comienza mas o menos correlativa con la caída de Perón y la interrupción del proyecto industrial y popular del peronismo. Coincide la contrarrevolución de 1955 con la formalización de la Comunidad Económica Europea en el año 1960. La Argentina se encuentra sin gobierno popular y revolucionario y, al mismo tiempo, Inglaterra abandona el Río de la Plata. No tenemos a quien venderle y nuestro país vuelve a caer en manos de la oligarquía, que trata de colocar sus saldos exportables en cualquier lugar. En determinado momento, en la época de Martinez de Hoz, es tal la desesperación que le llegan a vender trigo a los mismos rusos. Empezamos a andar a los tumbos.
El reflejo de la crisis es lo que va a explicar en los últimos treinta años la sucesión incesante de gobiernos militares desorientados, dando golpes a izquierda y derecha y también la aparición de gobiernos frágiles, de corte civil, muy transitorios. A las mismas razones de fondo obedece la aparición de grupos armados terroristas. Ellos reflejarán el pánico y la desesperación de una parte de las clases medias que añoran las antiguas condiciones de vida. Por esa razón los Tupamaros en Uruguay y los grupos análogos en la Argentina tomaron las armas. No para ir hacia delante, sino para ir hacia atrás.. Querían regresar a las condiciones de vida relativamente privilegiadas de las clases medias del Río de la Plata en los tiempos de oro de la influencia inglesa, que se prolongó hasta los gobiernos de Perón.
Fueron tan estúpidos estos pequeños burgueses "democráticos" que ayudaron a derribar al peronismo. El caso de Gorriarán Merlo, que con el tiempo llegaría a convertirse en un asesino profesional, es característico de esa generación. Pacífico y bien remunerado empleado del Congreso Nacional en 1966, afiliado a la Juventud Radical, el golpe de Onganía lo deja cesante . Así se vincula con otros radicales jóvenes que integran el Ejército Revolucionario del Pueblo comandado por Santucho (Provenzano, Nosiglia, etc) y deriva al nihilismo.
El factor que movía el sistema hasta 1940 era nuestra asociación con el Imperio. Este vínculo dio una gran prosperidad al Uruguay y a una parte de la Argentina, la litoraleña y pampeana, que habían establecido lazos íntimos con el mismo. Cuando ese núcleo motor desaparece y cuando cae , en medio de las dificultades emergentes, el gobierno nacional revolucionario, la Argentina comienza a moverse epilépticamente y aparece un instante peculiar de demencia colectiva que va a ser el del terror.
Los oficiales jóvenes del Ejército contra los jóvenes universitarios de alta clase media, y viceversa, procurando aniquilarse mutuamente, pese a pertenecer al mismo sector social. Había sido muy buena en el pasado la condición de la clase media y el futuro se tornaba oscuro.¡Se trataba de volver atrás!. La característica histórica especial de este sector consistió en ser un conjunto de clases medias profesionales, comerciales, intelectuales, etc., cuyo peso económico resultaba excesivo para el núcleo industrial y rural productivos que se encontraba en la base de la sociedad argentina. Era una clase media que gozaba de una serie de prerrogativas y posibilidades usuales en Europa, pero desconocidas para la mayoría de los argentinos y latinoamericanos. Los extranjeros se asombraban al llegar a Buenos Aires y encontrarse que, en un país que no contaba con el formidable despliegue productivo de Europa , las clases medias de la urbe gozaran de un nivel de vida y de normas de consumo más o menos similares a las del viejo mundo.
Esta poderosa clase media y alta, que constituye la base social del neo radicalismo anti irigoyenista , expresado por Raúl Alfonsín, se parece, como una gota de agua a otra, a los integrantes de la clase media del peronismo renovador, cuyos personajes mas representativos son los Bordón, Cafíero, Grosso, Manzano y otras figuras semejantes.
Estos sectores absorben y pretenden seguir absorbiendo en forma improductiva, parte de la renta nacional, pero esta, en su concepción tradicional, ya no existe.
El mundo colonial en que prosperó este sector se destruyó por las razones que ya vimos. Lo que quedó de esa época de asociación entre Inglaterra y el Río de la Plata, es la Argentina actual.
Nadie se pregunta porqué cuando Menem llega al gobierno en 1989 era usual hacer bromas macabras sobre el hecho de que un ingeniero manejara un taxi o que un profesional de cualquier carrera universitaria hubiera instalado una rotisería. El país había invertido una gran suma de dinero para formar a ese profesional. Luego el mismo debía hacer una tarea que no requería ese esfuerzo de capital social invertido. Se manifiesta un fenómeno inverso a los orígenes de la Argentina contemporánea. Los bisabuelos de los argentinos actuales venían de Europa y se instalaban aquí. Con el correr del tiempo sus hijos o sus nietos se reciben de físicos , ingenieros o médicos y se van del país.
El Comité Universitario de Intermigraciones realizó un estudio entre los años 60 y 80. Estableció que se fueron del país unos dos millones de argentinos, de los cuales un millón cien mil están radicados en los Estados Unidos. Esta migración se caracteriza por no tener un carácter especialmente político, tal como ocurrió, aunque en numero menor, con universitarios que se exiliaron durante la dictadura.
Toda la América Latina expulsa a su élite científico técnica hacia el hemisferio norte respondiendo a una peculiar forma de succión de los Imperios respecto de nuestra riqueza social y humana.
Con un gran esfuerzo nuestras sociedades en América Latina y en la Argentina producen técnicos y científicos. Una vez que la sociedad invierte ingentes sumas en los tres ciclos educativos, los exportamos al hemisferio norte gratuitamente. Los países menos ricos invertimos el dinero que nos falta para donar al mundo pletórico profesionales preparados ya para reforzar su sistema productivo.
Precisamente, cuando Menem llega al gobierno, ¿Cuál era el cuadro social de la Argentina?. Trataré de describirlo sumariamente, a fin de desentrañar los acontecimientos que tuvieron lugar en estos últimos tres años.
Existe un factor previo que requiere también una previa explicación. Me refiero a los medios de comunicación, que han aumentado, fuera de toda medida, su influencia en la opinión pública. Se ha constituido un sistema de diarios, radios, canales , revistas semanales y publicaciones varias, dedicadas a combinar una mezcla de política y pornografía para la Capital Federal, debidamente articulado para extender su material contaminante al interior del país. Cuenta con una legión de comentaristas que día y noche trabajan en el descrédito del gobierno y del presidente Menem. No hay memoria en la historia argentina de una campaña semejante. Aunque las ofensivas de la prensa contra Roca, Juárez Celman, Alberdi, Irigoyen y Perón se destacaron por su perversidad , no existía en esa época la potenciación que dan la radio y la TV, salvo en períodos de Perón.
Este pudo efectivizar sus medidas revolucionarias mediante el arbitrio de comprar o someter a casi toda la prensa. Creó un monopolio político periodístico y radial. En el caso de un anterior gobierno popular, habría que remontarse al de Yrigoyen del año 30. No existían ni la radio ni la televisión, aunque si un arco opositor de publicaciones que iban desde el diario del Partido Socialista "La Vanguardia" , pasando por el órgano del Partido Socialista Independiente "Libertad" , "La Nación", "Critica", "La Prensa" y "La Razón", hasta "La Fronda", de pensamiento conservador y redactado por jóvenes nacionalistas.
Hipólito Yrigoyen recibía de ellos todo genero de agravios, que no se detenían ni ante su vida privada. El atenuante que este ataque encontraba consistía en que el pueblo argentino se encontraba para esas épocas mas protegido. La cantidad de lectores de la prensa escrita era mucho mas reducido que en la actualidad y, en consecuencia, la gente podía defenderse mejor de las malformaciones y las infamias que se prodigaban sobre el viejo caudillo.
Por su parte Yrigoyen nunca intervino para detener este tipo de agresiones. Pero el descrédito del Presidente solo tenía vigencia en las principales ciudades argentinas y, en ellas, dentro de los círculos pseudointelectuales y universitarios que se alimentaban con tales lecturas. Estos eran los menos, y los que eran los mas, no leían los diarios.
Muy distinta, poderosa y concentrada es la ofensiva infatigable de los medios de comunicación contra Menem. Tal ofensiva no se funda en los errores o desfallecimientos del Presidente en cuanto a la Justicia, la política exterior o la dignidad nacional. El trasfondo de esta campaña tiene su origen en que Menem , pese a sus errores, ha sido votado por la mayoría a través del peronismo (o de lo que queda del mismo).
El gobierno de Menem, en especial a partir de la designación de Cavallo como Ministro de Economía, tal como lo hizo Perón, se propone echar las bases de una sociedad capitalista de corte occidental. Pero a diferencia del de Perón, realizado en la postguerra y con enormes recursos a su disposición, el gobierno de Menem se encuentra ante una sociedad caótica y sin medios económicos. Ante tan crítica situación, postula la creación de un país capitalista productivo y dinámico, pero pretende hacerlo con la ayuda de la banca internacional y el capital extranjero.
Capitalismo sin justicia social, política tributaria que obtiene notables éxitos y reducción del hiper estado superpoblado. Una buena parte de lo realizado merece nuestro apoyo. Otra no. Lo real es que desde que el antiguo Frente Nacional (Ejército, Sindicatos, peones rurales, burocracia nacional, etc) se ha dispersado, no se ve aún la manera en que pueda reconstruirse.
No pocas de la medidas adoptadas por el gobierno son innovadoras, lo que no siempre quiere decir revolucionarias o progresistas.
El viejo régimen industrial, impositivo e intermediario, fundado en el "statu quo", se ha visto conmovido. El peronismo en dos momentos de la historia contemporánea abordó el objetivo de crear una sociedad capitalista moderna, de manera radicalmente distinta.
En su primera etapa el peronismo había literalmente llegado al socialismo, pero sin pasar por la revolución, es decir, sin rehacer en conjunto la sociedad. Cuando Perón es derrocado en 1955 se suceden 35 años de total abandono. El peronismo no encontraba el camino de la política revolucionaria, que se había ido con el General. Y la Argentina había perdido la asociación con Inglaterra, que le daba a la renta agraria la posibilidad de hacer funcionar el conjunto del Estado. Nos habíamos quedado sin nada. Según dije antes, la desesperación hace aparecer un estado de demencia en la clase media mas conformista. Provenían de la burguesía intelectual de las provincias, de los Colegios Mayores Católicos, de fracciones desencantadas de la vieja izquierda amarilla. Se apoderó de una parte de la juventud de clase media la idea de la Iglesia como institución de caridad pura. Con el empleo de las armas y sin una pizca de ideología, los estudiantes de buena familia se hacían guerrilleros , persiguiendo el bien absoluto a través de la catástrofe.
En realidad se trataba de los mismos sectores sociales que en épocas diferentes se habían opuesto a Yrigoyen , voltearon a Perón y aprobaron los fusilamientos del 56. Un sector se acomodó con Onganía, con Lanusse y con Videla. Me refiero a todos los partidos políticos y también a los intelectuales, empezando por Borges y Sabato. La repugnancia al peronismo los unía a todos: militares liberales, partidos políticos, terroristas e intelectuales.
Estas fuerzas habían hecho todo lo posible para que la sociedad no cambiara. Del mundo de algunos nacionalistas católicos y del mundo de la izquierda empezaron a aparecer los terroristas. Quieto y Firmenich, juventud comunista y juventud católica.
Fracasada la dictadura cívico militar de Videla y desaparecido el gobierno radical, por renuncia y fuga de Alfonsín, el triunfo electoral de Menem aporta los viejos objetivos del peronismo, pero con instrumentos diametralmente diferentes. Esta segunda etapa del peronismo esta representada por su principal dirigente, que encuentra resistencia aún en el interior del Partido Justicialista. Dicho sea de paso, aclaremos que si algo queda del viejo peronismo, ese algo esta encarnado en Menem, pese a sus debilidades, que no son pocas.
Si hacemos un somero balance de estos tres años, nos encontramos ante todo con el tema de las empresas nacionales privatizadas. Estas privatizaciones han sido juzgadas por el sistema de prensa mas infame y corrompido que ha conocido la Nación. ¡Todos los grandes diarios argentinos defienden a los huelguistas!. Los obreros, los desamparados, los jubilados, las mujeres, etc., han encontrado sorpresivamente una tribuna defensiva en el periodismo ultraconservador. Para no hablar de ciertos Obispos, de equívoca fama, como monseñor Laguna, que llora de compasión por los humildes desde las playas de Miami. Siempre la prensa estuvo en contra de la legislación obrera, de los derechos de las mujeres, enfrentada a los pobres. Ahora resulta que todos los grandes diarios defienden los intereses de los desposeídos. Existe una especie de valor entendido en todos los sectores reaccionarios de la Argentina que consiste en apiadarse de los que nada o poco tienen. Es muy extraño, muy sugestivo este clamor que en realidad se basa en una sola realidad ¡Es que hay un presidente peronista!.
Una observación particular merece la Sociedad Rural Argentina, bastión de la contrarrevolución, que está en una actitud relativamente favorable a Carlos Menem.¿Qué es lo que ha ocurrido?. Se está produciendo, desde hace años, en la Provincia de Buenos Aires un fenómeno determinado por la legislación sucesoria. No hay nadie en la provincia bonaerense que tenga las características de las familias Unzué, Alzaga, Anchorena, etc. de otras épocas, terratenientes poseedores de campos de 200.000 hectáreas o mas en las mejores tierras del mundo. Eso ya no existe. Cuando el padre de una de estas familias oligárquicas muere, cada uno de sus numerosos hijos quiere la parte de campo que le toca en herencia y, de esta manera, lo que en una época eran 40.000 hectáreas se ven transformadas en 554. La renta agraria, que permitía tirar manteca al techo en Paris, desapareció. Solo tienen la trampita de las falsas mensuras para evadir impuestos. Como la ganadería extensiva está concluida, no tienen mas remedio que trabajar. Desde 1880 hasta nuestros días, esa conjunción de clima, régimen de lluvias, composición de suelo, ese paraíso terrenal para sus propietarios que se llama pampa húmeda, había logrado el milagro de enriquecerlos sin aportes de trabajo ni capital. Ahora tienen que invertir energía, capital, esfuerzo, hacer agricultura, siembra directa, hasta horticultura de calidad, producir y fraccionar ciertos tipos de carne, hacer "feed lots" y montar laboratorios. El campo argentino ha entrado de lleno en el capitalismo. Ese mundo nuevo, compuesto por los hijos y los nietos de la oligarquía, que se quedaron en el campo y no se fueron al área financiera en la época de Martínez de Hoz, ven el MERCOSUR como su destino. Toda la pampa húmeda, todo el mundo vitivinícola de Cuyo, salvo algunas provincias norteñas tales como Salta, Jujuy y Tucumán, que aún tienen algunos recelos, todo el resto de la Argentina va a ingresar al MERCOSUR.
Esto indica que se está modificando estructuralmente el sistema de dominación de clases y que Menem es el heredero de la crisis. Responde a ella con medidas capitalistas, en una sociedad agro - comercial - exportadora petrificada desde antiguos tiempos, cuyo vientre parasitario reside en la ciudad de Buenos Aires. Menem y Cavallo constituyen una tentativa de reiniciar el proceso de avance capitalista, pero sin los recursos que entregó a Perón la postguerra, cuando la Argentina era acreedora de Inglaterra.
Para que queden en claro las distintas condiciones a las que se enfrentó el general Perón, digamos que, por aquellos tiempos, la Argentina no ingresó en la segunda guerra mundial y eso le permitió entrar en la postguerra sin perdidas humanas y sin endeudamiento externo. Se inicia, por motivos externos, un proceso de industrialización inducida, o sea deliberada y no accidental. Conjuntamente se genera una política de justicia social universalizada, de sistemas de jubilaciones, de planes de viviendas, de incorporación de la mujer al sistema productivo y a la misma vida política. Estas medidas generaron un fuerte movimiento de desarrollo interno. Pero llegado un momento, en el año 1954, empiezan a escasear las reservas y a pasar la euforia. La Argentina se encuentra con serios problemas. Perón planteó que había que congelar la ascendente marcha de los salarios y al mismo tiempo empleó medios policiales para lograr la congelación de precios. Convocó a los trabajadores y a la burguesía industrial de esa época a lo que denominó Congreso de la Productividad.
Perón estaba preocupado por el desarrollo de la Argentina, que vivía en una especie de estado de jolgorio, derivado de la prosperidad nacional. Hacia los años 51 y 52 no habían saldos exportables de carne. Era el resultado de la incorporación de enormes capas sociales que iban aumentando el consumo de carnes. Se trataba de un resultado directo de la prosperidad cuyo fruto era la reconquista de las proteínas para el pueblo. Como fenómeno de sanidad correlativo, desaparece la tuberculosis. Pero, a su ves, Perón advierte que estamos atrasados en la industria pesada y señala que se debe extraer petróleo a cualquier precio. En ese momento las exportaciones totales de la Argentina totalizaban un monto cercano a los mil millones de dólares. De ese total de divisas alrededor de trescientos millones se consumían en importación de petróleo, dadas las dificultadas de Y.P.F. para atender a las industrias en expansión, y otro tanto se invertían en acero y metales especiales. Casi el 60 % de las divisas se las llevaban la importación de petróleo y acero.
Con decisión Perón plantea el tema de la productividad, ligado a las características de la burguesía industrial argentina, que prefería un mercado pequeño de altos precios a un gran mercado con precios mas bajos.
Para comprender a esta burguesía debemos recordar que cuando nuestro país se industrializa se produce un fenómeno totalmente opuesto al proceso de acumulación de capital en los países de Europa. Los orígenes de la industrialización en Inglaterra quedan plasmados como una página dramática que Marx describe en "El Capital". Es un momento terrible para las clases pobres procedentes del campo. Los niños de 5 a 11 años y las mujeres trabajaban 12 o 16 horas diarias. Muchos dormían en camas improvisadas al lado de las maquinas, camas que, según cuenta un inspector de la época, no se enfriaban nunca, porque cuando en la noche los trabajadores se levantaban para iniciar un turno, entraban a dormir los que salían del anterior y así sucesivamente. La descripción de lo que podría llamarse como la revolución industrial es pavorosa.
¿Cuál es la característica del desarrollo industrial en la Argentina?.
Por razones históricas que sería largo aquí de explicar, al llegar un peón de campo a la ciudad e ingresar en la época de Perón en el sistema productivo, ese peón se eleva en su condición social, aumenta su salario, ingresa a un sindicato que lo defiende.
Esta transformación traería, por cierto, algunos fenómenos marginales, tales como la llamada industria del despido. Muchos trabajadores se hacían despedir, tomaban la indemnización, que Perón había establecido por ley, vivían con eso algún tiempo, para luego comenzar con un nuevo trabajo donde, al poco tiempo, se peleaban con el capataz y se iban para encontrar un nuevo empleo en un mercado laboral que demandaba mano de obra sin cesar.
Todo esto produjo un relajamiento productivo. Al mismo tiempo, la burguesía trampeaba las circulares del Banco Central que otorgaban determinado tipo de dólar privilegiado para traer maquinaria y aumentar la productividad. Endosaban las ordenes y exportaban dólares con los que se comenzaba a poblar Punta del Este o, en lugar de reinvertir, compraban campo para poder entrar con un toro de la nariz en el cerrado circulo de la aristocracia ganadera.
Perón comprendía que había que establecer un régimen de productividad. La Argentina no podía seguir manteniendo ese nivel de vida. Se trataba de un sueño, una dilapidación del capital social, una especie de socialismo sin los dolorosos procesos de la revolución. El presidente recobra el sentido de la realidad, llama al Congreso de la Productividad y empieza a negociar con las empresas norteamericanas para sacar petróleo. Aquí entra en discusión Y.P.F., que es el único nacionalismo que conocen los radicales. De algún modo Y.P.F. es una creación no solo de Moscón, sino también de Carlos Madariaga, hombre del Imperio ingles que la organiza. No cabe duda que Y.P.F. se desarrolla para cubrir fines nacionales pero, al mismo tiempo, cuenta con el respaldo de los ingleses. ¿Por qué?. En el periodo que corre del 20 al 40 la rivalidad en el Río de la Plata y América Latina por el control del petróleo entre el grupo norteamericano Standard Oil y el holding anglo holandés Shell llegó a derribar gobiernos. Esa rivalidad gestó la Guerra del Chaco, donde se enfrentaron Bolivia y Paraguay. La Argentina sostuvo subrepticiamente con armas al Paraguay porque allí dominaba la Shell mientras que detrás de Bolivia estaba la Standard Oil.
Y.P.F. se desarrolla primero bajo el gobierno de Alvear, después es apoyada por el régimen de Justo. Consistía, de alguna manera, en una mezcla de nacionalismo petrolero y de escudo defensivo ante la intromisión de la Standard en el área de Argentina que los ingleses pretendían para si. Esa carácter combinado hizo que Y.P.F. fuera en la época de Perón lo que es hoy en día. Una pesada y formidable maquinaria burocrática que brinda respetables salarios, ventajas sociales y expande civilización allí donde aparece, pero que no extrae petróleo.
Cuando Perón se enfrenta al problema del autoabastecimiento inmediatamente se convierte en un "cipayo".¡Los radicales entreguistas se habían vuelto nacionalistas!. Alli comienza a gestarse la contrarrevolución que derribará a Perón. Era un "tirano", porque declaró abolidas las libertades públicas, un "apóstata", porque se enfrenta con la Iglesia, un "entreguista" porque vende el petróleo. Y esto lo dicen Balbín, Frondizi, Alfredo Palacios, Nicolás Repetto, Victoria Ocampo, Borges, Aramburu, Leonardi y "tutti quanti".
En su gobierno, frente a la crisis de las divisas, Frodizi intenta también negociar. Todo el mundo lo acusa de entreguista, pero empieza a producirse petróleo. Luego viene Illia, anula los contratos y, en lugar de petróleo, la Argentina se ve obligada a pagar considerables cifras a los gringos para indemnizarlos. Como se ve este tema del petróleo y de Y.P.F. es de antigua data y ahora sirve para condenar a Menem y a Cavallo.
Lo mismo podríamos decir, respecto al tema de la productividad y de las privatizaciones.
Hemos señalado innumerables veces que, en relación con las privatizaciones, había un área que debía ser defendida mas allá de los criterios fiscales y económicos. El área que se debe proteger, aún si fuera deficitaria, es el de los ferrocarriles, la energía nuclear y la misilística.
Los ferrocarriles tocan directamente a la vida social. Han sido tradicionalmente el medio por el que los provincianos mas pobres se mueven de y hacia sus provincias, como parte de su vida. Ni que hablar del ferrocarril como factor de desarrollo de ciudades y pueblos. Todos los ferrocarriles de Europa le originan erogaciones al Estado. No son rentables, en el mismo sentido que no lo es una escuela, sino socialmente. Supone un sistema arterial de comunicaciones que posee un retorno indirecto.
En cuanto al orden nuclear y misilístico (ciencia, tecnología, soberanía nacional) , para aquellos que hablan del Primer Mundo, decimos que las proezas científicas argentinas no deben entrar en discusión alguna, sea cual sea la opinión de los Estados Unidos.
Por supuesto, también comprendemos muy bien el estado en que se encontraba la sociedad argentina, que no daba mas. Al hacerse cargo del gobierno Menem había cerca de un 5.000 % de inflación anual. Se asaltaban los supermercados y se generalizaban los saqueos.
Toquemos el tema de los jubilados. Hoy se habla de que no hay plata para los jubilados, con poderosos argumentos y dramáticos impactos en los diarios del sistema oligárquico, que son los mismos que se opusieron en su momento al plan de jubilaciones para todos establecido por Perón. Parecería que el responsable de la tragedia argentina es el Presidente, que es, hasta cierto punto, su victima.
Cabe preguntar ¿Cuál era el régimen jubilatorio que estableció Perón?. En principio establece la jubilación para todo el mundo. El dinero que aportaba el sector productivo activo y el que provenía de los empleadores iban a las cajas de los trabajadores. Como en la época de inflación no era efectivo dejarlo en esas cajas, Perón utilizaba ese dinero, dejando en deposito títulos públicos, lo que implicaba el uso de un formidable capital nacional para dinamizar la economía. Lo que se propone hacer Cavallo con la privatización de los fondos de pensión es dirigirlo muy específicamente a determinado tipo de actividades cotizables en la Bolsa, generalmente vinculadas a Sociedades Anónimas de existencia visible, controladas por un sistema de vigilancia establecida por una Comisión del Estado. Se trata de usar conocimientos de la ingeniería financiera burguesa para elegir la empresa que mejor corresponda a una buena rentabilidad. El objeto es procurar mantener ese capital circulando en actividades productivas a la vez que se aseguran dichos depósitos en títulos o bonos del Estado.
El concepto en si mismo no es ni malo ni bueno. Veremos de que manera se realiza. No es obvio recordar que, derribado en 1955 el gobierno de Perón, sería una tarea para Sherlok Holmes el poder descubrir a todos los que metieron mano en las cajas. Baste citar como ejemplo una medida de Martínez de Hoz, por la que toda la contribución previsional debía depositarse en la Tesorería General. Ahí desapareció para siempre el capital social de los jubilados. Al mismo tiempo, del 55 a la fecha fue decreciendo la actividad industrial en la mediana y pequeña empresa que es la que mas obreros tiene. Al reducirse el numero de obreros y empleados activos, iban también disminuyendo los aportes a las cajas. Para que el sistema jubilatorio funcione se requiere tener de 3 a 4 contribuciones de personas activas laboralmente que efectúen su aporte a las cajas, así un pasivo puede tener una jubilación decorosa. En este momento la relación entre pasivos y activos es, mas o menos, de uno y medio a uno. ¿Cómo puede mantenerse un régimen de capitalización con esta relación entre quienes aportan y quienes cobran? Es imposible.
Es importante también el analizar la crisis de los regímenes jubilatorios en el mundo entero. Por ejemplo en Alemania la prolongación de la expectativa de vida ha puesto al borde de la destrucción a su sistema.
A la luz de estas cuestiones queda clara la necesidad de repensar colectivamente todo desde el punto de vista de los profundos cambios ocurridos en el mundo, en América Latina y en la Argentina. Aquel pesimismo cultural e histórico europeo, del que hablábamos al principio, parece querer trasladarse a la periferia, al Tercer Mundo. La característica de este momento en Europa, de la que se hacen eco los diarios y revistas, es el escepticismo, la indiferencia hacia la política (es decir hacia lo colectivo). Es el retorno a la vida privada, al interés personal, el alejamiento de la juventud del destino común.¿La juventud es indiferente al dolor o a las esperanzas de la humanidad?. Este fenómeno mundial no puede hacerse carne en nosotros. Solamente con la fe, el optimismo y la voluntad creadora podemos hacer frente a las condiciones adversas que nos presenta la historia y la sociedad donde vivimos.
Allí están en una próspera decadencia y premian al agricultor que no produce.. Nosotros debemos premiar a los que producen. Todos los valores se invierten una vez que atraviesan el Atlántico. De allí surge la importancia central de la política educativa y cultural en la Argentina.
Pero en este campo, aun bajo el gobierno peronista, la cuestión gira en el área puramente técnica. Se reforman los programas en los aspectos externos, se propone extender o abreviar el bachillerato. Los estudiantes de la Universidad de Buenos Aires, manipulados por la FUBA y la FUA, a su vez instrumentos del radicalismo (salvo una vez en 80 años, traicionaron todas las causas nacionales y populares del siglo), piden "mas presupuesto".
El Ministro Cavallo y Menem han aumentado ese presupuesto universitario este año. Es un error. Lo que habría que hacer es bajar el presupuesto universitario, arancelar la matricula para las familias que económicamente pueden hacerlo, becar a los bachilleres mas brillantes y pobres del interior y garantizar una enseñanza que infunda a los estudiantes conciencia nacional, conciencia latinoamericana, conocimientos de su propia historia y amor a la Patria. Lo demás vendrá por añadidura.
Por otra parte hay que aumentar el presupuesto a las escuelas primarias brindando almuerzo gratuito para los niños. Son las escuelas del interior las que presentan mayores índices de deserción si no se da de comer al medio día. Existen millones de chicos argentinos que no reciben ningún tipo de educación por las condiciones vigentes en sus respectivas provincias. Por su parte las Universidades y el sistema educativo siguen sin plantearse el cambio fundamental de los contenidos y sin preguntarse porque no estamos estudiando el portugués, como se ha determinado en la reunión de Presidentes del MERCOSUR.
Para terminar este esbozo recuerdo que recientemente me he referido a la política ausente en las medidas económicas de gobierno. Señalé en la televisión que habíamos tenido un gran Ministro de Finanzas y que ahora deberíamos contar con un gran Ministro de Economía, que, si quería, podía llegar a ser el mismo. Desde ya yo me refería a Domingo Cavallo , cuyo talento y energía indiscutibles establecieron las adecuadas perspectivas para cobrar impuestos en una república semicolonial que no los pagaba. Los evasores criollos, por este mismo delito, en los Estados Unidos pasarían muchos años en la cárcel, pero en América Latina ya es una costumbre el no pagar los impuestos o pagarlos tarde y mal. Cavallo estableció un sistema impositivo propio de las sociedades capitalistas serias. Esto es una característica del camino capitalista elegido, puesto que hasta ahora el imperialismo no nos permitía seguir ni el camino socialista ni el camino capitalista, condenándonos a vegetar en la nada semicolonial. El antiguo sistema beneficiaba, sobre todo, a los grandes empresarios, nacionales y extranjeros, pero también a esa clase media comercial e industrial, frecuentemente "informal", que no tributa ni a las cajas, ni a los municipios, ni al Estado nacional.
Todos ello, medianos y grandes, clamaban desde hace décadas, acompañados por la prensa venal, contra la ineficiencia del Estado. Cavallo le está mostrando a la famosa empresa privada como el Estado puede llegar a cobrar impuestos con eficiencia.
Decíamos que Cavallo debe ahora ser un Ministro de Economía y dejar a otro Ministro la tarea, casi realizada, de ordenar las finanzas, cobrar impuestos y reformar la burocracia estatal. Todo el interior del país, el Gran Buenos Aires, el Gran Rosario y el Gran Córdoba, están plenos de marginalidad social. Hay que emprender rápidamente grandes obras públicas, obras de infraestructura y viviendas populares. No hay que temer que se recaliente la economía. Por el contrario, estamos en frío y necesitamos entrar en calor.
Pero la tarea fundamental en la Argentina es la del MERCOSUR.
Todo lo que concierne al pensamiento y a la cultura, no está disociado de la vida económica y social. Si se determina que debemos aprender en el Colegio Nacional el portugués, en lugar de una lengua extranjera, es porque el conjunto de la sociedad, llevado por las circunstancias desesperantes de la América Latina, ha dado su aprobación -tácita o expresa- para que nos vinculemos con el Brasil, Uruguay y Paraguay. Y esta comunidad de pueblos, que es el hecho mas importante ocurrido en este siglo y en el anterior después de las Guerras de la Independencia, ha determinado que la educación argentina deba rever nuestra visión de la Guerra del Paraguay, deba reestudiar nuestra guerra del siglo pasado con el Brasil, deba establecer una correlación entre las hipótesis de conflicto de los cuatro ejércitos, deba iniciar una armonía jurisprudencial para organizar los códigos y llegar a homologar los títulos universitarios.
Es decir que la crisis argentina, que he situado en los limites históricos a los que quedaron reducidas las Provincias Unidas del Río de la Plata después del fracaso y el eclipse de San Martín y Bolívar, no va a encontrar otra salida que en la Comunidad de pueblos de la América Latina, cuyo primer gran paso es el MERCOSUR. No hay otro camino.

JORGE ABELARDO RAMOS
CORDOBA, JUNIO DE 1993


ME VOY CON MENEM PARA QUE PUEDAN GOBERNAR LOS CRIOLLOS


Publicado en el diario "Ámbito Financiero" el 6 de septiembre de 1994


Eramos muy jóvenes en 1945 cuando las jornadas de octubre. Estuve esa tarde en la Plaza de Mayo. Escuché al coronel y presencié el estremecedor espectáculo de la multitud. Hasta ese momento nuestro pequeño grupo de jóvenes se consideraba marxista antiestalinista. Pero detestábamos también a la partidocracia argentina, que deseaba empujarnos a la Segunda Guerra Mundial para derramar la sangre en Normandía en honor de los ingleses y franceses. Y así como el Ejército de Perón se oponía a la guerra y era neutralista, nosotros, en apariencia tan lejos de las Fuerzas Armadas, coincidíamos sin saberlo con ellos y con los hombres de Forja y Jauretche, que publicaba carteles con la consigna "los argentinos queremos morir aquí".
El 17 de octubre, al enfrentar a los partidos sostenedores de la guerra, antinazis de postura, en realidad pro anglo, yanquis y rusos, de algún modo nos reunió a todos en defensa de la patria. Esa gran confusión fue iluminada de pronto por una deslumbrante claridad. Se constituyeron grandes bloques: el de la Unión Democrática, integrada por conservadores, comunistas, radicales, socialistas cipayos y grupos menores, que acusaban a Perón de fascista, identificándolo con los agotados símbolos totalitarios de la decadente Europa. Del otro lado se integró un Frente Nacional. Formaban parte de el socialistas nacionales como Borlenghi o Bramuglia, radicales yrigoyenistas , nacionalistas clásicos, personalidades descollantes como Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Armando Antille, Ricardo Guardo y miles de argentinos olvidados y aplastados durante la década infame. En cambio nosotros quedamos al margen. Solo escribimos un periódico ("Lucha Obrera", dirigido por un gran pensador desconocido, Aurelio Narvaja) y una revista llamada "Octubre", donde explicábamos el sentido de los acontecimientos. Nos colocábamos del lado de Perón, con la retórica del "apoyo critico". Y después nos dedicamos a estudiar historia y economía argentina. Sostuvimos de afuera a Perón en sus diez años de gobierno. Cuando estaba por caer salimos a defenderlo con los socialistas nacionales de Juan Unamuno, Enrique Dickman, Carlos María Bravo, Jorge Spilimbergo, Manuel Carpio (fundador de la UOM). Creamos la expresión "Izquierda Nacional" para diferenciarnos de la izquierda cipaya, de espaldas al país, aplaudidora de los fusilamientos de 1955 y sostenedora de todas las dictaduras antipopulares desde Aramburu hasta Videla. Pero no podíamos seguir de puros historiadores y doctrinarios. Resolvimos fundar el FIP primero y luego el MPL. Cuando nos dimos cuenta estábamos metidos hasta la cabeza en alianzas con el peronismo.
Cuando visité a Perón en 1968 en España, me insistía en que me afiliara al justicialismo o el se afiliaría, decía con el toque de humor socarrón que le era propio, a la izquierda nacional. En una carta del 70 me decía que se contaba orgullosamente en las filas de la izquierda nacional. Era un mensaje a un Congreso de nuestro movimiento. Por su parte, Perón no dejaba de afirmar en sus últimos tiempos que el peronismo o justicialismo tenía mucho de "socialismo nacional", esto es, nada que ver con el marxismo de ninguna escuela, sino con una aspiración general de los pueblos del Tercer Mundo para una sociedad mas justa, equitativa y soberana, librada de la tutela material y espiritual de las grandes potencias. De modo que con los peronistas éramos algo así como primos hermanos.
Cuando nuestros estudiantes ganaron en 1970 la dirección de la tristemente célebre FUA, por primera vez en el movimiento estudiantil salió a la luz el nombre de Perón como el gran patriota exiliado. Luego, para las elecciones del 23 de septiembre de 1973 , Perón acepto que concurriéramos a esos comicios con boleta propia, a diferencia de la boleta del Frejuli y aportamos 900.000 votos al gran triunfo de su tercera presidencia.
CLANDESTINIDAD
Luego, sin cargos en su gobierno, fuimos a la clandestinidad con Videla (desaparecieron diez compañeros, centenares sufrieron cárcel, el dirigente catamarqueño Simón Gomes padeció cinco años de prisión).
Y a los peronistas les iba peor. El propio Menem estuvo preso cinco años. Pues resulta que ahora Menem ha traicionado a Perón, dicen algunos, y lo dicen no pocos hombres sinceros, además de las víctimas de cierta prensa ponzoñosa que merecería ser publicada en ingles. Para entender la proeza de Menem en el gobierno es necesario recordar a los que no vivieron la época, o han perdido la memoria, o no tienen el vicio de leer, lo siguiente: cuando Perón participa en la junta militar del cuatro de junio, la Argentina estaba saliendo rica de una guerra en la que no había participado. Las exportaciones no pagadas dejaron al país con respecto a Inglaterra un saldo favorable equivalente a unos cuarenta y cinco mil millones de hoy. Perón era el respetado y admirado jefe de un gran ejército patriótico. La clase obrera se había desarrollado de tal modo que los índices de ocupación eran los mas altos en la historia de la industria. Las cosechas europeas, aniquiladas por las guerras genocidas de la "civilización", estaban destruidas. Los precios de nuestros productos agrarios eran muy altos. El optimismo nacional y los recursos nunca habían rayado tan alto. La contrarrevolución de 1955 destruyó ese optimismo y ese impulso a lo largo de cuarenta años. Menem se enfrentó al mundo ya no como acreedor sino como deudor. Las empresas estatales estaban arruinadas. Nadie pagaba impuestos. Los empleados públicos y los jubilados cobraban con papeles devaluados, impresos en rotativas. La inflación esquizofrénica destruía todo. Menem, asistido por un técnico de competencia excepcional, el doctor Cavallo, enfrentó la situación con entereza y suprimió la especulación financiera, estabilizo el valor del peso, cobró impuestos y creó recursos genuinos. Firmó el tratado del MERCOSUR (el acontecimiento más grande desde las guerras de San Martín y Bolívar con España, en ruta hacia la Confederación de Repúblicas del Sur) y levantó un monumento a la gesta de Malvinas.
Rediseñó, en medio de enormes dificultades, aquel gran país moderno que Perón había comenzado a construir. Ahora, el sistema mundial y local afectados, y sobre todo el concepto político cultural heredado de Europa y de Sarmiento, de que pobres, criollos, mestizos y provincianos no deben gobernar, se han puesto en movimiento para que Menem y el peronismo no asuman nuevamente el poder en 1995. Por eso y para que triunfe Menem, hemos resuelto dejar de ser aliados del peronismo e incorporarnos al gran ejército civil del 45, a fin de contribuir como simples soldados a la batalla decisiva que garantice el triunfo del presidente de la Nación.

JORGE ABELARDO RAMOS


INTERVENCIÓN EFECTUADA POR JORGE ABELARDO RAMOS EN LA CONVENCIÓN NACIONAL DEL MOVIMIENTO PATRIOTICO DE LIBERACION EL 13 DE OCTUBRE DE 1990.

Cuando se considera la situación del gobierno argentino y de su Presidente, la propia pasión y la angustia que consume a la mayor parte de nuestro pueblo tiende a aislar, de acuerdo a la tradición balcanizadora, a nuestro país del resto de los de América Latina, a que poca gente juzgue bien al Presidente y a que la mayor parte lo juzgue muy negativamente. La llamada política de ajuste (reducción de gastos del Estado, reducción del personal empleado, venta de las empresas del Estado, generalmente delictuosa (con el fracaso que le será consiguiente y que ya está a la vista) ha sido considerada por parte del peronismo y toda la partidocracia, como una especie de conversión mágica del partido gobernante. Sería la antítesis del programa expuesto por Menem el 14 de mayo y que originó, como sabemos, su triunfo categórico. Aunque esto es cierto con relación a la Argentina, habría que ampliar un poco la visión, para tratar de entender que es lo que está ocurriendo en el conjunto de la América Latina, México y el Caribe. Llegaremos entonces a la conclusión de que la política de Menem no es sólo la suya. Se trata de un fenómeno de alcance internacional. Abarca centros vitales del Tercer Mundo. Antes se consideraba que América Latina era una especie de clase media entre los desposeídos de los países semicoloniales. El peonaje indefenso o el proletariado harapiento del Tercer mundo se encontraba en ciertas partes de Oriente y de África. La América Latina alcanzó, a pesar de su formidable dependencia económica, un relativo nivel, cierta calificación económico social, en cuanto a la retribución del trabajo, al ingreso nacional, un poco mayor que la que se supone que hay en ciertas partes del sudeste de Asia. LAS POLÍTICAS DE LOS GOBIERNOS DE AMERICA LATINA SON BASTANTE UNIFORMES Precisamente por esa causa existe un carácter bastante uniforme en las políticas de los gobiernos de América Latina. De modo tal que no es posible decir que ésta es solamente la política de Menem. También es la política de Collor de Melo en Brasil, la política del Presidente Lacalle (blanco) en Uruguay, de Fujimori (independiente) en Perú, del reciente Presidente de Chile Alwin (demócrata cristiano), la política de Cerezo en Centro América. Así mismo es la política de Carlos Andres Perez en Venezuela, la de Borja en Ecuador, la de Salinas de Gortari en México. Es y ha sido la política de Balaguer en Santo Domingo. Esto quiere decir que debemos contemplar la crisis argentina en una escala mayor. Resulta insuficiente reducir el problema a la persona del Presidente o de sus hombres de confianza. El asunto no es así. Hasta hace poco tiempo se tuvo la sensación de que se había operado un evidente retroceso de las fuerzas nacionales, revolucionarias, de América Latina, unida a la idea de que, habiéndose hundido el sistema stalinista en Europa Oriental y en la propia URSS, aparecía ante los ojos del mundo estupefacto, con ayuda de la prensa manejada por el imperialismo, el triunfo del capitalismo de los Estados Unidos. Era una victoria incontestable de la "democracia" frente al "autoritarismo" del mundo socialista. Así lo han interpretado los gobiernos de América Latina, yo diría que sin excepción, salvo el caso de la Cuba de Fidel Castro. ¿Qué es lo que había ocurrido? Se habían agotado, de alguna manera, los ciclos de muchos de esos movimientos nacional-revolucionarios. En muchos casos, dichos movimientos llegaron a ciertos acuerdos con el imperialismo. Habían muerto sus grandes líderes y se había agotado su impulso revolucionario. Aquellos que habían vivido una revolución profunda y categórica, como en el caso del pueblo mejicano en 1910, habían logrado constituir instituciones bastante estables que perduran todavía en el presente. Su fuerza radica en que esa revolución había alterado básicamente las estructuras arcaicas del viejo sistema de terratenientes y capitales extranjeros. Por esa razón México se presenta todavía como uno de los raros países latinoamericanos que tienen el mayor grado de independencia y que conservan de una manera muy clara el dominio del Estado en lo que ellos consideran zonas estratégicas esenciales. Entre ellas el petróleo (PEMEX). El petróleo mexicano, nacionalizado por Cárdenas, no se ha privatizado. Todo el sistema de bocas de expendio en México es de PEMEX. No hay una sola estación de servicio, como se ve aquí, de la Shell o de la Esso. No van a privatizar nada que tenga que ver con la soberanía ni con la afluencia de dinero. PEMEX le da a México el 30% de sus ingresos y no lo van a privatizar. El caso de Venezuela tiene características distintas pero de algún modo se vincula también a los éxitos pasados del movimiento nacional democrático. Acción Democrática, fundada por Rómulo Bentancourt y cuyas proposiciones fundamentales se tomaron del APRA y de la revolución mexicana, tiene nacionalizado el petróleo. Eso les da una relativa mayor estabilidad, menor que México, sin duda, pero mayor que la de otros países. El conjunto de los Estados restantes que no han logrado mantener las conquistas revolucionarias de corte nacionalista, como en el caso del Perú de Velazco Alvarado y la Argentina de Perón, se han encontrado y se encuentran en una situación de enormes dificultades. Es que ha faltado, en lo que se refiere a la Argentina, esa asociación tan estrecha de la clase trabajadora, del pueblo más pobre, de los sectores democráticos del Estado y del Ejército. Dicha alianza permitió, en 1945 - 1955, las grandes conquistas sociales y nacionales del peronismo. El régimen era contradictorio y difícil de clasificar por la sociología convencional. El compañero Carlos Díaz ha recordado, con razón, la caracterización específica que en su tiempo nuestra tendencia formuló para aproximarnos a la comprensión del peronismo. Fue un régimen bonapartista "sui generis", propio de un país semicolonial. EL BONAPARTISMO NO ES BURGUES NI SOCIALISTA El bonapartismo no es ni burgués ni socialista. Se trata de un sistema de equilibrio relativo entre las clases internas. Sería reiterar un error en el que incurrimos hace décadas, afirmar que el gobierno peronista era un régimen burgués. En realidad, no lo era, aunque en esa época, donde izquierdistas y liberales lo juzgaban como "fascista", nuestra enunciación causó un escándalo. En la Argentina, la burguesía es un grupo semiclandestino que a veces se ve obligado a huir del país, como en el caso de Broner, o de Gelbard y pedir asilo en los EEUU. Tal es el destino de la burguesía entre nosotros. Carecemos de un gobierno burgués, del mismo modo que no lo tuvimos en la época de Perón. Por el contrario, Perón atendió los intereses de la burguesía, aunque más bien quiso crear una burguesía. Un ejemplo parecido lo proporciona la Bolivia de Paz Estensoro en su época de los años 40 y 50. Paz Estensoro decía que el MNR necesitaba crear una burguesía nacional inexistente. Ellos eran nacionalistas. Pero habían leído en los textos de Europa que era inconcebible un país sin burguesía nacional. Parecía que la historia no podía prescindir para su desarrollo de esa clase social. Efectivamente trataron de crear una burguesía. En realidad, en esta operación "cesárea", nació un grupo comercial industrial financiero más próximo a la actividad especulativa que a la producción capitalista. Perón no lo anunció tan claramente, pero actuó en esa dirección.. ¿Qué otra cosa significan los prestamos industriales a bajo interés, anulado por la inflación? Todo eso no quiere decir que el suyo fuera un gobierno burgués. Se trataba de un gobierno bonapartista, sostenido por el Ejército. Atendía a un conjunto de intereses de clases nacionales y arbitraba entre ellas. El poder creado en ese período en este momento está en ruinas. Allí coexistía un sector del capital extranjero muy reducido, un sector muy importante en el área del cooperativismo, un sector de capitalismo de Estado. Había también grupos burgueses nacionales, muy pequeños. Desde ya, no estamos obligado a adoptar las palabras y las categorías que se usan en Europa. Esto era algo distinto. El que resolvía "desde arriba" la armonía de todos los antagonismos era Perón. Si Perón hubiera sido un representante directo de la burguesía no hubiera impuesto (antes que los sindicatos lo reclamaran) aumentos de salarios, superiores con frecuencia a las tasas de inflación. LA POSICIÓN EN QUE SE ENCUENTRA AMERICA LATINA ES DUAL, PERO ELLOS SON GERENTES No queremos hacer historia. Queremos, en cambio, ver la posición en que nos encontramos, la posición en que se encuentra América Latina en este momento. La posición en que se encuentra Latinoamérica actualmente es dual. Los gobiernos procuran adoptar actitudes de complacencia hacia los Estados Unidos, sobre todo el presidente de la Argentina que quiere ser el primero en la carrera de concesiones y de negociaciones con Norteamérica. Se trata de demostrar que aquí, en Argentina, hay un gobierno democrático, una total libertad de prensa. ¿No se ha desprendido el gobierno de los medios de comunicación, los canales de televisión? ¿No está dispuesto a privatizar las radios? Dice el gobierno Argentino a los EEUU: "tenemos buena voluntad, vamos a pagar la deuda". Como sugería Kissinger, vamos a entregar Empresas del Estado. Estamos pagando una cuota de 40 millones de dólares mensuales, que no es una pavada, casi 500 millones de dólares anuales, anticipándose a los reclamos del imperialismo. Por esa razón yo comparto la crítica del compañero Diaz al texto del compañero Guerberoff respecto al tema de que el imperialismo impone al gobierno argentino la política. El imperialismo no le impone ninguna política. El presidente es el que dice y hace esas cosas. Somos nosotros mismos, digamos, los que decimos al imperialismo: "Por favor, mírenos un instante, somos amigos y aliados verdaderos". Luego envía dos barcos al Golfo. Los dos barcos al Golfo no son solo la ruptura de la posición clásica de la neutralidad argentina. La neutralidad argentina tuvo causas mucho más honrosas que esta. En este caso se trata de una intervención militar en un país revolucionario del Tercer Mundo. Esto es mucho peor. Ahora bien, el que se enteró por teles de la decisión del gobierno argentino fue Bush. Pero Bush quiere cosas concretas. Son gerentes. Si Bush no hubiera sido director de la CIA y ahora presidente, seguramente habría sido gerente de una planta envasadora de carne de Chicago, o algo así. Ellos quieren dinero. Por eso, Bush lo primero que hizo, fue pasar la alcancía. Los japoneses dijeron "no vamos a mandar a nadie, pero les damos plata". Se creó una caja para aplastar al pueblo iraquí En resumen, esos dos barcos nacieron de aquí. No es una imposición del imperialismo, que acusó recibo y mando un telegrama felicitando al presidente. Naturalmente, aunque es una ayuda simbólica, no hay duda de que contribuye al despliegue estratégico que el imperialismo montó contra Irak. Pero esto esta queriendo decir, para definir un poco el momento actual, que la Argentina en primer lugar y otros países de América Latina en segundo lugar, quieren demostrar, con las políticas de ajuste y las privatizaciones, que están dispuestos a llegar a un acuerdo con los Estados Unidos, modificando la política clásica de sustitución de importaciones y de industrialización, que tuvo lugar durante la guerra y en la posguerra, por la apertura total. Esta podría llegar hasta el libre comercio entre las "Tres Américas". En consecuencia, Salinas de Gortari, el Presidente Menem, Alwin en Chile, Paz Zamora, que es nada menos que presidente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Bolivia, todos ellos también hacen la política del ajuste. Paz Zamora continúa la línea liberal iniciada por Banzer y por Paz Estensoro. ¿Qué es lo que se pretende con semejante política? Estos presidentes pretenden que los EEUU respondan con una contraprestación especifica. ¿Cuál es? Hace pocos días se ha reunido en Caracas el Grupo de Río, al que se van a incorporar dos países más. El grupo de Río va a estar integrado por los 10 u 11 países de más peso económico y demográfico de América Latina. Además de Brasil y la Argentina, lo integran Venezuela, México y Chile. Ahora se incorporan países del Pacto Andino. Este grupo es, de hecho, un bloque de presidentes al margen de la OEA. Los presidentes se han encerrado en una reunión hermética, como acostumbran, sin dar ninguna información al periodismo. Lo que indica que esas reuniones son serias. Se han reunido a debatir graves problemas. Saludan retóricamente al plan del presidente Bush de establecer un sistema de libre comercio en el continente, en condiciones equitativas. Ese es el único y breve comunicado que han dado a conocer. La palabra "equitativa" resulta muy dura ante el imperialismo, si se considera la prudencia con que los presidentes de la pequeño burguesía latinoamericana, hoy en el poder, se manejan. "Equitativos" quiere decir iguales y sino, no. Ese es el asunto. EL IMPERIALISMO NO HA PERDIDO LAS GARRAS Reina en estos gobiernos una gran alarma desde los acontecimientos de Panamá. Hace dos meses estalló la crisis del Golfo, por la decisión de Husseín de ocupar parte de su propio territorio. Así se desencadeno un formidable despliegue militar, el mayor desde que tuvo lugar la agresión británica contra nosotros en las Malvinas. Todo esto quiere decir una sola cosa: es que el imperialismo no ha perdido ni los dientes, ni las uñas, ni las garras. Un simple acto de independencia verdadera parece conmover el sistema mundial. Ese acto de un pequeño país como Irak, que toma posesión de Kuwait, origina una crisis planetaria. Irak y Kuwait suman el 25% de las reservas mundiales probadas de petróleo. Así como había en la civilización griega Ciudades-Estados, en la época contemporánea se inventan Yacimientos-Estados. El imperialismo crea un Estado donde hay un yacimiento. Hace años advertí públicamente que se corría el peligro de que la perfidia inglesa declarase sorpresivamente la independencia política de las islas Faklands, con un Primer Ministro (el barman de Puerto Argentino) y fuese reconocido en el acto por los EEUU y las Naciones Unidas. Ese peligro no ha hecho mas que aumentar. Antes los Estados se creaban por ideales e intereses nacionales. Ahora un yacimiento crea un Estado y no un Estado un yacimiento. Tales son los príncipes del Golfo -delincuentes todos-, una pandilla de asesinos y ladrones de la costa conocidos desde la Segunda Guerra Mundial. Luego recibieron títulos nobiliarios a cambio de convertirse en títeres de las grandes potencias. Eso era Kuwait. Cuando se alcanza el acuerdo Gorbachov - Bush se pone término a la Segunda Guerra Mundial y se inicia el desmoronamiento del poder stalinista, se dice que ha triunfado el capitalismo y la democracia en todas las partes del mundo. El socialismo era una pura utopía policial y el imperialismo ha dejado de existir. Justamente en ese momento Hussein desencadena una crisis de alcances internacionales. Al mismo tiempo, sin alharacas, el Grupo de Río inspira ciertas formas de políticas latinoamericanas coincidentes. Esta tendencia, por mas moderada que sea, es el elemento para facilitar la transformación de América Latina. El panorama se integra con la ruina del stalinismo, el resurgimiento de la idea de la integración latinoamericana, la crisis del Golfo y el comienzo amenazante de una profunda recesión en los Estados Unidos. De este cuadro tumultuoso se desprende que al cuento de la democracia triunfante y la muerte del socialismo se lo lleva el viento. Todo esto nos obliga a que pensemos las cosas de nuevo. No solo sobre el concepto del socialismo o el nacionalismo. ¿Qué ha ocurrido en la URSS?, o ¿Qué puede ocurrir en la Unión Soviética? Nosotros somos luchadores por una nueva sociedad, por un socialismo criollo, bien nuestro, donde este privilegiado el interés del conjunto de la gran mayoría o, como decía Santo Tomas, el bien común. A nosotros nos tiene que interesar lo que está ocurriendo en la Unión Soviética. ¿Cómo no nos iba a interesar!?. Eso merecería, si hay tiempo, que lo debatiéramos también, y si no hay tiempo, merecería que nuestra prensa dedicara varias páginas a Trotsky, que es el verdadero profeta de nuestra época y el que explicó, hace cuarenta años, hacia donde iba la Unión Soviética. Es allí donde hay que estudiar la cuestión en este momento. Nadie dice una palabra y mucho menos los trotskistas cipayos, agentes del imperialismo. EL IMPERIALISMO NO TIENE SENTIDO COMUN, ES UN SISTEMA DE DEPREDACIÓN En relación con lo que nos interesa ahora hay, por un lado, la tentativa de los Presidentes latinoamericanos de decir sí, hacemos el ajuste, porque queremos una contraprestación: queremos que Estados Unidos nos abra una corriente de capitales, que facilite el crecimiento industrial. . En eso consiste el asunto. Se trata de una reformulación de la utopía de Arturo Frondizi. Hace mas de treinta años Frondizi y Frigerio postulaban reiniciar la industrialización de Perón con el apoyo del imperialismo. No querían enfrentarse con los EEUU. Esa era la tesis de Frondizi y de Frigerio, formula que tradujeron como:estabilidad y desarrollo. Estabilidad financiera, peso estable y desarrollo económico. Esa posición de nacionalismo negociador (y capitulador) fue lo mas osado, atrevido y lo mejor que tuvo el radicalismo. Imaginemos que serían los otros radicales. El frondizismo fue una tentativa de la pequeña burguesía radical para cumplir esa meta: industrializar el país con el capital extranjero. La tesis de Fondizi era: "que venga el capital extranjero, que encontrará buenas condiciones, somos razonables". Y al mismo tiempo procuraba defender la industria nacional y mantener el respeto a la CGT. Frondizi legalizó a la CGT que estaba intervenida por los "democráticos" de la Revolución Libertadora. Era, pues, una tentativa nacional, democrática, pequeño burguesa, que debía desenvolverse con la ayuda del imperialismo, si el imperialismo tenía sentido común. Pero el imperialismo no tiene sentido común. Eso no lo entendió Frondizi y no lo entiende el gobierno actual. Ciertamente, no tiene sentido común. Es un sistema de depredación. El imperialismo se encuentra en una fase crítica. No ha hecho otra cosa que sumir al mundo en el siglo XX en las guerras más horrorosas que recuerda la humanidad, en términos cuantitativos. Tan solo la última guerra del sistema capitalista ocasionó 50 millones de muertos, de los cuales 20 fueron de la Unión Soviética. Eso es el imperialismo y eso es el capitalismo. Vale la pena recordar al siglo de la ilustración, el siglo XVIII. Se trataba de otro sistema cultural en el cual comenzaba a despertar el espíritu burgués, aunque bajo la forma de cultura y la crítica al gobierno aristocrático. Un día le presentaron al joven Luis XVI y a su corte a un inventor, cuyo nombre no recuerdo. El inventor presentó a la corte una especie de arma, precursora de la ametralladora que aparecería 100 años más tarde. Ese modelo de fusil podía disparar algo así como 100 balas por minuto y devastar cualquiera de las viejas unidades de infantería de las guerras clásicas. El autor del proyecto llevó los planos e hizo una demostración ante el rey y la corte. Pero su iniciativa fue rechazada por Luis XVI que, horrorizado, le reprocho su crueldad excesiva. Luis XVI que sería guillotinado poco después por los defensores de los Derechos del Hombre, dijo que el inventor era un verdadero enemigo de la humanidad. El episodio ocurría en las vísperas del triunfo político de la burguesía. Las clases dominantes no han mejorado con el tiempo. Lo que está ocurriendo ahora con respecto al imperialismo es que este no ahorra un solo minuto en dar lecciones a los países de América Latina. Al día siguiente en que el gobierno argentino anunció el envío de las naves al Golfo, el Embajador norteamericano declaró que tal gesto de "amistad" no modificaría ninguna de las exigencias planteadas por los acreedores internacionales y las negociaciones económicas, ni con nosotros ni con ningún otro país de América Latina. No voy a describir aquí, ya lo han hecho otros compañeros, que es lo que está haciendo el gobierno. Las medidas súper liberales, la desregulación, la deuda externa. No voy a dedicarme a detallar o a condenar retóricamente el conjunto de medidas gubernamentales sobre las cuales tenemos opinión formada. Los políticos no somos antologistas de quejas, descriptores de hechos que están en la prensa. Nuestra tarea aquí es diseñar la conducta que adoptaremos ante esta situación sorprendente, cuyo resumen es: somos una corriente revolucionaria en un gobierno popular que practica una política contradictoria con su naturaleza social. Solo señalaré que no hay salida por la vía de esta política ni de ninguna de las políticas adoptadas por los gobiernos latinoamericanos, a excepción de la creación del Mercado Común con el Brasil, Uruguay y Paraguay, que debemos apoyar enérgicamente y sin vacilaciones. Es el gran hecho reclamado por la historia. Los que más han avanzado en el peligroso camino de la apertura son los mexicanos. He escuchado en privado quejas de Salinas de Gortari. En una pequeña reunión que tuvimos en Abril, en ocasión de la Asamblea de la ALADI, dijo lo siguiente: "Hemos abierto el mercado mexicano con arancel cero a los EEUU. Pero la corriente comercial contraria, aquello que debería ocurrir, que es la exportación de productos mexicanos pasando a la frontera norteamericana, hacia ese formidable mercado de los Estados Unidos, eso no ocurre" dijo, y cortó bruscamente el tema. En Buenos Aires, en un ambiente mucho mas amplio, en un desayuno de trabajo con sectores diplomáticos, Salinas de Gortari dijo que llega la mercadería mexicana a la frontera y tiene enormes dificultades para pasar. Para ir mas allá de las palabras del Presidente de México diré que se trata en este caso de productos fruti hortícolas y textiles. El capitalismo norteamericano ignora las doctrinas económicas y defiende cada rubro de su producción, así sea producción primaria. El famoso libre comercio tampoco aquí funciona equitativamente. El régimen económico y social del obrero norteamericano y del obrero mexicano o latinoamericano determina que disponiendo nosotros quizás de maquinas no tan avanzadas como las de Estados Unidos pero retribuyendo al trabajador con remuneraciones mucho mas bajas, el costo es menor. La calidad es pareja y puede competir, como lo hace Japón desde el punto de vista de la tecnología avanzada. Nosotros lo hacemos con el sacrificio de la clase obrera latinoamericana. En consecuencia, la idea general, ya arcaica, de que la libertad de comercio de un país avanzado respecto de un país atrasado puede arrasar con ciertas formas de industria, es una verdad a medias. Es cierto en parte, pero no le permite a EEUU la competencia en textiles, por ejemplo, o la de las carnes argentinas, que son mejores y de mas bajo costo. En la Argentina, como en México, la "apertura" comercial actúa en una sola dirección, la que conviene a los intereses extranjeros. EEUU no practica ningún tipo de apertura. Ha ce algún tiempo, como ustedes saben, integré con Cavallo la delegación argentina a la reunión para la discusión de aranceles del GATT, en Puerto Vallarta. Le advertí al Ministro y a los dos técnicos que estaban conmigo que era gastar plata, tiempo y saliva: que no iban a sacar nada. Si los gobernantes latinoamericanos persisten en fingir que sacaran algo beneficioso del GATT, el FMI o el Banco Mundial, este autoengaño solo se explica por su extrema debilidad y el temor que los asedia de enfrentar al imperialismo. Temor, ilusión, ignorancia de la historia (o todo esto combinado) tal es el clima actual de los gobiernos latinoamericanos. La idea de que es posible negociar con el imperialismo desde una posición de debilidad no es nueva. Antes mencioné a Frondizi, pero también Perón, hacia 1953, acarició con cierta esperanza pronto defraudada, esa posibilidad. Con el seudónimo de Descartes, publicó un articulo en el diario "Democracia" en el que afirmaba: "Por fin hay un Presidente en los Estados Unidos". El General Einsenhower había sido elegido y el triunfo del Partido Republicano y de un militar hicieron creer a Perón que el antagonismo entre la Argentina y EEUU, muy áspero con el Presidente Trúman, podría situarse en el marco razonable de un acuerdo de conveniencia mutua, de un acuerdo entre iguales. Pero el imperialismo no es razonable ni cree en la igualdad. LA TENTATIVA DE APERTURA NO CONDUCE A NINGUN LADO Con esto quiero señalar dos cosas. Por un lado, la tentativa de apertura no va a ninguna parte. La apertura hacia los EEUU carece de perspectiva porque EEUU teme a la apertura. Ustedes dirán: deberíamos ser nosotros, los que defendamos el carácter nacional de nuestras industrias y de nuestras tecnologías, los que deberíamos temer una confrontación. EEUU tiene graves objeciones, no contra el Mercado común norteamericano del cual se ha hecho eco la prensa de Buenos Aires: Canadá, México y EEUU. Eso ni hablar. No quiere un Mercado Común real con México, ni tampoco México lo quiere, como dijo su Presidente. Porque esto significaría concesiones políticas. México no quiere el Mercado Común de ninguna manera. Y EEUU no lo desea por razones económicas. Si hubiera un Mercado Común; bienes, servicios y personas de México (los despreciables "espaldas mojadas" mexicanos) entrarían por millones a los EEUU. ¡Cuantos productos de elaboración primaria podrían ingresar y disputar el mercado! Entre los fruti hortícolas, por ejemplo, se habló del melón. No me refiero al honorable diputado del mismo apellido, ni siquiera al diputado Manzano. Me refiero al melón, como fruta. Los interesados y los gestores norteamericanos que defienden el mercado en los EEUU se oponen, se oponen, por ejemplo, al ingreso del melón desde México. Parece que el melón preocupa mucho en los Estados Unidos, es una de las cosas que falta a sus gobernantes. Pero ya ven que, aunque parezca mentira, los más mínimos intereses sectoriales cuentan en EEUU con algún diputado o senador que los defienda, así sea el melón. Quiero decir, entonces, que vamos a vivir el fracaso de esta política. De la misma manera que se está viviendo a gritos el fracaso de las privatizaciones. No es el mismo caso de México, porque en México la revolución de don Emiliano Zapata generó una burguesía nacional relativamente fuerte, que está adquiriendo efectivamente las Empresas del Estado, sin hablar de las organizaciones sindicales que han asumido la propiedad y la administración de parte de ellas. Esta política fue una de las metas de Perón y del General Savio. Está en la ley inicial de Somisa. El pensamiento de Savio era: no tenemos empresarios privados fuertes pero las necesidades de la defensa hacen que precisemos de Fabricaciones Militares y de la producción de acero. Vamos a hacerlo. Poco a poco vamos a ir distribuyendo las acciones, decía Savio, porque no es competencia del Estado, no es competencia nuestra, el estar ocupándonos de que la gente llegue a horario o del "timing" de los mecanismos de la producción y comercialización. Pero cuando quisieron vender acciones aquí, la burguesía nacional, es decir los burgueses nacionales que son mitad delincuentes, mitad coimeros y mitad corruptos, no podían o no querían comprar. Así, cuando se decía que Somisa era una empresa mixta, jurídicamente era cierto, porque efectivamente había accionistas privados que tenían 5 o 6 acciones. Tipos del establishment criollo, civil militar, civiles de confianza o profesionales. Por ejemplo, funcionarios que tenían veinte o treinta años en Somisa y poseían 5 o 6 acciones. Era una ficción, pero no la burguesía. Se trataba de que no teníamos burguesía. La burguesía nacional, en su mayoría, si disponía de un dólar que le daba Perón para producir algo, lo llevaba a Punta del Este, que nació gracias al dinero que les daba Perón para fines productivos. Así se formo Punta del Este, con el robo de los bienes nacionales a través de créditos generosos, otorgados porque Perón intentaba desarrollar la burguesía nacional. Pero, entre nosotros, la así llamada burguesía nacional, es indiferente a la Patria, no piensa en sí misma como clase y adolece de tal cobardía que resulta incapaz de toda gran empresa histórica. En América Latina veremos, en consecuencia, un fracaso creciente de las privatizaciones y de la "apertura", salvo, quizás, en México, por la consolidación de relativa de un empresariado capitalista nacido en la Revolución de 1910 e integrante del sistema de poder dominante. La política de "apertura" y "modernización" es llamada erróneamente "liberal" o "neoliberal". Su verdadero nombre y contenido es "colonial" o "semicolonial". No se trata de una política de Menem o de la Argentina. Todos los gobiernos de América Latina la han adoptado -excepto Cuba- y sus frutos serán semejantes. Se avanza hacía una catástrofe social. Dicha política deberá ser modificada si el pueblo latinoamericano rehúsa suicidarse. En la Argentina cabe esperar un giro tan espectacular como el realizado por Menem cuando asumió el gobierno, en Julio de 1989. Recordemos que ese inesperado nuevo rumbo no sólo se originó en el caos legado por Alfonsín, sino que era el corolario de 35 años de contrarrevolución y de agotamiento de los dirigentes peronistas. Menem se encontró, además, con un inexistente "corpus" de empresarios argentinos capaces de asumir el papel de una clase burguesa. Clara lección: sería una verdadera utopía concebir a la burguesía nacional como una fuerza coherente capaz de impulsar o, al menos, dirigir la movilización de los recursos del país. Acá, ustedes saben, hemos tenido industriales, pero no hemos tenido burguesía industrial. Hemos contado con ciertas formas de industrialización generadas por la lucidez y el patriotismo de Perón -junto con el estímulo de las crisis mundiales- pero no con una burguesía industrial. Burguesía industrial es indisociable, ante todo, de una revolución industrial y cultural. Esta revolución industrial no logró hacerla Perón. Esa fue una de sus omisiones esenciales. No situó en un primer plano la requerida y formidable crítica de la cultura aristocrática para generar una intelectualidad equivalente a la que ocupó la escena en el Siglo de la Ilustración, que preparó las condiciones para la Revolución. El cambio espiritual de Francia ante el viejo régimen fue el marco del progreso económico. Acá no hubo nada, ni remotamente semejante. Al fin y al cabo fue una de las fallas derivadas del echo que Perón fuera un hombre del Ejército. Fue un gran patriota, aunque con grandes limitaciones. Cuando cayó, apareció la ideología de la vieja Argentina, de izquierda a derecha, como si nada hubiera pasado, para no hablar del presente. HAY ALGO QUE PUEDE FAVORECER EL DESTINO COMUN ¿Hay algo de lo que está sucediendo que pueda favorecer el destino común? Si, es la marcha hacia la unidad de América Latina. Es el hecho más importante que ha ocurrido desde el tratado de Tordecillas, hace siglos, cuando el Papa decide distribuir entre el Reino de Portugal y el Imperio español las nuevas tierras. Esa división iría a constituirse en el fundamento de la primogenitura inglesa en el sistema de poder de la América Latina. Mediante una separación y una hostilidad reciproca entre portugueses y españoles, que comienza con el Tratado de Tordecillas y que continúa, ya con Braganza y con la República del Brasil, prevalece la influencia británica. El antagonismo entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil, esa separación entre estas grandes masas continentales, de importante gravitación poblacional, económica y política, fue uno de los elementos, me atrevo a decir que el más decisivo, de la frustración nacional latinoamericana. Eso ha concluido. No vamos a indagar las razones del grandioso acercamiento porque nos llevaría demasiado tiempo. Lo que yo quiero decir es esto: estamos unidos con el Brasil. Este hecho obliga a moverse como las limaduras de hierro atraídas por el imán, a todas las Repúblicas hermanas, algunas que ya están adentro, como el Paraguay o el Uruguay; Chile, que corcovea ahí, tratando de hacer convenios bilaterales con otros países, pero que finalmente va a venir. Y, naturalmente, los países del Pacto Andino. Se trata de una unión sin estados hegemónicos. Esto está queriendo decir que en los acuerdos que ya están en marcha, hablamos de un Mercado Común donde los factores culturales van a tener una importancia decisiva. La tarea de revalorización critica de lo que está ocurriendo se revela indispensable. Estamos hablando que entre los países ligados a los convenios del Cono Sur, se creará un espacio de 220 millones de habitantes, donde van a circular - dentro de 3 o 4 años- gente, ideas, bienes y servicios. ESTAMOS UNIDOS CON EL BRASIL. LA BANDA ORIENTAL SE VUELVE VIABLE La inviabilidad histórica de la Banda Oriental, nacida precisamente como forma de paralizar mediante la política inglesa tanto al Imperio -que quería hacer del Uruguay una Provincia Cisplatina-, como a nosotros -que lo reivindicábamos como la Banda Oriental de las viejas provincias- ha concluido. Uruguay nació como un Gibraltar Sudamericano, para separar al Brasil y a las provincias argentinas de toda posibilidad de construir una grandiosa alianza de pueblos libres. Ahora estamos unidos. La Banda Oriental se vuelve viable. Todas las poblaciones de frontera están ardiendo de impaciencia por entreverarse. Algunos lo hacen en virtud de la pragmática cotidiana, de cómo escapar a la crisis, que puede ser haciendo un negocito enfrente. Es así, pero esa es la historia menuda, que también forma parte de la historia grande. Estamos en marcha hacia el espacio humano de 220 millones de almas del que no va a quedar al margen, desde ya, Bolivia. Bolivia tiene en este proceso, el real espacio de salida al mar. Esto es lo más importante que debemos nosotros meternos en la cabeza. La unidad está andando. Resulta esencial comprender que los pasos regionales o subregionales hacia la unidad latinoamericana revisten una importancia infinitamente mayor que las cabriolas que unos u otros hacen para seducir a un tipo tan insensible a las cabriolas como es Busch. Se están moviendo comisiones en las fronteras. Son comisiones locales, integradas por hombres de las poblaciones locales, que quieren desde ya entretejer intereses, más allá de las políticas de las chancillerías, generalmente alejadas de las fronteras. Aún las propias Chancillerías, con su pesadez, su anquilosada ideología, están en este momento, trabajando hacia el Mercado Común del Cono Sur. México, en una posición geopolítica muy particular, mira con cierto recelo este ámbito de poder gigante que se ha desarrollado entre el Brasil y la Argentina. Desea, mas bien, convenios bilaterales soslayando el Mercado Común. Creo que México se terminara moviendo en la dirección deseada, obligado por las circunstancias. Los hechos, en este caso, avanzan mas rápido que las ideas. Pero las ideas deben tomar su lugar privilegiado de profecía y de promesa histórica. Esa es una de las tareas que estamos realizando con el compañero Jorge Neme en México. Estamos luchando para reconstruir una corriente iberoamericana o hispano criolla que desde México, impregne el Caribe y Centro América de este fecundo retorno al programa revolucionario de los Libertadores. LA TERCERA POSICIÓN HA CADUCADO Pero también está, para terminar con esta parte, el tema de la posición ante los bloques mundiales. Es un hecho conocido que fuimos, al margen del movimiento justicialista en el que muchos dirigentes notorios habían olvidado las grandes banderas de Perón, los que sostuvimos siempre la Tercera Posición. Apoyamos a una Tercera Posición que tendiera a mantenernos independientes de los bloques que querían, cada uno por sus razones, asociarnos a sus proyectos particulares. Sin embargo, una de las cosas que podemos decir en este momento, es que la Tercera Posición ha caducado. Yo diría que, de algún modo, el consentimiento y la asociación de la URSS para actuar contra IRAK, es un retroceso hacia el stalinismo. El abandono por parte de la inteligencia soviética de toda mención a la revolución socialista y de la hipertrofia de los conceptos llamados democráticos y liberales en boga, parecería indicar que el desarme nuclear, ciertamente bienvenido por todos nosotros (seguras victimas de la locura homicida de los sistemas garantizados de destrucción mutua), esta asociado al desarme de toda perspectiva revolucionaria para el Tercer Mundo. Creo haber enviado al MPL desde México algunos artículos de científicos y políticos soviéticos en los que se analiza la nueva orientación sobre el Tercer Mundo y la situación de América Latina. No digo que sea una opinión oficial pero, al parecer, esta bastante generalizada. En términos "científicos" se podría traducir, mas o menos, como "que se las arreglen". Yo diría que acá y en este momento hay dos mundos: esta lo que hemos llamado hasta ahora el Tercer Mundo y el universo de las grandes potencias: capitalistas, socialistas, y seudo socialistas (ahora democráticas). He visto el otro día en un diario mexicano una foto muy sugestiva. Revela que el péndulo de la historia se mueve tanto en un sentido como en el otro. No sabemos lo que va a suceder en la sociedad soviética, pero es útil tener en cuenta que en la foto que yo vi aparecía una manifestación de regulares dimensiones realizada en Moscú, donde se enarbolaban carteles e imágenes con dibujos y fotos de Nicolas II, el Zar de todas las Rusias. En suma, era una manifestación zarista, 73 años después de la Revolución de Octubre. Nosotros estamos dispuestos a discutir el formidable fenómeno social de la URSS. Si lo que allá ocurre puede ser un retorno al capitalismo o una transición al socialismo. Es una discusión deseable y necesaria. Pero hay una cosa concreta: estamos en un mundo y ellos, todos ellos, están en otro. Ya no esta el Tercer Mundo. Hay pueblos y naciones coloniales y semicoloniales, con gobiernos revolucionarios o con gobiernos conservadores o capituladores, que se encuentran en un campo definido de la historia. Y por el otro los países capitalistas, imperialistas, los ex socialismos burocráticos (que hoy aspiran a ser semicolonias del imperialismo europeo) y, en fin, la Unión Soviética, donde se derriban las estatuas de Lenin. Nosotros estamos, a no dudarlo, en el primero de estos bloques. SOMOS POLÍTICOS, NO VÁSTAGOS DE PARMÉNIDES Me referiré ahora a la discusión que tuve oportunidad de conocer desde México a través de numerosos documentos. Comentaré brevemente algunos. Las posiciones se han ido diseñando en nuestro movimiento a raíz de la acción gubernamental que desarrolla el sistema de fuerzas nacido el 14 de mayo. Voy a referirme a la posición que nuestro movimiento como parte del Frejupo, casi diría como inventor del Frejupo, ya que fuimos nosotros los que propusimos en La Rioja su constitución, debe asumir en la situación actual. He leído numerosos documentos sobre este debate. Todos saben que formulé algunas observaciones escritas. También es conocido que parte de dichas observaciones fueron substraídas del ámbito del MPL por provocadores no identificados, infiltrados en nuestras filas, y publicadas en conocidos órganos oficiosos de los servicios de inteligencia. Por otra parte, creo que todas las opiniones que he escuchado son legítimas. Es cierto que, algunas, como las de Napoleón Verdadero, son provocadoras. Pero se trata solo de un ex afiliado, aunque protegido por afiliados. Hay otros compañeros que manifiestan esas posiciones, aunque no de una manera tan agresiva. Me parecen muy atendibles las invocaciones de orden histórico, aunque en algunos casos se manifiestan como extrapolaciones impropias. El compañero Cangiano cita una frase o concepto mío, publicado creo que en Marzo de 1946. Trata de contraponerlo con opiniones que yo tuve luego. Eso es inevitable. La característica de los políticos es que se contradicen, o que se rectifican. De otro modo serían doctrinarios inmóviles, vástagos de Parménides. Pero yo tengo la impresión de que precisamente en este debate estamos, con diversos matices, en presencia de dos criterios: uno de doctrinarios y otro de políticos. A su vez, entre los que llamaría doctrinarios, se distinguen dos puntos de vista. Uno, categóricamente opuesto al gobierno, propone que nos vayamos de los cargos que ocupamos y abramos fuego sobre el oficialismo. Estimo que tiene un error inicial. Nosotros fuimos actores y colaboradores del triunfo. Nadie nos ha dado nada. Antes de las elecciones, el compañero Guerberoff preparó una lista de cargos para ocupar por miembros del MPL, que se presentó al candidato presidencial. Fue y es una alianza política entre partidos y clases sociales. El compañero Cangiano en sus documentos y en su exposición de ayer, olvidando esto, sostiene una posición de ruptura total. Hay una variante, ligeramente más moderada, expuesta por el compañero Blas Alberti, y, la que comprendía a las dos anteriores que es la del Secretario General. A diferencia de estas posiciones, existe otra tesis, que es la que yo sostengo, que está expresada por los compañeros Fontdevila, Santander y Ana María Gómez. Ellos opinan que que este proceso tiene las características políticas que todos suscribimos: es una catástrofe y va, probable aunque no seguramente, hacia otra catástrofe. Pero señalan que nosotros debemos emplear las distintas posiciones que tenemos dentro del Estado para desarrollar, afirmar y consolidar nuestro movimiento a fin de que, cuando llegue el diluvio universal, seamos más fuertes que hoy. Esto va, sin decirlo, en caso de no producirse un viraje en la política del Presidente, hecho que no hay que excluir. Pero quiero señalar que tal juicio, aun acertado, no sería suficiente justificativo para permanecer en el gobierno del que formamos parte. Al respecto, recordemos que cuando tenía algo así como 15 o 16 años, Marx le escribió una carta a su padre desde el lugar donde se encontraba estudiando. Y, como buen niño prodigio que era, encontro la manera de tirar sobre la mesa una idea sugerente. Le dijo al padre algo así como que " se había propuesto resistir al embrujo, al encanto, del dominio de las ideas abstractas". Ahora somos nosotros los que tenemos que resistir a ese encanto de las ideas abstractas. Vivimos en un mundo, infortunadamente, muy concreto. En tal sentido me llaman la atención en distintos escritos que subrayé, algunas observaciones de varios compañeros, que rondan el universo de las abstracciones. A NOSOTROS NOS TOCA UN POQUITO DEL MERITO DE LA FUNDACIÓN DE LA UOM En una carta que me envió el compañero Blas Albertí, texto que después se difundió bajo la forma de un documento interno, caracterizaba a la UOM como una expresión "fosilizada y arqueológica" y agregaba que el peronismo "era un movimiento muerto". Esta expresión de Alberti es un ataque, no tanto a Lorenzo Miguel, sino a la misma UOM. Yo participé de un grupo muy juvenil, en el año 44, que fundó la UOM. Esto no lo sabe Cangiano, ya que no se encuentra escrito, aunque no todo lo que es cierto está escrito y no todo lo que está escrito es cierto. Una idea interesante de Hillaire Belloc es que hay que confiar mas en la historia oral que en la historia escrita, ya que la historia escrita hace siglos puede haber sido elaborada por un turiferario, letrado de un Príncipe o un conspirador, por algún mentiroso de oficio. Si dentro de 100 o 200 años, alguien encuentra documentos que demuestran que la política exterior de Alfonsín ha sido digna, nadie podrá saber que tales documentos habrán sido escritos por Caputo. Entonces, decía Belloc: "es posible que la tradición oral sea más imperfecta y ambigua, pero es muy difícil de falsificar, ya que es obra colectiva. El documento escrito esta hecho por alguien Por eso es mucho mas probable que a través de la tradición oral se conserve mejor algo de lo que ocurrió en el pasado". Yo formé parte de un grupo pequeño, en nuestra primera juventud, que también integraba Carlos Díaz. Algunos compañeros de ese grupo, bajo la iniciativa de Angel y de Adolfo Pérelman, el primero obrero metalúrgico, y de la decisión de Aurelio Narvaja, fundaron la UOM. Entre otros muchos de allí salió Carpio. De modo que a nosotros nos toca, lo mismo que otros compañeros, un poquito del mérito de la fundación de la UOM. Recordemos que en el año 44 ya había otro sindicato, que dirigía Muzio Girardi, denominado Asociación de Obreros de la Industria Metalúrgicos y Siderúrgicos. Los metalúrgicos constituyen el meollo, el núcleo dinámico del proletariado industrial, que es a su vez el reducido núcleo de la clase trabajadora argentina. Si algo ocurre en el campo del movimiento obrero, debe nacer de la posición que ocupa la industria metalúrgica en la estructura económica y social de la Nación. LOS OBREROS VOTARON Y DIERON SU CUOTA SOCIAL AL SINDICATO Tal es la realidad. Recordemos también que Lorenzo Miguel, era tesorero en la época de Vandor. Luego del asesinato de este en manos de los Montoneros, asumió la Secretaría General, pero no fue impuesto por nadie, tan solo por los obreros. Cuando la dictadura cívico militar reciente determinó que no hubiera retención obligatoria de las cuotas que la ley establecía, lo que les da posibilidades económicas a los trabajadores sindicalizados para hacer funcionar su organización, los militares y sus asesores creían, como eran sordos y ciegos a la vida, que de esa manera los obreros se sacarían de encima, por fin, a los detestados burócratas. El General Videla tenía en esto el mismo punto de vista que el Partido Comunista, los trotskistas y el izquierdismo pequeño burgués. Vale decir, que los obreros son, de alguna manera, sometidos y llevados de allá para aquí por los burócratas corrompidos. Esa era la opinión de Videla y, también, la del PC. En cambio, los obreros percibieron que debían votar una posición inequívoca y dar la cuota espontáneamente. Se dieron cuenta que estaba en peligro una institución que los había defendido siempre y que sus dirigentes eran esos y que no había otros. Los "otros" que encontraban provenían de grupos trotskistas o stalinistas, reducidos grupos pequeño burgueses, siempre dispuestos a decir disparates. Lorenzo Miguel no era igual que "los otros". No vayan a creer que Lorenzo Miguel es algo muy distinto de lo que era nuestro compañero Carpio, que tenía un gran olfato de clase, un sentido especial para defender los intereses gremiales. Es un caso similar al de las compañeras del SACRA, que son compañeras gremialistas. ¿Están planteando cosas raras?. No, ellas están luchando por personería gremial, el salario. No hay nada mas concreto que el salario y la jubilación. Eso era Carpio. Así son los obreros. Por eso el mundo de la izquierda tradicional, de los partidos, los grupos intelectuales, tomaba como ejemplo del burocratismo a la UOM, a Lorenzo. El compañero Blas, al calificar de "arqueológica" y "fosilizada" a la UOM, se refiere a una institución del país que nace en el año 44 y que representa aun sector militante (hoy a la defensiva) de la clase obrera argentina. Lorenzo, dentro de unos pocos días, va a viajar con el Presidente, en el avión presidencial, a verlo al Papa. De allí seguirá a Polonia y a la Unión Soviética. El jefe del sector industrial de la clase obrera acompaña al Presidente y desalienta cualquier tentativa de ruptura general del sector que se encuentra más a la "izquierda", digamos así con perdón de la palabra, de Lorenzo, que es Ubaldini. Lorenzo desalienta cualquier tentativa de ruptura general. Los dirigentes sindicales, como toda la sociedad argentina (sobre todo los que votaron a Menem) están esperando que algo ocurra. Y algo va a ocurrir en algún momento. Pero por ahora no sacan los pies del plato. EL ASUNTO ES OCUPARSE DE SHUBEROFF Y NO DE LA UOM Quería señalar que, así como el compañero Blas, destacado intelectual del partido, afirma tales cosas respaldado por su autoridad académica, uno podría decir, perfecto, Blas podría habernos dado a nosotros, en estos años, un manifiesto sobre Schuberoff, que es el rector de la Universidad y el jefe directo de Blas. En otras palabras, el tipo de célebre incompetencia que maneja la Universidad de Buenos Aires en nombre del alfonsinismo. Blas no se ha ocupado Schuberoff. Se ocupa de la UOM. Sin embargo Schuberoff es mucho más importante para los intelectuales, desde el punto de vista de la lucha intelectual y crítica en la Universidad, que lo que es la UOM. Sería absurdo que Lorenzo Miguel lo mandara a Curto a la Facultad de Filosofía y Letras a repartir volantes para decir como diablos debe determinarse la orientación filosófica de la Universidad. Ahora bien, nosotros, desde el ángulo de la Facultad de Filosofía y Letras ¿Le estamos aconsejando a la UOM cuál es su deber, cuál es el modo de cumplir sus fines y cómo obrar frente a Menem? No, esto no es así. Por otra parte, resulta tentador hacer un análisis comparativo entre la institución UOM y otra, que podría ser, por ejemplo, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA a la que pertenece Blas (a justo título, diría yo). Cuál de las dos es más fosilizada, más arqueológica y más putrefacta? La respuesta no sería difícil. Yo diría que es la Facultad de Filosofía y Letras. Blas aparte. NO SEREMOS INSTRUMENTO DE NINGUN GRUPO PERONISTA CONTRA MENEM Como es obvio, esto tiene un significado político. Sobre todo si se asocia al concepto que ha desarrollado el compañero Blas en fijar como centro de sus ataques periodísticos al Presidente Menem, no sólo en la prensa partidaria, donde tendría, desde ya, pleno derecho. Desde siempre cada compañero ha tenido la posibilidad de expresarse en ella como quiso, por cierto que dentro de las líneas generales de una estrategia que debe ser adoptada por la mayoría. Pero en este caso se trata que el compañero Blas está atacando duramente a Menem y a Monseñor Quarracino en la revista "Linea". Al mismo tiempo que nosotros le hacemos un reportaje a Quarracino en "La Patria Grande", por su parte Blas lo ataca en la revista "Linea". Debemos explicar que dicha revista cumple actualmente un papel muy especial. Se trata de un órgano periodístico personal de Rubén Contesti, ex diputado peronista, rosarino, radicado hace años en Buenos Aires, con el que hemos tenido buenas relaciones. Contesti sostuvo una posición política esencialmente correcta durante un tiempo. Dado el carácter sumamente móvil de las ondas submarinas, geológicas y tectónicas del peronismo, en este momento Contesti es el jefe de asesores del Vicepresidente de la Nación, Dr. Eduardo Duhalde. Y como es el jefe de asesores del Dr. Duhalde, Contesti ha borrado su nombre y el de sus colaboradores habituales de la lista de redactores de la revista "Linea", como puede verificarlo cualquiera de ustedes. Simplemente, ha desaparecido de la lista. Por el contrario, ha puesto al frente de la revista peronista, a un socialista amarillo, ligeramente pútrido, que se llama Emilio Corbiere. Este hombre es, al mismo tiempo, quien escribe y difunde artículos infamantes contra el MPL en "El Informador Público", con el seudónimo de Mosco, gracias a la colaboración clandestina y desleal de algún afiliado infidente, o de algún provocador profesional. No sé si ustedes me siguen en esta de Sherlock Holmes. Ahora bien, Duhalde, y con él Contesti, especulan, según versiones, especulan sobre un plan conspirativo para obtener la destitución del Presidente Menem mediante el juicio político, en combinación con los radicales y con los diputados peronistas disidentes. Esto ya lo anticipó hace algún tiempo Alfonsín, explicando que una cosa así debería realizarse, en una noche, en horas. Mediante los buenos oficios de Contesti, Duhalde toma la revista "Linea", que le ofrece su jefe de asesores, y descarga en el editorial del último número (donde escribe el compañero Blas) un largo proyecto de lucha contra Menem. Llama, inclusive, a usar siglas no justicialistas para combatir todos los candidatos menemistas, en nombre de una literatura política nacionalista y antiliberal. La misma revista, cuyo mascaron de proa es el amarillo Corbiere, elogia a Duhalde y combate a Menem. Duhalde va a estar en algún momento respaldado, sin duda, por el embajador Todman, por los diputados peronistas disidentes y, naturalmente, por Alfonsín. Estos hilos, no demasiados sutiles, los mueve Contesti. Lo que yo quiero señalar con esta historia, es lo siguiente: los compañeros del partido tienen todo el derecho a ejercitar sus opiniones en la prensa partidaria, pero no pueden ser utilizados por el Vicepresidente de la Nación para atacar al Presidente. El Vicepresidente de la Nación y su jefe de asesores, usan a socialistas pútridos o semi pútridos como Emilio Corbiere, o a dirigentes destacados y respetables como Blas Alberti, para atacar al Presidente, al cual él personalmente no ataca. Todo lo contrario, cuando habla, Duhalde se refiere al ajuste o a la drogadicción. Usan a otras fuerzas, a compañeros nuestros, por ejemplo, para fines políticos que ellos no se atreven a abordar por su cuenta. Algo parecido ha ocurrido, de algún modo, con el órgano que dirige Luis Rodríguez, que supo ser muy hostil a Menem, creo que hasta hace algunos números. Ahora parece que ha cambiado la orientación de la brisa. Los dirigentes sindicales, que, como es lógico, están echando espuma por la boca (nosotros también), no se atreven a decir las cosas que escribe Luisito Rodríguez en su periódico, pero lo usan para él diga lo que ellos no se animan a plantear de frente. Después de decir eso, por boca ajena (del MPL), se suben al avión del Presidente y se van a Roma a verlo al Papa. Luego seguirán a Varsovia para encontrarse con Walesa. También el compañero Balmaceda escribe cosas con la simpatía de Zanola, Secretario General de los Bancarios, del que Balmaceda es colaborador. Pero Zanola no firma los artículos de Balmaceda. Los firma Balmaceda. En otras palabras, los que "van al frente" son Balmaceda, Luisito, Blas, es decir, el MPL. Tenemos todo el derecho de decirle a ciertos peronistas: "Si quieren enfrentarse con Menem, háganlo por su cuenta, saquen ustedes la cara". Hagamos si una política independiente del gobierno, equivocados o no, pero seamos nosotros mismos los que decidamos. No somos instrumento de nadie. Estimo que queda claro que hay compañeros que están siendo usados por fuerzas del peronismo que prefieren no enfrentarse abiertamente con Menem. Y usan nuestra pluma, nuestras figuras y nuestro periódico para combatir a Menem. Estos dirigentes peronistas, no quieren sacar los pies del plato o no se atreven a hacerlo. Son políticos concretos. Pero no creo que debamos ser objetos de esa manipulación. UN NUEVO CONCEPTO EN LA DISCUSIÓN PARTIDARIA: EL "CLIENTELISMO" Quiero también referirme al concepto de "clientelismo", empleado insólitamente por el compañero Cangiano, que se vincula al empleado por Blas sobre la UOM. Es la primera vez que escucho este concepto en una discusión partidaria. Ustedes saben que "clientelismo" proviene de clientela y esta vinculado, en la historia de las ideas, a la clientela romana. Marx tiene una célebre frase que contiene dos errores. Se sobreentiende que un hombre capaz de haber pensado como Marx y de haber enseñado a pensar la historia como él, puede permitirse dos errores y más aún. Ojala cualquiera de nosotros pudiera cometer solamente dos errores. Los destaco aquí porque precisamente se vinculan al concepto del compañero Cangiano. La frase de Marx dice, más o menos, así: "En la antigua Roma el proletariado vivía a costa de la sociedad y en el capitalismo moderno, la sociedad vive a costa del proletariado..." Lo primero es falso. Lo segundo también lo es. Proletariado se llamaba en Roma, no a esa clase social en el sentido industrial, tal como nosotros hoy la conocemos, amenazada de extinción por el avance irresistible de la robotización (aunque ese es otro tema). Ellos denominaban proletariado a los sectores más pobres, que solían tener numerosa prole. Eran las familias romanas desposeídas, marginales e inestructuradas que, en un numero importante, dependían de los favores y de los subsidios que les dispensaban los Senadores patricios, titulares de los latifundiae romanos. Pero no se trataba de obreros industriales. Eran "clientes" e iban, como las "claques" teatrales de otros tiempos, a aplaudir y apoyar a sus protectores. Después recibían trigo, leche y espectáculos. Era una plebe subsidiada y la base política del Senador patricio. Tal el proletariado romano y por eso se le llamó "clientela". Eran clientes del dador. Pero lo que importa ahora es el sentido en el que el compañero Cangiano usa la palabra "cliente" o "clientelismo". Cangiano la emplea para criticar a los compañeros que han ocupado u ocupan puestos en el gobierno municipal, provincial o nacional y se han preocupado, entiendo que como corresponde, como es su deber, en procurarle trabajo o cargos públicos a otros compañeros o compañeras del movimiento. Esto lo sabemos. No es ninguna novedad. No vamos a acusar de "clientelismo", por ejemplo a Després, que fue Director de catastro en San Luis o a compañero Zoppi, que fue Director de la Obra Social de la misma provincia. Tales cargos no cayeron del cielo, ni nacieron de la simpatía del Gobernador Rodríguez Saa por la Revolución Nacional. Procedieron del esfuerzo del MPL y de una alianza política con Rodríguez Saa, del que podría decirse cualquier cosa, menos que se parece a un Lenin puntano o a San Francisco de Asís. ¡Si habrá repartido jabones gratis, el compañero Zoppi! ¿Verdad?. ¡Y toallas!. Daba y daba, sin cesar. Yo pienso que si en lugar de esto, hubiera sido Director de la Obra Social y no hubiera dado a la gente que lo necesitaba un empleo, o jabón, o muestras gratis, lociones para el pelo, todo ese genero de gauchadas que se pueden hacer desde una Obra Social, nosotros en el partido hubiéramos dicho: ¿Usted está trabajando nada más que para gozar de su cargo de Director? O, sino, a Després: ¿Solo para ser Director de Catastro?. No, usted está ahí para servir al pueblo, a los afiliados. Esto ya lo teníamos conocido de antes. Después llegó en Misiones, por convenios políticos celebrados gracias a nuestra capacidad militante, un importante cargo que es el de Secretario de Estado en el área de Planificación, que ocupó el compañero Chin Cabral. Este, por supuesto, ha distribuido y dado cargos (entre 60 y 70 empleos) que no solo permiten que la gente reciba un sueldo para malvivir en estas circunstancias, sino que permiten a estos compañeros usar las posiciones para la lucha. Es el poder, parte del poder. Es poquito, si, pero es algo. Entre poquito y nada es preferible un poquito. Pero, aparte, hay algo que implica una categoría socio-moral en la expresión "clientelismo" empleada por Cangiano y por algún otro compañero. Es un matiz despectivo. El compañero nuestro que recibe un empleo o un modesto cargo, es el cliente del compañero al que, en esta ocasión, le tocó ser dador. EL TERMINO "CLIENTELISMO" SE ORIGINA EN LOS ESTABLOS DE LA SOCIOLOGÍA El dador, en esta forma de razonar, le da algo a alguien, ese es su cliente, o sea que le está subordinado. Se ha escuchado, en esta reunión, que el que le sirve café a otro compañero en una oficina pública, también lo vota a él. Eso no es así, más bien es una injuria sociológica. Este concepto de "clientelismo" tiene sus orígenes en los establos de la sociología. Cuando en 1958 Risieri Frondizi (hermano del que fuera Presidente) encabeza la Rectoría de la Universidad de Buenos Aires, arriba Gino Germani. Este era un positivista italiano que funda lo que se denominó la "Carrera de Sociología", donde consagra ciertos criterios con origen en el neopositivismo norteamericano, para aplicarlos a las condiciones de la sociedad argentina. Germani importa y también difunde, el concepto de que el peronismo es una especie de "fascismo de izquierda". Esa es su contribución, ya patentada en los EEUU. Además es de ese origen sociológico, por así decirlo, la palabra "clientelismo", que se adopta y adapta a los gobiernos populares que los sociólogos cipayos llaman "populistas". La palabra "populista " es despectiva, la palabra "popular" claramente expresiva. Si nos remontamos a la historia, Irigoyen fue una especie de padre del "clientelismo", menospreciado por el fundador del Partido Socialista, Juan B. Justo, que descalificaba esta practica como "política criolla". En una sociedad no muy industrializada todavía, Irigoyen sostenía a miles, centenas de miles, de hombres muy modestos de las clases humildes y de las clases medias en formación con lo que, en aquella época de mi infancia, escuche que se llamaba "el nombramiento". El "nombramiento" era el rollo que entregaba Irigoyen al empleado designado. Llegó a haber casos en que había partidas previstas en ningún lugar del presupuesto. Irigoyen, contra lo que se dice de él, era partidario de actuar en forma inmediata. En estos casos, si tenía en su despacho a un correligionario desvalido o una mujer viuda o abandonada, el no quería que salieran de allí sin el "rollo". Cuentan que un día se encontró sin partidas y resolvió el problema designando a un correligionario viudo, muy pobre y cargado de hijos, como ama de leche en la policía de la Capital Federal. Después, al cabo de un tiempo, se cambió el "item", pero ya había sobrevivido con su sueldo por haber hipotéticamente amamantado con su pecho a los hijos de los vigilantes.

SOMOS POLÍTICOS Y NO DOCTRINARIOS VACUOS Eso era "clientelismo" acá. "Clientelismo" era el gobernar del Presidente popular en un país semicolonial. El "clientelismo" lo hizo en gran escala y sistemáticamente, desde ya, Perón. La gente lo amó a Perón no solo porque pronunciaba lindos discursos. Lo amó porque, además, le daba algo esencial para vivir. Los conservadores tenían otro punto de vista. No daban nada y la gente los odiaba. Ahora, como entes, la gente ama al que le da algo, ya sean ideales, un empleo, una esperanza. Al respecto creo que la relación odio-amores muy clara, tanto en la sociedad como en orden personal. Si uno le da una bofetada a alguien, ese alguien no puede recibirlo como mensaje de amor. Ahora bien, si uno le da un beso, una mirada cálida, este hombre o esta mujer, se sienten reconocidos se establece un diálogo personal o interpersonal, que puede llegar inclusive mucho mas allá del gesto de amor inicial. Si lo llevamos al orden de la política, no hay duda de que el vocablo "clientelismo", tiene el matiz despectivo de los sociólogos de los grandes países centrales, que solo ven a la América Latina como un sistema primario, de toma y daca, de caudillismo, coima y compadrazgo. Sin embargo, lo que ellos denominan "clientelismo", se da en Vargas, en Velazco Alvarado, en Irigoyen, en Perón, en todos los grandes caudillos. En una sociedad todavía inarticulada, no estructurada, que carece de grandes industrias, el empleo público resulta una ayuda imprescindible, lo que se vio claramente en el gobierno de Irigoyen. En una época de industrialización, donde sobraba trabajo, Perón protegió al obrero con la legislación por despidos y a los no estructurados con la Fundación Eva Perón, que daba muebles, colchones, empleos, y asistencia social directa en casos de emergencia. ¡Clientelismo puro!. En conclusión, el "clientelismo" quiere decir, según el sentido que le imprime el compañero Cangiano, así como la "fosilización" que le atribuye Blas a la UOM, que estos compañeros se oponen globalmente al sistema de poder, al Frejupo y al peronismo. Sin duda, se ven allí cosas que son repugnantes, intolerables. Pero si alguien propone salir del sistema de poder del Frejupo diciendo que ahí esta el peronismo tal cual es, junto con nosotros, el MID, el partido Conservador Popular y no sé quién más, por lo que debemos romper con el Frejupo o preparar la ruptura, esta demostrando que es un doctrinario. Pues eso es lo que hay. Eso es lo que la historia quiso, es lo que la historia ha podido dar. No diría que es una orquídea, más bien se asemeja a un cardo. Pero aunque sea un cardo, es lo único que tenemos. Si se sale de este sistema infernal de fuerzas contradictorias solo le queda pensar que enfrente está el otro: el mitin del indulto, organizado por la Juventud Radical de la Capital Federal, por los ocho diputados peronistas disidentes (que son los "buenos"), por los cafieristas, por el PC, por el MAS, etc. Ese es el otro lado. Acá no hay capacidad de elección. No es que se salga del caos para entrar en el cosmos. De algún modo, esto, así cuasimódico como es, es un cosmos. Lo otro sí que es el caos!. Desearía ahora terminar con el tema del "clientelismo". No diría que en el caso de "clientelismo" que mencionaré, el honor sea para Blas Alberti que recibe el cargo, sino para el gobierno que lo ha designado Investigador Principal en la Carrera Científica del CONICET. Se trata de uno de los escasos cargos de gran importancia científica en la Argentina. Esta designación se origina en Matera -a quién le hablé del asunto- y en Menem. ¿Eso está mal? ¿Tendremos que pedirle a Blas que renuncie? Es que hay algo de moralismo pequeño-burgués izquierdista en todo esto. El compañero Guerberoff dijo ayer que hay en este momento dos tendencias en el partido: los complacientes y los historicos. Yo no soy histórico ¿Habrá otros?. Cangiano, quizás, o Guerberoff, que no son complacientes. Por mi parte digo simplemente que no somos ni una cosa ni la otra. Somos políticos y no doctrinarios vacuos. Yo me pregunto ahora si este es un movimiento político o si, por el contrario, estamos destinados a constituirnos, como hace cuarenta años, en un grupo de teóricos. No teníamos, en ese momento, otro camino. Éramos muy jóvenes y le dábamos a la teoría que daba miedo. Hacíamos revistas tan complejas que había que hacer un curso para leerlas. Grupo básicamente doctrinario, estábamos obligados por la historia a estar perdidos: tres en Santa Fe, Carlos Díaz en el Chaco, otro dos por acá. Era lo que la historia nos podía ofrecer, no podíamos hacer otra cosa. Si queremos nuevamente hacer eso, hoy podemos repetirlo. Ahora bien, si este es un movimiento político, la cosa es diferente. En este momento estoy trabajando para que el SACRA tenga personería gremial. He hablado del tema el otro día con el Presidente en Olivos. Le he pedido esto específicamente. Vamos a ver si se logra. Si se obtiene la personería gremial para el SACRA, que significaría ser reconocido como parte constituyente del movimiento obrero, votar en los Congresos, tener acceso al Fondo de Obras Sociales, etc ¿a cual Central se van a afiliar? ¿A la de Ubaldini o a la de Andreoni? Ustedes imaginarán que con respecto a Andreoni tenemos un punto de vista especial. Tenemos también otro, quizás mejor, con respecto a Ubaldini, no estoy seguro. Pero el SACRA ¿qué es?, ¿un sindicato o un grupo político feminista? ¿A que Central se tiene que afiliar?. Se tiene que afiliar a la CGT a la cual el Presidente que la da la personería gremial quiera. Son las contraprestaciones del poder. Ahí harán lo que les parezca. Son un sindicato y los sindicatos deben luchar por sí mismos. En primer lugar, mira por sí mismo. Que sus principales autoridades sean también destacadísimas dirigentes del MPL, que tengan posiciones políticas me parece perfecto. Pero no es por esas posiciones políticas que las distinguen en la vida nacional que los centenares de miles de mujeres de todo el país las han elegido para dirigir su Sindicato. Las han elegido porque quieren estar en un Sindicato que les ofrezca ventajas, igual que el de Lorenzo Miguel, que el de un textil o el de un cervecero. Debemos despojarnos de todas las estupideces moralistas, pequeño burguesas, chantapufis que han poblado parte del debate. Este es un partido de mujeres y de hombres que quieren luchar. Quieren todo el poder. Eso no se sabe cuando y como se logrará. Pero debemos emplear lo que tengamos de poder, aquí, allí o más allá, para ayudar a fortalecer nuestro movimiento. Afirmamos nuestras posiciones y nuestra mas plena independencia crítica frente al gobierno, como lo demuestra el periódico que todos conocen y con respecto al cual difícilmente se puede decir que sea complaciente, porque si este periódico es complaciente yo me pregunto si el compañero Secretario General Guerberoff, lo ha leído. Creó que esta posición es bastante clara. Voy a omitir otras cosas un poquito desagradables nacidas de nuestras propias virtudes y defectos en el debate, aunque quiero añadir un punto final. Aquí ya termino. Puede haber en una sociedad tan compleja como la sociedad argentina un golpe militar nacional, o mejor digamos, un golpe militar. Eso es un meteorito que vaga en el espacio. Puede precipitarse a tierra o no. Si no hay golpe, como decían en otra época los muchachos del PCR, hay elecciones. O sea, que en el 91 se presentaran elecciones. Me ha contado Chin que en Misiones, el gobernador Humada quiere hacer un convenio por el que tendría un solo aliado. Ese aliado sería el MPL, por lo cual en el reparto de las achuras, como dicen en el Uruguay, se le darían 2 Subsecretarías de Estado, una Diputación provincial, dos Concejalías y el apoyo total del gobierno a nuestros propios candidatos en El Soberbio. Yo me pregunto, ¿tenemos que mandarle un telegrama a Humada preguntándole por quién nos ha tomado, como decían las mujeres en una época de sepultadas virtudes?. No, yo creo que no. Somos políticos y vamos a ser, donde estemos, lo que hemos sido siempre. No vamos a cambiar ahora. El que suponga lo contrario, diría yo que no ha conocido, a pesar de estar entre nosotros, lo que somos. Finalmente, estas dos posiciones -la política y la doctrinaria- deben plantearse ahora o después bajo la forma de la renovación de autoridades en el partido. Soy partidario de que la elección de autoridades se manifieste en dos lista, cada una de las cuales refleje, en sus cuarenta miembros lo que se ha discutido aquí. Que el partido decida que rumbo va a tomar. Yo creo que esa es la mejor forma, la mas económica en tiempo y la más clara en posiciones delimitadas que yo puedo sugerir en este momento.  

Gracias JORGE ABELARDO RAMOS

 

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