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Kirchner, la Iglesia y el
Peronismo
Con su ataque a la Iglesia ,
Kirchner cuelve a probar que es un falso católico y un falso peronista por
Carlos Saúl Menem
El ataque del presidente Kirchner contra los católicos acentúa las
divisiones en nuestra comunidad y el aislamiento de nuestro país del mundo,
actitud que lastima, perjudica y agravia a todos los argentinos,
cualesquiera sean sus creencias religiosas.
Digo que el presidente Kirchner ataca a los católicos dado que fue él quien
ordenó que se reclamara a la Santa Sede la remoción del obispo castrense
Antonio Baseotto, según se dice, debido a la cita de una frase evangélica de
Jesucristo contenida en la carta en la que el prelado respondió
declaraciones proclives al aborto del ministro de Salud Pública y que el
propio ministro hizo pública.
Por lo demás, el odio contra la Iglesia de la actual cúpula gobernante quedó
revelada en declaraciones de Hebe de Bonafini, quien a la manera del "Otro
Yo del Doctor Merengue" (aquel personaje de Divito que decía con brutal
sinceridad lo que su otra personalidad encubría con frases melifluas) dijo
desear que Juan Pablo II se queme vivo en el Infierno, reiterando así su
condición de apologista de la muerte y su merecimiento a ser llamada
profetisa del odio, por usar una expresión que acuñara Arturo Jauretche..
Hasta que se diga en forma pública lo contrario, es lógico suponer que tan
perversos deseos respecto del Santo Padre son compartidos por el actual
presidente, dado que él mismo, hablando ante la Asamblea de las Naciones
Unidas, se declaró hijo putativo de esa señora y pretendió atribuirnos tal
indeseable filiación al resto de los argentinos.
Yo, que sufrí en carne propia la brutal represión de la dictadura que se
impuso el 24 de marzo de 1976, adopté la cristiana actitud del perdón hacia
quienes me ofendieron por entender que era ese el camino para reconstruir la
imprescindible unión de los argentinos.
No es esa la actitud del actual Presidente, pese a que, como escribió un
periodista en su columna de hoy, entre 1976 y 1983 él estuvo "dedicado a
lucrativos trabajos profesionales o empresarios", lo que hace aún más
injustificable su tendencia a reinstalar entre los argentinos un clima de
odio y revanchismo.
Es llamativo que este conflicto se produzca faltando pocos días para el 25
de marzo, cuando la Argentina celebra el Día del Niño por Nacer según lo que
establecí a través del Decreto Nº 1406 que el 7 de Diciembre de 1998 firmé
junto con el siempre recordado Guido Di Tella.
Una celebración que concuerda con las normas de la Constitución y las leyes
argentinas, que resguardan el sagrado derecho a la vida desde la concepción
hasta la muerte natural ya que, como dijimos en los fundamentos de ese
Decreto, "la vida, el mayor de los dones, tiene un valor inviolable y una
dignidad irrepetible" y "el derecho a la vida no es una cuestión de
ideología, ni de religión, sino una emanación de la naturaleza humana".
La defensa del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural
para mí fue siempre y sigue siendo un principio irrenunciable que, por lo
demás, se apoya en la número 14 de las 20 Verdades Peronistas en cuanto dice
que "el justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica,
popular, profundamente cristiana y profundamente humana" y se ajusta a las
enseñanzas que nos legaron Juan Domingo Perón y Eva Perón.
De ahí que este enfrentamiento del gobierno con la Iglesia sea una muestra
más de que quienes hoy ocupan el Poder Ejecutivo Nacional, así como se
dijeron peronistas sin serlo, se dicen católicos sin serlo y a ellos se los
debe considerar conforme lo que nos proponía Jesucristo: "por sus hechos los
conoceréis".
Finalmente, elevo mi oración a Dios para que bendiga a la Argentina y a
todos sus hijos y permita que al comenzar esta Semana Santa nos
reencontremos en unión y paz y también le pido al Señor que siga cuidando y
protegiendo a nuestro querido Juan Pablo II.
La Rioja, 20 de marzo de 2005, Domingo de Ramos
Carlos Saúl Menem
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