Domingo 03 de Abril de 2005

LA TEORÍA ES EL CAPITAN Y LA PRACTICA EL SOLDADO.

Cita de Leonardo Da Vinci, utilizada por Perón en carta
a Steffens Soler al desarrollar la idea de que el pensamiento 
político es una dimensión de la política. 


El menemismo ha sufrido una formidable derrota. Encontrar las causas del desastre es una obligación impostergable. Quizás sea, aún, demasiado pronto para apreciar en toda su madurez las razones del fracaso, pero vale la pena intentarlo, a sabiendas que, por ahora, es sólo un ejercicio intelectual.
Ingreso en ese terreno, naturalmente, como labor previa a la acción política.
Como para iniciar y no trasladarnos tan atrás en el tiempo, uno de los aspectos a considerar fue no haber evaluado en sus justos términos las nuevas circunstancias económicas y políticas en las que nos encontrábamos, muy distintas a cuando asumimos el gobierno en el 89, por su puesto, pero, también, muy diferentes a como lo habíamos dejado en el 99.
Nuestras propuestas de aquellos años como la dolarización, luego una nueva convertibilidad muy difícil de realizar ( desde la debilidad en que nos hallábamos no podíamos proponer políticas cambiarias contrarias a lo que aspiraba Washington: libre flotación) el ALCA y el alineamiento con los EE.UU., en el 2003 sonaban más que como una solución, una imposibilidad frente a la nueva realidad: el triunfo de Lula y la Guerra de Irak. Ante estas verdades seguimos utilizando un lenguaje antiguo como en el 90’. Nuestra estrategia, aún, sin variar debió elegir mejor las palabras.
El MERCOSUR fue otro tema, acaso no fuimos nosotros los inventores de la obra. Nuestra alianza es con Brasil y no importa quién circunstancialmente lo gobierne. El sector que lideró Duhalde fue quién habitualmente puso palos en la rueda para los acuerdos con nuestro vecino. Recordar, sino, el cierre de campaña en el 99´en la cancha de River cuando le dedicó algunos minutos de su discurso a criticar a dicho país. O cuando el Doctor Rukauf al asumir la gobernación de la Provincia de Buenos Aires mandó retirar las veintiuna sillas de la sala de reuniones del gabinete porque eran de producción uruguaya, o cuando el mismo señor a los pocos días de asumir marchó a conmemorar a Carmen de Patagones el triunfo de las armas argentinas sobre Brasil en la guerra del 27´.
Habría que haber adecuado rápidamente el discurso y no se hizo. 
Por otro lado no evaluamos en sus justos términos la formidable alianza política y social a la que nos vimos enfrentados. Duhalde no significó lo que muchos de nuestros compañeros creyeron: una pluma al viento capaz de ser arrastrada con solo soplarla, o, en todo caso, que la propia realidad económica, descontrolada, barrería ante una inminente crisis. Nada de esto sucedió y perdimos tiempo esperando que pasara.
No estuvimos a la altura de las circunstancias. Creímos que el gobierno que, ahora, se retira fue producto de un golpe de mano provocado por un puñado de aventureros que se hallaban en el lugar justo y en el momento preciso. Esta peregrina idea llevó a creer que con solo mirarlos fuerte el gobierno se caía.
No adivinamos que se trataba de una alianza político social de intereses cruzados todos ellos radicados fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires. 
El poder de Duhalde, Alfonsín y el Frepaso deviene del poder de la provincia de Buenos Aires o como decía Alberdi "la riqueza Argentina acumulada en Buenos Aires". A estos grupos políticos habría que sumarles los sociales, representados por una vasta red de sectores agrarios enojados con el proceso de tecnologización del agro realizado en los 90´ pero, de golpe, beneficiados con la devaluación y la pesificacion, como asimismo los grandes grupos que vieron triplicada sus ganancias.
Gustavo Grobopocatel es un ejemplo de estos últimos sectores, dispone en explotación 215.000 hectáreas de tierra para soja, asentado en Carlos Casares y nos informa:
“Hay un gran excedente de dinero en el campo por los mayores ingresos y la pesificacion de las deudas. Lo cierto es que muchos no saben donde poner la plata” 
A estos grupos debemos adicionarle el sector industrial no tecnologizado tal como lo demanda un mercado mundial altamente sofisticado y el sector industrial sustitutivo que evoca épocas mejores. Para estos últimos el presidente Duhalde les dedicó a de Mendiguren y, naturalmente, algunas palabras:
"La Argentina no está tan bien como quisiéramos pero no está tan mal como aspiraban muchos. Se volvió a producir lo que antes se importaba, una gran sustitución de importaciones que llega a más del 40%. En un año estaremos en el 70 u 80% de fabricación de productos nacionales y esto es muy importante" 
El tradicional diario La Nación conforma, asimismo, esta entente. En la revista del domingo 26 de enero de 2003 el prestigioso diario de la pampa húmeda le dedica un espacio notable al proceso sustitutivo con el rimbombante título “del orgullo de lo hecho en la Argentina”. Asombroso, si memorizamos que fue este mismo diario el que más batalló por demoler el modelo, en vísperas de 1976. 
El mismo diario se esmeró en resaltar como figura del año al Ministro Lavagna; acompañando esa idea con una serie de notas que le realizaron como aquella titulada " se puede vivir sin convertibilidad" (La Nación. Enfoques. 29/12/02) como también el reportaje realizado al inefable Carboneto quién en la misma sección, pero el día 19/03/03 afirmó:
"Mi visión es que el dólar debería mantenerse en torno a los 3,5 pesos. Yo creo que es muy acertada la táctica de que el Banco Central compre demasiados dólares" 
O la presión que el Señor Claudio Escribano ejecutivo del mismo diario hizo a favor de Lavagna para impulsarlo como candidato a presidente en menoscabo de Kirchner ( ver La Nación del sábado 15 de febrero de 2003)

En resumen este poderosa fuerza social ha sido el sustento político del gobierno que se retira y del que llega. Duhalde fue capaz de construir este frente social y calmar las aguas. Cuando todo anticipaba una crisis permanente y su próxima caída, de la debilidad extrajo su fuerza. Claro está que los gobernadores del interior contribuyeron mucho para que Duhalde entendiera las nuevas realidades especialmente cuando se firmaron los catorce puntos.
Esta relativa calma potenció su imagen en la sociedad y por su puesto las posibilidades políticas de su ahijado. Con todo ese poder hizo y deshizo en el seno del Partido Justicialista. Construyó el engendro de tres candidatos. 
Como siempre en la historia política del país la Provincia de Buenos Aires ha sido una fortaleza inexpugnable.
Lamentablemente con la reforma Constitucional del 94 al suprimir el Colegio Electoral le hemos dado este enorme poder.-
Amén de La Nación, la prédica de Clarín y su grupo, Página 12,
y otros pasquines, los programas novedosos y juveniles de una televisión rápida y frívola hicieron el resto. Si lo nombrado parece poco, entonces, le adicionamos la cultura política del “progresismo”, el pensamiento general de la “gente bien pensante” de la ciudad puerto y el estado mayor y menor de la pequeño burguesía urbana. Todo combinado produjo un cóctel explosivo cuya acción fue demoledora para un menemismo que, ya, no contaba con reflejos.
Así las cosas tuvimos en frente una fortaleza que no hemos podido demoler. No estuvimos en condiciones de generar una fuerza similar capaz y en condiciones de confrontar.
El primer síntoma de ello es que en la sociedad y en un proporción ampliamente mayoritaria está instalada la idea de que el menemismo es el único y absoluto responsable de lo que nos pasa: desocupación, aumento de la pobreza, la marginalidad y la indigencia y su correlato el delito. Somos entre otras cosas los responsables de la inseguridad que se vive. Al mismo tiempo de la entrega del país y de su venta, a precio vil. 
Nada de esto hemos podido revertir. Nuestra acción pedagógica y docente para con la sociedad no comenzó jamás porque nunca lo creímos necesario. Y hoy nos encontramos derrotados y sin argumentos. Alguien debe hacerse cargo de este déficit. La campaña electoral no alcanzó para separar la paja del trigo. En consecuencia el gobierno de la Alianza no ha tenido responsabilidad 
alguna en el desmadre como tampoco el gobierno del Doctor Duhalde. No hemos ganado la batalla cultural.
Otro aspecto a considerar ha sido la devaluación. 
Sabido es y Menem se ha encargado de repetirlo hasta el cansancio que este proceso africanizó los salarios y que en definitiva fueron los asalariados los que han pagado y seguirán pagando todos los desaguisados cometidos.. ¿No ha sido acaso esta maniobra, la devaluación, una traslación de dinero de los sectores asalariados al sector exportador? Remes Lenicov en este sentido se asemeja al Ministro Rodrigo pero sin homologación de salarios es decir sin Lorenzo Miguel. La suma fija de 150 pesos no puede ser considerada, en la medida que sólo se dirigió a los trabajadores en blanco que son el 50% y encima no a todos porque hay empresarios que siguen negándose a hacerlo efectivo. 
Duhalde ha realizado la tarea de los poderosos, quienes frente al menor problema han preferido que la "fiesta" la paguen los que menos tienen. Sin embargo conserva patente de “peronista”
La devaluación promovió en la provincia de Buenos Aires el ingreso de una enorme masa de dinero ( exportaciones) que de una u otra manera se derramó hacia los sectores más bajos que creyeron ver en este movimiento una posible reactivación. 
Un interesante artículo del diario La Nación firmado por Jorge Oviedo revela que la temporada turística pasada fue la mejor de los últimos doce años pero... sólo para la costa Atlántica para el resto del país fue muy baja la peor de los últimos años. 
Si esto se generalizara, como lo sospecho para el resto de la industria sustitutiva tenemos un clima de renacer económico que convenció a la gente acerca del “nuevo” modelo.
Es interesante leer, también el informe Melconián, en el mismo el economista demuestra con números la enorme masa de dinero sobre girada sobre la provincia desde el gobierno nacional.
Asimilar estas ideas es menester si comprendemos fundamentalmente que las elecciones se perdieron en la Provincia de Buenos Aires.
Sobre el meneado tema de la sustitución de importaciones no voy a explayarme dado que se haría muy extensa esta nota, pero desde ya aclaro que no es viable en el tiempo. Esto tampoco se explicó ¿Se podía?
Esta errónea mirada acerca del gobierno de Duhalde ha hecho confundir a los dirigentes abocados a la Provincia de Buenos Aires, dado que si el gobierno es débil y reposa sobre las espaldas de un grupo de aventureros sin destino es poco lo que debemos esforzarnos para doblegarlos. Con sólo tener fiscales alcanza el resto lo hace Menem. Esta pobreza política nos ha hecho perder en Buenos Aires una porción significativa de su electorado.
Menem en estos temas tenía las cosas claras, en su discurso en el primer encuentro de Costa Salguero insistió fuertemente en ir casa por casa, compañero por compañero y sin embargo nada se hizo. Faltó entusiasmo.
Pongamos número a lo que estoy afirmando y sólo a manera de ejemplo. En la provincia había que cubrir 25.800 mesas para las que debíamos contar con los fiscales respectivos. Si estos compañeros hubiesen sido una red de militantes comprometidos con la idea y no con el dinero. Si hubiésemos hablado, desde siempre, de política con ellos, entonces hoy sería una red de reproductores de un pensamiento y de una idea. Fuimos el espejo de una malversación que tiene escuela en esta provincia: El duhaldismo.
Necesitábamos aquí cuatrocientos mil votos más, pero no convencimos, no explicamos. Lamentablemente con Menem sólo no alcanza.
Otro aspecto que me parece de importancia es el concepto de “progresismo”. Esta palabra y su idea convocante parece haber quedado en manos de algunos grupos políticos que se auto definen con esos títulos. Esto luce y da brillo. Guste o no, es así. En la conciencia de vastos sectores medios esta es una verdad irrenunciable.
Ahora bien, ¿qué es el progresismo? si no defender los intereses de los humildes y más postergados. Aquí tampoco se dio una batalla identificando con claridad donde estamos parados. Tarde, el economista Melconián y con él Menem plantearon una economía progresista de mercado. 
Todo fue tarde y confuso. No hubo campaña. Sin embargo y a pesar de todo ganamos, lo que revela la justicia de nuestra posición.

LA RENUNCIA

Llegados al 27 de abril los resultados no alcanzaron para dar vuelta una situación política francamente hostil al menemismo. Ganamos pero perdimos. Fue una sorpresa para todos, especialmente para el comando de campaña que esperaba en Buenos Aires resultados mejores. No fue así y comenzaron las presiones de algunos compañeros que veían peligrar su situación política en provincias.
Llegados a esta situación que Menem se presentara o renunciara no cambiaba mucho. El problema era anterior
De todos modos, a mi gusto, hubiera sido preferible concurrir al ballotage. Tengo en claro que en democracia no se mata ni se muere. Se confronta y se corrige. Es una institución que permite el discenso, el error y la modificación sin grandes convulsiones. Hoy se pierde, mañana se gana y viceversa. Lula algo sabe de estas cosas y De La Sota también, a que seguir manejando criterios de épocas de guerra o dictaduras como si con una derrota se fuera la vida. La democracia tiene estas ventajas, el retorno. 
La renuncia es más dudosa. Sus consecuencias pueden ser mortíferas. Salvando las distancias me hace acordar a cuando en la niñez jugábamos al fútbol y al recibir una paliza ejemplar por la cantidad de goles sufridos alguien, por lo general, el dueño de la pelota la aferraba entre sus brazos y se marchaba a su casa por no aguantar el bochorno de, por ejemplo, 7 a 0. 
Si las estructuras políticas del menemismo convencieron al hombre a renunciar para que no las arrastrara a futuras derrotas, Maza tendría que explicar porque en las mismas elecciones ya sacó un 20% menos que Menem. Debieran preocuparse por mejorar su gestión antes que buscar chivos emisarios, los votos en provincia o municipios se ganan o se pierden por gestión. 
De todos modos no todo está perdido. Cuando nuestro Jefe estaba detenido en Don Torcuato su intención de votos no iba más allá del 6% algunos meses después y sucesivas crisis trepamos al 25%. 
Esperemos no ocurra, ahora, si la situación del país discurre por terrenos más complejos que aquellos del 20 de diciembre, entonces...sólo entonces algo podremos decir.
Bien, amigos dejo en estas líneas mis impresiones como para comenzar a pensar y volver a empezar. Un abrazo.

Claudio Chaves

 

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