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Uno de los datos políticos más importantes en este
mes de incertidumbre y de tensiones ha sido el encumbramiento de Luis D´Elía en
el ranking de los verticalistas al poder patagónico. Hasta el controvertido
líder piquetero se vino manejando hasta ahora, casi en los pliegues del
oficialismo K, como esos amigos o esos parientes a los que no es muy aconsejable
mostrar en la vida social, pero que suelen ser útiles para ocuparse de los
menesteres sucios donde otros flaquean. Ahora, el hombre ha comenzado a ser
reconocido como uno de los operadores políticos preferidos de la pareja
presidencial, por la contundencia de sus acciones y por su verticalismo
absoluto a las decisiones de sus jefes. Quienes comparten con Néstor Kirchner
muchas de sus horas de estrategia política en sus oficinas de Puerto Madero
saben que Luis D´Elía se ha convertido en uno de los visitantes más asiduos del
ex Presidente, y no faltan habitantes poderosos de la Casa Rosada –como Alberto
Fernández—que le atribuyen a Luis D’Elía ciertos fragores y ciertas fobias del
ex Presidente K que a ellos han comenzado a incomodarlos
demasiado.
• Los funcionarios de la SIDE que manejan información íntima de los actores
políticos y sociales más relevantes del país, ya saben que todos los días tienen
que enviarle al controversial dirigente piquetero una carpeta con los datos más
importantes del día. Por fin, los colaboradores más directos de Luis D’Elía han
escuchado en estos días de labios de su jefe una frase reveladora: “Ahora sí
empezamos a jugar en la política grande: tenemos la confianza plena de Néstor y
el apoyo del gobierno para las operaciones más importantes”. La empecinada
locuacidad de Luis D’Elía ha comenzado a dejar a cada paso las evidencias de que
el hombre se ha transformado en una suerte de “alter ego” de Néstor Kirchner,
aquel que repite con vehemencia y con modales de suburbio aquellos mensajes e
informaciones que el jefe patagónico desearía ver y escuchar consagradas en los
medios de comunicación. Luis D’Elía fue quien primero anunció por televisión que
el gobierno K pensaba impulsar una nueva Ley de Radiodifusión “para terminar con
los monopolios”, es decir para terminar con el poder del Grupo Clarín. Cinco
días después la noticia se confirmaba plenamente y junto con eso quedaba a la
vista hasta qué punto
Luis D’Elía se ha instalado en el centro del dispositivo político ofensivo
de Néstor Kirchner.
• Mal que le pese a Alberto Fernández, el encumbramiento de Luis D’Elía es un
dato que puede conmover la política nacional en las próximas semanas, habida
cuenta del particular estilo polémico del hombre que comenzó a crecer en la
consideración de la pareja presidencial cuando decidió usar sus escuadras para
defender al gobierno K en la noche más crítica del reinado del poder. Todos
recuerdan en el entorno del matrimonio presidencial a la propia jefa del Estado,
elogiando “la lealtad y el desinterés” de Luis D’Elía en la mañana posterior al
cacerolazo que tanto la hizo pasar el peor momento de su vida política. De ahí
en más las horas de Luis D’Elía junto a Néstor Kirchner se multiplicaron y junto
con eso crecieron los pedidos de entrevista para que el jefe piquetero se reúna
con los dirigentes más importantes del oficialismo del poder patagónico.
• Luís D’Elía ha comenzado a cumplir con su rol de “primera espada” del poder de
los Kirchner en el batalla contra el Grupo Clarín, luego de una de esas
reuniones con el ex Presidente en sus oficinas de Puerto Madero a comienzos de
la semana pasada. Ese día, de acuerdo a lo que el propio jefe piquetero comentó
a sus amigos, Néstor Kirchner le contó detalles
“muy íntimos” de su pelea contra el principal grupo de medios de comunicación de
América Latina. Dicen esas versiones que el marido de la Presidente le habló a
su amigo acerca de detalles muy específicos de la vida privada de los
principales ejecutivos del Grupo Clarín, y le sugirió además una serie de
“operaciones” para explotar esos datos.
• Mencionó Néstor Kirchner, por ejemplo, detalles de las inversiones personales
de cada uno de los ejecutivos de ese conglomerado empresario. También le hizo
leer a Luis D’Elía una serie de escuchas telefónicas de esos hombres de
negocios, donde se revelan desde informaciones muy precisas acerca de su
intimidad, hasta datos acerca de la operatoria empresaria del Grupo Clarín, por
ejemplo su intención de aprovechar el cambio de dueños de Telecom de Italia para
comprar Telecom de Argentina, de modo tal de lograr una posición dominante en el
mercado de las comunicaciones, en el preciso momento en que el cambio de
tecnologías está revolucionado y concentrando ese tipo de operaciones en todo el
mundo.
• De acuerdo a lo que han confirmado en fuentes de la Casa Rosada, Néstor
Kirchner también le contó a su visitante que está dispuesto a llevar adelante el
juicio oral que permita identificar “quienes son los compañeros que engendraron
a los hijos de la viuda de Noble”. Se trata de un caso penoso, dado que Laura
Ernestina Herrera de Noble adoptó en 1976 dos niños huérfanos que algunas
organizaciones defensoras de los derechos humanos están denunciando desde hace
años como hijos de desaparecidos. Pero también se trata de una cuestión
extremadamente sensible para los más empinados directivos del Grupo Clarín –
comenzando por la señora de Noble y Héctor Magnetto—porque ellos están
convencidos que se trata de un tema que los dueños del poder político agitan
cada vez que pretenden condicionar los contenidos de los medios controlados por
ese conglomerado empresario.
• Sin embargo, esta vez, el operativo podría ser mucho más ambicioso que la
reivindicación de una cuestión de derechos humanos conculcados. Al menos el
propio Luis D’Elía se ha encargado durante la semana pasada de decirle a los
principales dirigentes del oficialismo K que “la operación completa que hablamos
con Néstor”, buscaría presionar al Grupo Clarín a través de una nueva Ley de
Radiodifusión para obligarlo a vender algunos de los medios más importantes que
integran el grupo. Desde ya, que los candidatos a comprar esos medios a precios
“módicos y razonables” serían “gente confiable para el proyecto”, como Rudy
Ulloa, los Eskenazi o el Grupo Midlin, por nombrar a tres de los sectores
empresarios más confiables para la Casa Rosada.
• En este marco, el Observatorio de los Medios de Comunicación será solamente
una herramienta en esta estrategia de desgaste y presiones que ya ha comenzado.
Luis D’Elía visitó el jueves pasado al nuevo titular del COMFER Gabriel Mariotto
para “coordinar los detalles” de su participación tanto en la tarea de la
fiscalización de los contenidos de los medios de comunicación como en la tarea
de “agitación pública e instalación” del proyecto del oficialismo K para una
nueva Ley de
Radiodifusión. Dicen en la Casa Rosada que Luis D’Elía visitó al presidente del
COMFER “por expresa indicación de Néstor Kirchner, pero con el visto bueno
absoluto de Cristina”. Aseguran también esas fuentes que será a través de las
organizaciones que controla el jefe del oficialismo piquetero que se presentarán
las denuncias respectivas contra los medios
cuyos contenidos se alejen de un modo ostensible del “relato” de los hechos
públicos que el matrimonio Kirchner pretenden instalar como la primera versión
de este tramo de la historia de los argentinos.
• El protagonismo de Luis D’Elía en todo este proceso que recién comienza
–además de resultar bastante oneroso porque ha significado una renovada
inyección de fondos reservados a las arcas de esta fracción del oficialismo K—
producirá seguramente nuevas y cruentas fricciones en las relaciones del
gobierno con los medios de comunicación. Ya se manejan en los despachos más
poderosos de la Casa Rosada listas de periodistas y de medios de comunicación
que se transformarían en los próximos días en el blanco favorito del jefe de las
tropas especiales de la ofensiva K. Se sabe que el estilo provocador de Luis
D’Elía en lugar de alentar un debate serio de ideas suele derivar en agresiones
verbales de todo tipo, y en la denuncia de conspiraciones y tramas secretas de
dudosa comprobación. No en vano, las encuestas de opinión que se conocen,
indican que el jefe de los piqueteros oficialistas genera muchos más rechazos
que adhesiones en todos los segmentos de la sociedad, porque nadie lo reconoce
como propio sino como un elemento que trabaja para el poder por dinero.
• Hasta donde se ha podido conocer, el ex Presidente K no se muestra para nada
preocupado por la posibilidad de que la imagen pública de Luis D’Elía termine
afectando la popularidad del gobierno de su esposa. Al contrario, Néstor
Kirchner en estos días suele explicar que “la batalla que se viene, será la
madre de todas las batallas por el poder en la Argentina” y que Luis D’Elía y su
gente “serán muy útiles para enfrentar a un enemigo que ya cree que puede
voltearnos manejando los medios de comunicación”. Por lo menos dos senadores y
un diputado que visitaron a Néstor Kirchner en su bunker de Puerto Madero la
semana pasada, aseguran que el marido de Cristina Fernández “está cada vez más
convencido de que si logra doblegar a Clarín y desarticularlo como grupo
económico, ya no habrá quien pueda oponerse seriamente” al modelo que el poder
patagónico busca instalar desde 2003 para que dure varias décadas.
• Luis D’Elía coincide con esa evaluación política plenamente pero le agrega a
su relato, cierto tono épico que lo hace mucho más atractivo. Según el jefe
piquetero “hay que terminar ahora con el Grupo Clarín antes que el Grupo Clarín
comience a ponerle condiciones al gobierno popular”. Y en esa “madre de todas
las batallas” -- de acuerdo al punto de vista que le atribuye a un “nosotros”
que solamente incluye a él y a Néstor Kirchner-“vamos a jugarnos todo lo que
conseguimos y todo lo que podemos conseguir”. Palabras más o palabras menos, en
esos términos está arengando en estos días Luis D’Elía a sus seguidores a
quienes ha convocado a “seguir en estado de alerta y movilización para enfrentar
los intereses del Grupo Clarín” cuando venga la orden desde el bunker de Puerto
Madero.
• Desde ese punto de vista tan particular, el problema del campo ya está
superado porque “las organizaciones patronales del campo ya saben que tienen que
ceder ante el gobierno de Kirchner y aceptar el aumento de las retenciones”. Por
eso mismo, el máximo jefe de la usina de Puerto Madero asegura que “este
conflicto ha dado pauta para saber claramente quiénes son los enemigos y quiénes
son los traidores para comenzar a exterminarlos y neutralizarlos”. Obviamente,
en esta mirada extrema de la lucha por el poder en la Argentina “el enemigo” con
capacidad seria de dañar al gobierno del matrimonio Kirchner no es otro que el
Grupo Clarín, con el cual el ex Presidente ha cortado todos los canales de
diálogo desde
ese martes fatal cuando el canal Todo Noticias se decidió a informar las
reacciones por el discurso de la Presidente K sin hacer caso a las indicaciones
y las órdenes de la Casa Rosada.
• Hasta donde hemos podido conocer, Jorge Rendo –en su calidad de máximo
responsable de las relaciones políticas e institucionales del Grupo
Clarín—dedicó buena parte de sus horas de trabajo de la semana pasada, a tratar
de saber a ciencia cierta si la ofensiva oficial es solamente “un recurso
táctico para sacar del centro del debate otros problemas y de paso negociar
desde una posición de fuerza”, o una estrategia ofensiva en toda la línea
destinada a cambiar dramáticamente el mapa del poder de los medios de
comunicación en la Argentina. Alberto Fernández, quien hasta ahora ha operado
como interlocutor directo de Jorge Rendo –y de los periodistas más importantes
del Grupo Clarín—en el gobierno nacional ya ha mandando a avisar que esta vez no
puede hacer nada para “contener a Néstor y a Cristina” y que solamente queda
esperar una oportunidad propicia “para retomar el diálogo”.
• Por ahora, la cautela ha sido la nota central en la reacción del Grupo Clarín
frente a la ofensiva del gobierno de Cristina y de Néstor. La orden que tienen
los periodistas más importantes de los medios que integran ese conglomerado es
“no ocultar ninguna información ni limitarse en ninguna opinión”. Los ejecutivos
más importantes de ese conglomerado empresario hasta el pasado fin de semana no
creían seriamente que el enfrentamiento pudiera pasar de algunos chispazos.
Preferían suponer que el ex Presidente Kirchner sencillamente los estaba
presionando –tal como había sucedido otras veces—para intentar que algunos de
sus amigos compraran baratas ciertos porcentajes de las acciones del Grupo
Clarín. Tanto era así que el propio Jorge Rendo intentó sin éxito desde el
viernes pasado “mandar el mensaje” a la cima del poder patagónico para “sentarse
a hablar de lo que haya que hablar”. Sin embargo, la información recogida por
los principales ejecutivos de las empresas del
Grupo Clarín terminó de convencer a sus directivos que la ofensiva del poder
patagónico apunta directamente a destruir los negocios de ese conglomerado
empresario. Por eso mismo, en la tarde del martes el mensaje pasó a ser “si los
Kirchner quieren pelea vamos a dar pelea y veremos quién queda en pie”.
• Tal vez, de aquí en más, la estrategia de resistencia del Grupo Clarín
consista, al menos por unas semanas, sencillamente en no aparecer excesivamente
opositor, pero también en comenzar a dar a conocer ciertas informaciones que
hasta ahora se evitaban publicar. Junto con eso, la idea de Héctor Magnetto es
desarrollar una “estrategia internacional” destinada a demostrar en los países
más importantes de Occidente que la libertad de prensa está en peligro en la
Argentina. Se trata de una estrategia francamente venenosa para la
Administración de Cristina Fernández de Kirchner, porque inevitablemente termina
atando la imagen del gobierno argentino a la de su principal aliado, el
venezolano Hugo Chávez quien también se ha ganado fama de querer cerrar o
dominar los medios de comunicación que no publican lo que él desea escuchar y
leer.
• Por ahora, para el Grupo Clarín se trata de una guerra de baja intensidad que
debe ser regulada con el objetivo de no debilitar las posiciones del multimedios
en una eventual negociación con el gobierno K. Los hechos pueden terminar
condenando esa presunción por el ridículo, si es que se verifican los rumores
que en la noche del lunes 14 de abril daban por
ciertos en las capillas más informadas del “kirchnerismo”. Desde denuncias
públicas y judiciales por la acción del Grupo Clarín durante la pasada
dictadura, hasta movilizaciones y huelgas de los camioneros para evitar la
distribución del diario, pasando por la concesión de nuevos canales de cable o
las más extrañas combinaciones de compra y venta de medios por parte de Rudy
Ulloa, de Cristóbal López y de Lázaro Báez, para asegurarle al supremo jefe K la
existencia de competidores capaces
de sacar al Grupo de Clarín de su actual posición dominante en el mercado de las
telecomunicaciones, de todo puede pasar en esta ofensiva que recién comienza. Lo
que nadie se atreve a pronosticar es qué es lo que quieren decir los ejecutivos
del Grupo Clarín cuando afirman que “si hay que pelear van a pelear”.
• Por ahora, la respuesta del Grupo Clarín será mantener “la pluralidad” a la
hora de informar y manejar cada tapa del diario de mayor circulación y cada
titular en las páginas más importantes “con la responsabilidad necesaria para no
echar más leña al fuego”. Está claro para los directivos más importantes de ese
conglomerado empresario, que los problemas con el gobierno nacional recién
empiezan, y por eso mismo ya le comunicaron a todas las entidades defensoras de
la libertad de prensa del mundo acerca de “los crecientes problemas” para
ejercer ese derecho que, a juicio del grupo multimedios más importante de la
región se estarían registrando en la Argentina K, sobre todo a partir de los
avatares del Observatorio de los Medios de Comunicación y la amenaza de
disciplinar “los relatos” discordantes con el oficialismo a través de una nueva
Ley de
Radiodifusión.
Nueva Consultora
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