Domingo 03 de Abril de 2005

Se fue Marta Gorga una militante incomparable de la Izquierda Nacional.


Acompañó desde sus inicios  este espacio político, o para decirlo sin faltar a la verdad,  desde que su  hija Gabriela, siendo apenas una niña, se sumara a esta corriente.

Fue una madre superlativa. Con una enorme capacidad afectiva que se reveló incontrastable e infinita el  día que injustamente se llevaron a su hija, siendo una más  de los tantos desaparecidos. Sin embargo, Gabriela, jamás predicó la violencia ni el asesinato como herramienta política. Simplemente tenía amigos y cometió el "horrible" crimen de amarlos. La Dictadura ciega y envenenada puso a todos en el mismo plano y sobrevino la muerte. Desde ese instante Marta fue infatigable. Recorrió juzgados, cuarteles, parroquias y obispados. Se puso en contacto con sus pares y fundó Madres de Plaza de Mayo. Y la pirámide, aquella en la cual los cansados gauchos de López ataran sus redomones en vísperas de la Anarquía del año 20', ahora se transformaba por  voluntad de un puñado de valientes en el centro de la más grande denuncia política.

El agrupamiento pronto entró en crisis y se dividió: Hebe de Bonafini se fue con un grupo, Madres línea fundadora por otro y Marta  a su casa, no soportó que sobre el crimen injusto caminara la angurria política.

Aceptó con patriotismo y profundo sentido humano la pacificación nacional. Comprendió que es imposible un país sin un tejido social cauterizado. Por eso estuvo con Menem y la posibilidad cierta de terminar con el rencor. Jamás creyó en la venganza ni menos en los sentimientos destructivos que la misma  genera. Fue puro humanismo. Marta estaba esperanzada en un futuro de paz, eso y sólo eso podía devolverle la armonía interior perdida el día que se llevaron a Gabriela.

Llena de proyectos y de esperanzas se incorporó al INADI y batalló contra la discriminación, siempre estuvo del lado de los derechos humanos. En los últimos meses conversábamos casi a diario, no la veía bien. Sufría, estoy convencido, porque las  viejas heridas volvían a abrirse. Su apuesta a la paz,   a la concordia y al perdón naufragaban en la Argentina vengativa del nuevo Presidente.

Marta  descansa en paz. La Argentina.. .veremos.

                             CLAUDIO CHAVES

 

 

Murió el domingo 5 de octubre luego de padecer una rápida enfermedad inexplicable para una mujer que siempre mostró un excepcional carácter,  un mejor humor.
Algo corría muy por adentro de Marta.

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