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MEMORIA
Y OLVIDO
LA HISTORIA NO
SE OLVIDA POR DECRETO
Por
decisión del Gobierno Nacional se ha procedido a descolgar del Colegio
Militar los cuadros que evocan las figuras de los Generales Videla y
Bignone.
Al
día siguiente y en la misma línea de “razonamiento” se procedió con
algunas placas que recordaban el pasaje de cuatro Generales por el
Ministerio del Interior.
No
sabemos bien si se ha hecho para castigar con el olvido a estos hombres
o promover por decreto
la amnesia histórica de los argentinos. De una u otra manera es un
procedimiento aberrante y de inocultable raíz totalitaria.
En
nuestra controvertida y agitada historia hemos vivido circunstancias
parecidas.
Alejado
Rosas del poder, luego de la batalla de Caseros, se llevó adelante una
gigantesca campaña de olvido consistente en sepultar para siempre en el
secreto veinte años de historia,
además de la demolición de
su casa en San Benito de Palermo.
Sobre
fines de siglo el historiador Adolfo Saldías
se atrevió a esos años “olvidados” con una célebre
investigación bien construida y pagó caro su apego a la verdad. Sufrió
críticas y segregación en los ambientes entendidos.
Más
tarde
la Revolución Libertadora
retomó la ley de la amnesia pero multiplicada al infinito. Se destruyó
la casa donde habitaban Perón y Eva en el predio que hoy ocupa
la Biblioteca Nacional.
Se abandonó a su suerte
la Ciudad
de los Niños en
la Plata
, por el sólo hecho de haber sido construida por el “tirano prófugo”.
Se descuidó, perdiéndose para siempre, la obra realizada por
la Fundación Eva
Perón. Hicieron desaparecer el cadáver de Eva y no pudo pronunciarse el
nombre de los fundadores del peronismo
como tampoco hacer uso de la simbología partidaria. En fin se
decretó el olvido.
En
1976 las fuerzas
militares irrumpieron en los canales de televisión y destruyeron todo el
material fílmico existente sobre el gobierno constitucional de Perón e
Isabel, una brutalidad producto del odio y la ceguera. Amén de todo lo
que los argentinos lamentamos
de aquellos años de plomo.
No
vaya a creer el lector que pretendo comparar gobiernos tan disímiles y de
raíz constitutiva diferente, lo que si comparo es la respuesta
dictatorial frente a la historia.
La
historia no se niega ni se esconde, no tiene remedio. Para atrás nada se
cambia o modifica. Pretenderlo es un delirio megalómano que nos aleja del
sentido común
CLAUDIO CHAVES
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