Domingo 03 de Abril de 2005


MEMORIA Y OLVIDO

 

LA HISTORIA NO SE OLVIDA POR DECRETO

 

Por decisión del Gobierno Nacional se ha procedido a descolgar del Colegio Militar los cuadros que evocan las figuras de los Generales Videla y  Bignone.

Al día siguiente y en la misma línea de “razonamiento” se procedió con algunas placas que recordaban el pasaje de cuatro Generales por el Ministerio del Interior.

No sabemos bien si se ha hecho para castigar con el olvido a estos hombres  o  promover por decreto la amnesia histórica de los argentinos. De una u otra manera es un procedimiento aberrante y de inocultable raíz totalitaria.

En nuestra controvertida y agitada historia hemos vivido circunstancias parecidas.

Alejado Rosas del poder, luego de la batalla de Caseros, se llevó adelante una gigantesca campaña de olvido consistente en sepultar para siempre en el secreto veinte años de  historia, además de la demolición  de su casa en San Benito de Palermo.

Sobre fines de siglo el historiador Adolfo Saldías  se atrevió a esos años “olvidados” con una célebre investigación bien construida y pagó caro su apego a la verdad. Sufrió críticas y segregación en los ambientes entendidos.

Más tarde la Revolución Libertadora retomó la ley de la amnesia pero multiplicada al infinito. Se destruyó la casa donde habitaban Perón y Eva en el predio que hoy ocupa la Biblioteca Nacional. Se abandonó a su suerte la Ciudad de los Niños en la Plata , por el sólo hecho de haber sido construida por el “tirano prófugo”. Se descuidó, perdiéndose para siempre, la obra realizada por  la Fundación Eva Perón. Hicieron desaparecer el cadáver de Eva y no pudo pronunciarse el nombre de los fundadores del peronismo  como tampoco hacer uso de la simbología partidaria. En fin se decretó el olvido.

En 1976    las fuerzas militares irrumpieron en los canales de televisión y destruyeron todo el material fílmico existente sobre el gobierno constitucional de Perón e Isabel, una brutalidad producto del odio y la ceguera. Amén de todo lo que los argentinos  lamentamos de aquellos años de plomo.

No vaya a creer el lector que pretendo comparar gobiernos tan disímiles y de raíz constitutiva diferente, lo que si comparo es la respuesta dictatorial frente a la historia.  

La historia no se niega ni se esconde, no tiene remedio. Para atrás nada se cambia o modifica. Pretenderlo es un delirio megalómano que nos aleja del sentido común

               

                                                              CLAUDIO CHAVES

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