Domingo 03 de Abril de 2005

PACTOS SECRETOS


Estando en la presidencia de la República Carlos Menem, ya acercándose a la fecha en que debería alejarse del cargo, un grupo de periodistas le solicitó que hiciera un balance de su gestión. Habiendo señalado las dificultas tremendas que hubo que vencer para lograr que la Argentina superará el estado de caos social y político en que se encontraba desde los tiempos de la última dictadura cívico - militar, un periodista lo interrumpió para señalarle: "Presidente, usted podría haber realizado mas obras, tener mas desarrollo y dejar mejor al país". Menem lo miró, asintió con la cabeza y dijo contrariado: "Es cierto, pero no lo pude hacer por el pacto que había hecho" Los periodistas olfateando la gran noticia, provocaron un revuelo descomunal. ¿Con quién fue el pacto? ¿Con el FMI? ¿Era parte del pacto de Olivos? El entonces primer mandatario, los interrumpió con calma riojana: "Me voy a confesar ante ustedes. Yo realicé un pacto que desconoce el pueblo. Unos días antes de asumir se me presentó Jesús y entonces llegamos a un acuerdo: Él me prometió que no se iba a dedicar a la política y yo le prometí que no iba a realizar milagros".


EL RESUCITADO


Parece ser que un afiliado radical, muy rápido el hombre para ganarse la vida sin trabajar, tuvo un ataque al corazón y permaneció muerto durante casi un día. Los médicos, en lo que se consideró prácticamente un milagro, consiguieron resucitarlo y se encontró nuestro hombre de regreso a este pícaro mundo. Inmediatamente se vio rodeado por la prensa que lo acosaba con preguntas acerca de lo que había visto o escuchado en su viaje al más allá. Olfateando la posibilidad de sacar algún provecho, el resucitado realizó una obra maestra del suspenso, dejando entrever que había visto algo que no podía o no se animaba a contar, con lo que se hizo conocer en todo el mundo, despertando enormes expectativas. Ni bien se repuso por completo, consiguió que sus amigos le financiaran el viaje y se marcho a Roma, donde su fama le abrió las puertas del Vaticano y lo llevó a la presencia del grupo mas importante de obispos que administran la Iglesia.: "Mire, don Obispo, le dijo al principal, yo a usted le voy a contar la verdad. En este día que estuve del otro lado, recorrí todo el otro mundo, anduve por todos los rincones, pero debo decirle que no hay ni Dios, ni ángeles, ni vírgenes, ni nada de todo eso que cuenta la religión. Lamentablemente tendré que contárselo a todos" Los obispos quedaron demudados. Era un golpe mortal para la fe. Le propusieron entonces recibir una cuantiosa suma de dinero a cambio que de que lo conversado quedara en secreto. Una vez embolsado el dinero, continuó su viaje, esta vez con rumbo a Moscú. Habló allí con la dirigencia del Partido Comunista, que se encontraba en lucha para retomar al poder. "Camaradas -les dijo- tengo una triste noticia. He regresado del otro mundo para contarle a todos de mis andanzas por el Paraíso, mis encuentros con San Pedro y hasta de algunos tangos que he podido introducir en el repertorio de los coros celestiales". El espanto se pinto en la cara de los dirigentes bolcheviques. Se trataba nada menos que del fin del ateismo, uno de los pilares ideológicos para retomar el poder. Resultaba que a la larga la religión, el opio de los pueblos, tenía la razón en contra de todas las doctrinas científicas de Marx. Reunieron una cuantiosa suma que pasó a engrosar los fondos del astuto resucitado, por supuesto para que callara la terrible verdad. Con una buena cuenta en el Banco, retorno entonces a la Argentina. Dispuesto a completar la operación, decidió ir a hablar con el presidente De La Rúa. Aprovechó unos contactos que tenía con el Coti Nosiglia y, un buen día, se encontró en el despacho presidencial, frente al presidente que lo miraba con muy mala cara. "Mire, mi amigo - le dijo enojado De La Rúa- ya en mi viaje por el mundo he tenido noticias suyas. Ya se que estuvo estafando a personalidades con el cuento ese del viaje al otro mundo. Pero conmigo no va. No me va a sacar un solo peso y le aviso que no me importa un rábano si usted encontró o no encontró a Dios en el mas allá." El otro lo miró sonriente y le dijo: "Doctor, la cuestión no es si lo encontré o no lo encontré a Dios. El asunto es que no solo lo encontré sino que Él me dijo que en las próximas elecciones presidenciales, manda a votar por Menem."

Página Principal

© Copyright 2000  La Patria Grande - Todos los derechos reservados

Ir arriba