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MÉXICO, 6
sep (IPS) - Las elecciones presidenciales del 2 de julio
mostraron un México dividido entre izquierda y derecha, ricos y
pobres, una percepción que se extiende y anida en la crisis política
vigente. Pero datos derivados de la contienda y encuestas
indican otra realidad.
"Este
cuadro de que hay un país partido entre dos posiciones ideológicas
es una fabricación engañosa de los actores políticos y los
candidatos", dijo a IPS Alberto Saracho, director de la no
gubernamental Fundación Idea, que promueve la vigilancia y
participación ciudadana en la política.
La forma en que los ciudadanos votaron en julio y varias
encuestas demuestran que las preferencias políticas de los
mexicanos son heterogéneas y que sus votos no están claramente
alineados según condición social, edad, educación o lugar de
residencia.
Aunque el presidente electo Felipe Calderón, del gobernante y
conservador Partido Acción Nacional (PAN), ganó en la mayoría
de estados del norte de México, donde se registran los índices
de desarrollo más altos, y el opositor izquierdista Andrés López
Obrador triunfó desde el centro hacia el sur, donde hay más
pobreza, ninguno de ellos evitó que otras opciones políticas
obtuvieran caudales electorales importantes.
De acuerdo con el escrutinio oficial, Calderón obtuvo los votos
de apenas 20,8 por ciento de los 71,3 millones de ciudadanos
inscritos en el padrón, mientras la abstención fue de 41,5 por
ciento.
López Obrador, de la coalición Por el Bien de Todos, que
aglutinó a los partidos de la Revolución Democrática (PRD),
Convergencia y del Trabajo, recibió los sufragios de 20 por
ciento de los electores.
El izquierdista logró sólo en tres de los 32 estados del país
más de 50 por ciento de los sufragios registrados. En varios
distritos quedó inclusive detrás del candidato del Partido
Revolucionario Institucional (PRI), Roberto Madrazo, como en
Aguascalientes (centro del país), Coahuila (noreste), Colima (sudoeste)
y Chihuahua (norte), entre otros.
Calderón logró más de 50 por ciento de votos en dos estados,
y fue superado por el postulante del PRI, tercero en el
resultado nacional, en varios distritos, como en el sudoriental
Tabasco y el sudoccidental Oaxaca.
En cuanto a los comicios legislativos, también celebrados el 2
de julio, los candidatos de la coalición de izquierda
recibieron cinco por ciento menos de los votos a López Obrador,
y los del PAN, dos por ciento menos que los de Calderón.
El resultado fue un Senado con representantes de siete partidos
políticos y una Cámara de Diputados con legisladores de ocho
fuerzas, ninguna de las cuales tiene mayoría absoluta, aunque
los bloques más numerosos son el del PAN, el del PRD y el del
ex gobernante PRI.
"En México hay pluralidad y no una división entre dos
bandos, idea falsa alimentada por el discurso y la inequidad
social y pobreza existentes en el país", sostuvo Saracho.
Durante la campaña, Calderón acusó a López Obrador de ser un
peligro para el país y de sostener posiciones ideológicas
"populistas".
El izquierdista respondió que Calderón representaba a la
derecha y a los ricos, frente a su opción, la única que
encarnaba a los pobres y al pueblo. López Obrador mantiene
hasta hoy ese discurso y argumenta que en el proceso comicial
"los poderosos" le robaron el triunfo con un fraude.
Según se desprende de los cómputos comiciales, hubo ciudadanos
que votaron por López Obrador a presidente y a los candidatos a
legisladores del PRI. Este tipo de cruces de opciones se
registraron también entre quienes favorecieron a Calderón.
"Es intelectualmente deshonesto sostener, como lo hacen los
líderes políticos en las plazas y otros en reserva, que el país
está dividido políticamente entre derecha e izquierda o entre
ricos y pobres, cuando la realidad indica otra cosa", dijo
a IPS la politóloga Rossana Fuentes, catedrática del Instituto
Tecnológico Autónomo de México.
Reducir la confrontación a dos posiciones o candidatos, como
está sucediendo en México, "anula el pluralismo que
define a toda sociedad y aleja a la sociedad civil del sistema
político", expresó Fuentes, recordando así una tesis
definida por el politólogo italiano Michelangelo Bovero.
"La pluralidad es el mandato de las urnas, así lo entiendo
y así habré de gobernar", declaró el presidente electo
luego de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación confirmó su triunfo el martes.
López Obrador respondió que no reconocería a su adversario y
que de ninguna forma se doblegaría "ante los clasistas,
racistas y fascistas".
La izquierda anunció que el 16 de septiembre realizaría una
asamblea popular para elegir a un presidente "legítimo"
(López Obrador). Además, advirtió que no dialogaría con el
gobierno ni con otras fuerzas políticas a menos que renuncie
Calderón, quien deberá asumir la Presidencia en diciembre.
"Nos están despojando de un triunfo legal y legítimo que
nos otorgó la mayor parte del pueblo mexicano", sostuvo López
Obrador, cuyos alegatos de fraude no convencieron al Tribunal
Electoral.
"Esta de moda en México la palabra polarización entre
derecha e izquierda, pero sólo hay que ver con detenimiento los
números para darse cuenta de que esa polarización no está en
la sociedad y ni siquiera en la política", opinó el
director de la Fundación Idea.
En una encuesta nacional a 2.100 personas en sus viviendas,
realizada por el diario Reforma poco antes de los comicios, 29
por ciento de las personas de ingreso bajo dijeron que votarían
por López Obrador y 22 por Felipe Calderón, mientras que entre
las de ingreso medio bajo hubo un empate de preferencias entre
ambos candidatos en 30 por ciento.
Entre las personas de ingreso medio alto, el resultado fue 29 a
29, y entre las de ingresos altos, 47 por ciento se pronunciaron
por el oficialista y 25 por ciento por el izquierdista.
Según el sexo, la encuesta indicó un empate de preferencias, y
por escolaridad sólo aparecieron pequeñas diferencias, aunque
se observó un quiebre a favor de López Obrador entre los
consultados con estudios medios y otro a favor de Calderón
entre los universitarios.
Según la orientación ideológica, 54 por ciento de los que se
calificaron de izquierda se pronunciaron por López Obrador y 14
por ciento por Calderón. Entre los que se identificaron como de
centro hubo un empate en 29 por ciento, y entre los de derecha,
21 por ciento prefirieron a López Obrador y 36 por ciento a
Calderón.
"Ningún político debería sostener que tiene el monopolio
de las ideas o del apoyo social, sobre todo en un país como México,
que tiene tanta complejidad y heterogeneidad", estimó la
catedrática Fuentes.(FIN/2006)
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