|
En conferencia de prensa el Jefe de Gabinete, Alberto Fernandez, cometió un
error imperdonable. No se trata en este caso de acudir a las chicanas retóricas
para torcer la Ley y justificar lo injustificable, como lo hace habitualmente.
Lo que lo llevó a rectificarse inmediatamente, con ademán culposo, fue haber
cometido la imprudencia de llamar a la señora PresidenTA señora PresidenTE. Una
falta grave en el universo K ya que la señora es una defensora acérrima de las
cuestiones de “género”. Este, vale decirlo, no es un problema que, en tiempo de
renovada inflación, traiga muchas discusiones, por ejemplo, a las mujeres del
conurbano porteño. Es más bien materia de competencia con la titular del Inadi,
María Jose Lubertino, otra experta en modas. Y es que esta cuestión del “genero”
ha pasado a reemplazar al verdadero problema de la discriminación de la mujer.
Se ha convertido en una moda internacional de la progresía, según parece junto a
las carteras de Loui Vouiton. Que tampoco, y no por problema de género sino de
tela, tienen un consumo masivo en el mencionado conurbano de la Capital. Le
brindamos a nuestros lectores un ejemplo español que nos confirma castizamente
que “en todos lados se cuecen habas y, en mi casa, a olladas!!”.
Carlos Alberto Falcone
LA MIEMBRA FILÓLOGA
La
ministra del miembro, ahijada y apadrinada de Cháves primero y de Rubalcaba
después, es producto de la incultura de aquellas herencias de la LOGSE y de la
ESO, que crecieron en el desértico semillero de la otra anterior que extirpó el
latín de nuestro Bachillerato. Quizás, llamada a la alta tarea ministerial, no
de la Igualdad, sino de “Igualdad de la Insuficiencia”, para distraer el
ambiente, de modo que el ciudadano, agobiado por la galopante crisis económica,
se entretenga en hablar de miembra, mientras olvida la terrible subida de los
precios, el paro que no cesa, el déficit y el gasto y despilfarro que han
extenuado las arcas del erario.
Aquí, con la inútil llegada de la Autonomías, inútil, para nosotros, no, para
ellos, que se autoensueldan, se instaló también la nueva clase política, cuyo
mérito y conocimiento estriba en haber hecho “carrera” en la militancia de un
partido. Así hemos visto, cómo las distorsiones y perversiones lingüísticas se
imponen y generalizan hasta el hartazgo. Un día allí, en la Vasconia, un
político soltó la insulsez de “los vascos y las vascas” y ahí está hasta la
saciedad de la mayoría inculta. Otro, una feminista, en su inopia, toma la
incongruencia “genre” del inglés y sin ningún rigor gramatical, nos introduce la
aberrante “violencia de género”. Género y Número son dos categorías
morfológicas, que indican masculino o femenino, singular o plural, y no hombre o
mujer, y por tanto, no tienen agresividad ni violencia. Y, hoy, se nos habla de
miembra y no se reconoce con humildad el error, sino que se mantiene, se
argumenta y se recurre a la Real Academia con ánimo de ilustrarla y fijar su
labor, como si los demás fuésemos ilusos. Del dicho ciceroniano: “Humanum errare
est”, ni atisbo, pues, del latín ni su existencia conocen.
El
feminismo y el machismo, en su manejo barato y desquiciado, son desechables. Sin
embargo, como conceptos y movimientos sociales de defensa de la dignidad e
igualdad justas en pro de los derechos humanos, merecen respeto y apoyo. Una
palabra por llevar el morfema -a no indica lo relativo a mujer, por lo que
sacarlo de su contexto es desconocimiento. Por ese camino, podemos llegar a la
desfachatez de decir cadero, persono, luno, tierro, socialisto, o como dice J.
Nar, ovejo, jirafo o gilipollo. Es la vacuidad de la falsa progresía, que
tomando sólo la estética de la izquierda, no sus principios sustanciales, cree
que los demás andan hacia atrás, porque no viven a expensas de la ubre del
Partido y al pairo del instalado de por vida, al son de prebendas y poltronas.
Asentemos, que la existencia de tres lenguas históricas y amorosamente
conservadas en España constituye un precioso patrimonio nacional. Ahora bien, en
ese ámbito del absurdo, se mueven los ignorantes separatistas y nacionalistas,
que virulentos tratan de eliminar nuestra lengua de tres regiones españolas;
ahí, están el atentado contra el Vicepresidente de “Galicia Bilingüe” con las
amenazantes consignas totalitarias de “Bilingüismo es colonialismo” y “Españoles
fuera de Galicia”, los ataques vascos al Español y la fobia catalana que impide
y obstaculiza el uso y la enseñanza de la Lengua Española, la noble, hermosa e
ínclita lengua, vehículo de comunicación de quinientos millones de
hispanohablantes en Iberoamérica y el mundo.
Camilo Valverde Mudarra
|