|
Este
articulo ha sido publicado en Clarín y tiene la firma del columnista de
economía del "diario argentino" Daniel Muchnik. Es una muestra clara
de como la realidad se impone al velo de Maya tejido por los intereses extra
periodísticos y de que manera la prensa se debe reacomodar ante lo evidente.
Aunque plagada de eufemismos y medias verdades, la columna es indicativa,
dado quién escribe y quién publíca, de una realidad cada vez más difícil de
disimular.
CONTRADICCIONES DEL MODELO ECONÓMICO
La
clase media, sin "Navidad Feliz" 
Las
medidas para alentar el consumo no compensan la pérdida del poder de compra.
La Argentina tiene hoy una extendida clase media empobrecida. Los
especialistas en marketing han aportado investigaciones que aclaran sobre la
situación de aquella clase media que fue el orgullo nacional, que
motorizó modificaciones políticas, asombrosos aportes culturales y una
considerable dosis de sofisticación y consumo.
Los expertos consideran que los productos que se adquieren o los servicios
que se usan determinan cuáles son los argentinos que han logrado
sobrevivir. Son aun clase media, para ellos, los que tienen, en una
amplia variedad, tarjeta de débito (significa que cobran un sueldo seguro),
medicina prepaga, veranean sin dificultades y utilizan banda ancha de
Internet en su domicilio.
Se calcula que un poco más de la mitad de los pobres —9,3 millones de
personas— pertenece a familias de la clase media, que por las sucesivas
crisis fueron cayendo bajo la "línea de pobreza". Son los llamados
"nuevos pobres", una categoría social que no existía o era muy pequeña antes
de los años setenta.
A casi tres años del default, y aunque se detuvo el proceso de "caída libre"
en que se encontraba la Argentina, la estructura social no ha variado
significativamente. La mayoría de la población, en especial las franjas
más bajas, siguen perdiendo participación en el ingreso.
Se da así un fenómeno común en cada crisis. Las franjas más perjudicadas no
vuelven a recuperar posiciones. No pueden lograr un equilibrio ni conseguir,
tan sólo en una pequeña escala, lo perdido durante el momento pico de las
dificultades.
Así pasó en 1975 con el rodrigazo, en 1981/1982 con el derrumbe de la
"tablita" de José Martínez de Hoz, en 1989/1990 con la hiperinflación. Y,
del mismo modo ocurrió con el Tequila mexicano en 1985 y en 2001 con el
derrumbe de la convertibilidad. En este momento, el salario real es
inferior al de 2001. El nivel de pobreza es superior al de tres años
atrás. El trabajo en negro es mayor al existente a lo largo de los años
noventa.
Con cada crisis, la sociedad argentina tuvo un retroceso que las
"recuperaciones" posteriores, lamentablemente, no lograron revertir.
Las medidas que se consideraron, como el aguinaldo extra o una suba del
salario familiar, constituyen paliativos que ni siguiera rozan la
estructura regresiva, la realidad no cambia mucho. Ante todo, porque
tendrían un "carácter discrecional".
En muchos casos no sería permanente y responde a una concepción
clientelística donde el gobierno de turno reparte algunas extras, en función
de una coyuntura de conveniencia política y no en base a una concepción
consistente y permanente de reversión social
Desde la devaluación, los jubilados perdieron el 30 por ciento de su
poder de compra. Los asalariados registrados, un 20 por ciento y los no
registrados y los estatales, mucho más. Ese bache no se compensa con
una "Navidad Feliz" sino con medidas efectivas en el campo de los ingresos,
de los impuestos y de los gastos. Y con una modificación sustancial de la
estructura impositiva.
Pero de todos estos problemas no se habla. La redistribución de los
ingresos, la reforma provisional, la injusticia fiscal no figuran en la
agenda oficial ni en la de los políticos o en la sociedad argentina.
Se corre el riesgo de perder una coyuntura internacional favorable —tasas
bajas, precios de commodities altos, desvalorización del dólar— más un
destacado optimismo empresario y unas cuentas fiscales engordadas para dar
un giro en el esquema distributivo. En tanto, las ganancias especulativas
continúan con la suba de los bonos nuevos y los de post-default.
|