El inicio del post kirchnerismo
Jorge Asís es un crítico mordaz y maneja la
ironía como una forma de sentar posiciones sin dejar lugar a la réplica.
Convertido en uno de los más severos cuestionadores del presidente Néstor
Kirchner, considera que la candidatura de la primera dama en la provincia de
Buenos Aires "es una batalla napoleónica en las estepas rusas". Sin embargo,
sus críticas al llamado "progresismo" no se inspiran en el llamado "estilo
de derecha" sino en el pensamiento político en que se formó, el marxismo.
Identificado por la opinión pública como alguien afín al ex presidente
Carlos Menem, su pensamiento parece apuntar más bien a una visión escéptica
y pesimista sobre las costumbres argentinas. De hecho, en sus incursiones
televisivas y en su página digital, se muestra como impiadoso cuestionador
del pensamiento "políticamente correcto" de la clase media porteña.
- ¿Las elecciones de octubre provocarán daño al PJ?
- El peronismo es un sistema político en si mismo, cosa que le
permite completarse con la propia oposición. La verdadera resistencia hoy
está en su interior.
- ¿Y el resto de los partidos?
- El justicialismo gobierna, prácticamente, desde hace 50 años. Hoy
en día existe una imposibilidad de construir poder por afuera del partido.
Es una totalización, en el sentido que hay una ocupación de todos los
espacios. No es lo preferible, pero es lo que culturalmente se dio.
- ¿Estamos frente a un sistema político unipartidista en la
práctica?
- Es que el peronismo es el única fuerza política que permite
atenuar la fragmentación natural de la Argentina. Es una dispersión en el
medio de un gran cambalache.
- Teniendo en cuenta que casi desmembró su gabinete para las
elecciones de octubre, ¿el kirchnerismo tiene estructura suficiente para
hacer frente a su proyecto?
- En realidad, el kirchnerismo casi no existe. Está conformado por
el presidente, su esposa, un par de amigos patagónicos, una caja muy fuerte,
unas encuestas, una complacencia gigantesca de los grandes medios de
comunicación y una cobardía de las instituciones en todos los estamentos del
poder del justicialismo.
- Pero es innegable que construyó mucho poder desde su elección...
- En este momento, el parlamento casi no tiene gravitación porque
la Argentina ser convirtió en una monarquía, donde el presidente actual es
un monarca designado por elecciones pero toma atribuciones que no tienen
nada que ver con la democracia.
- ¿Qué características tiene la política oficial?
- Kirchner logró que hablar de política en Argentina sea hablar de
él. Encarna un proyecto divisorio, banal, totalizador. Estamos frente a un
proyecto hegemónico, con un líder que no admite preguntas. Es un estilo más
basado en la oralidad que en reivindicaciones revolucionaria.
- Sin embargo, el presidente asegura que se despega de la vieja
política
- Pero ¡por favor! ¿Dónde están los intereses de los 500 millones
de dólares de Santa Cruz que Kirchner mandó al exterior? Que Kirchner
prometa transparencia en el manejo de fondos es lo mismo que Elizabeth
Taylor encarne una cruzada contra el divorcio. Hasta Carlos Menem reconoció
que el actual presidente fue uno de los gobernadores más fieles a su
gobierno y que quería privatizar más de lo que le pedían.
- Pero, ¿no observa ningún rasgo positivo en la gestión actual?
- Yo coincido con Kirchner en que no podemos tener un presidente
débil. El problema es que él es débil. Tanto, que debió sacar un decreto
para mantener un status quo con los medios de comunicación, porque necesita
de ellos para sobrevivir.
- ¿Cómo ve la apuesta de Kirchner en la provincia de Buenos Aires?
- Lo que se atreve hacer en ese distrito es lo que no hizo Menem en
diez años de gobierno, quien prefirió delegarlo en Duhalde. Encara una
batalla napoleónica en medio de las estepas rusas. Lo que se tiene que
preguntar el presidente es lo que puede pasar si a su señora no le va bien.
- ¿Cómo le parece que queda la relación Kirchner-Duhalde?
- En la Argentina se puede ser hasta delictuoso, pero nunca cobarde
ni traidor. Uno convive con la traición, pero una persona no se jacta de ser
traidor. La sociedad argentina no la legitima. Se puede ver de manera
explícita en la ingratitud del presidente hacia con el que equivocadamente
lo catapultó a la cabeza del poder.
- ¿Eduardo Duhalde se equivocó al elegirlo?
- Duhalde tiene una gran tendencia a las equivocaciones
estratégicas, es un comedor de amagues. Jamás se imaginó que lo
traicionarían así.
- ¿Usted piensa que peligra la victoria de Cristina Kirchner?
- Lo que pasa es que no hay un plan para caso de lluvia. Nunca
"Chiche" tuvo tanta atmósfera de fantasía como ahora porque se instauró la
idea de que si el oficialismo no gana en Buenos Aires podría ser el
principio del fin. Y no creo que le vaya a ser fácil. Por eso, si digo que
estamos en el inicio del postkirchnerismo. Con su estrategia de
confrontación, el matrimonio Kirchner parece el jefe de campaña de la señora
de Duhalde.
- ¿Pero usted dice que es el principio del fin?
- Me parece que vamos a tener que ayudarlo a terminar el mandato.
Diario El Tribuno (Salta)
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