Jueves 28 de Julio de 2005

El inicio del post kirchnerismo


Jorge Asís es un crítico mordaz y maneja la ironía como una forma de sentar posiciones sin dejar lugar a la réplica. Convertido en uno de los más severos cuestionadores del presidente Néstor Kirchner, considera que la candidatura de la primera dama en la provincia de Buenos Aires "es una batalla napoleónica en las estepas rusas". Sin embargo, sus críticas al llamado "progresismo" no se inspiran en el llamado "estilo de derecha" sino en el pensamiento político en que se formó, el marxismo.

Identificado por la opinión pública como alguien afín al ex presidente Carlos Menem, su pensamiento parece apuntar más bien a una visión escéptica y pesimista sobre las costumbres argentinas. De hecho, en sus incursiones televisivas y en su página digital, se muestra como impiadoso cuestionador del pensamiento "políticamente correcto" de la clase media porteña.

- ¿Las elecciones de octubre provocarán daño al PJ?
- El peronismo es un sistema político en si mismo, cosa que le permite completarse con la propia oposición. La verdadera resistencia hoy está en su interior.

- ¿Y el resto de los partidos?
- El justicialismo gobierna, prácticamente, desde hace 50 años. Hoy en día existe una imposibilidad de construir poder por afuera del partido. Es una totalización, en el sentido que hay una ocupación de todos los espacios. No es lo preferible, pero es lo que culturalmente se dio.

- ¿Estamos frente a un sistema político unipartidista en la práctica?
- Es que el peronismo es el única fuerza política que permite atenuar la fragmentación natural de la Argentina. Es una dispersión en el medio de un gran cambalache.

- Teniendo en cuenta que casi desmembró su gabinete para las elecciones de octubre, ¿el kirchnerismo tiene estructura suficiente para hacer frente a su proyecto?
- En realidad, el kirchnerismo casi no existe. Está conformado por el presidente, su esposa, un par de amigos patagónicos, una caja muy fuerte, unas encuestas, una complacencia gigantesca de los grandes medios de comunicación y una cobardía de las instituciones en todos los estamentos del poder del justicialismo.

- Pero es innegable que construyó mucho poder desde su elección...
- En este momento, el parlamento casi no tiene gravitación porque la Argentina ser convirtió en una monarquía, donde el presidente actual es un monarca designado por elecciones pero toma atribuciones que no tienen nada que ver con la democracia.

- ¿Qué características tiene la política oficial?
- Kirchner logró que hablar de política en Argentina sea hablar de él. Encarna un proyecto divisorio, banal, totalizador. Estamos frente a un proyecto hegemónico, con un líder que no admite preguntas. Es un estilo más basado en la oralidad que en reivindicaciones revolucionaria.

- Sin embargo, el presidente asegura que se despega de la vieja política
- Pero ¡por favor! ¿Dónde están los intereses de los 500 millones de dólares de Santa Cruz que Kirchner mandó al exterior? Que Kirchner prometa transparencia en el manejo de fondos es lo mismo que Elizabeth Taylor encarne una cruzada contra el divorcio. Hasta Carlos Menem reconoció que el actual presidente fue uno de los gobernadores más fieles a su gobierno y que quería privatizar más de lo que le pedían.

- Pero, ¿no observa ningún rasgo positivo en la gestión actual?
- Yo coincido con Kirchner en que no podemos tener un presidente débil. El problema es que él es débil. Tanto, que debió sacar un decreto para mantener un status quo con los medios de comunicación, porque necesita de ellos para sobrevivir.

- ¿Cómo ve la apuesta de Kirchner en la provincia de Buenos Aires?
- Lo que se atreve hacer en ese distrito es lo que no hizo Menem en diez años de gobierno, quien prefirió delegarlo en Duhalde. Encara una batalla napoleónica en medio de las estepas rusas. Lo que se tiene que preguntar el presidente es lo que puede pasar si a su señora no le va bien.

- ¿Cómo le parece que queda la relación Kirchner-Duhalde?
- En la Argentina se puede ser hasta delictuoso, pero nunca cobarde ni traidor. Uno convive con la traición, pero una persona no se jacta de ser traidor. La sociedad argentina no la legitima. Se puede ver de manera explícita en la ingratitud del presidente hacia con el que equivocadamente lo catapultó a la cabeza del poder.

- ¿Eduardo Duhalde se equivocó al elegirlo?
- Duhalde tiene una gran tendencia a las equivocaciones estratégicas, es un comedor de amagues. Jamás se imaginó que lo traicionarían así.

- ¿Usted piensa que peligra la victoria de Cristina Kirchner?
- Lo que pasa es que no hay un plan para caso de lluvia. Nunca "Chiche" tuvo tanta atmósfera de fantasía como ahora porque se instauró la idea de que si el oficialismo no gana en Buenos Aires podría ser el principio del fin. Y no creo que le vaya a ser fácil. Por eso, si digo que estamos en el inicio del postkirchnerismo. Con su estrategia de confrontación, el matrimonio Kirchner parece el jefe de campaña de la señora de Duhalde.

- ¿Pero usted dice que es el principio del fin?
- Me parece que vamos a tener que ayudarlo a terminar el mandato.

Diario El Tribuno (Salta) 

                                                                 

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