PURO "MENEMISMO"
En general (y a excepción del suicida de
alta prolijidad que anuncia sus intenciones y las cumple con éxito) la gente
suele morir sin avisar. En particular, nunca le avisan de su próximo deceso a
la tesorería de nadie. Como escribió Jorge Luis Borges, "Morir es una
costumbre / que sabe tener la gente". No añadió el escritor que es
costumbre defectuosa por lo imprevisible. El entrañable Enrique Cadícamo
operó con la misma frialdad. Se murió un día, igual a tantos otros, sin
tener la precaución de anunciarlo. Por lo menos, a la Secretaría de Cultura
de la Nación, entonces a cargo de Beatriz Gutiérrez Walker, quien se
desempeñaba bajo mis instrucciones, como presidente de la Nación. La
señora, que es urbana y decente y se conmueve, envió a los deudos y a la
memoria del muerto una ofrenda floral. Me consta. Hoy, por resolución del
secretario de Cultura del presidente Fernando de la Rúa, se instruye un
sumario administrativo contra la perversa enviadora de flores para verificar
si se contrató debidamente al florista, si se hizo una anticipada previsión
presupuestaria, si la instrumentación contractual fue por escrito y si se
verificó el cumplimiento de la obligación previo a efectuar el pago. El caso
es muy voluble. No obstante, yo que soy montañés, aplicador del más
silvestre sentido común, y sin conocer los detalles del asunto, sé decir
para que la Presidencia de la Nación esclarezca el caso con disciplina:
1) El florista fue contratado debidamente, es decir, le pidieron las flores,
él las mandó, las facturo porque quiso cobrar, le pagaron, y ya está. La
relación contractual cesó debidamente.
2) Previsión del gasto no hubo. Ya lo dije: no avisaron con anticipación.
Tampoco consideré nunca muy apropiado hacer acopio de dinero para muertos por
venir, porque la partida hubiera sido bastante inimaginable: "Por si
muere fulano, acopiemos tantos pesos; por si mengano..."y así. Ya sé
que para tanta transparencia que vivimos ahora es un problema para la
Presidencia que se generen estos gastos así, sin avisar. Si De la Rúa
quiere, que genere una partida necrofílica. Yo le voy a recordar esa locura
todos los días.
3) La "instrumentación contractual" fue por escrito: mandaron la
factura y la pagamos.
4) También hubo cumplimiento de la obligación: las flores estaban.
PERSECUCIÓN
Me dirán que me ensaño si repito que el gobierno hace persecución antiperonista. Pero no sé como entender este sumario administrativo -sobre el cual la funcionaria fue llamada a prestar declaración testimonial-. No importa. Hay muchas cosas que no se entienden. En todo caso, me parece bien que si la Secretaria de Cultura no hace nada por la cultura -y nada es nada, como puede verse- por lo menos imagine maneras de perseguir peronistas. Si es una moda política, ¿por qué no puede ser una nota de color para la cultura media?. El problema de las flores para Cadícamo, la imprevisión negligente de la funcionaria y el sumario que con la daga al rojo en la mano se le incoa, parece simple, pero es complejísimo y de pura justicia. Veamos el detalle:
1) Es evidente que la secretaria de Cultura
incurrió en una notable desprolijidad: no hizo previsión presupuestaria y
pagó las flores sin que hubiera dinero específicamente para ese destino. Si
hubiera habido previsión presupuestaria, hoy sería investigada por instigar
a Cadícamo a morirse, o por ejercer ilícitas ciencias ocultas. Está mejor
así.
2) La resolución de la Secretaría de Cultura delarruista dice también que
"existiría a priori un perjuicio patrimonial al comprometer créditos
sin el necesario respaldo presupuestario". (juro que dice eso: es la
Resolución SCC 1135/00). También parece ser cierto: por lo menos habría que
haber llamado a un concurso de precios. La demora sería la habitual en estos
días: unos cuantos meses. Después de los cuales hubiera sido bueno adivinar
adónde mandar las flores, pero ya se sabe que no importa tanto hacer las
cosas a tiempo, sino hacerlas bien aunque no sirvan para nada. Si las
decisiones patrimoniales decididas antes de asumir el gobierno (vender el
avión presidencial, por ejemplo) todavía no se han consumado 10 meses
después, ¿por qué tanto apuro menemista en mandarle flores a un muerto
precisamente en el día del velorio? Era mas adecuado crear una comisión que
discutiera el asunto con todas sus aristas, y, previo dictamen de cuanto
organismo de control aparezca en el horizonte, decidiera no decidir demasiado
para no comprometerse del todo. Finalmente lo mejor es hacer poco: es muy
inútil, pero muy prolijo. Los pertinaces hacedores de nada tienen la ventaja
que tampoco se equivocan. Cadícamo, cuánta letra de buen tango merecería
esta época perezosa de todo. Pero nos ha legado una de rutilante actualidad.
Dice así (estoy cantando): "Hoy no hay guita ni de asalto Y el puchero
está tan alto Que hay que usar un trampolín. Si habrá crisis, bronca y
hambre Que el compra diez de fiambre Hoy se morfa hasta el piolín"
Y usted Beatriz, qué le va a hacer. Cántele al sumario un tanguito, por ejemplo: "Como abrazao a un rencor" que da tanto con el animo de los operarios del sumario floral. Y quedémonos con la conciencia tranquila. Las flores las mandamos, es decir, le cumplimos a don Enrique, que se nos fue esa tarde de diciembre. Puro menemismo, como ve.
CARLOS SAUL MENEM Ambito Financiero 05/09/00
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