Lunes 26 de Mayo de 2008

EL RETROCESO CONTINÚA. NO TAN EN ORDEN


 

Cuando el pueblo argentino sufragó en octubre último lo hizo en la plena conciencia de lo que estaba haciendo. Tanto los que votaron a favor del gobierno como los que privilegiaron otras opciones. Los que lo hicieron a favor escogieron a Cristina, continuidad natural y leal de su marido. Por lo tanto el 45% de los votos recibidos tienen el mandato de la continuidad. Desoír esta disposición es burlarse del electorado. El pueblo decidió no cambiar y eligió a su esposa.
Naturalmente Néstor podría haberse presentado por segunda vez (para saciar su apetito de mando) pero hacerlo u optar por su mujer es un ejercicio de la libertad personal y política que de ninguna manera puede ser juzgado. Hablar de doble comando o exigir que halla un solo presidente es un infantilismo que roza la vulgaridad y la formalidad de la política.
¡Este gobierno es más de lo anterior y el pueblo así lo decidió en octubre pasado!
Cristina es la Presidente y Néstor su marido y esto también es así Tan inevitable como la voluntad popular.
Hasta nuevo aviso.
Si bien se mira hasta podría ser considerado un gesto caballeresco. Algo noble que podríamos empezar a reconocer en él.
Más de ocho años el kirchnerismo no aguanta en el poder (habrán sacado sus cálculos). De esta forma los dos agotaron sus expectativas, colmaron sus ansias de gloria. Se inscriben en las páginas de las historia. Veremos con que letra.
¿Ahora me pregunto? ¿Cristina no tiene derecho a consultar a su marido? (que además es presidente del justicialismo) ¿A cambiar de opinión como resultado de esas conversaciones? Si ella está en aprietos, como de hecho ocurre, ¿no es lógico que él la ayude?
Que eso provoca contradicciones ¡chocolate por la noticia! Contradicciones tiene todo gobierno asediado por un sector fundamental de la economía y la sociedad. Y este es el problema, diría el único problema. O mejor dicho con el conflicto del campo comenzaron los problemas. Se inició la declinación del matrimonio (¿política?) y el ocaso del modelo. Señalar permanentemente que uno pretende una cosa y otro la corrige es un ejercicio mental sin destino. Son dos y el pueblo así lo decidió. Clavar una pica entre ellos no tiene sentido desde cualquier punto que se lo analice. Fundamentalmente del humano.
Antes de levantarse el paro agropecuario la Presidente habló cuatro veces consecutivas. En un artículo anterior señalé que esas fintas políticas escondían un retroceso en orden para evitar una mayor sangría en el Gobierno. Gritando, maltratando, regañando. Sí, pero inevitablemente retrocediendo. El campo le dio al gobierno un mes de tregua. Es decir estableció los tiempos. Algo que al parecer enloquece a Néstor. De manera que durante el mes el gobierno se pasó jugando a las escondidas. Como corresponde a un “duro para arrugar”. Declaraciones altisonantes, fuertes, tempestivas. Funcionarios que iban y venían manejados y confundidos por los deseos inconfesables de la pareja gobernante. No sabían bien donde estaban parados. El juego lo decidía la pareja y en soledad. Finalmente en medio de los alaridos de Kirchner en Ezeiza y Mendoza ocurrió lo que se esperaba desde los primeros días del paro y las movilizaciones: la renuncia de Lousteau. Y esto es lo que no hay que perder de vista. El lío comenzó con las retenciones móviles que decidió el Ministro y hoy el Ministro ya no está. Esta es la realidad lo demás es humo. Como el que viene del Delta. Hay que ver como continúan las negociaciones pero lo evidente, si esto fuera una partida de ajedrez, es que quién perdió una pieza valiosa ha sido el gobierno. El desgaste es de él.
Interesante también es observar que en el momento de la asunción del nuevo Ministro Fernández estuvo el campo y la industria no. ¿Los popes habrán entendido lo que hay de fondo? ¿Habrá un cambio en la dirección de la política? Puede ser. Habrá que esperar. Por lo pronto el campo debe postergar la iniciación del conflicto. Ha tenido un nuevo triunfo. Incluso modificar la metodología. En el combate los dos sectores se desgastan. Como hemos visto mayor esmerilamiento ha sufrido el gobierno. No es un dato menor.
¿El nuevo Ministro viene para pelear? Veremos

CLAUDIO CHAVES
 

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