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Cuando el pueblo argentino sufragó en octubre
último lo hizo en la plena conciencia de lo que estaba haciendo. Tanto los que
votaron a favor del gobierno como los que privilegiaron otras opciones. Los que
lo hicieron a favor escogieron a Cristina, continuidad natural y leal de su
marido. Por lo tanto el 45% de los votos recibidos tienen el mandato de la
continuidad. Desoír esta disposición es burlarse del electorado. El pueblo
decidió no cambiar y eligió a su esposa.
Naturalmente Néstor podría haberse presentado por segunda vez (para saciar su
apetito de mando) pero hacerlo u optar por su mujer es un ejercicio de la
libertad personal y política que de ninguna manera puede ser juzgado. Hablar de
doble comando o exigir que halla un solo presidente es un infantilismo que roza
la vulgaridad y la formalidad de la política.
¡Este gobierno es más de lo anterior y el pueblo así lo decidió en octubre
pasado!
Cristina es la Presidente y Néstor su marido y esto también es así Tan
inevitable como la voluntad popular.
Hasta nuevo aviso.
Si bien se mira hasta podría ser considerado un gesto caballeresco. Algo noble
que podríamos empezar a reconocer en él.
Más de ocho años el kirchnerismo no aguanta en el poder (habrán sacado sus
cálculos). De esta forma los dos agotaron sus expectativas, colmaron sus ansias
de gloria. Se inscriben en las páginas de las historia. Veremos con que letra.
¿Ahora me pregunto? ¿Cristina no tiene derecho a consultar a su marido? (que
además es presidente del justicialismo) ¿A cambiar de opinión como resultado de
esas conversaciones? Si ella está en aprietos, como de hecho ocurre, ¿no es
lógico que él la ayude?
Que eso provoca contradicciones ¡chocolate por la noticia! Contradicciones tiene
todo gobierno asediado por un sector fundamental de la economía y la sociedad. Y
este es el problema, diría el único problema. O mejor dicho con el conflicto del
campo comenzaron los problemas. Se inició la declinación del matrimonio
(¿política?) y el ocaso del modelo. Señalar permanentemente que uno pretende una
cosa y otro la corrige es un ejercicio mental sin destino. Son dos y el pueblo
así lo decidió. Clavar una pica entre ellos no tiene sentido desde cualquier
punto que se lo analice. Fundamentalmente del humano.
Antes de levantarse el paro agropecuario la Presidente habló cuatro veces
consecutivas. En un artículo anterior señalé que esas fintas políticas escondían
un retroceso en orden para evitar una mayor sangría en el Gobierno. Gritando,
maltratando, regañando. Sí, pero inevitablemente retrocediendo. El campo le dio
al gobierno un mes de tregua. Es decir estableció los tiempos. Algo que al
parecer enloquece a Néstor. De manera que durante el mes el gobierno se pasó
jugando a las escondidas. Como corresponde a un “duro para arrugar”.
Declaraciones altisonantes, fuertes, tempestivas. Funcionarios que iban y venían
manejados y confundidos por los deseos inconfesables de la pareja gobernante. No
sabían bien donde estaban parados. El juego lo decidía la pareja y en soledad.
Finalmente en medio de los alaridos de Kirchner en Ezeiza y Mendoza ocurrió lo
que se esperaba desde los primeros días del paro y las movilizaciones: la
renuncia de Lousteau. Y esto es lo que no hay que perder de vista. El lío
comenzó con las retenciones móviles que decidió el Ministro y hoy el Ministro ya
no está. Esta es la realidad lo demás es humo. Como el que viene del Delta. Hay
que ver como continúan las negociaciones pero lo evidente, si esto fuera una
partida de ajedrez, es que quién perdió una pieza valiosa ha sido el gobierno.
El desgaste es de él.
Interesante también es observar que en el momento de la asunción del nuevo
Ministro Fernández estuvo el campo y la industria no. ¿Los popes habrán
entendido lo que hay de fondo? ¿Habrá un cambio en la dirección de la política?
Puede ser. Habrá que esperar. Por lo pronto el campo debe postergar la
iniciación del conflicto. Ha tenido un nuevo triunfo. Incluso modificar la
metodología. En el combate los dos sectores se desgastan. Como hemos visto mayor
esmerilamiento ha sufrido el gobierno. No es un dato menor.
¿El nuevo Ministro viene para pelear? Veremos
CLAUDIO CHAVES
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