Sábado 27 de Mayo de 2006

LA ARGENTINA SIN DESEOS


Los que entienden afirman que en el deporte se revela  de manera natural y espontánea, por no decir brutal, ciertas características sicológicas o de la personalidad que en circunstancias más pensadas y menos actuadas pueden ocultarse o esconderse.
Aseveran, también, que es un camino, quizás el más completo para integrarnos, socializarnos y también enemistarnos. En una palabra es la vida misma que fluye lúdicamente.  Los que hemos jugado al fútbol en el barrio aprendimos a conocernos, estrechar amistades y divertirnos.
Los sociólogos, por su lado, encuentran en el deporte y particularmente en el fútbol comportamientos que luego de ser analizados, comparados y viví seccionados contribuyen a conocer aspectos recónditos del alma de un pueblo o al menos  circunstancias anímicas por las que  atraviesa. Si todo lo dicho es cierto estamos en condiciones de aventurar alguna opinión acerca de las declaraciones del Presidente de la AFA  Doctor Julio Grondona.
Hablar de Don Julio implica poner a prueba nuestra capacidad de asombro y porque no de generosidad humana ¡al fin y al cabo! debe ser uno de los últimos personajones que nos vienen del período de los innombrables. ¡Sigue ahí y nadie dice nada!  Y ojo que a mi no me importa y menos buchonearlo, para eso hay profesionales de la alcahuetería en el periodismo 12 que no es precisamente el de  la hinchada.
Lo cierto es que Don Julio ha logrado atravesar un largo camino. El mundial de los “innombrables” cuando los  inteligentes y comprometidos luchaban por un mundo mejor y el pueblo rudo y rupestre disfrutaba del triunfo. El del “borracho” que con una inmensa pena en el alma debimos abandonar, el de Alfonsín, campeón, el de los años de la frivolidad, el de Bielsa,  recién ahora podemos decir que vamos a tener un mundial nacional y popular,  progresista y por sobre todas las cosas austero, decente, frugal, sin grandes declaraciones que nos asimilen a épocas que es menester olvidar, sin estridencias, casi monacal. Humilde.
Decía, entonces, que no en balde Don Julio ha transitado tantos años sin sobresaltos: es un extraordinario lector de la realidad, del momento, de las circunstancias.
Jamás empeña una palabra que no acompañe al estado de ánimo que impera. Esto explica que algunos días atrás haya declarado: “con llegar a los cuartos de final me conformo” ¡El Presidente de la AFA se conforma con estar entre los  ocho primeros! 
Entonces, el Presidente de la AFA  se conforma con una derrota.
Don Julio que siempre fue un león carnívoro se ha transformado en un león herbívoro.
¿Qué ha pasado? ¿Son los años Don Julio? ¿Es el cansancio que sobreviene luego de tantos años en ejercicio del cargo? O es el país que no tiene vocación de triunfo, hambre de éxitos, sed de logros, voluntad de vencedores.
El intuitivo Don Julio ha comprendido el misterio de la Argentina oficial.
En ella campea un clima de derrota moral, dónde el éxito es culposo, los logros,  desaconsejables;  la euforia,  vulgaridad, y el triunfo deportivo, banal y poco revolucionario.

Claudio Chaves
 

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