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Los que entienden afirman
que en el deporte se revela de manera natural y espontánea, por no decir
brutal, ciertas características sicológicas o de la personalidad que en
circunstancias más pensadas y menos actuadas pueden ocultarse o esconderse.
Aseveran, también, que es un camino, quizás el más completo para
integrarnos, socializarnos y también enemistarnos. En una palabra es la vida
misma que fluye lúdicamente. Los que hemos jugado al fútbol en el barrio
aprendimos a conocernos, estrechar amistades y divertirnos.
Los sociólogos, por su lado, encuentran en el deporte y particularmente en
el fútbol comportamientos que luego de ser analizados, comparados y viví
seccionados contribuyen a conocer aspectos recónditos del alma de un pueblo
o al menos circunstancias anímicas por las que atraviesa. Si todo lo dicho
es cierto estamos en condiciones de aventurar alguna opinión acerca de las
declaraciones del Presidente de la AFA Doctor Julio Grondona.
Hablar de Don Julio implica poner a prueba nuestra capacidad de asombro y
porque no de generosidad humana ¡al fin y al cabo! debe ser uno de los
últimos personajones que nos vienen del período de los innombrables. ¡Sigue
ahí y nadie dice nada! Y ojo que a mi no me importa y menos buchonearlo,
para eso hay profesionales de la alcahuetería en el periodismo 12 que no es
precisamente el de la hinchada.
Lo cierto es que Don Julio ha logrado atravesar un largo camino. El mundial
de los “innombrables” cuando los inteligentes y comprometidos luchaban por
un mundo mejor y el pueblo rudo y rupestre disfrutaba del triunfo. El del
“borracho” que con una inmensa pena en el alma debimos abandonar, el de
Alfonsín, campeón, el de los años de la frivolidad, el de Bielsa, recién
ahora podemos decir que vamos a tener un mundial nacional y popular,
progresista y por sobre todas las cosas austero, decente, frugal, sin
grandes declaraciones que nos asimilen a épocas que es menester olvidar, sin
estridencias, casi monacal. Humilde.
Decía, entonces, que no en balde Don Julio ha transitado tantos años sin
sobresaltos: es un extraordinario lector de la realidad, del momento, de las
circunstancias.
Jamás empeña una palabra que no acompañe al estado de ánimo que impera. Esto
explica que algunos días atrás haya declarado: “con llegar a los cuartos de
final me conformo” ¡El Presidente de la AFA se conforma con estar entre los
ocho primeros!
Entonces, el Presidente de la AFA se conforma con una derrota.
Don Julio que siempre fue un león carnívoro se ha transformado en un león
herbívoro.
¿Qué ha pasado? ¿Son los años Don Julio? ¿Es el cansancio que sobreviene
luego de tantos años en ejercicio del cargo? O es el país que no tiene
vocación de triunfo, hambre de éxitos, sed de logros, voluntad de
vencedores.
El intuitivo Don Julio ha comprendido el misterio de la Argentina oficial.
En ella campea un clima de derrota moral, dónde el éxito es culposo, los
logros, desaconsejables; la euforia, vulgaridad, y el triunfo deportivo,
banal y poco revolucionario.
Claudio
Chaves
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