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ANSIEDAD E INSOMNIO EN EL CRUCE OCEÁNICO Kirchner y su primer viaje en el Tango 01
LONDRES (De un enviado especial).- Ansiedad e insomnio. Esas fueron las sensaciones que le produjeron a Néstor Kirchner las 15 horas de viaje hasta llegar a esta ciudad para cumplir la gira más importante que encara desde que llegó a la Casa Rosada. Y eso que volar en el Tango 01 es un placer. Por la comodidad en el interior y por la calidez de la tripulación, que está atenta a cada detalle y que cuida la nave como si fuera un hijo. Mientras se aguardaba la llegada del Presidente, su esposa y la comitiva, casi sobre el filo de la medianoche de Buenos Aires, uno de los tripulantes, Luis, se enorgullecía de haber sido uno de los delegados por el Poder Ejecutivo para ir a los Estados Unidos a buscar el avión presidencial, y ofició de guía para una recorrida. La puerta de ingreso desemboca en un hall donde se disponen 14 asientos de cuero beige, amplísimos, que se reclinan electrónicamente y llegan a convertirse casi en una cama. Todo el avión está alfombrado y las paredes forradas de una discreta madera que completa un ambiente de gran calidez. Hacia el centro de la nave se emplaza el sector presidencial: una puerta divide el área que habitualmente ocupa la comitiva. La zona privada tiene una mesa oval, con dos asientos de un lado y el que ocupa el Presidente, enfrente, con el Escudo Nacional bordado en hilo dorado. Sentados a esa mesa, Kirchner reveló durante el viaje su ansiedad e hizo "víctimas" de su insomnio a sus comprovincianos, el jefe de la SIDE, Sergio Acevedo, y el gobernador de Santa Cruz, Héctor Icazuriaga, a quien llama Chango. Hablaron durante el cruce del océano Atlántico y se intuye que el eje fue la elección provincial, en la que Acevedo será el candidato del oficialismo. Mientras su marido hablaba de política, Cristina Fernández descansaba en el sector más privado del avión: el dormitorio. La senadora admitió, mientras no podía dejar de hablar de su hija Florencia, a quien ya extrañaba, que había dormido toda la noche. El sector se completa con un baño con canillas doradas, pero no de oro, como alguna vez se dijo, un bidet, una ducha y un sillón frente a un espejo para que las primeras damas se maquillen. "Nunca fue un sillón para el peluquero", aclaró un tripulante, aunque sonrió cuando se le preguntó para qué lo usaba Carlos Menem. El Tango se completa con 14 lugares en la parte posterior. Tiene además del sistema de video y audio un conmutador con cinco líneas satelitales y un servicio de catering óptimo. Tiene diez años y está en el mejor momento de su vida útil, dijo uno de los comisarios de a bordo. "Y pensar que De la Rúa lo quería vender", reflexionó un funcionario mientras reclinaba su asiento.
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