Alguna vez dijiste por
televisión, en un programa que se llamaba Badía y Cía, que
el gobierno alfonsinista bien que hacía en quitarle la
publicidad al diario La Prensa por publicar artículos de Camps.
Dijiste, específicamente, y a modo de ejemplo, que si a vos te
contrataba el diario La Nación y te ponías a hablar mal de los
Mitre, bien harían estos en despedirte. Del mismo modo, dijiste
palabras mas o menos, si el diario La Prensa publica artículos
en contra de la democracia y de la república, bien hace el
gobierno en quitarle la publicidad oficial.
Años más tarde, el mismo
problema (recontrarrecurrente en esta Argentina fascista, por
otra parte como bien sabés), se le presentó al diario Página
12. En un programa de Mariano Grondona, si mal no recuerdo, yo
te vi y oír decir que esa era una aberración, que de ninguna
manera compartirías semejante abuso de poder. Para resaltar que
tu posición era sana intelectualmente, sostuviste que si eso le
hubiera ocurrido a ´La Nueva Provincia´, también defenderías el
principio de no utilizar la publicidad oficial de manera
arbitraria para presionar sobre los medios. Pero te cuidaste
mucho de aclarar que apenas unos años antes sostenías lo
contrario.
Todo esto ya lo sabés,
porque yo te lo he dicho por lo menos, y porque no sos zonzo.
Un día te envié un comentario a la
radio donde te comentaba que las "bondades" del régimen
castrista no alcanzaban a los millones de exiliados,
encarcelados o muertos del régimen. Tu respuesta fue no
comentar el mensaje al aire, como correspondía porque esas eran
las reglas, porque tu función era recibir y dar al aire los
mensajes, porque para eso los pedías.
En lugar de eso, lo que hiciste
fue dar mi nombre, mi dirección, y luego la emprendiste contra
mí para calificarme de "fanático" y "dogmático", y encima
aclaraste que "de los peores". Pero no leíste ni respondiste mi
mensaje.
Durante un tiempo, como sabés,
seguí molestándote con comentarios y opiniones sobre tus dichos
que no podías o no querías responder, como esta que menciono.
Eso también lo sabés.
Lo mismo hizo el kirchnerismo
ahora en la persona de Mona Moncalvillo. Te dijo que te
fueras y no te dio lugar a que le respondas. Igual que vos a
mí. Y a tantos otros seguramente.
Ahora vinieron por vos,
Eliaschev. Y sería bueno que en lugar de llorar y pedir
"solidaridad" pusieras las barbas en remojo, ya que las gastás,
dicho sea de paso. Tu programa y quienes anuncian en él, bien
pueden irse a otra parte.
Por lo demás, sabés y sabías de
sobra que en esa radio no trabaja cualquiera. ¿O no lo
sabías?. Como no trabaja cualquiera en Canal 7, que se ha
vuelto un panfleto inmirable.
Bien. Por supuesto que me
parece aberrante lo que hicieron desde el gobierno. Pero lo que
hicieron todos y desde siempre en la radio "del Estado". Lo
mismo que en "la Muni", como la bautizaste vos mismo, cuando
eras director de ella y la Coordinadora de triste recuerdo
explicaba al aire que ellos pasaban música popular, como la de
Mercedes Sosa, pero no a la Mona Giménez....(!).
Ahora vinieron por vos. Y
bueno sería que trataras de no ponerte vendas blancas en la
cara, como hacía el inefable Lanata aquella vez que algún
estúpido le metió una piña.
Vinieron por vos como en
los tiempos del alfonsinaje fueron por Neustadt en canal 13, o
por Mirtha Legrand (¿lo recordás o tampoco?). O por Roberto
Galán en su momento. O por Aldo Cammarotta, que se fue a L.A.
y no volvió más. O por tantos otros que han ocupado espacios en
los medios.
No recuerdo que hubieras hecho
algún esfuerzo por que alguno volviera. ¿Por qué se supone
que ellos lo harían por vos? Ahora vinieron por vos. Y
tal vez lo más recomendable es que trates de insertarte en algún
medio independiente, que no le de conchabo a los amigos del
poder de turno en una empresa que paga toda la comunidad. Eso
también lo sabés.
Porque precisamente cuando
laburaste en Del Plata, uno desde fuera veía que te desempeñabas
en un medio independiente, y a lo sumo era cuestión de cambiar
de emisora.
Te queda muy mal llorar,
Eliaschev. Te muestra indigno. Porque llorás por lo que te
pasó a vos, y no por lo que le ha pasado a tantos.