Domingo 03 de Abril de 2005

WALSH: "ESTE GOBIERNO NO HA TENIDO UNA SOLA IDEA"

La escritora María Elena Walsh cumple un rol singular en la casi indispensable Argentina contemporánea. Cada dos o tres años sorprende a la opinión pública con aldabonazos de conciencia. Con ingenio y profundidad inusual atrae a la atención colectiva sobre temas de fondo, muy presentes, pero que pocos suelen ver. Es el privilegio y la función que tienen los verdaderos intelectuales en la sociedad. Hace 20 años firmó una nota memorable sobre el final del proceso cívico militar que hoy está en las antologías ("El país del jardín de infantes") Más cerca de ahora, cuando el país danzaba al ritmo de la protesta docente contra el anterior gobierno, la escritora cargó con fuerza contra la llamada "Carpa docente", que se había instalado junto al Congreso de la Nación. Ahora en un reportaje a la revista "Tres Puntos", María Elena Walsh hace una disección del poder en el país. Cuando siempre se la sindicó como una antiperonista, rescata en polémicas opiniones a esta fuerza, mientras que el radicalismo le parece soberbio y palabrero. Veamos lo más importante de ese reportaje, efectuado en el mes de junio del 2000, a esta mujer que también fue cantante de éxito, creadora de mitos populares como la tortuga "Manuelita" y autora de un libro que lleva uno de los títulos más hermosos: "Otoño imperdonable" (su primera colección de poemas).

Periodista: ¿Viaja por Internet?

María Elena Walsh: No, es otra cosa. Me parece ideal si uno quiere documentarse. Pero si uno quiere escribir o recordar, no sirve. Si vamos a hacer todo virtualmente en la vida, seremos fantasmas culones que vivimos sentados delante de una pantalla.

P: ¿Usted se psicoanalizó?

MEW: Sí, dos veces en mi vida. La primera fue un psicoanálisis ortodoxo de seis o siete años. Y la segunda, hace unos cinco años: volví por un período mas corto y me hizo muy bien.

P: ¿Estas experiencias de vida la hicieron más indulgente?

MEW: No creo. Realmente, tengo un carácter podrido. Un carácter poco indulgente y bastante impaciente. Trato de combatirlo, claro. Pero no creo que cambie de carácter. Hay manías que se acentúan con la edad.

P: ¿Qué cosas disipan mejor sus ideas?

MEW: Creo que siempre son los libros, las lecturas. Caí en un tomo de Hobsbawrn que dice algo que voy a contar porque es muy interesante: las biografías de los reyes de Francia, con toda la locura de Maria Antonieta y sus lujos, sus joyas, sus milongas y todo eso, que tal como nos contaron el cuentito, gracias a eso el pueblo no tenía pan. Bueno, ahora uno se encuentra con Hobsbawrm que dice que los gastos de la Corte eran irrelevantes. Francia estaba fundida por sus gastos de guerra, mantenía el apoyo a la revolución norteamericana, estaba en guerra con Inglaterra, tenía que comprar siempre galeones, barcos y armas. Eso es lo que fundió a Francia. Entonces yo pienso ¿Qué es lo que nos fundió a nosotros? ¿Los gastos de la corona o los gastos de guerra?.

P: ¿O sea que no es el robo para la corona lo que fundió a la Argentina?

MEW: No, el robo para la corona está. Pero ¿Cual es la guerra que estamos pagando? Es interesante. A mi me abrió tanto los ojos.....¿que importaban los brillantes de María Antonieta o que se abriera un río en medio de Francia para llegar a Versailles, comparados con los gastos de guerra?

P: Alguien dijo que si se hubiera eliminado toda la corrupción de la Argentina, aun así el país no habría despegado....

MEW: Seguro. Por eso mismo la pregunta acerca de cual guerra estamos pagando. La dejo para que me la contesten. También tengo otra fantasía: si mañana esta señora tan encantadora - porque siempre hay una mujer que es la cabeza de turco-, Teresa Ter Minassian, la gerente del FMI, que ahora es la culpable de nuestros males, digo, si ella nos dice, de pronto: Amnistía, los argentinos no deben un peso", ¿nuestra situación cambiaría? Yo creo que no. Pero no soy especialista.

P: ¿Qué pasa a usted cada vez que escucha un nuevo anuncio de derrumbe económico?

MEW: Nada, no les creo nada. Mi incredulidad es total y mi interés se concentra en la gente, maravillosa gente que está construyendo cosas. Gente que nunca va a tener demasiado apoyo, demasiado nada del país, pero no importa, lo siguen haciendo porque no lo pueden evitar.

P: ¿De modo que usted no perdió las esperanzas?

MEW: En la gente creo. Pero no creo en esta forma que tiene la política. Lo unico que creo es que estamos en democracia, Dios nos la conserve sanita, con todos sus defectos. Eso sí lo creo y lo celebro. Todo lo demás me parece una tomadura de pelo.

P: ¿Quién le toma el pelo? ¿Toda la clase política, este gobierno, el anterior?

MEW: Toda la clase política, y este gobierno, más.

P: ¿Por qué si apenas lleva seis meses?

MEW: Por lo que se ve. Y no lleva seis meses, lleva diez años de prédica de un solo proyecto: acabar con Menem. Y para mí eso nunca fue un proyecto y sigue sin ser un proyecto.

P: ¿O sea que no había una idea?

MEW: No, no hay una idea. No hay cabeza, no hay nada.

P: ¿Se podrá decir que todos los gobiernos que llegaron en los últimos quince años prometieron una cosa e hicieron otra?

MEW: Sí, pero creo que en este caso no prometieron absolutamente nada. Nada mas que acabar con Menem que, además, estaba en el fin de su mandato. De modo que no hubiera sido tan complicado pensar en otra cosa.

P: ¿Qué piensa que viene ahora?

MEW: Creo que nada. Siempre cito una frase de Scalabrini Ortiz hablando de los ferrocarriles, que se aplica. Dijo que el país, como los ferrocarriles, siguió creciendo gracias a su inercia creativa.

P: ¿Usted siente acaso más simpatía hacia los peronistas?

MEW: Sí, absolutamente.

P: ¿Fue siempre así?

MEW: No. Por supuesto que en la época de Perón era furiosamente antiperonista, nos jugábamos la vida todos. Pero después, con el correr del tiempo, tuvimos un contacto mucho más humano. Hoy puedo definir a un peronista o a un radical. Hay diferencias casi étnicas.

P: ¿Cómo son esas diferencias?

MEW: Con el peronista te entendés o no te entendés. Te peleás, te agarras a los bifes, te gritás, te amigás, lo que vos quieras. El otro es un ser soberbio que te da cátedra y te convence de que estas equivocada y ahí terminó todo.

P: ¿Usted se reconcilió a partir del peronismo de Menem?

MEW: No, antes. Muy poco tiempo después de la Revolución Libertadora. Te estoy hablando de cosas históricas. Menem es reciente.

P; ¿Fue votante peronista?

MEW: En algún momento, creo que cuando se votó a Campora, muy bien no me acuerdo....Sí cuando se ganó masivamente. Pero no fue por convicción.

P: ¿Le parece que el problema de la exclusión está mejor comprendido por las ideas de los peronistas?

MEW: Creo que sí. De movida es un tema que para ellos existe. Aunque no cumplan con eso, aunque no lo sepan hacer, pero básicamente, esta en ellos. En cambio para los radicales la base es la política, sus puestos, sus comités, sus muchachos.

P: Pero no hemos hablado del Frepaso, que es la otra pata de la Alianza...

MEW: ¿Lo que?

P: Muy elocuente.. Y el carecer de ilusiones, ¿no la vuelve más indulgente?

MEW: No, para nada. Lo que no quiero es ser temerosa, pero tengo miedo.

P: ¿Miedo a que?

MEW: Miedo porque la ineficiencia es muy peligrosa, mucho más que la corrupción. La ineficiencia, esa inercia, esa incapacidad, es muy peligrosa. Porque siempre aparece el superhombre capaz de arreglarlo todo, sale debajo de una baldosa.

P: ¿A usted le preocupa que una gran decepción colectiva propicie la aparición de algún personaje extremista?

MEW: Si, porque en cualquier momento vamos a oír, así como lo escuchamos antes, "aquí hay que poner orden". Vamos a volver a escucharlo.

 

 

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